lunes, 27 de diciembre de 2010

La Vía ASA

Hay veces en las que cuesta ponerse a escribir y otras como ésta, en las que estás deseando encontrar el hueco para sentarte frente al monitor y acribillar la pantalla a teclazos.

Hoy es uno de esos días en los que te levantas sintiéndote bien y estando convencido de que algo tan inútil como la escalada puede ser más útil que la mayoría de las idioteces aparentemente importantes que hace el ser humano.

Y hablo de utilidad, porque que se sepa seguro, seguro, sólo contamos con esta vida y como, problemas y necesidades aparte, se trata de pasarlo bien, yo desde luego no he encontrado mejor forma de estar en el mismo momento y en el mismo lugar vinculado a la naturaleza, rodeado de gente que me importa, de mi perra (que también me importa) haciendo deporte y corriendo aventuras.

¿Se puede pedir más? Sí, y es que además no pisamos a nadie ni devoramos el mundo mientras disfrutamos. Ahora sí que creo que no se puede pedir más.

Afortunadamente a esta misma conclusión no ha llegado la mayoría de los miembros de mi especie que consumen su vida consumiendo desaforadamente bienes de consumo...

Afortunadamente digo, porque gracias a impulsos huecos de esa calaña, nos encontramos vacía la vía y casi toda la pared Oeste de la Tortuga y eso que, según Tino Nuñez, ésta es una de las vías más repetidas de La Pedriza y casi de España.

Yo por mi parte no había vuelto por aquí desde el 17 abril del 2006 cuando un lunes de esos "al sol" madrugué con mi amigo Javi para recuperar diverso y carísimo material de descuelgue abandonado la tarde anterior al completar con María los 4 largos con los que Barrabés describía en su guía la vía. Aquel día también fue un día de euforia porque María y yo ya la habíamos intentado un par de veces antes y siempre algún factor imprevisto nos había echado para atrás. Ese día ella ya estaba pachucha y era, aunque no lo sabíamos, nuestra última bala.

Nuestras nuevas ansias clásicas y la guía de Daniel Alcojor que añade o más bien recoge el largo de cumbre, nos reunen a Gema, Alfonso, a mí y a Pepa bajo la pintada con el nombre de la vía ASA. Otra vez la doble cuerda, los "amiguitos", los fisureros y diversa parafernalia poco "deportiva" fue desempolvada con el objetivo básico de pasar un buen rato y coger tablas para ir algo menos justos en terrenos no deportivos.

El archiconocido primer largo poco tiene que contar, así que resumiendo mucho: empieza bajo el nombre de la vía pintado en la roca, cuenta con 3 Espit cascadillos y distanciados que hacen que Ignacio Luján y David A. Zapata nos digan que tiene un factor de riesgo M2; o lo que es lo mismo, que más vale no caerse sino quieres visitar a tu médico de urgencias. En realidad el largo no es duro, pero tampoco hay que confiar en las guías que le atribuyen IVº, más bien pongamos que es un Vº y que hay que ir sobrado, lo cual tampoco es difícil.

La Reu está equipada con una cadena oxidada sobre dos Espit del mismo color que parecen sólidos. Alguien puso en su día un Parabolt inoxidable de refuerzo en cada una de las reuniones de esta pared, pero otro alguien, más iluminado y por tanto con peores intenciones, decidió por todos nosotros que sobraban, y ahí han quedado los espárragos como mudos testigos de tanta estupidez.

Este largo lo hacemos todos volando y como no hay que meter nada, lo lidero yo.

El segundo largo tiene el mismo grado (entre IVº y Vº) pero ya es otra historia, pues si bien se puede hacer aprovechando los seguros de otras vías que se cruzan en el camino y no meter nada hasta la reunión de "Chico Kleenex" (que fue como la hice con María) o bien, mandar por delante a Alfonso a cacharrear y equipar el trazado original que fue lo que hicimos:

La vía sale de la R1 en fácil travesía ascendente de izquierdas. Por el camino chapamos un seguro y una "U" química perteneciente a otras vías y seguimos hasta dar con unos bloques donde ya cabe un friend y un diedro ascendente en forma de luna decreciente donde Alfonso mete todos los cacharros que puede (concretamente tres de tamaño pequeño, uno de ellos un Alien)

La reunión la monta al finalizar el diedro, algo a la derecha de este. En una cómoda repisa y aprovechando un químico que triangula con friends, en el sitio y a la manera que indica la guía de Daniel Alcojor.

Este largo le cuesta mucho a Gema por las travesías que la obligan a escalar y la exponen a un posible péndulo, pero pasito a pasito y con mucho sufrimiento psicológico llegamos a la reunión donde su espíritu se hincha a la par que se desvanece el sofocón. Lo peor ya ha pasado.

El tercer largo es una bonita transición pues no pasa de IIº. Salimos de frente y al llegar al resalte seguimos su base andando hacia la izquierda. Por el camino meto algunos friends para practicar pero no son realmente necesarios. Enseguida llegamos a una repisa sobre la que están las reuniones de las vías de la cara Noroeste que chapamos, más que nada por guiar la cuerda, mientras seguimos andando hasta llegar a la última de todas, una U química junto a un buril.

Enseguida se reunen conmigo Gema, Alfonso y Pepa ¿Pepa? sí, Pepa. Nuestra querida perra cabra, aparece por allí dispuesta a seguirnos hasta la cumbre, pero nosotros que la hemos cogido cariño la echamos con cajas destempladas temiendo un desastre si nos sigue en el siguiente largo. Pasado un rato se la deja de oír nos relajamos y seguimos escalando.

El cuarto largo está practicamente limpio, se puede chapar la reunión y empotrar un friend del uno un metro y medio más arriba y eso es todo. Lo bueno, es que enseguida tumba y ya vas menos prieto de esfínter y que a los 20 metros, te encuentras un cochambroso buril oxidado que todos chapamos aunque nadie sabe muy bien para qué.

A partir de ahí tenemos dos variantes: Parece que la original bordeaba hacia la izquierda los bloques cimeros que se protegen con un friend en su base. Sin embargo vemos hielo y a Alfonso, con buen criterio, le parece más evidente tirar de frente, colarse entre los bloques y montar allí la reunión lazando uno y reforzando todo el conjunto con un par de friends.

Este largo solo da cosilla al primero de cordada, así que Gema y yo avanzamos rápido y en menos que canta un gallo estamos en la repisa donde nos dejó a María y a mí la guía de Barrabés cuatro años antes.

Ahora sí que sólo nos falta el último empujón y, por como veo el sol, disponemos del tiempo justo para hacerlo con tranquilidad.

Quinto largo. Alfonso me pasa el testigo y toda la cacharrería. Con tanto peso me siento un ancla humana pero mi colega me dice que más vale que sobre a que falte y así enfilo el último resalte por en medio de una fisura tan ancha que sólo se puede proteger cuando se estrecha cerca del final, ahí meto un Camalot del 4 y sigo hasta el final del resalte desde donde me asomo al salón de la Tortuga.


Hasta allí destrepo fácilmente, está a la sombra y hay hielo en las pozas escabadas en la roca por la erosión. El entorno es sorprendente. Dudo sobre donde montar la reu hasta que doy con el peñasco que da nombre al cancho. Tal y como he leído lazo la cabeza de la tortuga, pero además refuerzo la reunión con 3 friends más hasta lograr una triangulación bien orientada y a prueba de terremotos... A todo esto, estoy protegiendo un largo de IIIº pero como dice Alfonso más vale que sobre...Poco a poco van asomando al salón las caras de Gema y Alfonso un poco sorprendidos de la morfología de la cima, pero contentos de compartirla. Son momentos felices, pero todo el mundo sabe que la escalada no se acaba hasta que no te pides la primera ronda en el bar, así que nos ponemos a recoger la cacharrería y a buscar el destrepe... Evidente, evidente no hay nada, leer hemos leído que existe uno en la cara Norte y otro en la Sur pero no lo vemos claro y además de vertical presuponemos la presencia de hielo en la canal Norte. Estoy dispuesto a rapelar desde un cordino que he traido para la ocasión, cuando Alfonso encuentra la solución en forma de descuelgue en la cara Sur.

