lunes, 13 de diciembre de 2010

Saliéndonos del guión

La rutina cansa y lo que más te gusta se puede volver casi una obligación si de cuando en cuando no se introducen cambios en el guión. Esta semana nos hemos aplicado el cuento y nos hemos lanzado de lleno a explorar terrenos en los que nuestros gatos no son viejos conocidos.

El sábado volvimos a Musgogénesis. Esto, es cierto, no es ninguna novedad y tampoco lo son las vías en las que calentamos... pero llevaba tiempo picándome el gusanillo y ya tenía ganas de probar un 7Fernandización 7aa en condiciones. Encadenar fácilmente "Nocturno Breve" (6c) me predispuso el ánimo y encontrar ocupada "Las joyas de Leganés" me facilitó la excusa perfecta. Por otro lado, Gema que de sólo de pensar en escalar en La Pedri, le entran las cagaleras de la muerte, se había repetido sin que se le moviera un pelo del flequillo el "Espolón Adolfinauer" y ambos teníamos un rinconcito solitario del sector donde sin molestar ni ser molestados coser a pegues a dos buenos proyectos, y es que "Fernandización" (7a) y "La Patrona del Voleibol" (V+) son como los árboles escondidos en el bosque de Musgogénesis.

Ninguno de los dos encadenó su objetivo, pero ambos sacamos sensaciones muy positivas. Por una parte a Gema, a la que ya le había dado por escalar bien en Leiva, confirmó que está en el buen camino y sacó todos los pasos de una vía plaquera 100% de adherencia, y no una vez sino dos o tres, pisando en condiciones, desplazando el peso correctamente y buscando el sitio adecuado para cada paso... Los dos lo sentimos como un éxito con indepeLa Patrona del Voleibol V+ndencia de que el pegue fuera al tope rope o no.

A mí me tocó bailar con un bloque con dos chapas y reunión, no más de 8 metros de vía y todo, todo, muy concentrado. Demasiao' pa' mi body.

Los Anasazi patinaban y después de dejarme gran parte de la recién cambiada suela en Coleto, lo intenté con los Miura que también patinaban aunque menos y dejándome más opciones (más que nada porque aun están casi nuevos y los llevo más apretados que el presupuesto de 2011)

La cosa la dejé resolviéndo algunos pasos y quedando pendientes otros, pero no dando nada por imposible, lo que me dejó enormemente contento.

Nos fuimos de Musgogénesis con la sensación de que tardaríamos en volver. La Pedriza es muy amplia y a este sector le hemos arrancado ya casi todo lo que tenía que ofrecernos... Aunque nunca se sabe y en la escalada no soy de los que se dejan cadáveres en el maletero.

Puestos a dar vueltas de tuerca a nuestro repertorio vertical, el domingo nos vimos desempolvando la doble cuerda, los reversos y demás parafernalia alpina... En realidad la empresa no precisaba de tanta cacharrería pero queríamos someternos al programa de aclimatación a la escalada clásica que propone la guía "58 vías de iniciación. Clásicas de la Zona Centro"Vista general del Cerro del Bu y delas vías - sobre línea de puntos las alternativas tomadas

El caso es que una semana después de nuestra primera intentona nos volvimos a ver al pie de la pared más vertical del Cerro del Bu, en Toledo. El tiempo volvía a estar desapacible aunque no tan frío como en la ocasión anterior y lo único que nos preocupaba algo era la elevada humedad que se te metía hasta los huesos y mantenía la roca con una adherencia bastante imprevisible.

En fin, como ya estábamos allí, mejor era no pensar en esas cosas y concentrarnos en lo que de verdad si dependía de nosotros. Así que fuimos preparando las cuerdas, el material, las cintas y hasta un juego de fisureros por si podía practicar un poco con ellos... Eso si, nos habíamos olvidado de una mochila de ataque, el croquis y otras tonterías similares, así que a Gema le tocó meter la guía en la bolsa de los gatos y arrastrarla pared arriba.

Cargado hasta las trancas con material como para hacer la Norte del Eiger y sintiéndonos grandes alpinistas nos metimos en una vía deportiva de 3 largos llamada el "Espolón central" que no pasaba de Vº.
Gema y yo en la reun del primer largoGema vista desde el 2º largoLa vía resultó ser de lo más entretenida y aunque nos movíamos torpemente siempre nos sentimos seguros, pues nos encontramos las chapas bien puestas, la roca compacta y los sencillos pasos no se veían demasiado endurecidos por la humedad reinante... En un récord absoluto de lentitud de casi tres horas hicimos los 75 metros de la ruta, de la que rapelamos en una sola tirada con nuestras cuerdas de 60 metros...

Como nos vimos "fuertes" repetimos suerte con "El Gran Diedro" de sólo dos largos y grado V+, pero aquí la película cambió un poco.

El caso es que de primeras notamos la roca bastante más húmeda, no en vano suponemos que el agua ha tenido mucho que ver con la aparición de la fisura que da nombre a la vía, aunque tampoco nos damos cuenta hasta que punto, pues el primer largo es de IV y nosotros pasamos por allí sobrados.

La reu es cómoda y estamos optimistas: Estamos a un largo de volver al suelo y dedicarnos a otras cosas menos esforzadas...

Antes de empezar la segunda tirada sólo me inquieta una cosa: hay numerosas vías que tiran sobre la vertical de donde estamos: Pintados sobre la roca veo dos nombres: Belbebú y Pared Roja y a izquierda y derecha del diedro van líneas de chapas y ninguna son rojas como se decía en la guía... Así que nos fiamos de nuestra intuición y cogemos las que van inmediatamente a la izquierda del diedro... de primeras veo que la roca aquí si esta muy resbaladiza y que el primer parabolt queda muy alto. Como veo una alternativa de espit que va por la derecha, la tomo y enlazo con mi diedro dos chapas más arriba.

Aprieto de verdad y cierro el culillo. Mejor no pensar en que las cuerdas tienen menos uso que años y que si caigo no será el gri-gri sino un reverso quien debe pararme...

Finalmente llego al último parabolt, a su derecha una reunión negra de oxido con espit y muy mala pinta dista de mi 3 metros en horizontal... si me descuelgo desde allí dejo sin recuperar medio largo de expreses porque, por mucho que diga la guía que las apariencias engañan, no me veo sometiéndola a péndulos tan exagerados y a Gema no la voy a hacer pasar un mal rato recuperando el largo.

Busco y busco y finalmente veo una reunión de acero inoxidable con mosquetón de descuelgue cuatro metros por encima de mi, sobre un techo que puedo sortear por camino fácil, y para allá que voy... sin pensármelo dos veces paso las cuerdas por el mosquetón y pido a Gema que me baje.

Durante los primeros dos metros, el ruido de las cuerda contra la arista es de tal naturaleza que se me congela el alma... Una décima de segundo más tarde ya tienen un roce más normal pero yo sigo con el kulunguele metido en el cuerpo. Poco más tarde nos vemos los dos en el suelo donde Pepa nos hace un gran recibimiento y yo empiezo a relajar el esfinter.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esto no es solo una salida de guión, supone un nuevo reto que afrontar, y eso, aunque a veces deje aflorar mi tendencia natural a la "huida", me gusta. Gracias por tu enorme paciencia en las reuniones...aunque el miedo ponga en mi boca otras palabras, eres un buen MAESTRO.
Aupa compañero, por todo!