viernes, 23 de junio de 2017

Madrid Destino Santiago. Capítulo 2º: Entrenamiento.

Llevo ya un mes cogiendo la bici uno o dos días a la semana.  La semana pasada monté con un chaval de Foro MTB, fuimos al Pardo a hacer su circuito habitual.  Yo llevé bien los kilómetros (47) , pero él tuvo que bajar mucho el ritmo y es bastante seguro que se aburriera un poco.

Creo que es pretencioso y quizás egoísta intentar montar con gente, cuando mis piernas están aun tan verdes. Esta parte, o quizás todo el proceso de puesta a punto, me va a tocar hacerlo solo.  Al fin  y al cabo así es como tengo pensado hacer "El Camino" y rodar a mi aire me vale de entrenamiento mental.

Esta semana me había planteado dos salidas, en la primera el objetivo rodar por terreno suave y llegar a los 60 kilómetros de ruta y en la segunda hacer entorno a los 40 y meter mas rampas.

19 de junio 2017

El lunes a las 6 de la tarde, con un poco de respiro en las temperaturas, salí con destino al carril bici de la carretera de Colmenar, atravesando Madrid Río ya me di cuenta de que había cometido un error de principiante: había comido pronto y muy ligero y no había cogido nada que llevarme a la boca. Quien ha sufrido una pájara no la olvida nunca y yo, cuando me compré mi primera bici de montaña  sufrí unas pocas sin ni siquiera saber lo que era aquello.

Al salir de la Casa de Campo para coger el anillo ciclista la sensación de vacío en el estómago era ya patente y los avisos de lo que vendría después también.   El anillo ciclista, al salir de la Casa de Campo no pasa cerca de comercios que yo sepa, así que ya estaba mentalizado para dar la vuelta en el kilómetro 15 cuando cerca del gimnasio Go Fit  de la calle  Monasterio de El Paular me encuentro con una gasolinera que para colmo tiene sujeta bicis en la puerta y una amplísima variedad de barras de proteínas/energéticas... Parecía puesta allí para mí.  En 5 minutos ya había devorado la barrita y volvía a rodar con optimismo y con una sensación de debilidad en retirada.  Pura coincidencia, pero la calle de esta gasolinera es la de "Avenida del Monasterio de Silos"  donde los monjes benedictinos ofrecen comida y alojamiento a los peregrinos que deciden hacer el camino de Santiago por la Ruta de la Lana (También conocida como Camino de Santiago de Soria).

Atendidas las necesidades del cuerpo, ruedo por el anillo ciclista hasta tomar el carril que enlaza con el de la carretera de Colmenar y que va muy próximo a la ruta jacobea madrileña. Cruzo la M-607 y continuo hasta llegar a la altura de la Universidad Autónoma donde me planteo dar la vuelta aunque finalmente resisto la tentación.

Mi ritmo es muy suave y me adelanta todo perro pichichi, pero no pedaleo atrancado.  Al poco de rebasar el cartel de la carretera que indica el desvío para  "Tres Cantos Sur" mi cuentakilómetros marca el kilómetro 30.  Es hora de dar la vuelta.   Lo hago junto a un poste con la flecha amarilla indicadora del Camino de Santiago.

La vuelta es básicamente cuesta abajo y me sorprendo rodando mucho trecho cerca de los 30 km/h.  Cuando estoy de vuelta en La Casa de Campo agoto el agua del CamelBak, pero ya no paro, sólo quiero llegar a casa y descansar, mis piernas y mi trasero han llegado al límite.

Al final objetivo cumplido, 60 kilómetros, 20 de media y casi 3 horas de bici.

22 de junio 2017


En algún momento se me pasó por la cabeza que el entrenamiento del jueves lo haría en las Zetas de La Pedriza, pero llegado el momento lo descarté por falta de fuerza y motivación.  En su lugar y a falta de ver como me había recuperado de la paliza anterior, mi destino fue la Casa de Campo.

Entrenar en la Casa de Campo es a la vez divertido y monótono: está bien porqué hay mucho ambiente ciclista y te sientes más acompañado pero por otro lado, y en lo que yo pretendo, se trata de hacer básicamente los circuitos asfaltados una y otra vez hasta lograr el número de kilómetros pretendidos.

Además del CamelBack con sus 3 litros de agua, esta vez me he animado a añadir a la bici el peso de una cacharra con 1 litro más  a modo de lastre.

Desde que salgo del portal noto que mis piernas van bien, evidentemente aun no tienen fuerza pero se las nota descansadas mientras ruedo de nuevo por Madrid Río.  Al llegar a la Casa de Campo, cojo el ramal de asfalto que pasa por debajo del Puente de los Franceses y sigue recto hasta topar con la M-30, en ese momento doy la vuelta y en  500 metros tomo el desvío que me enfrenta con la primera subida fuerte donde soy adelantado por unos cuantos ciclistas,  justo al final del primer collado soy yo el que adelanta a uno.  El adelantado, peina ya sólo canas y va tan agustito, pero yo me lo tomo como un triunfo. No volvería a darse el caso en toda la sesión.

El asfalto viene bien ahora que no tengo fuerza en las piernas, porque me permite mantener una cadencia más constante y de manera más fácil, pero los tramos asfaltados del Camino son minoría, así que en la sesión de entreno meto también una larga pista de tierra que google maps indetifica como "Carretera Zarzón" que me deja junto a la tapia Oeste del perímetro de la Casa de Campo desde donde asoman unos lujosos chalets de Pozuelo de Alarcon donde no me importaría nada vivir.

Allí giro 180 grados y deshago el camino hecho por el sendero que va paralelo a la pista y que me recuerda mis locos tiempos de biker, sólo que ahora prima la precaución sobre el cuchillo entre los dientes.

Aun me quedan un par de subidas por asfalto por la carretera del teleférico, una completa con bajada por camino y otras dos por distintas variantes asfaltadas que me llevan hasta la estación superior del teleférico.

Al final, 43 Kilómetros, que me dejan cansado pero no deshecho... Eso sí, esa noche cogí la cama con mucha alegría.


miércoles, 21 de junio de 2017

Madrid destino Santiago. Capítulo 1º. Antecedentes.

21 de junio.

He hecho dos veces el camino de Santiago, las dos en bici.  La primera desde Pamplona con David,  en julio de  1993.  Aquel fue un viaje intenso, mi primera gran aventura.  No todo salió bien, pero creo que así son las auténticas aventuras. Nos sobraba el tiempo, pero no podíamos relajarnos ni un segundo porqué no teníamos ni un duro. Dormimos bien, mal y muy mal, comimos alternando los bocadillos de salchichón con los de mortadela y pasando a veces hambre.  Mi bici, mi primera mountain bike era una BH Alu 500... Yo  adoraba aquella bici.  Llegamos al Monte del Gozo, me emocioné al ver las torres de la catedral y sobre todo al volver a ver a David que se había accidentado la mañana de ese mismo día. Al día siguiente, juntos de nuevo, rodamos hasta entrar en la plaza del Obradoiro. Por supuesto, acudimos a la misa del peregrino y no nos planteamos ni por una décima de segundo si eramos o no congruentes con nuestras propias convicciones religiosas. El Camino de Santiago empieza siendo un viaje de aventura, y acaba siendo un viaje espiritual  se quiera o no.