Estamos a punto de celebrar la buena noticia cuando nos llaman al móvil desde Cantocochino, resulta que unos chicos han encontrado a Pepa deambulando por allí con toda la pinta de estar perdida, nos esperan en el bar pero sólo nos garantizan un ambigüo "rato".

Nos dejamos de tontunas y metemos la quinta velocidad, la noche la tenemos encima y Pepa que es el cuarto miembro de la cordada, está en apuros. Rapelo el primero y despejo el camino a los demás.

Una vez abajo le pido a Alfonso que vaya a Cantocochino a toda velocidad, que se olvide de mochilas y de historias que tiene la luz justa para ir rápido.

Gema y yo recogemos las cuerdas y volvemos a la cara Oeste, allí organizamos todo como podemos y me hago cargo de la mochila extra. Rectos hacia el río bajamos con la luz de los frontales por un viejo sendero que casi nadie usa ya, que es directo aunque muy abrupto.

En 15 minutos estamos en el sendero paralelo al río y en 10 minutos más en Cantocochino. Alfonso tiene a Pepa cogida por el collar con un anillo de cinta y un nudo de alondra (profesional, muy profesional). Por allí andan los chicos que la recogieron ante los cuales nos deshacemos en agradecimientos.

El bar la Jara nos ve rememorar los mejores momentos del día que ha sido irrepetible gracias a mis compañeros de cordada pero especialmente a Alfonso al que no le apetecía mucho hacer esta vía y que además de dejarse convencer y mostrar una paciencia más sólida que sus reuniones, se ofreció en todo momento a aquello que hizo falta para que el día fuera bueno para todos.

La euforia en la que se ha transformado el miedo de Gema, me contagia y me hace subir más alto que la propia cima de la ASA.

*****

Epílogo: Algunas consideraciones acerca de la vía ASA.

*Ninguna guía actualmente publicada describe bien la vía. De hecho, todas presentan pequeñas diferencias en su trazado y en el sitio donde hacer las reuniones no equipadas.

*La guía de Daniel Alcojor dice que la orientación de la vía es Sur y no es cierto. Es Oeste en su principio y NorOeste en su desarrollo medio y superior. Al respecto, decir que es una buena vía para hacer en invierno, pero recomiendo no ir antes de la una para encontrar los largos superiores también al sol.

*La Guía de Daniel Alcojor no da ninguna indicación sobre el descenso y esta falta, en cualquier guía es un fallo grave, pero en una que dice que es de "iniciación" es un fallo gravísimo.

*El descenso de la cumbre no lo trata tampoco la guía de Barrabés que si habla del mismo desde la repisa anterior, pero os aseguro que no es evidente ni tienes las reuniones equipadas a la vista. El destrepe hasta la reu de Poligamia Toledana es expuesto (lo viví en su día) y aunque aseguremos a un compañero hasta ella, el que quede arriba se juega una caída de factor 2.

***Encontramos muy útil la reseña y de hecho nos llevamos el croquis que vimos en el blog "Cuadernos de Escalada" pero del destrepe no nos fiamos, daba yuyu y había hielo. Hubiéramos preferido abandonar un anillo de cordino y rapelar si no hubieramos encontrado otra solución. De haber leído antes esta otra entrada del blog "Capitán Penurias' Climbing Guide"ubieramos ido a tiro hecho.

Recomendación final: La vía ASA es una clásica de iniciación, lo que no quiere decir que sea la mejor vía para iniciarse a escalar. Mejor ir sobradillo de grado para tener la cabeza fría y hacer las cosas bien. También sugiero que es mejor ir con alguien que controle de reuniones y autoprotección, porque el terreno se presta a tomar buena nota y asimilar conceptos.

Como tal, la vía es bonita, fácil, expuesta y semiequipada.

martes, 21 de diciembre de 2010

Lámpara Coleman F1 Lite

Estábamos muy satisfechos del rendimiento lumínico de la lámpara equivalente de la marca Campingaz de la que ya habíamos tenido al menos un par de modelos (del estilo al Lumostar), esta cualidad principal, unida a la duración de los cartuchos minimizaba otras menos positivas como el volumen o un peso superior. Sin embargo, lo que nos acabó hartando del modelo de Campingaz fue la fragilidad del cristal de la lámpara. No se cuantos nos cargamos a pesar de empaquetarla con el máximo esmero y siempre en la parte superior de la mochila. Este gran inconveniente sumado al precio elevado de dicho cristal y a que no es fácil de encontrar, nos hizo fijarnos en el F1 Lite, que lo sustituía por una campana hecha de rejilla metálica y que para terminar de asegurar su durabilidad, encima venía acompañado con una funda protectora rigida.

Para rematar la faena, el volumen y el peso resultaban ventajosos, así que nos decidimos a preguntar.

"Este es el Rastro señores
vengan y animense
aqui estamos nosotros
somos Papa Noel

Lo vendemos barato
con el precio en ingles
somos todo lo honrados
que usté quiera creer [...]"


Como decía Patxi Andión en su famosa canción dedicada al Rastro Madrileño nos fuimos a una de las tiendas de la Rivera de Curtidores (Roca) y con la candidez propia de otra edad le preguntamos al dependiente sobre el producto en cuestión y sobre todo, acerca de su potencia lumínica comparada con el producto de Campingaz

Como era de esperar, y particularmente en esta tienda, el dependiente nos contó exactamente lo que queríamos oír, es decir, que iluminaba mucho más
y que en comparación con el Lumostar aquel era un producto obsoleto y mucho más bla, bla, blá.

Así que soltamos los algo más de 60 euros de su precio, convencidos de lo que estábamos haciendo y nos fuimos a casa para instalar la camisa y dejarla lista para su uso.

Desde aquel día ha pasado más de un año y nos la hemos llevado a unas cuantas aventurillas de las cuales nos hemos hecho una idea bastante clara sobre su rendimiento:

La lámpara Coleman F1 Lite tiene muchos aspectos positivos pero peca gravemente en el
principal, la realidad es que da muy poca luz, la justa e imprescindible para vestirse, comer, o estar de tertulia en una tienda, pero absolutamente insuficiente para leer algo más que el croquis de una vía.

Para hacerse a la idea y teniendo en cuenta todo el tema de la exposición y demás, que en este caso hace parecer la escena bastante más oscura que la realidad adjunto esta foto de nuestro última visita a Leiva.

Otra característica que no me gustó, es su colgador metálico, que es conductor del calor y que puede llegar a fundir el gancho de la tienda (nosotros nos dimos cuenta justo a tiempo). En otra ocasión lo colgamos de la rama de un árbol y cuando nos quisimos dar cuenta estaba empezando a chamuscarse. Así que al loro, que el tema no es menor.

Es curioso que este problema no se de en la lámpara de Ca
mpingaz que también es metálica, supongo que será cuestión de la conductividad del metal o de la propia posición del asa respecto a la lámpara (actualmente sustituida por una cadena).

Evidentemente también tiene aspectos positivos, sería innegable no valorar una lampara que según el catálogo solo pesa 88 gramos, aunque en realidad
nos estemos yendo a los 500, pues haber quien es capaz de sustraer un sumando a la siguiente operación:

Lámpara + colgador + funda + cartucho Coleman C250 (lleno) = 500 grs.

No es el objeto de esta entrada comparar dos productos de marcas distintas pero a modo de referencia y tras una larga búsqueda en la red (las páginas oficiales solo cuantan lo bueno de sus productos) aporto la siguiente información:

Coleman F1 Lite ........................Campingaz LumostarPlus Pz

Potencia 38 W ..............................................(1) 80 W (todos los modelos Campingaz)
Consumo gas 25 g/h .................................. 37,91 gr/h (haciendo regla de tres)
Autonomía
9h (cartucho C250 = 220 grs netos) 6h20' (cartucho cv300 Plus 240grs netos)
Vidrio de malla irrompible *.........................Pantalla protectora de vidrio
Camisa talla
S ............................................ S
Encendido
manual .....................................piezo (automático)
Estuche incluido ...................................... ..incluido (2)
Peso total con cartucho
500 grs (C250) .. (3)
cartuchos
C100, C250, C500 ....................CV270 (230 grs), CV3
00, CV470 plus
PVP: 62 eur (49,00 eur ofertón Deportes Moya) ... sobre los 35,00 en la Web (ej. francobordo y tiendacoleman gastos incluidos)

(1) La medida definitiva no son los vatios (W) sino los lumen que es la unidad que realmente nos dice la intensidad de la luz, pero ese dato no he podido encontrarlo.
(2) actualmente el fabricante ofrece el producto en su página
web con estuche ¡Era lógico!
(3) 583 grs sin la pantalla de vidrio, sin funda y con cartucho cv 300 (lleno) y siendo un modelo ligeramente distinto al actual sin encendido por piezo.

Conclusiones Finales:

La potencia lumínica del Coleman le lastra negativamente pues esta cualidad es su razón de ser. De poco nos vale su peso pluma, su volumen comedido y su bajo consumo de gas, si estamos incómodos leyendo un mapa o no podemos leer un libro sin la ayuda añadida de
un frontal.

Quizás en montañismo extremo e invernal donde cada gramo cuenta y el calor de la lámpara puede proporcionar sensaciones agradables dentro de la tienda encuentre su sitio esta curiosa y, hay que reconocerlo, innovadora lámpara de Coleman.



Documentación:

lunes, 13 de diciembre de 2010

Saliéndonos del guión

La rutina cansa y lo que más te gusta se puede volver casi una obligación si de cuando en cuando no se introducen cambios en el guión. Esta semana nos hemos aplicado el cuento y nos hemos lanzado de lleno a explorar terrenos en los que nuestros gatos no son viejos conocidos.

El sábado volvimos a Musgogénesis. Esto, es cierto, no es ninguna novedad y tampoco lo son las vías en las que calentamos... pero llevaba tiempo picándome el gusanillo y ya tenía ganas de probar un 7Fernandización 7aa en condiciones. Encadenar fácilmente "Nocturno Breve" (6c) me predispuso el ánimo y encontrar ocupada "Las joyas de Leganés" me facilitó la excusa perfecta. Por otro lado, Gema que de sólo de pensar en escalar en La Pedri, le entran las cagaleras de la muerte, se había repetido sin que se le moviera un pelo del flequillo el "Espolón Adolfinauer" y ambos teníamos un rinconcito solitario del sector donde sin molestar ni ser molestados coser a pegues a dos buenos proyectos, y es que "Fernandización" (7a) y "La Patrona del Voleibol" (V+) son como los árboles escondidos en el bosque de Musgogénesis.

Ninguno de los dos encadenó su objetivo, pero ambos sacamos sensaciones muy positivas. Por una parte a Gema, a la que ya le había dado por escalar bien en Leiva, confirmó que está en el buen camino y sacó todos los pasos de una vía plaquera 100% de adherencia, y no una vez sino dos o tres, pisando en condiciones, desplazando el peso correctamente y buscando el sitio adecuado para cada paso... Los dos lo sentimos como un éxito con indepeLa Patrona del Voleibol V+ndencia de que el pegue fuera al tope rope o no.

A mí me tocó bailar con un bloque con dos chapas y reunión, no más de 8 metros de vía y todo, todo, muy concentrado. Demasiao' pa' mi body.

Los Anasazi patinaban y después de dejarme gran parte de la recién cambiada suela en Coleto, lo intenté con los Miura que también patinaban aunque menos y dejándome más opciones (más que nada porque aun están casi nuevos y los llevo más apretados que el presupuesto de 2011)

La cosa la dejé resolviéndo algunos pasos y quedando pendientes otros, pero no dando nada por imposible, lo que me dejó enormemente contento.

Nos fuimos de Musgogénesis con la sensación de que tardaríamos en volver. La Pedriza es muy amplia y a este sector le hemos arrancado ya casi todo lo que tenía que ofrecernos... Aunque nunca se sabe y en la escalada no soy de los que se dejan cadáveres en el maletero.

Puestos a dar vueltas de tuerca a nuestro repertorio vertical, el domingo nos vimos desempolvando la doble cuerda, los reversos y demás parafernalia alpina... En realidad la empresa no precisaba de tanta cacharrería pero queríamos someternos al programa de aclimatación a la escalada clásica que propone la guía "58 vías de iniciación. Clásicas de la Zona Centro"Vista general del Cerro del Bu y delas vías - sobre línea de puntos las alternativas tomadas

El caso es que una semana después de nuestra primera intentona nos volvimos a ver al pie de la pared más vertical del Cerro del Bu, en Toledo. El tiempo volvía a estar desapacible aunque no tan frío como en la ocasión anterior y lo único que nos preocupaba algo era la elevada humedad que se te metía hasta los huesos y mantenía la roca con una adherencia bastante imprevisible.

En fin, como ya estábamos allí, mejor era no pensar en esas cosas y concentrarnos en lo que de verdad si dependía de nosotros. Así que fuimos preparando las cuerdas, el material, las cintas y hasta un juego de fisureros por si podía practicar un poco con ellos... Eso si, nos habíamos olvidado de una mochila de ataque, el croquis y otras tonterías similares, así que a Gema le tocó meter la guía en la bolsa de los gatos y arrastrarla pared arriba.

Cargado hasta las trancas con material como para hacer la Norte del Eiger y sintiéndonos grandes alpinistas nos metimos en una vía deportiva de 3 largos llamada el "Espolón central" que no pasaba de Vº.
Gema y yo en la reun del primer largoGema vista desde el 2º largoLa vía resultó ser de lo más entretenida y aunque nos movíamos torpemente siempre nos sentimos seguros, pues nos encontramos las chapas bien puestas, la roca compacta y los sencillos pasos no se veían demasiado endurecidos por la humedad reinante... En un récord absoluto de lentitud de casi tres horas hicimos los 75 metros de la ruta, de la que rapelamos en una sola tirada con nuestras cuerdas de 60 metros...

Como nos vimos "fuertes" repetimos suerte con "El Gran Diedro" de sólo dos largos y grado V+, pero aquí la película cambió un poco.

El caso es que de primeras notamos la roca bastante más húmeda, no en vano suponemos que el agua ha tenido mucho que ver con la aparición de la fisura que da nombre a la vía, aunque tampoco nos damos cuenta hasta que punto, pues el primer largo es de IV y nosotros pasamos por allí sobrados.

La reu es cómoda y estamos optimistas: Estamos a un largo de volver al suelo y dedicarnos a otras cosas menos esforzadas...

Antes de empezar la segunda tirada sólo me inquieta una cosa: hay numerosas vías que tiran sobre la vertical de donde estamos: Pintados sobre la roca veo dos nombres: Belbebú y Pared Roja y a izquierda y derecha del diedro van líneas de chapas y ninguna son rojas como se decía en la guía... Así que nos fiamos de nuestra intuición y cogemos las que van inmediatamente a la izquierda del diedro... de primeras veo que la roca aquí si esta muy resbaladiza y que el primer parabolt queda muy alto. Como veo una alternativa de espit que va por la derecha, la tomo y enlazo con mi diedro dos chapas más arriba.

Aprieto de verdad y cierro el culillo. Mejor no pensar en que las cuerdas tienen menos uso que años y que si caigo no será el gri-gri sino un reverso quien debe pararme...

Finalmente llego al último parabolt, a su derecha una reunión negra de oxido con espit y muy mala pinta dista de mi 3 metros en horizontal... si me descuelgo desde allí dejo sin recuperar medio largo de expreses porque, por mucho que diga la guía que las apariencias engañan, no me veo sometiéndola a péndulos tan exagerados y a Gema no la voy a hacer pasar un mal rato recuperando el largo.

Busco y busco y finalmente veo una reunión de acero inoxidable con mosquetón de descuelgue cuatro metros por encima de mi, sobre un techo que puedo sortear por camino fácil, y para allá que voy... sin pensármelo dos veces paso las cuerdas por el mosquetón y pido a Gema que me baje.