El segundo Camino, lo hice años más tarde, no podría precisar cuando, pero es posible que aun fuera universitario.  Lo hice con Marce, también en bicicleta, de hecho a Marce le conocí montando en bici y fuimos amigos mientras mantuvimos la pasión por las dos ruedas y los pedales. En aquella ocasión hicimos el "Ramal Aragonés" que va desde Somport a Puente La Reina, y allí, como estaba previsto, pusimos fin al mismo.  De este viaje, a pesar de ser más reciente en el tiempo, mantengo unos recuerdos más difusos... Recuerdo la belleza decadente de la estación internacional de Canfranc, el albergue Pepito Grillo y el enfado (con razón) de su dueño que nos insistió en que no metieramos las bicis dentro de la cabaña y al que no hicimos caso. Recuerdo sentirme avergonzado porqué le dimos nuestra palabra y luego no le dimos valor.  Recuerdo vagamente la Foz de Lumbier porque mientras la recorríamos tenía muy presentes en mi cabeza la noticia del tiroteo entre ETA y la Guardia Civil sucedida allí unos años antes, recuerdo rodar horas bajo la lluvia y, raro en mí, no acabar constipado.  Recuerdo un camino mucho más solitario y en el que apenas nos relacionamos con nadie...  También recuerdo percibir cierta hostilidad hacia nosotros en Puente la Reina.

Ahora que escribo estas líneas, me doy cuenta que un Camino de Santiago que no tiene como objetivo llegar a Santiago (se logre o no) no es un Camino de Santiago en absoluto, es simplemente una ruta cicloturista lo cual no es malo ni mucho menos, pero sí que es diferente.

Este año es posible que me embarque en mi tercer Camino de Santiago, así parece que será si nada se tuerce.  Ayer, acompañado por Gema y Pepa acudí a la calle Carretas a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago para adquirir la credencial del peregrino, el listado actualizado de albergues y sobre todo la guía.  A Pepa no la dejaron cruzar la puerta de la asociación, nos pidieron que la dejáramos atada en el descansillo, ésto, en la práctica, hizo que  cruzara solo el umbral de aquellas oficinas y que sintiera el primer momento de zozobra emocional que enseguida pasé a mezclar con la percepción del estómago dando saltos ante la mera posibilidad de materializar una vivencia así.

Esta vez, el plan es ir sólo.  Gema no pude venir, Pepa tampoco y de no poder ser un viaje con ellas no soy capaz de imaginar un viaje con nadie más. Si esto sigue adelante, saldré el 11 o el 12 de agosto y espero llegar a Santiago el domingo 20 lo más tardar. No se que tal llevaré lo de estar sólo, no se si lo soportaré o si no, no se si llegaré en un estado de forma ciclista aceptable a la fecha de la partida y tampoco se si tendré algún problema físico o mecánico que me impida llegar a mi destino.  Esto es exactamente lo que es una aventura y yo, desde que volví junto a Gema de Nepal, tengo una gran necesidad de volver a vivir una.


domingo, 30 de abril de 2017

Rodellar - Semana Santa 2017

 13 de abril de 2017


Inicio con estas líneas mi primera entrada a tiempo real en este cuaderno de bitácora.  Así que a modo de prueba  que mejor oportunidad que una escapada de Semana Santa con la excusa de salir a escalar.


Rodellar 

...Y es que mis dedos se pelean en este momento con un teclado usb integrado en la funda de la  tableta y lo están pasando fatal, pero lo relevante no es la pelea de mis dedos sino el lugar dónde lo hacen,  una mesa del Kalandraka el refugio de escaladores de Rodellar, donde hemos cenado  una hamburguesa vegetal de arroz y unos filetes de lomo ecológicos que ha cocinado mi amigo Javi, y que antes, en ese mismo lugar, habíamos asistido a una muy interesante charla sobre nutrición para el deporte que ha dado su hermana Belén, conferencia a la que asistimos junto con nuestra amiga Susana con la que también acabábamos de reencontrarnos.

Nutrición para deportistas


14 de abril 2017


Nos hemos levantado con el cuerpo mucho más descansado y hemos decidido desayunar en el aparcamiento de las furgos. Ha sido una buena decisión, Gema y yo teníamos hambre y  nos hemos puesto las botas.

Tras recoger hemos hecho parada en el Kalandraka para un último café y sobre todo para usar su baño.   De verdad que no entendemos como es posible que monten un parkin de la leche con servicios públicos y los tengan cerrados todo el año.   Estoy seguro de que todos y cada uno de los ocupantes de las furgonetas del parking preferirían pagar dos o tres euros por noche y contar con unos baños operativos e incluso cierta vigilancia.  Es increíble que en este país no se enteren de lo que en el Norte de Europa llevan ya años enterados: no todo el mundo quiere hacer turismo de hotel, por el gasto, la planificación y las limitiaciones que supone, pero que eso no quiere decir que esta otra manera de viajar no pueda suponer un rendimiento económico del que se beneficen todas las partes implicadas.
Parking de Rodellar

Hoy hemos bajado mucho más animados al sector La Fuente, por el camino Susana nos ha dado un toque para unirse y, a su vez, ella se ha puesto en contacto con Belén, y ambas han movilizado a otros amigos,  Javi también confirmó su asistencia  y al final el día de escalada ha tenido un gran componente social.

Primero, Gema y yo hemos empezado escalando un Vº de nombre "La Marabunta", buena vía por cierto, y luego su hermana de 6a "Agamenón"  que también era muy agradable de escalar.  Al bajar, ha llegado Susana con unos amigos y Belén con Simón.  Rodellar está a tope estos días. A tope quiere decir que sectores como éste con vías fáciles, hacen parecer a Patones una escuela solitaria.  Tanta presión humana nos deja sin vías disponibles por lo que nos desplazamos al vecino Furia Latina donde le damos caña a "La biciclette bleue" otro 6a con el que terminar de calentar.

Reconozco que esta última microvía parecía una ponzoña y que eso la había mantenido alejada de los intereses del resto de la horda humana, pero quitando su equipamiento que podría ser mejor  (sobre todo la Reunión que se merece un segundo parabolt) la vía no está mal, es técnica y ligeramente desplomada lo que te deja el cuerpo chahi para darle un tiento al 6c vecino, "Trinchacamions"

Sin embargo me equivoco de vía y dejo dos cintas en a saber qué,  Javi sospecha de mi error pero yo lo niego sin dudarlo... Evidentemente Javi tenía razón pero es tarde cuando me doy cuenta. Una cordada catalana se nos ha metido en la vía.  Da igual, con Javi cerca el karma fluye y los dos catalanes resultan ser unos tíos super majetes.

Haciendo tiempo Javi se escala un 7b y luego desmonta la cintas que coloqué  en la vía equivocada, el proceso da para alguna coña y para reunirnos en el mismo pie de vía a Gema,  Javi, Susana, Belén, Pepa y amigos, y el corazón se me regocija en silencio.

Rodellar, bajo Trinchacamions, 2017.  Esta foto mereció por si sola todo el viaje.

Me toca a mí darle caña al 6c, no lo hago mal, pero no la encadeno, tres pegues más tarde creo tenerla matizada, pero ya no tengo fuerzas.  Es el momento de escalar para otros.  Gema ha demostrado una santa paciencia que merece dedicación, Belén también quiere hacer alguna vía para volver a la actividad vertical.  Encontramos un Vº libre y Gema le da dos pegues, no le sale pero su objetivo es hacer metros de primera hasta que entregue la tesis y si cae algo bienvenido sea,  Ta Fiolé con tónica ya estaba en su libreta desde el 2013.

Dejamos morir el día en el Kalandraka, nos duchamos y mientras Gema le dedica una hora y media a su tesis  yo aprovecho y ademas de  escribir estas líneas nutro mi libreta de escalada con las conquistas del día, que son modestas pero muy bien recibidas.

Cenamos con Susana, Belén y su chico Simón y juntos hacemos la mesa donde las risas rugen más fuerte de todo el Kalandraka.

15 de abril


Hemos quedado con Belén y Simón en el camping para redesayunar y despedirnos de ellos, pero al llegar comprobamos que no podemos entrar en la terraza con Pepa, por lo visto hay que dejar a los perros atados en la puerta... Unos cuantos peludos atados nos miran con cara de no entender nada.