Durante los primeros dos metros, el ruido de las cuerda contra la arista es de tal naturaleza que se me congela el alma... Una décima de segundo más tarde ya tienen un roce más normal pero yo sigo con el kulunguele metido en el cuerpo. Poco más tarde nos vemos los dos en el suelo donde Pepa nos hace un gran recibimiento y yo empiezo a relajar el esfinter.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Puente de la Constitución 2010 - primera parada: Cerro del Bu (Toledo)

A veces tienes tantas ganas de que lleguen unos días de descanso, que cuando los tienes encima pueden pillarte bloqueado y casi pasarte por encima.

Habíamos pedido el mártes festivo y con el resto del puente de la Constitución sumabamos 5 días completos para hacer con ellos lo que nos diera la gana y quizás eso era demasiada libertad para dos presos de las inercias de la rutina diaria.

Habíamos pensado de todo, pero además de escalar, lo que más nos motivaba era tomar esas clases de esquí a la que por distintas razones, llevamos tantos años renunciando. Mientras, por poner un poco de tensión en la toma de decisiones, dos frentes de nosedonde se proponían barrer con lluvia y nieve la península y las Baleares de Norte a Sur y de Este a Oeste.

Después de mucho pensarlo y de hacer pocas cosas prácticas, nos vimos el viernes sin haber tomado ninguna decisión, por lo que hubo una que se tomo sola: El esquí tendría que esperar, pues la logística que conlleva, a esas alturas, ya no estaba a nuestro alcance.

El caso es que cargada la furgo hasta los topes y petado el maletero de techo con todo tipo de intendencia aun no habíamos tomado la decisión final: ¿Sella o Leiva? La primera opción suponía la aventura total, pues sólo teníamos buenas referencias pero no información fiable sobre donde dormir ni tampoco guía de la zona. Leiva es un escuelon que ya conocemos y cuyas posibilidades sólo hemos comenzado a explotar... Puesto así y a las once de la noche del viernes nos acabamos decantando por Leiva... aunque decidimos hacer una parada en Toledo, para dormir y explorar las dos propuestas de la zona de mi guía de reciente adquisición "Clasicas de la zona centro. 58 vías de iniciación" de Daniel Blanco García.

Cerro del BU - Toledo. Aunque la guía da una georreferencia, esta es más exacta N 39º51'11.0 W 004º01'10.0
A pesar de que el Cerro del Bu, no tiene demasiada buena prensa en los mentideros de Internet, 2011 puede ser un año con ciertos derroteros "clásicos" y el programa de puesta a punto de esta guía, toma esta peña como punto de partida. Así que a las 12 de la noche arrancamos la furgo y nos fuimos para Toledo.
Puente de la Degollada: al final del puente, en la dirección hacia donde camina Pepa sale un sendero a mano izquierda que hemos de tomar, en la otra acera, justo enfrente del comienzo del sendero, queda el acceso a la Academia militar
Un mal habitual de muchas guías, es que no gastan mucha tinta en explicaciones sobre como llegar a los sitios; ésta no es una excepción en absoluto, pero al menos daba una georeferencia que el GPS supo interpretar para llevarnos a la zona de aparcamiento sin dar demasiados rodeos.

Allí dormimos al lado de un merendero y a pie de carretera, en una zona con el doble uso de mirador por el día y picadero durante noche, así que con algo de dudas, plantamos la furgo y pusimos los parasoles... al fin y al cabo y de esa guisa, tampoco nos diferenciabamos tanto de los coches que por allí hacían "paradas técnicas".

El sábado amaneció tarde para nosotros y a pesar de ser más de las once un frío intenso nos mantenía de un humor algo extraño... O quizás no fuese el frío, sino que a veces es más fácil ser esclavos que hombres libres y la transición conlleva tensiones en la maquina de las rutinas que nos mantiene aletargados y medio vivos que es lo mismo que decir atontados y medio muertos.

El caso es que todo resultaba muy difícil y por eso en recorrer los 500 metros que nos separaban del Cerro del BU tardamos casi 3 horas. Quizás ese tiempo se escapó por alguna fisura interdimensional, tampoco tengo recuerdos muy claros de que es lo que hicimos, cogiendo el sendero dibujado en rojo, que parte desde el Puente de la Degollada llegaremos al río. A mano izquierda queda el Cerro del Bu.sólo soy capaz de ver con nitidez que dimos unas cuantas vueltas por el entorno del río y que a cada paso yo me sentía más vivo y la parte de mi habitualmente más viva se desinchaba por momentos por no ser más que una impostura.

Eran las 4 de la tarde cuando a pie de vía juntamos material, cámara de fotos y mejor humor... nos estábamos poniendo los arneses cuando decidimos retirarnos. Hacía un tiempo realmente gélido potenciado por estar en el mismísimo margen del río y además nos quedaba sólo una hora de luz. En el plan no cabía una escalada contrareloj sino un par de ascensiones relajadas que nos aportasen algo de eso que el dinero no puede pagar.

Gema conoce muchísimos bares de Madrid y bastantes de Toledo, tras una parada para hacer fotos, acabamos en uno tomando un Cola Cao y un Croissant... por las noticias de la tele nos enteramos que no era una buena semana para ser controlador aéreo y seguimos viaje rumbo a Leiva.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Donde nos lleve el camino.

A veces la escalada, esa actividad a la que tanto tiempo dedicamos y que tanto nos gusta, la climatología y la propia vida se alían para cambiar los derroteros de un guión que hasta hace dos semanas parecía claro.

En la anterior entrada, fijaba mis objetivos en tres vías de Patones a las que ya les tenía echado el ojo y también algo de magnesio, pero por allí no se nos ha vuelto a ver el pelo. Desde entonces un cambio radical de climatología, un par de asuntos personales y la veda en Patones a la vuelta de la esquina (15 de enero a 15 de junio) han reducido el margen de actuación a nivel de "sálvese quien pueda". Nos toca ser flexibles y quitarnos la cara de poker: si surge la posibilidad de escalar en la Pedri, pues pa' ya que vamos y se acabó.

Está posibilidad se ha presentado dos veces desde la última entrada y me he encontrado con dos "presas" que ya llevaban la marca de mis gatos y poco más, pues salieron vivas dejándome el orgullo compunjido.

En una primera visita enfilamos al Cancho de los Brezos, verbigracia de Almu, Zule, Bea y Antonio y tras una agradable sesión con buenas vías de trámite me volví a encontrar cara a cara con la "Pepi" una de esas vías que se apellidan 6b y que te suena a chiste. En mi anterior encuentro, Sergio (Avista) fue mi compi y sólo él logró encadenarla. Yo me dejé los gatos, la moral y la vergüenza en sus pulidos primeros metros, pataleando como un niño al que le han quitado un caramelo. Esta vez no tenía tanto tiempo, pero hacía más frío y en La Pedri ya se sabe. Tras un primer pegue y echándose la noche encima recurrí a mis nuevecísimos Miura y el combate se decantó de mi lado.

Ayer volvimos a la Pedriza, pero tomamos la senda de la Placa de las Nueve, nuevamente a contrareloj. No antes de las 2 nos habíamos puesto los arneses y empezamos a darle caña a la roca, aquello estaba atestado de vasca, pero a nosotros, llegar tarde a los sitios, siempre nos ha salido bien. La gente iba dejando libres ante nuestras narices todo aquello que nos interesaba y Gema y yo pudimos arrancarle algo al día.

Se dice aquello de "El burro delante pa que no se espante" así que empezaré por mí. "Farfolla" es otra placa pedricera que me debe una suela de goma Five Ten. Allí, una tarde de abril de 2008 vi ante mis ojos como Pepe se la sacaba a vista y me dejaba las cintas puestas y ni con esas fuí capaz de matizar los difíciles pasos de sus primeros metros. Exactamente los que te llevan desde su primer y retorcido parabolt hasta su segundo pasado de rosca, en las inmediaciones del cual, sería bonito no caerse, más que nada por si quieres volver a casa y te gusta que te reconozcan. Esta es la vía, aunque te quedan 20 metros más hasta su brillante reunión de acero inoxidable.

De nuevo el sol se estaba retirando a sus aposentos y yo, que con las prisas no había mirado la guía, pensaba que estaba escalando un 6a o un 6a+ que ya tenía encadenado. Sin embargo no hacía más que caerme en el mismo punto... Estaba bastante desconcentrado: Que si la Pepa se pone a llorar y no se la ve, que si como la tengo encadenada tampoco importa tanto, que si se hace de noche... en fin, que no le estaba dando demasiada importancia... hasta que como a San Pablo camino de Dámaso, llega a mis oidos una voz conocida que dice... "Esa vía es buenísima, es un 6b+ difícil, pero muy, muy bueno"... ¿6b+?

Automáticamente me doy cuenta de donde estoy, Pepa reaparece y se tumba tranquilita en mi forro polar, todo parece una señal, me concentro y saco el paso. Escalo unos metros más y enseguida me doy cuenta de que la guerra termina una vez se supera el segundo parabolt, así que bajo, me pongo los gatos de encadenar con prisas y me saco el pegue definitivo con los últimos rallitos de luz que llevan su nombre directamente al número 516 de mi libreta de encadenamientos.

Gema después de probar ¡Cómo pesa! al tope rope y pasarlo fatal decidió confiar en la UIAA, en los anclajes fijos, en la cuerda y de paso en mí. Así, deja de pensar en que se iba a ostiar y se centra en poner los pies como la roca exige, a apretar las ñapas, y por tanto, a sacarse los pasos. Fue un pegue al tope rope, pero un pegue muy diferente a otros. Pequeños pasos para una chica, pero grandes pasos para una escaladora en crisis de fe.

Así que la cosa sigue, y las velas están preparadas para dejarnos llevar. Tiene su punto el no saber donde te lleva el camino... hay que ser water my friend.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Objetivos por cumplir

Poco a poco el 2010 va encarando la recta final y el tiempo apremia cara a conseguir los objetivos propuestos. Por distintos motivos, este año ha tocado escalar algo menos y lo previsto a principios de enero no va a poder ser cumplido... Probablemente no llegará ese 7a ni tampoco, parece, sea el año en que no sea excepción escalar también vías clásicas. Estoy a una vía, eso sí, de igualar el número de 6c's encadenados el año pasado, pero con eso si que tengo claro que no me conformo.

Tengo 3 vías probadas en Patones, muy diferentes: Rejas de Cuarzo 6c+, Lobo Estepario 6b+ y, la más desagradable de la terna que tiene 6 metros, 2 chapas y reunión y no pasa de 6b+/c. La bautizaron "Cachito Free" y todos los que aparcan en el parking de enmedio pasan por delante sin hacerla ni caso.

Rejas de Cuarzo, sin duda preciosa, es un viejo proyecto de hace años, abandonado por desesperación. Unos primeros metros sencillos, desembocan en un desplome que hay que cruzar en travesía hacia la izquierda, un par de pasos duros nos ponen en la placa superior donde nos encontramos con el paso clave. Un sólo paso y alcanzamos buen canto hasta arriba. Pero ese paso, hasta ahora, se me ha presentado irresistible.

Lobo Estepario, es de esos 6b+ al límite del 6c o bien metidos en el. Una entrada desplomada y dura hasta poder chapar la primera algo alta, y que todavía nos hará darlo todo unos metros más. Una vía extraordinaria. Explosiva, divertida en la que hay que entrar convencido y a muerte.

Cachito Free, es el patito feo. Una vía que no puedes recomendar a nadie, que deseas más que nada encadenarla por quitártela de encima y que sin embargo se resiste. En el fondo, muy en el fondo, me gustan estas vías que nadie quiere, esas en las que las piezas del puzle son pocas y están claras y aún así no encajan. Me gustan, me desesperan y al mismo tiempo no dejo de odiarlas.

Si me hago con ellas antes de que nos cierren la mitad de Patones por la prohibición, podré entregarme a la Pedriza más contento que un niño con zapatos nuevos plenamente satisfecho de lo que ha dado de si este año en lo vertical.

martes, 9 de noviembre de 2010

Tres meses y un poco de todo.

Hubo una época en la que llegué a escribir en este blog tanto, que me quedé sin cosas que decir y las entradas cayeron en lo rutinario y superficial. Hoy, que hace tres meses que no me pasaba por aquí, acumulo tantas cosas que contar, que no va a ser nada fácil dar forma a esta "pantalla en blanco". Lo intentaré porqué disfruto con ello y, porque al igual que me encanta leer, también me encanta escribir... Por cierto y hablando de todo un poco, tengo otro blog, en el que escribo de cosas muy diferentes y que está más desangelado aun que éste, se llama www.alflash.blogspot.com y nació a raíz de la muerte de María... surgió como una escapada de Bitácora Vertical cuando en aquel momento todo me parecía vacio de contenido. Ahora va tomando un derrotero muy diferente a la escalada y en él no me siento atado a ningún hilo conductor, quien quiera, que se pase.

Entrando en materia, Gema y yo pudimos disfrutar de 24 días de vacaciones en la que rompimos todas las rutinas, incluida las que hacemos con gusto como escalar. Ahora veo lo necesario que es a veces parar las máquinas y dar un golpe de timón. Curiosamente, la parada, llegó cuando la motivación vertical había vuelto con fuerza y empezaba a recuperar mi mejor nivel de escalada.

El golpe de timón se llamó Turquía, y atendía a un viejo proyecto de Gema que luego con las aportaciones de ambos, se hizo común. Allá nos fuímos con las mochilas, el equipo de escalada, la Lonely Planet, tres noches de hotel en Estambul y los ahorros que a estos efectos habíamos ido destinando casi desde que nuestra relación se convirtió en una relación.

Pasamos 24 días en aquel país. El viaje se merece una larga entrada y espero poder dedicársela antes de que acabe el año; resaltaré un hecho, no escalamos, salvo que se pueda llamar escalar dedicarle una hora una tarde en Olimpos y, no escalamos, porque encontramos otras cosas mejores que hacer y fuimos capaces de verlas... Vacaciones en todas las de la ley.

Pilar, la hermana de Gema, nos hizo el grandísimo favor de ocuparse de Pepa durante nuestra singladura turca. Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos, ni suficientemente en deuda, pues sus circunstancias no eran fáciles y a la tarea le dedicó mucha energía y toneladas de ilusión. ¡Gracias Pilar!

Una vez en Madrid, enseguida volvimos a nuestros trabajos (menos mal que aun tenemos) y en 5 días nos encontramos otra vez en sábado y rumbo a Patones... Personalmente, a mí, el parón me vino fenomenal y apenas había perdido nada, lo de Gema y este año es un tema entre bloqueos psíquicos, logística inadecuada y errores de mentalización ... el caso es que poseyendo todas las cualidades en bruto para disfrutar al máximo en esto de la escalada: altura, peso, fuerza, y ganas... estás se diluyen en cuanto pasa de la primera cinta presa de un pánico fuera de control.

Almudena, Antonio y Zulema y también, claro, Tula y Cora se han convertido en miembros de nuestra familia vertical, esa que nada tiene que ver con los apellidos o la sangre y si con muchas cervezas en el Manolo... Inciso: ¡Qué viva el Bar Manolo y las chicas que lo llevan!

Pepe ha sido durante estos meses pieza clave en retomar una mentalidad escaladora más ambiciosa y más abierta. Al escalar un día extra entre semana, he podido dejar de lado mis pequeñas obsesiones y vicios, abrir la mente y dejarme llevar a otros lados... Así he conocido la escalada de Peñalara, el Alto del Telégrafo y Torrelodones, lugares a los cuales, por cabezonería, no había querido ir nunca y de los que he salido encantado. La actitud ante la escalada, más friki más de subir el listón y un cierto nivel sano de pique... (él es mejor que yo tres pueblos, pero yo sólo le dejo creer que como mucho es un pueblo y si acaso) Han producido gloriosas tardes en las que hemos escalado, hablado de mujeres y acabado bebiendo cerveza... Ningún sabio reconocido habla de ello, pero esta es otra arista de la felicidad y no se paga con Visa ni con Mastercard.