Nosotros no podemos hacer eso, y no hay mucho más que exponer, Pepa es una más, lo es desde que cruzó la puerta de nuestra casa y consiguió hacer de ella también su hogar. Así que todo el pelotón toma el desayuno en el Floren (tino) el bar de la plaza. donde nos esperaba Susana  y donde también se adhirió Javi cuando faltaba poco para irnos.

Son más de las doce cuando emprendemos el camino del barranco del Mascún, sabemos que va a ser difícil escoger vía pues las hordas de escaladores invaden como un virús las paredes de los sectores que vamos atravesando en nuestro camino.  Intento mentalizarme para no agobiarme pero acabo sucumbiendo.  Cuando finalmente decido meterme en Trinchacamions, mi proyectito ansiado, casi tengo que meter los codos para que se entienda que nosotros llegamos primero.   Reconozco haberme puesto muy nervioso, pero tras un primer pegue lleno de frustración, acometo el segundo mucho más calmado... Nosotros también somos gente y también estamos allí ocupando un espacio, es lo que hay.


16 de abril

Último día completo en Rodellar, así que nos hemos levantado con ganas de darlo todo.  Hemos desayunado al estilo furgonetero y luego hemos subido al Kalandraka a por el segundo café del día. Por el camino nos hemos cruzado con Susana que se iba a Oviedo, nos hemos despedido con todo el cariño del mundo y con ganas de que nos volvamos a ver pronto, muy posiblemente en Madrid.

Con tanta gente en Rodellar, las líneas telefónicas están saturadas y el datáfono del refugio ni está ni se le espera. Tengo ganas de llevarme una camiseta de recuerdo y el efectivo que nos queda no da para caprichos. Por suerte para mí consiguen la autorización para el pago mediante llamada y salgo de allí con mi souvenir bien guardado en la mochila.  

A pesar de lo dicho en el párrafo anterior se nota que hay menos gente, por la mañana en el parking aparecieron algunas plazas de aparcamiento vacías y de camino a los sectores la cosa es obvia. No es que no haya ambiente, que lo hay, pero ya no es como la "Rave" del sábado.

Calentamos en el quinto que queríamos, "Los Jumbis", y acto seguido vamos a por la vía número 5 de la guía, que es el único 6b+ del sector y que ya podían haberle puesto un nombre.  Con la emoción de su encadenamiento sin demasiadas agonías, vuelvo a intentar Trinchacamions aunque consciente de que las fuerzas ya han empezado a disminuir. De nuevo me salen los pasos, pero me veo sin resistencia  para chapar el último parabolt y salvar el  desplome.


Como es el último día y Gema ha escalado poco de primera dedicamos el resto de la tarde a proyectos comunes que le permitieran trabajar la cabeza, con esa idea nos metemos en Nique los Jabalines,un teórico IV+ que se le resiste y que casi me tumba en un paso a media vía en el que había que estirarse como un día sin pan.  Para mí que eso al menos es 6a.

Cabra "Roderallensis"  Durante un rato causaron terror por las piedras que arrojaban a su paso, separados de las paderes y ya sin peligro ver seres tan hermosos en libertad es un espectáculo maravilloso.


Ardilla (6a) es la última vía que me queda por encadenar del sector y resulta ser una vía muy agradable para poner el colofón a un gran día, se aprieta un poquito arriba, pero no es más que un poquito de resistencia para que el encadene sepa mejor.

Casi nos íbamos cuando una cordada vecina se atasca en una vía que les habíamos recomendado, hoy por ti, mañana por mí dice el dicho.  Nos alegramos de poder desatascar su tarde.

Dejamos caer la tarde en el Refu, Gema con su tesis y yo intentando encontrar una Wifi para ir nutriendo de contenido esta entrada, La Wifi no apareció, en cambio, si lo hicieron un par de barranquistas madrileños y luego Javi con un grupo de amigos.


Durante la cena, una  paleoteoría expuesta por uno de los integrantes de  la mesa  explicaba a su manera  "cierta tendencia" en las actuales habilidades femeninas con los mapas lo que desató la polémica y unas cuantas carcajadas con las que dimos por bien concluida la jornada, como se expuso por el mismo orador, existe también cierta tendencia a que después de cenar entre sueño y los humanos se vayan a dormir.

17 de abril

Amanece en nuestro último día festivo y nos lo tomamos con calma, en la jornada anterior habíamos vaciado el tarro de las ganas de escalar y lo habíamos hecho consumando algunos objetivos: en primer lugar habíamos completado los encadenes de todas las vías del sector La Fuente,  en segundo término he dejado una divertidísima vía pendiente de encadenar, Trinchacamions y tengo despejado el camino para el resto del sector Furia Latina. A pesar del agobio humano que hemos vivido la mayor parte de los días que hemos estado aquí, tengo ganas de escalar en Rodellar, quizás echaba mucho de menos escalar con amigos y eso lo haya compensado todo.


domingo, 12 de febrero de 2017

FRANKENJURA III - Visita a Treppendorf (Thoman), Bamberg, Munich, Dachau, Epílogo y regreso

Llegaríamos a Munich el 27 de septiembre de 2016, atrás iban a quedar los bosques de Frankenjura y nuestras ganas de escalar en sus paredes rocosas. A estas alturas Almudena, Antonio y Cora ya estaban de regreso en Madrid, pero a nosotros aun nos cabía más mundo por ver, de hecho aun no habíamos acabado nuestra incursión en la región de Franconia (Franken). Aun quedaban dos balas que disparar aquí.  Tras despedirnos de Martha y dejar atrás el camping Oma Eichler nos esperaba a  60 kilómetros el pequeño pueblo de Treppendorf. 

Treppendorf cuenta con una población residente de  tan sólo 170 habitantes, pero es famoso en el mundo de la música por albergar la sede de la empresa Thomann, la tienda de instrumentos músicales más grande de Europa, dedicada fundamentalmente a la venta  por Internet, pero que también cuenta con una tienda física de proporciones colosales, casi catedralicias y nosotros acudimos a su encuentro como peregrinos devotos de la música y de las herramientas que permiten su generación.

Llegamos a Treppendorf con las últimas luces del día y no vimos nada claro donde quedarnos a dormir, cuando nos decidimos por el parking de Thomann que entonces estaba desierto, no tardo mucho en salirnos al paso un coche de la empresa de vigilancia. No hizo falta más; nos marchamos de allí  justo antes de que nos echaran.  Descartado Treppendorf como lugar de pernocta conducimos de regreso hasta Burgebrach donde hicimos noche junto a un campo de fútbol.  Podíamos haber encontrado algo mejor, pero era noche cerrada y estábamos un poco desesperados.  Por primera vez, al estar en un entorno tan relativamente urbano, estuvimos un poco incómodos e hicimos lo máximo por no dar el cante. La Fiera se nos quedó pequeña por primera y única vez en todo el viaje.   Aun así, las adaptaciones en las que trabajamos durante meses funcionaron como debían y sobre todo aquí agradecimos contar con el saloncito interior y el poty.

Aparcamiento de Thomann, a primera hora ya estaba lleno a rebosar





Empezamos la visita por la cafería restaurante "la T.Kitchen", donde un súper simpático barman nos sorprendió hablándonos en un perfecto español.  Lamento no recordar su nombre, nos cayó genial y nos dio un montón de buenos consejos sobre Thomann y nuestra visita a Alemania.

Sin ánimo de ofender a nadie, se puede decir que visitar la tienda física de Thomann es para un aficionado a la música lo mismo que  para un enamorado de la pintura visitar El Prado.


Entrada a la tienda

Un amante de  las guitarras con dinero puede aquí volverse completamente loco.