También ha habido momentos desgradables, nunca me tiro flores ni evito hablar mal de lo que a mí me atañe, soy como soy aunque no siempre consigo dar mi mejor versión. Un día en Patones, llegué a las manos con otro chaval. Nos amargamos el día mutuamente y los dos podíamos haberlo evitado. Admito mi parte en toda la cadena de acontecimientos, de dimes y diretes que nos llevo a dar el espectáculo. Me quedo con que al final nos dimos la mano, que él y yo no hemos dejado cuentas pendientes y que cada uno a su manera se disculpó. Él no se fue dejándome la sensación de ser un mal tipo y seguro que no lo es. Yo por mi parte he tomado medidas para que, la misma situación de origen, no se repita más veces... ojalá que sea así.

Los Chukeles, o Javi y Susana siguen su viaje, o EL VIAJE, recuerdo su blog que, como ellos, está cargado de buena onda y ni hay falsa modestia ni egos superlativos, por eso todo el mundo que les conoce quiere a estos dos: http://chukelilandia.blogspot.com

Cerremos volviendo a la parte más friqui de la escalada que también da para otra entrada, y esta vez sí, si puedo se la dedicaré, pues he superado la cifra de 500 vías encadenadas algunas de las cuales han dejado mucha huella por la propia vía, por quienes estuvieron allí conmigo y por lo bien que me lo he pasado a su costa sin meterle el dedo en el ojo a nadie ni joder el planeta.

Añado que pasó otro septiembre en el que María no cumplió años, otro año en el que todos los que se tropezaron un segundo con ella la echaran de menos. Se que tengo unas cuantas deudas pendientes con ella y aspiro a saldarlas. Intento al menos, no olvidar lo que aprendí de ella y por ella. Sin ella y sin dejar de quererla, nada de lo que ahora quiero y me quiere existiría, y por ella voy siendo capaz de conservarlo.

Acabo con Gema, aquí si que ni Visa, ni MasterCard ni dólares americanos que paguen que exista, que me aguante y que sea exactamente como es...

lunes, 16 de agosto de 2010

... De cuando vuelve la motivación...

La escalada... la esencia pura de este blog, vuelve a la vanguardia de las entradas de las que se sustancia, pues la motivación ha vuelto y la diversión ha venido de su mano.

Llevábamos ya unos meses arrastrándonos por la roca más por las sensaciones pretéritas que por las presentes, cuando las piezas han vuelto ha encajar. Hablo en plural porque a Gema también la he visto un punto mejor y sobre todo mucho más animada. El otro día volvimos a reírnos con nuestras torpezas y a alegrarnos con nuestras pequeñas conquistas... Una vía, una chapa más, un par de movimientos que antes no salían o simplemente un poco de confianza en el brazo más débil...

Son pequeños pasos, que nos han puesto otra vez en marcha y lo difícil del movimiento, ya se sabe, es precisamente arrancar. Quizás haya sido todo fruto del análisis a los porqués de lo que hacemos, y a replantearse una serie de inercias que nos llevaban sin control, a hacer lo mismo de siempre como poyos sin cabeza.

"Guerreros de la Roca" es un libro denso y aburrido, pero lleno de sustancia útil. Un trayecto en metro de 35 minutos al curro, ida y vuelta, y el encontrar argumentos diferentes para remotivar a Gema en su frustración roquera, lo devolvieron a mis manos surtiendo el inesperado efecto de ayudarme también a mí, que ni siquiera sabía que necesitaba ayuda.

No voy a hacer apología de una obra en la que hay que tener un poco de fe, que requiere un esfuerzo activo... que exige sobreponerse a la pereza de replantearse unas cuantas cosas y hacer el esfuerzo de sacar unas ideas de la cabeza para hacer hueco y meter otras... El caso es que llevamos dos fines de semana felices con la escalada y esta claro, que ese es el material del que se fabrican los cimientos necesarios para poder dedicar el finde a esta actividad sin pensar que estamos haciendo algo inútil y/o frustrante.

El domingo encadené "Más Trunch" un 6c que me cierra de momento las puertas del Maracaibo y abre las del Quebrantahuesos, un sector del que ya he probado algunas vías y que tiene una idiosincrasia algo diferente... "Más Trunch" es una vía guapísima, un 6c que no se me hizo demasiado duro, lo cual no está reñido con una entrada de placa bastante fina y un apretón final más mental que difícil. En tres pegues estaba en el bolsillo.

"Jarcha" (6b+) es casi más exigente que la anterior. Físicamente no hay duda de ello, aunque también es menos fina y la secuencia muchísimo más evidente: Un par de movimientos explosivos en la entrada y si agarras el canto bueno ya es tuya... Ambos tipos de vía me encantan y poder alternarlos el mismo fin de semana y en la misma escuela es toda una suerte.

La semana anterior había caído la "Penetrador" (6c+), casi me salió sin dificultad pese a los sufridos pegues que ya le había dado en fines de semana precedentes... La había visualizado por las noches antes de dormir, me había imaginado en diferentes secuencias, y había llegado a la conclusión de que había que poner en juego un canto romo que estaba infrautilizando... Dicho y hecho... Encadenar esta vía fue como romper las barreras que me estaban haciendo creer que ya no iba a encadenar ni esta vía ni otras del mismo grado.

Pero la vía que en realidad me hizo darme cuenta de que no estaba escalando bien y que por tanto, debía y era capaz de mejorar, es la "Calienta Motores" (6b), y me hice con ella un par de semanas antes que la Penetrador. Se me había atascado y era incapaz de definir una secuencia de movimientos válida. Me hubiera podido pasar allí 7 vidas y no la hubiera sacado. La daba hasta de 6c+ y, entre pegues y frustraciones, clamaba contra el pobre "Cristo" autor de la guía de Patones. Una feliz coincidencia a pie de vía con Ignacio Luján, el autor de la que para mí es, la mejor guía de escalada de España (tengo unas cuantas para comparar) me "mostró el camino" y me sacó de mi empecinamiento. Descubrir que la obsesión a veces bloquea la lucidez, fue un buen caldo de cultivo para leer "Guerreros de la roca" y darle pábulo.

Por cierto que el murito de las vías adyacentes a el "Espolón Elisa" es fantástico tanto para calentar como para buscarse proyectitos.

jueves, 29 de julio de 2010

Trail Running III - Urbanización Vista Real (Becerril de la Sierra) La Maliciosa ¡Cumbre!

Cinco de la tarde: los Bee Gees con su tema "Stay in the Line", en concierto desde el movil de Gema, me avisan de que Ignacio ha venido a buscarme y que me de vidilla, que ha llegado la hora de tirar pa'l monte.

No me resulta demasiado fácil convencer a Pepa de que aborte su siesta bajo la mesa del ordenador... Y con esa mirada de infinita paciencia que sólo tienen los perros, parece suplicar que ojalá merezca la pena el sacrificio que la estoy obligando a hacer.

Esta vez conduce Ignacio. Poco a poco vamos enlazando carreteras M30-M40-NI-M607 y así hasta la Urbanización Vista Real, que según mis últimas pesquisas, pertenece a la localidad de Becerril de la Sierra.

Cuando dejas el coche, la cumbre parece lejana, pero hemos venido con tiempo suficiente, estamos motivados y muy mal se tiene que poner la cosa para que no logremos hacer cima...

Ignacio acusa el calor en las primeras rampas. Gema y yo vivimos en una ático con clima subtropical y lo llevo mejor (De lo de la adaptación de las especies que decía Darwin).

También llevamos ritmos diferentes: Él tiene que forzar un poco el paso y yo debo aflojarlo para ir a la par. Cuando conseguimos sincronizarnos, a Pepa le da por marcar el suyo propio persiguiendo a un despavorido choto.

Tardamos unos minutos hasta que conseguimos que Pepa depusiera su actitud poniendo fin al caos de animales corriendo en círculos, unos ladrando con histeria y otros mugiendo de puro miedo y, sin más dilación, dejamos la carretera que nos llevaría al hospital de la Barranca y tomamos el sendero que partiendo de un pequeño embalse, ya no abandonaremos hasta la cumbre.