Pepa nos acompañó a la recogida de algunos "souvenirs"

Bamberg

Después de visitar Thomann no había mucho más que hacer en Treppendorf y estábamos demasiado cerca de Bamberg como para resistirnos a recorrer los 20 Kilómetros que nos separaban de esta ciudad que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1993.

Hacer un viaje sin planificar las visitas y sin poder consultar Internet (cosas del Roaming) nos hizo en un principio tener una pequeña sensación de frustración, sin embargo una vez asumido este hecho y lograda la relajación adecuada, hacer "puerta fría" por el mundo también hace que a cada vuelta de la esquina nos esperen sorpresas inesperadas... En este viaje nos perdimos muchas cosas que hubiéramos visto con un poquito de previsión o una guía de viajes adecuada... pero también fue divertido ir de sorpresa en sorpresa.  Bamberg fue una de ellas. Fuimos casi por ir, y nos encantó.

Escribiendo esta entrada de "Bitácora Vertical" redescubro la milenaria ciudad de Bamberg y reinterpreto las fotos captadas por nuestra Panasonic.

Corría el año 1007 cuando Enrique II elevó a Bamberg a la categoría de sede episcopal y residencia señorial, predestinándola así para ser monumento y convertirse en el centro de un episcopado recién creado y al mismo tiempo en una segunda Roma (al igual que en la ciudad eterna, siete colinas protegen la ciudad). Además de con Roma Bamberg también es comparada con Venecia por la mezcla del entramado urbano con la orilla y los canales del  río Regnitz (fuentes: www.hola.com , http://www.germany.travel/es)

Callejeando por Bamberg
Grüner Markt
Pepa ha terminado de aprender a ir con correa  en este  viaje, a cambio
 ha conocido mundo y nos ha acompañado a  lugares a los que en España
 le hubiera estado vetado el acceso.

Después de unas horas de visita esta 
cafetería nos sirvió para hacer un 
descanso y avituallarnos, una vez 
más Pepa fue también bienvenida.

Catedral Imperial de los Santos Pedro y Pablo y Jorge, es uno de los monumentos arquitectónicos más conocidos de Alemania y ha sido el lugar más famoso de Bamberg desde su finalización en el siglo XIII (Fuente Wikipedia)

Munich

Jardín Inglés, río Eisbach ¿Surferos en Munich? Una de las muchas sorpresas que nos dio la ciudad en nuestra breve visita
 
Jardín Inglés, es uno de los parques urbanos más grandes del mundo, más aun que Central Park o Hyde Park


Camping Thalkirchen,   muy caro en esta época, pero gracias al excepcional transporte público de la ciudad al menos no tuvimos que mover la furgo hasta el día de la partida.
Munich:  Capital del Estado de Baviera, grande, muy bonita y con multitud de rincones interesantes. Estuvimos allí 2 noches y casi tres días y hubiéramos necesitado muchísimo para saborearla como es debido. Habíamos venido al reclamo de la famosa Fiesta de la Cerveza o Oktober Fest,
Muniquesas con sus trajes típicos. Las bicis es un medio de transporte muy utilizado en las ciudades que visitamos de Baviera.
fiesta que nosotros habíamos imaginado a "Campo abierto" y resultó ser una feria en un recinto cerrado con atracciones, puestos de comida y carpas de las empresas cerveceras donde sirven las famosa bebida de cebada en  jarras de vidrio de 1 litro (que compartimos para no morir en el intento).

Gema y yo tenemos un pasado noctámbulos, pero una vez dejada atrás la noche y dedicados de lleno a una vida más bajo la luz del sol, nos costó un poco entrar en ambiente y eso que la espectacularidad los alemanes de todas las edades vestidos con sus trajes típicos cantando y bailando encima de las mesas mientras portaban las mencionadas jarras de cerveza, nos puso fácil mezclarnos con la masa, lanzarnos a la arena y mover el esqueleto como es debido.
Autobús turístico

 El Oktober es caro, pero salvo algún borracho británico y el típico gambilla verbenero,  se puede decir que el ambiente es bastante sano y se puede disfrutar sin temer encontronazos desagradables.  Nosotros queríamos asistir y participar, y lo hicimos modestamente, pero si bien volveríamos a Munich, no lo haríamospor su famosa fiesta del otoño, sino porque la ciudad tiene suficientes argumentos para justificarlo por si misma.

Empezamos la visita en la céntrica plaza conocida como Marienplatz que es el centro y el corazón de Múnich desde su nacimiento. Originalmente la plaza se llamaba Schrannen, pero fue renombrada como la Plaza de Santa María para pedir a la Virgen que protegiera a la ciudad de la epidemia de cólera que la asediaba (disfrutamunich.com)

Marienplatz con la columna de Santa María y el edificio del Nuevo Ayuntamiento desde donde todos los días a las 11, 12 y 5 de la tarde las figuras a tamaño natural de su carillón realizan la Danza de Cooper para conmemorar el acto que tuvo lugar para celebrar el fin de la epidemia de peste en 1517.
Tras asistir al espectáculo del carillón nos dejamos caer por el próximo Viktualienmarkt o mercado de alimentos que  compone un espacio animado que reúne a turistas y locales, ya sea para comprar productos frescos, comer algo en sus puestos, o bien para tomar una refrescante cerveza en el agradable biergarten (jardín de la cerveza), uno de los más famosos del centro de Múnich.
 
Viktualienmarkt

Viktualienmarkt - tratándonos bien al estilo local

Karlplatz
Nos dimos un buen tute intentando extraerle el máximo jugo a nuestra breve estancia, y en este tránsito Pepa no dejó de acompañarnos ni en nuestros recorridos a pie ni en la visita a bordo del autobús descapotado turístico,el único lugar a donde no pudo entrar, con mucha lógica es al recinto del Oktober Fest.


Esta estatua colosal en bronce ubicada en la Theresienwiese de Múnich es la representación más famosa y también la más monumental de Bavaria


Disfrutando a lo grande con mi chica en el Oktober Fest
Dachau: a tan sólo 30 kilómetros de Munich, es obligada la visita a esta pequeña ciudad donde los nazis construyeron su primer campo de concentración a gran escala.  Pensamos que estaríamos allí un par de horas y acabamos la visita cuando nuestras fuerzas no daban más de sí 4 ó 5 horas más tarde.  Muy recomendable la visita, desde luego es mucho más que turismo,  es sobre todo historia negra de nuestra especie y un conjunto de enseñanzas que creo que no hemos terminado de aprender.

Arbeit macht frei - El trabajo os hará libres



Hornos crematorios

La visita a Dachau es realmente agotadora, no solo por sus dimensiones, sino por la intensidad de las emociones que se despiertan y para las que no estábamos preparados... Nos fuimos de allí realmente fundidos.
Punto final

Los viajes no llegan a su fin hasta que no te sientas en el sofá de casa y enciendes la tele pero desde Dachau aun tenemos 1.989 Km. que recorrer y dos días completos de carretera y manta antes del "Hasta aquí hemos llegado".  Esmeralda nos guía firme por ese periplo en el que además de conducir, ya sólo sacaríamos tiempo para una visita exprés a Friburgo y lo estrictamente necesario para repostar combustible, estirar las piernas-patas, comer y dormir.
El camino de vuelta sigue siendo parte del viaje, y en el nos seguiremos cruzando con gentes de otros lados cuyas vidas apenas conectan con las nuestras en un frugal cruce de caminos... De algunos nos llevamos una sonrisa recíproca
Las manos de Gema y las mías se alternan al timón de la Fiera por una maraña de ríos de alquitrán cuyo último ramal desemboca en nuestro madrileño barrio de Carabanchel.

Hemos vuelto a casa, a nuestro país, a nuestro querido y odiado Madrid y tras reinstalarnos, sentarnos en el sofá y enchufar la tele, lo primero que sentimos es que tenemos otra vez ganas de escalar, y también de reunirnos con nuestros compañeros de viaje en Patones, donde les conocimos y haciendo lo que más nos gusta hacer.

En la memoria quedan las vivencias, los horizontes ampliados a dos nuevos países, con sus ciudades, sus pueblos, las peculiaridades de sus gentes y su forma de hacer las cosas, y mientras, hemos seguido escalando y pasándolo bien intentando no molestar a nadie, respetando al máximo la naturaleza cuyas maravillas no nos cansan y disfrutando al máximo de todo ello. Objetivos Cumplidos.

martes, 29 de noviembre de 2016

FRANKENJURA 2




Once de septiembre, son las doce y media de la noche, llevamos varias horas conduciendo desde Estrasburgo y es noche cerrada.   A través del parabrisas de La Fiera alcanzamos a ver sólo aquello que es iluminado por sus faros: la carretera y las estrechas calles de los pequeños pueblos que atravesamos. Nada más.

Habíamos remoloneado un poco de más y quizás fueran las 5 ó las 6 de la tarde cuando dimos por finalizada nuestra visita a la Alsacia francesa confiados  en llegar a Untertrubach, nuestro destino en Frankenjura, en poco más de 4 horas; pero a Alemania le van bien las cosas y una de las manifestaciones de este hecho es que sus ya de por sí excelentes carreteras están siendo remozadas. Obras en las autopista y un intenso tráfico de camiones significan atasco en cualquier lugar del mundo, así que pasamos de un sueño sin límite de velocidad a una realidad bien conocida para los que somos habituales del tráfico de Madrid.

Hemos cruzado el umbral de las doce de la noche y estamos agotados cuando "Esmeralda", la voz de nuestro GPS, nos anuncia la llegada al destino.  Un cartel en la carretera señala el desvío al camping Oma Eichler.  Cincuenta metros adelante,  otro cartel, en la misma puerta aborta la incipiente euforia ¿Cómo qué prohibido perros?

Vista de la entrada al camping Oma Eichler. En la parte más a la izquierda de la imágen se puede imaginar la explanada para las furgos y aparcamiento de la gente alojada, al fondo de este parking la pradera para las tiendas de campaña, en el centro, el cartel de prohibido perros, la entrada a la recepción bajo el toldo, y nuestra furgo aparcada en el parking "externo".

Entre las premisas innegociables que se pusieron encima de la mesa para planificar las vacaciones de este año, la primera era que no iríamos a ningún lugar donde no pudiéramos ir con Pepa, y quizás ingenuamente, no se nos pasó por la cabeza considerar que existiesen campings que no admitieran a perros.


Pese a la creciente frustración del tipo ¿Que coño hacemos aquí?  Decidimos, dada la hora, retirarnos a dormir a un área de aparcamiento que habíamos dejado  un par de kilómetros atrás y valorar la inesperada situación con un par de cafés en el cuerpo y con el sol iluminando nuestro nuevo teatro de operaciones.

La "Fiera" nuestra casa rodante en "modo dormir"

Sigue siendo  once de septiembre cuando despertamos y podemos tomar una primera visual de la zona en la que estamos.  Hemos dormido en una pequeña área de aparcamiento pegada a la carretera, esta zona cuenta con espacio para unos cinco coches, tres mesas para comer y una buena pradera que limita con un espeso bosque.    Un cartel en varios idiomas, incluyendo el español, da la bienvenida a los escaladores y advierte de ciertas normas de convivencia y comportamiento para el uso y disfrute de las zonas de escalada.

Aunque no parece un mal sitio para pasar la noche, nuestra intención sigue siendo quedarnos en el camping.  Hemos venido a pasar dos semanas escalando y no queremos renunciar a la ducha diaria, así que, tras el primer desayuno del día, nos dirigimos de nuevo a Untertrubach con la intención de aclarar las cosas y de paso comprar la guía de escalada de la zona.

Área de aparcamiento próxima a Untertrubach
Asomamos la gaita dudosos tras la puerta del saloncito que también hace de  recepción, allí en una mesa, otra pareja con un perro de tamaño bastante mayor que Pepa, desayuna tranquilamente. Nos relajamos un poco y accedemos también con nuestra peluda.  Tras el mostrador, una señora de unos 60 años y cara agradable nos intenta hablar en español.  Es Martha. Sabíamos de su existencia, de su carácter amable y de su habilidad para las tartas por viejas entradas de Internet. Aunque dichas entradas distaban en el tiempo al menos cinco años, la idea que nos habíamos preconcebido de ella resultó ser exacta.

 Martha habla un español suficiente para hacerse entender y cuando se nos queda escaso lo enriquecemos con algo de inglés.  Tras hacernos con la guía (Franken 2)  y soltar  los 38 euros correspondientes, nos pedimos nuestra primera batería de cafés y tarta en lo que constituiría nuestro segundo desayuno del día y el inicio de una de nuestras rutinas en Frankenjura.

Allanado el camino y relajados, abordamos  el asunto Pepa:  El cartel no está puesto por error, no podemos quedarnos allí con la perra.  Según Martha, los vecinos tienen gatos, y los perros se ponen muy pesados queriendo aniquilarlos... Entre esa vieja pugna, y los ladridos nocturnos, supongo que un día, para evitar movidas, sobre todo con sus paisanos, cortó por lo sano y evitó potenciales conflictos.

A punto estábamos de empezar a agobiarnos, cuando matiza la prohibición:  está prohibido alojarse con perros, pero no está prohibido hacer uso de los servicios del camping durante el día.  Podemos usar las duchas, y tomarnos allí lo que nos de la gana y estar acompañados por Pepa... Las explicaciones despejan definitivamente el panorama de este viaje de tres.

Así las cosas tenemos acceso a los fregaderos, podemos usar el baño, coger agua, y tirar la basura;   pero poder, no significa abusar.  De algún modo hemos de corresponder, y lo hacemos haciendo allí todo el gasto que podemos durante el tiempo que pasamos en Frankenjura:  básicamente duchas (50 cts. cada tres minutos), cafés (2,90€)  tarta (2€) y cervezas (2€ la rubia de medio litro)... y no hacemos más, porque en el camping no se dan ni comidas ni cenas, ni sirven raciones ni tiene lavandería, ni tienda, ni siquiera tiene Wifi.

Lo que sí tiene el camping es una zona para las furgos y autocaravanas, pradera donde plantar las tiendas, unos casas/barracones para  los que no quieran dormir en tienda, terraza con mesas al aire libre donde se permite cocinar  y una sala de estar con un ordenador con conexión a Internet.  Es un camping básico y en nuestra opinión deja escapar parte de su potencial... pero por otro lado ¿Quién necesita más si prácticamente vamos a pasar el día escalando?

Hemos venido hasta aquí para conocer el teatro de operaciones de Kurt Albert y su colega Wolfgang Güllich,  y estamos ansiosos por empezar a escalar. Pensamos iniciar nuestras andanzas en el sector Zehnerstein al que la guía le da la máxima calificación de 4 estrellas, y que además está muy cerquita del camping, pero al comentárselo a Martha  nos disuade de ello al ser un sector expuesto directamente al sol y hacer en estos primeros días de octubre un calor similar al de España.
Siguiendo sus indicaciones cambiamos Zehnerstein por Saufels un sector aun más cercano y situado dentro del bosque.