Ignacio hace años que hizo un pacto con el diablo y ni envejece ni pierde la forma... Él, que algo sabe de pólizas, supongo que habrá leído la letra pequeña de ese contrato... Yo lo único que puedo decir es que no está al alcance de todo el mundo no entrenar y después de currar, chuparse una ruta en la que en 5 Kilómetros se gane un desnivel de casi 1200 metros y todo ello sin una sola queja y ningún amago de darse la vuelta.

La última parte, la que yo no conocía, es la más dura de toda la ascensión. Se trata de la típica pedrera en la que das un paso y retrocedes medio. Se hace duro y tedioso progresar así, pero estamos aquí porque queremos y las cumbres hay que ganárselas, así que resoplando y mirando al suelo avanzamos intentando simplemente no dejar de andar.

Muy cerca de la cumbre la pedrera da paso a una canchal, un terreno aparentemente más abrupto pero mucho más agradecido y rápido de transitar. Tras superar el último escalón de roca me encuentro con el vértice geodésico. ¡ Cumbre!

Pepa sigue sin comprender bien esto de las cumbres, así que se dedica a perseguir a las pobres cabras montesas que vigilaban, desde la cima, nuestra última hora de ascensión. La dejo por imposible y aun exhausto, intento empaparme del paisaje que tengo alrededor, que se describe en una sola palabra: Espectacular. Una nítida visión del horizonte en perspectiva de 365º, desde donde Madrid, con sus monstruos de acero y hormigón, inquieta por no parecer demasiado lejos.

Ignacio se reune conmigo al cabo de pocos minutos. Es su tercera vez en esta cumbre. Se sienta, se come dos o tres barritas y como nuevo. Es tarde como para entretenerse, así que nos hacemos la foto de la cumbre y abordamos con precaución los primeros metros de la bajada, luego en la gravera empezamos a soltar las piernas y de cuando en cuando damos con nuestros traseros en el suelo.

Una vez llegados a sendero más estable y de acuerdo con mi "cuñado/colega" suelto las piernas y abro gas, mientras noto como una Pepa eufórica me pisa los talones. Es el momento que llevaba deseando toda la ascensión... corriendo a tumba abierta por el sendero recibo el chute de adrenalina de mis tiempos con la bici, y ya no importan los arañazos ni los tropezones ni los culetazos... Pepa es una fuente de inspiración... Una vez consigue adelantarme, es ella la que marca el ritmo. No hablamos el mismo idioma pero nos entendemos perfectamente. Por un vez, disfrutamos de lo mismo y por igual.

El descenso vertiginoso termina en el embalse de la Maliciosa. Aquí esperamos a Ignacio, que no tarda demasiado en reunirse con nosotros. El también va contento... y lo de las fuerzas también lo compartimos, así que, en vez de seguir por camino, tomamos para el descenso la misma carreterilla que tomamos en la subida y a un ritmo mucho más relajado comentamos la actividad y arreglamos un poco el mundo, hasta que damos con nuestros cansados huesos en el coche y ponemos rumbo a casa.

Casi a las 11 Pepa y yo entramos molidos por la puerta de casa dispuestos a planchar la oreja y caer en los brazos de morfeo a la mínima oportunidad.

domingo, 25 de julio de 2010

EXCURSIÓN PERROS Y HUMANOS A LA PEDRIZA


Un día, un grupo de 8 personas y 8 perros cuyos nexos de unión están por establecer, quedan en cierto lugar de Colmenar Viejo dispuestos a intentar una ruta de trekking que debe llevarles desde la Pedriza a la cumbre de la Maliciosa.

Este es el plan: sencillo, posible y mutable según las necesidades del directo.

Metemos prisa a Pepa para hacer pis, lo de la caca ya lo ha solucionado ella en casa. Juntos los tres en "la Bestia", recogemos a Ignacio en la Plaza de Legazpi.

A ritmo de Sabina llegamos al punto de encuentro 15 minutos tarde, lo suficiente para no perder las buenas costumbres y hacernos de rogar un poco... En realidad una muela hostil se ha levantado en armas en la boca de Gema y nos ha ralentizado bastante.

Hechas las presentaciones de rigor, nos tiramos hacia Cantocochino con la débil esperanza de encontrar la barrera levantada... Débil y vana.
Comenzamos a andar en la barrera de Cantocochino
Sin pensárnoslo mucho, aparcamos allí mismo y, perros y personas cogemos la senda de Quebrantaherraduras destino al Collado del mismo nombre, donde empieza de verdad la ruta.

Nuestros amigos cuadrúpedos son un grupo tan heterogéneo como sus acompañantes humanos, al principio cada perro anda con "su humano", pero poco a poco van haciendo migas y se van agrupando entre ellos. Pepa es veterana en las lides ruteras y como siempre pasa de nosotros: Su única intención es ir la primera.

La senda, el PR-16, está marcado con marcas blancas y amarillas o con puntos amarillos, en todo caso es evidente, y progresamos a ritmo... variable. Todos los perros han dormido las horas reglamentarias la noche anterior, pero entre los humanos... División de opiniones. A algun@ le ha tocado currelar y hay hasta quien se ha pasado la noche en blanco... En una cota cercana a los 1500 replanteamos la ruta para dirigirla, sin ganar ya más desnivel, hacia la Charca Verde. Es el momento para los mapas y el GPS. Con estas ayudas vamos enlazando senderos y pistas hasta llegar al Collado Ortigoso desde donde según el mapa (en la cartografía digital no se reseña) sale un sendero que nos deja casi al pie de la Charca.

Al principio se comenta por el estado del sendero, que no está demasiado transitado, luego, alguna voz dice que por aquí hace años que no pasa ni Dios y más tarde, ya nos vemos metidos en un jaral, zarzal y demás "al" que se ha tragado el camino. ...Estado general después de atravesar el sendero perdido

En situaciones como esta, no queda más que o mosquearse o tomárselo con humor... El grupo opta por la segunda opción y entre arañazos, rasguños y lucha sin cuartel con la vegetación, vamos avanzando mientras nuestros amigos cuadrúpedos alucinan y se lo pasan en grande, especialmente "Artax" que durante un rato decide investigar por su cuenta no fuera a ser que por allí cerca hubiera un camino "como Dios manda".

Finalmente nos topamos con la pista o más bien, nos la vamos topando... porqué el singular grupo perruno humano va apareciendo de entre la maleza de manera dispersa y en distinto estado...

Las pistas y senderos que vamos tomando a partir de este punto no tienen nada que ver con lo caminado y en muy poco tiempo nos plantamos en la abarrotada "Charca Verde". El baño es la mejor vacuna contra el calor y la comida contra el hambre... ha llegado el momento de aplicarse en ambas tareas.

Dispuestos a "darlo todo" hacemos cumbre en el "Mesón del Montañero", en Cantocochino, donde ríos de refrigerado líquido, fundamentalmente amarillo, riegan nuestras gargantas sedientas mientras la tortilla de Sonia desaparece ante nuestros ojos como el dinero público en manos de los políticos.

Aun quedan dos kilómetros hasta el coche. Los animales están cansados y al llegar, alguno se mete dentro con desesperación, no fuera a ir en serio eso de empalmar con una ruta nocturna. Pepa mantiene el tipo hasta que salta dentro de la furgo, allí le da al botón de off y ya no se la oye más.

Ficha técnica:

Perros:

Artax, Atreyu, Mola, Pepa, Ringo, Trostky, Troy y Corcho.

Personas:

Luís, Katya, Javier, Sol, Sonia, Gema, Ignacio y Alberto

Ruta:

Distancia: 20 Km

Perfil:


jueves, 22 de julio de 2010

Trail Running II

Es posible, que Antonio no sepa aun que a aquella Ascensión a la Maliciosa, le han seguido otras hasta coger ritmo de una a la semana... Es posible.