Wolfgang Güllich y Kurt Albert
Consideraciones previas a la escalada en Frankenjura:

A modo de contextualización, explico aquí algunas peculiaridades de la zona de escalada de Frankenura.  Lo primero es que no se trata de una escuela de escalada tal y como la entenderíamos en España, sino más bien un área bastante extensa donde los sectores, generalmente de tamaño bastante pequeño, se encuentran desconectados unos de otros por distancias que pueden ir desde los 200 metros a los 40 kilómetros.  En general, es casi imprescindible contar con coche, tanto para llegar como para moverse por la escuela. Las ciudades más cercanas, Nuremberg y Bamberg distan 40 kilómetros. Nuremberg tiene aeropuerto pero desconozco si hay transporte público para llegar a Untertrubach, pero aunque lo hubiera, que es probable, hay que tener en cuenta, que los sectores a tiro de piedra del camping no dan para hacerse una idea de la escuela y que no es posible aprovisionarse en el camping.

Los seguros escasean en muchos casos y generalmente son químicos en los que la reunión no es otra cosa más que el último químico de la vía.  Sin embargo no todas las vías son expuestas, hay de todo,  la guía te dice la longitud de cada muro así como el número de seguros que protegen cada ruta... aplica el sentido común y a disfrutar.

Frankenjura es una zona con densos bosques y dado que las vías tienden a ser bastante más bajas que la altura de las copas  de los árboles, es mucho más interesante conocer si el sector se encuentra en un lugar cubierto por el bosque o en una zona despejada  que la propia orientación de la pared.

El grado de las vías se expresa en la escala UIAA y no en la francesa que es la que usamos en España, aquí, por poner un par de ejemplos un 6+ es un 6a  y un 7+ es un 6b+. Nuestra guía incluye la tabla de conversión... Desconozco si el resto lo hace o no.

Por último, no hay que ser Mutante ni un mega crack de la escalada para disfrutar de Frankenjura, yo me arrastro en vías de hasta 6c/6c+ y podría escalar en Frankenjura todos los días de mi vida.

Nuestro devenir por la escuela:


Saufels:




Camino de Saufels

vista principal del Sector Sector Saufels
Saufels es un sector no especialmente destacado en la guía (2 estrellas), pero tiene algunas características que nos convencieron para acabar dedicándole tres días:  Está en el bosque, con lo cual es ideal para días de calor, es un sector equipado con los seguros a una distancia razonable, en un entorno precioso y apenas visitado pese a que sólo dista del camping un paseo de diez minutos y, además, el grado de las vías nos da cancha para pasarlo bien.

Porky und Bess 5
De nuestro paso por Saufels nos llevamos las siguientes vías apuntadas en la libreta

Rennschwein Rudi Rüssel 4+
Schweinchen Dick 5
Felkels groses Abenteuer 6+
Porky und Bess 5
Miss Piggy 7+
Alter Weg 6-

Y no pude encadenar, aunque lo intenté con todas mis fuerzas Pig on the Edge 8-

Durante los tres días en los que disfrutamos de nuestro sectorcito, no nos cruzamos una sola alma, sólo cuando ya casi estábamos recogiendo para irnos el último día,  apareció otra pareja y casi se puede decir que nos pasamos el testigo.

Más allá de Saufels...

A estas alturas del viaje y dadas las circunstancias, habíamos convertido el área de aparcamiento de la carretera en nuestro lugar para dormir, desayunar y cenar.  No está expresamente prohibido ni expresamente permitido pernoctar en las área de parking de la zona, más bien es algo alegal. Aun así, hicimos lo que pudimos por pasar lo más desapercibidos posible.

 El 15 de septiembre sería nuestro cuarto día consecutivo escalando y si por nosotros hubiera sido, hubiera sido el momento de parar un par de días y retomar las visitas turísticas que dejamos atrás tras visitar la Alsacia. Sin embargo, en la agenda del día,  estaba prevista la llegada de nuestros amigos Almudena, Antonio y Cora, y estábamos seguros de que vendrían con ganas de guerra:  Hartelstein  que está  allí mismo junto al aparcamiento parece el sector ideal para verles y ser vistos y, en definitiva, hacer el encuentro lo más fácil posible. Elegimos para empezar Westkante una vía a priori fácil, de 5+ en la escala local que me tumba nada más despegar del suelo... sucia, peligrosa y con un pie de vía con la hierba alta y a ras de la carretera... Un asco, vamos.  No habíamos visto a nadie escalar allí ni en los días previos ni en los posteriores... y ya sabemos la razón.


Sin perder la dignidad Gema, la Pepa y yo nos retiramos al también cercano Richard Wagner Fels, al que la guía concede 4 estrellas.  El plan sigue siendo el mismo, la furgo sigue visible a pie de carretera y nosotros tenemos buena visión del tráfico. Las vías aquí son de grado muy duro pero excepcionalmente el muro nos ofrece una vía asequible y corta aunque con los seguros a lo "bávaro":  "Westband" un 6+.  La llegada de Antonio, Almudena y Cora me pilla cosiendo el cincuenta por ciento de los seguros de la vía, es decir, el primer químico.

Frankenjura -Richard Wagner Fels
A partir de este momento empezará otro viaje.  Gema y yo juntos, nunca antes habíamos compartido vacaciones con otras personas/perros, Antonio, Almudena y Corita son como de la familia y tenemos ganas de que todo salga bien.

Después de que los cuatro españolitos escalaramos Westband nos replegamos al camping para celebrar el reencuentro. Allí, acompañados de unas cervezas y unas tartas les explicamos el estatus quo. Ya ubicados, volvemos a la carga, esta vez optamos por coger el coche y desplazarnos un poquito, queremos "estrenar" con ellos un sector que habíamos ido a investigar la tarde anterior, el sector Grüne Hölle.
Celebrando el reencuentro en el camping Oma Eichler

Grüne Hölle

Grüne Hölle Tiene una aproximación algo mayor que lo habitual en Franken quizás 11 ó 12 minutos en un paseo precioso a través de un bosque espeso marca de la casa. La guía sin embargo, te indica el destino dando un pequeño rodeo por la carretera, y así es como primero lo hacemos nosotros. Quizás porque la última actualización es de hace ya unos años, en cualquier caso, una vez ubicado, no tiene pérdida vayas por donde vayas.

La aproximación al Grüne Hölle tal y como la explica la guía implica andar unos 300 metros por una carretera poco transitada
Este sector fue un antiguo secretivo y tiene un cara Oeste con unas llamativas vías extra plomadas y duras que siempre tienen quien las peleé, y unas caras Norte y Sur con vías que, salvo alguna excepción, son bastante asequibles y cortas.

Durante esa tarde y en siguientes visitas pudimos robarle al sector las siguientes vías:

Zwiespalt 5
Kümmel Getümmel 5+
Dr. J 7-
Die fette Elke 6-
Trollkante 7+
Ebbelwoi Express 7
Blauer Bock 7
Schobbepetzer 5+
Otto Normalweg 6
Range Rover 7/7+
Im 4. Monat 7+

Grüne Holle cara NO vía Trollkante 7+

Los días que Pepa compartió con Cora 
fueron de una frenética actividad
Antonio recuperándose del viaje ayudado por Pepa
















 Zehnerstein













Antonio disfrutando en Zehnerstein

Zehnerstein: Al día siguiente, motivados por el cambio de tiempo que puso en el cielo las primeras nubes del otoño y vaticinaba unos próximos días de lluvia, decidimos por fin visitar el sector Zehnerstein un sector popular con vías largas y alejes para todos los gustos, un sector con ambiente y algunas rutas que se asemejan a largos de vías de pared.

 A Antonio le brillaban los ojillos.  No esperaba este tipo de vías, ni este tipo de ambiente.  Ahora le tocaba a él jugar en casa.


Almudena escalando en el sector Zehnerstein con las dos furgos al fondo.