Probablemente, a Antonio, al que no consigo imaginarme tirado en la playa, le importe un pimiento si subo o no subo y a donde... Y sin embargo, yo no logro ni quiero quitarme esa incipiente rutina que una vez a la semana me lleva a agarrar el Camelbak, las zapatillas Salómon, el GPS, el cronómetro y salir disparado una jartá de kilómetros rumbo a la urbanización Vista Real de la que hasta hace un mes, no había oído ni hablar, para atacar los 1.150 metros de desnivel que me separan de la cumbre.

Al igual que la escalada, esta actividad me permite soñar despierto o más bien "jugar", y más aun tras los estímulos que se despiertan con la reciente lectura de "Bajo los cielos de Asia" de mi escalador/escritor favorito, el desaparecido Iñaki Ochoa de Olza.
A esta distancia, la cumbre ya no parecía tan inalcanzableCronómetro en mano y apretando los dientes, tiro para arriba imaginando que la modesta cima madrileña es en realidad una lejana cumbre himaláyica y que mi ascensión es el "ataque a la cumbre definitvo" De mi sueño, despierto pronto, a 200 metros de la cumbre, el cielo se oscurece y caen cuatro gotas... Ni himalayista, ni alpinista, ni montañero... Ahora soy una bala que corre hacia el coche disfrutando de los saltos entre piedras, del aire en el rostro, de los pequeños derrapajes de mis zapatillas que disparan la adrenalina... De la compañía de Pepa, que se desespera intentando adelantarme de todas las maneras posibles...

...Para todo lo demás...Mastercard.

martes, 20 de julio de 2010

No me subo ni a un taburete.

Cuando le dedicas tiempo y energía a una actividad y no obtienes resultados, lo normal es abandonar. Al menos, esto sería una verdad como un templo si, nuestra "llamemosla afición" estuviera asentada en una visión resultadista: No es el caso. Me gusta escalar, me gusta el monte, y más aun, me gusta escalar y el monte con Gema y "la Pepa". También me gusta encontrarme en las paredes o en el bar con colegas y compartir vías y cañas. Como son gustos cuya satisfacción está a mi alcance pueden parecer poco importantes... aunque lejos de las apariencias, son en mi caso vitales.

Escalar es el fin, los encadenamientos son sólo satisfacciones accesorias añadidas, que valen para dar de comer a nuestro ego... El ego es el único músculo que no hay que potenciar en la escalada, el ideal, creo, sería dejarlo un estado de anorexia sin llegar a la inhanición.

Evidentemente no voy a dejar de alegrarme por encadenar ¡Faltaría mas!... pero mi satisfacción mayor es cuando consigo que una secuencia me salga fluida, o cuando en vez de pedir que me pillen consigo destrepar a un reposo y volverlo a intentar. Encadenar es resultado de lo anterior y no el objetivo... por eso creo que he conseguido seguir escalando este año, en vez de patear la vía y quemar el equipo.

La frustración existe en todos los ámbitos de la vida y a veces no escapo a ella ni escalando, pero aquí no perdura, la doy esquinazo en cuanto puedo porque hay mil cosas en las que triunfar escalando y sólo una en la que fracasar: el encadene.

miércoles, 7 de julio de 2010

Trail Running

A mis 36 años, rara vez, se presentan oportunidades de probar experiencias nuevas que enganchen. Ayer tuve la oportunidad de subirme al carro de una y no salí defraudado...

-Oye, que el miércoles juega España y mejor no quedamos para escalar ¿Puedes hoy o el jueves?

-Negativo, el jueves tengo compromiso familiar y hoy me voy a correr al monte.

-Me apunto.

-Ummm.

-¿Qué pasa? ¿Crees que no puedo?

-Bueno, en todo caso, si subimos a la Maliciosa y ves que no puedes, te vuelves.

-Ok.

-A las seis en la Renault de Colmenar y de ahí ya me sigues hasta la Urbanización "Vista Real"

...Y de esta manera, me enrolé en un día cualquiera de un entrenamiento de Antonio, un entusiasta del machaque físico, del cronómetro y de correr por el monte.

Es curioso, hasta hace pocos años, la sola idea de ir a correr me producía urticaria... Durante la oposición empecé a salir para liberar algo el estrés y desde finales del año pasado soy regular en salir al menos un día a la semana... Eso sí, por los Parques de San Isidro y la Cuña Verde con sus 86 metros de desnivel y echando el bofe.

Cuando llegamos a pie de ruta, Antonio me confiesa que su plan para hoy, es una de las ascensiones más empinadas que se pueden hacer en Madrid: 5 Km lineales, para ascender un desnivel más de mil metros hasta la cumbre de la Maliciosa.

El sistema, según Antonio, consiste en andar todo lo rápido que puedas hasta la cumbre y luego bajar corriendo a tumba abierta.

En seguida me doy cuenta de que voy a sufrir. Desde los primeros metros, Antonio imprime un ritmo que a mí me cuesta aguantar y en cuanto llegan los primeros "baches" me empiezo a descolgar sin remisión. ¿Cómo es posible?

Pepa, que también se ha venido, detecta enseguida cual es la rueda buena y se olvida de quien le da de comer. Poco a poco les voy perdiendo, hasta romper todo contacto visual.

Miro el cronómetro... Sólo llevamos 15 minutos y Antonio ha estimado la ascensión y el descenso en 2 horas y media. Decido reducir el ritmo inútil de persecución al más exigente de los que puedo mantener. No pasa mucho, cuando al alcanzar un colladín, me encuentro con Antonio que ha parado a esperarme.

-Tú dale Antonio, Yo no puedo mantener tu ritmo, pero no voy mal.


- Tranquilo, el camino es evidente, te iré esperando en las encrucijadas más dudosas.


A pesar de juntarnos en ese punto, vuelve a dejarme tirado enseguida, como si yo no fuera un deportista, como si no fuera a correr todas las semanas...



En la cota 1800 (639 metros más arriba del punto de partida) y a 800 metros lineales de la cumbre de La Maliciosa, decido rendirme, las piernas me fallan y quiero asegurarme el poder volver al coche.

- Sigue Antonio, dale duro, que te espero aquí. Veras como bajar, bajo mejor.

-Ok. Nos vemos en media hora.

Antonio se lleva a Pepa y yo no tengo fuerzas ni para seguirles con la vista, busco unas rocas más o menos planas y contemplo el espectacular paisaje que me envuelve. El silencio es absolutamente "ensordecedor". Hago unas fotos con el móvil y le envío una a Gema, que no ha podido venir. Finalmente me quedo dormido.


Se que no es lo más poético que he escrito, pero la realidad es que no pasa mucho tiempo cuando me despiertan las moscas, supongo que les debo parecer un manjar suculento porque están súper pesadas. A manotazos mato a unas y espanto a otras. Poco a poco voy recuperando la conciencia. Mi orgullo está herido por no haber tenido piernas para subir a la Maliciosa. En esta ocasión, la mente tenía más fuerza que el físico. La experiencia me está encantando y me propongo darlo todo en la bajada.

En cuanto llega Antonio, nos líamos a correr cuesta abajo, el sendero es estrecho y está lleno de piedras y maleza, me decepciono al ver que no puedo seguirle. No obstante no voy mal y estoy disfrutando como un enano. Me recuerda aquellos tiempo con la bici de montaña en los que me lanzaba a tumba abierta por cualquier sendero, cuanto más abrupto mejor.


Me reuno con Antonio en la zona donde me esperó en la subida, luego al pasar un par de tubos de terreno suelto, le pierdo definitivamente. Noto las piernas sufrir y cargarse al tratar de frenar. Finalmente casi bloqueadas tengo que detener la carrera y andar.


Cuando llegamos al coche estoy eufórico, la experiencia ha sido brutal y supera cualquier cansancio físico. En mi cabeza buyen planes para repetir la experiencia, ponerme en forma y ponerle las cosas más difíciles a Antonio. Pepa ni se ha enterado, ha hecho cima en un dos mil cuya cumbre yo no he pisado y no para de moverse de aquí para allá, hasta que de repente, como si le hubieran quitado las pilas, comienza a quedarse dormida en la misma acera donde comento con Antonio las mejores jugadas de la ascensión.