Dedicamos tres días a este sector y mi cosecha final se quedo en las siguientes vías:

Alter Weg 6-
Gerade Westwand 4+
Solleder Ged.-Weg 6
Kauperriss 6-
Lineal 7-
Kurze Langeweile 5

A parte del ambiente, la longitud de las vías y las generosas distancias entre algunos seguros, todo iba yendo bien acorde al grado y a las  capacidades que apriori me atribuía sobre las vías elegidas... Hasta que me fijé en Seifertriss 6+ La vía, como otras del sector,  conserva el Rot Punkt o punto rojo dibujado en su base pero, a diferencia de otras, la guía acompaña junto a su nombre el dibujo de un fresón rojo oscuro, el símbolo que distingue a las mejores vías de la escuela.

Lo intenté aquel día y otros posteriores por pasiva, por activa, por lo civil y por lo criminal. Pregunté a los locales el grado por si hubiera algún error en la guía.  Hice a Antonio darle un pegue para constatar que no era mi cabeza la que se bloqueaba y no me dejaba ver los "cantos facilitadores"... y nada.  No hubo manera.  Me atascaba siempre en lo mismo, me cerraba el camino una sección del diedro con una bombé (como diría nuestro amigo Alex).   Una gran vía que no se quiso venir conmigo...(cámbiese "vía" por "mujer" y te queda una canción de Sabina)

No todo es escalar...

Como se comentó más arriba el camping no posee servicio de lavandería y, aunque usamos el fregadero para lavar alguna camiseta sintética, poco más podíamos hacer.  Así que, casi "al límite de los gayumbos"  el 14 de septiembre preguntamos a Martha si conocía alguna lavandería pública donde poder hacer la colada. Martha no lo tenía muy claro, pero nos dijo que que posiblemente encontraríamos ese servicio en  Erlangen una ciudad de universitarios que está a unos 40 kilómetros de allí.  Y como somos a veces, demasiado simples,  sin tratar de concretar más esa información, ponemos en el navegador Erlangen y le pedimos a Esmeralda que nos lleve al centro de la ciudad. Por el camino vamos rebasando la cartelería  indicativa de las distintas salidas de la carretera junto a su punto kilométrico,  Antonio nos vacila hanciéndonos creer que Ausfhart es el nombre de un pueblo al que parece que se llega desde casi todas partes, estamos tan agilipollados ese día, que tardamos un rato en pillar la coña.


Erlangen
Erlangen resulta ser una coqueta ciudad de tamaño mediano. Como dijo Martha se ve chavalería universitaria por todas partes, pero de lavanderías nadie nos sabe decir nada y mucho menos del otro objetivo de la visita, la pegatina verde con la que se puede acceder al centro de algunas ciudades alemanas.  Lejos de tomárnoslo mal, además de avituallarnos en el Lidl, sí nos tomamos unas cervezas, disfrutando al modo local, de una de sus múltiples terrazas. La que escogemos, qué casualidad, está junto a una tienda de montaña/escalada; no podemos resistirnos a la tentación y le echamos un ojo.  Tienen lo mismo que en España y a una media de un 20-30% más caro.
Erlangen
Erlangen es una ciudad universitaria que tiene 102.000 habitantes y es la octava ciudad de Baviera a 16 Km. de Nuremberg.
De vuelta a Untertrubach hago lo que tenía que haber hecho antes de salir, consultar el navegador IGO que instalé específicamente para este viaje y que resultó ser un mejor aliado de lo que se le presuponía. Cuando pruebo suerte a buscar, en vez de una dirección, la palabra Waschsalon (lavandería)  nos encuentra una en Nuremberg exactamente a la misma distancia que distaba Erlangen.

Cambia el tiempo.

Cuando amaneció el día 15 ya sabíamos que era el último que podíamos emplear escalando antes de que llegara un frente de lluvias, y eso hicimos dedicándonos en cuerpo y alma al sector Zehnerstein. 

Lavandería
Después de vaciar los antebrazos y apretar el culillo lo suficiente, había llegado el momento de levantar el vuelo y enfocarnos de nuevo en el turismo puro y duro. Nuestra primera parada fue Nuremberg, y nuestra primera misión allí  hacer la colada.  Dejamos que Esmeralda guiara las dos furgonetas hasta un Waschsalon de nombre Washpoint en el número 36 de la Maximilian Strase.


Sin haberlo previsto todo cuadra, estamos al lado de un Lidl donde aparcamos y nos aprovisionamos mientras se lava la ropa,  y a la vista tenemos los edificios protagonistas del proceso de Nuremberg que queríamos visitar.
Entrada al Palacio de Justicia y Museo del Proceso de Nuremberg



Sala 600" que  sirvió de escenario de los "Procesos de Núremberg" durante los años 1945-49. La acusación era por crímenes contra la paz y la humanidad. Desde el punto de vista de la organización, era un juicio sin precedentes. Durante 218 días, el tribunal oyó 240 testigos y evaluó más de 300,000 declaraciones juradas. 11 meses más tarde, en octubre de 1946, el Tribunal Militar Internacional concluyó con el anuncio de los veredictos, un hito en la historia del derecho internacional. Restaurado según su estado original, hoy día la sala es utilizada por el tribunal de distrito.

Calle Alberto Durero
Nuremberg nos resultó fascinante, nos gustó muchísimo más de lo que esperábamos. El casco histórico, el corazón de la ciudad, fue reconstruido tras ser devastado durante la II Guerra Mundial, pero lo hicieron exactamente igual que estaba como si allí no hubiera pasado nada, o como claro deseo de no renunciar a un pasado inocente de la locura Nazi.  El caso es que es una delicia pasear por sus callejuelas, su castillo (con Wifi gratuita), sus plazas y sus iglesias.    En la oficina de turismo nos facilitaron un recorrido básico que nos dejó con ganas de más.

A la hora de la cena y aprovechando que, al menos en Baviera se celebra la llegada del Otoño en casi todas sus localidades, nos dejamos caer por la zona de las carpas y los chiringuitos eventuales para comer la comida típica del Oktober Fest.


A la hora de dormir gracias de nuevo a Esmeralda (la voz del navegador) y sobre todo, a la gente de la web Furgovw y especialmente al forero Trencalòs que recopiló todas las zonas "furgoperfectas" encontramos sin problemas un área de autocaravanas para dormir, con baño, al borde de un parque con una gigantesca pradera donde estaba permitido soltar a los perros (la única zona la que pudimos hacerlo de forma legal en todo el periplo alemán/francés) y encima gratuita.

El día 16 celebramos con nuestra familia de roca el cumpleaños de Gema, y tras la visita al lugar donde se celebraron los juicios a los nazis en el llamado "Proceso de Nuremberg" partimos hacia la Selva Negra donde visitamos:

Calle que baja del Castillo al centro histórico
Sasbachwalden: (17 septiembre 2016) Una única calle/decorado para turistas... bonitos viñedos, pero no hemos venido a ver parras.  Decepcionante.

Área de autocaravanas Sasbachwalden

Sasbachwalden, calle principal

Sasbachwalden, calle principal

No vimos nada feo en Alemania, pero las espectativas con La Selva Negra eran quizás demasiado altas.

Gengebach: Imprescindible.  Lo mejor y más bonito que vimos en la Selva negra sin duda. Nuestra visita coincidió con fiestas locales y orquesta en la plaza para terminar de hacerlo perfecto.


No eramos los únicos turistas con perros, pero las nuestras eran más guapas y auténticas
Creo que esta estatua se llama Narrenbrunnen








Tienda de souvenirs
Lago Titisee: Fue una recomendación de una compañera de trabajo. Llovía con rabia cuando llegamos y nos costó decidirnos por un camping.  Elegimos  el Natur-Campingplatz Weiherhof
La visita a Titisee coincidió con dos fuertes días de lluvia
porque fue donde más amablemente nos recibieron y mejor nos explicaron las tarifas, a pesar de ello el camping nos tardó en convencer porque al contrario que otros, presentaba un aspecto desolador al estar casi desierto y estar la mayoría de las parcelas  inundadas por la lluvia cuando no transformadas en un lodazal.

Gracias a Antonio que había sido previsor y compró una buen toldo  en el Lidl, pudimos montar un tinglado cubierto entre las dos furgonetas bajo el cual pudimos poner una mesa cenar y estar de tertulia antes de irnos a dormir.

Disfrutando de una terraza de lujo a orillas del lago Titisee
Almudena y Antonio nos hicieron difrutar mucho durante todo el viaje, y especialmente los dos medios días y la noche que pasamos allí. Y es que que Titisee es otro pufo.  No es que no sea bonito, cualquier lago lo es, pero es que este no es nada especial, y encima gran parte de la ribera del lago pertenece a chalets privados por los que no se puede pasar... Dimos una vuelta por el pueblo, que es una pequeña población  orientada al turismo puro y duro  y, luego, siguiendo las recomendaciones de la oficina de turismo y de mi compañera intentamos dar la vuelta al lago... cosa imposible en la práctica porque en muchas zonas el lago queda fuera de la vista porque la pista se aparta de la ribera para alejarse de  las vallas que delimitan terrenos particulares y los chalets de super lujo construidos a pie de lago.

El caso es que después de pasear por el pueblo, el embarcadero y dar la vuelta comentada, ya sólo nos quedaba tomar un café y salir de allí cuanto antes.

Carretera y cumbre principal
Ovejas en la cumbre secundaria
Feldelberg:
 La montaña más alta de la Selva Negra, 1.493 metros. La teníamos apuntada como una ascensión suave en la que alejarnos un poco del turismo urbano y desanquilosar las piernas de tanta furgo. Habíamos leído que se podía subir a la cima en telesilla, y por tanto podíamos imaginar que aquello era una estación invernal de esquí, pero lo que no pudimos ver hasta que no estuvimos allí, es que incluso evitando las pistas de esquí como vía de ascenso y tomando un señalizado sendero  entre una efímera zona arbolada, es que al final, sí o sí, acabas andando por mitad de una carretera primero hasta la cumbre secundaria del Feldelberg donde llega el telesilla y más tarde hasta la cumbre principal donde una antena de comunicaciones y una serie de instalaciones con ascenso restringido le quitan cualquier tipo de encanto.

Felderberg - preciosa luz del atardecer
En esta cima del Feldelberg, la más alta, hay un directorio para identificar el paisaje circundante que en su centro alberga una especie de vértice geodésico con la altitud.  A pesar de ser septiembre, hacía mucho frío, así que nos tomamos una barrita y regresamos por donde habíamos venido contentos con el paseo pero nuevamente decepcionados con el entorno,  esperábamos mucho más.

Mirador de la cumbre principal
Otra cumbre conquistada por esta familia de tres.
Acabamos el trekking celebrando la nueva cima con Almudena, Antonio y Cora en un restaurante que habían descubierto en un paseo por los alrededores de la base de la montaña.  Un sitio agradable, con precios muy razonables y personal enrollado donde por supuesto y al igual que en Francia los perros son bienvenidos


Triberg: Si se va a la Selva Negra es otro de los pueblos que hay que visitar, pero es otro decorado para turistas.  Eso sí, si te gustan los relojes de cuco y la artesanía en madera este es tu lugar.  Para visitar sus cascadas había que pagar una entrada... Evidentemente nos gastamos ese dinero en cerveza, no porque no nos gusten los saltos de agua, que huelga decir que nos encantan, sino porque hemos visto muchos, y no nos parece ético que se cobre por verlos en un país rico como Alemania.

Tienda de relojería y artesanía típica de Triberg
Después de Triberg y a la espera de visitar Friburgo  cuando toque iniciar  el camino de regreso a España, dimos por concluida la visita a la Selva Negra.  Llevaba años imaginándola como un lugar mágico y salí bastante desencantado.  La vecina Alsacia en el lado francés, es una región hermana, separada de la Selva Negra únicamente por el Rhín, pero bastante más autentica...  Tampoco queda ya nada de Selva, ni bosque ni nada parecido. Evidentemente a veces es difícil cumplir las  expectativas o que la realidad se ajuste a la altura a la que viejos libros de juventud nos  evocaron determinados lugares. Por suerte, las vivencias de nuestra visita a La Selva Negra sí hicieron merecer la pena el kilometraje, el tiempo y por supuesto visitar los lugares que visitamos.

Desde Triberg, no perdimos más tiempo y pusimos de nuevo rumbo a Frankenjura,  un área de descanso de la carretera de esas maravillosas que tienen franceses y alemanes nos sirvió de parada técnica para usar el baño, estirar las piernas (y las patas)  y cenar, después ya no pararíamos hasta nuestra área de aparcamiento del sector Richar Wagner Fels.

Parking Campo de Fútbol - Zehnerstein
A la mañana siguiente, el 20 de septiembre, ya con buen tiempo, retomamos la escalada en el sector Zehnerstein cada vez con menos complejos pero en mi caso, siendo una y otra vez derrotado por la mencionada Seifertriss. Cuando acabó la sesión y aun no habiéndola encadenado, todos dimos por bueno un cambio de sector para el día siguiente en el que regresamos al Grüne Hölle donde por fin vi mi oportunidad de pelearme con las vías de su cara principal, el día acabó encadenando Range Rover poseído por una sonrisa vellonera.

El día 21 de septiembre amaneció soplando viento del Sur.  El viaje de Almudena, Antonio y Cora estaba llegando a su fin y había que cerrarlo por todo lo alto, era el momento reservado para dejar a un lado la escalada activa y rendir homenaje a ese monstruo mundial y paisano de estas tierras que  fue Wolfgang Güllich  visitando su obra cumbre "Action Directe" el primer 9a del mundo.  Así que como peregrinos al encuentro de la obra del profeta Güllich nos subimos en las furgos y tomamos el camino del sector Waldkopf en el área denominada en la guía "Krottenseer Forst" bastante alejada de nuestro campo base habitual.

Nos costó encontrar el dichoso sector, por una vez las indicaciones de la guía nos parecieron confusas y acabamos dando tumbos por senderos estrechos donde apenas cabía la furgoneta.  Sin embargo, acabamos dando con el bosque que cobija los sectores de la zona y tras ubicar el primero ya sólo fue cuestión de caminar de uno a otro hasta dar con el Waldkopf.   Ni que decir tiene el entorno en el que se dispersan estos sectores es de una impresionante belleza natural y que, aunque desde luego había escaladores, la palabra saturación estaba lejos de cobrar sentido en estas tierras... ¡Qué jodida maravilla de bosque! Qué ganas de escalarlo todo y que impotencia por nuestras limitaciones.

Frankenjura contiene los bosques que esperábamos encontrar en la Selva Negra


 En este entorno, más propio de nomos, trolls, duendes y elfos que de escaladores del siglo XXI, emergen como hongos, formaciones rocosas aisladas, de formas sugerentes, no muy altas, pero muchas impresionantes.  El sector Waldkopf es una de esas pequeñas islitas rocosas en este océano vegetal. Parece poca cosa para ojos que no sepan ver y sin embargo es la joya de la corona de Frankenjura y todo un referente para la élite de  la escalada mundial desde que aquel septiembre de 1991 un tipo greñudo fuerte como un toro llegó aquí a territorios a los que nadie antes había sido capaz de llegar.

Visualizando los pasos... De coña, claro.

Action Directe - Foto de grupo
Tras la visita es hora de regresar a las furgos, nos queda la traca final.  Será en Nuremberg, una ciudad que nos gusto ver y vivir y queremos otro poquito de ella. Repetimos plan de cena en una de esas terrazas de comida tradicional tipo "Oktober Fest" y finalmente nos recogemos al área furgoperfecta - autocaravanera del Volkspark.
Río Pegnitz

Skyline de Nuremberg visto desde las murallas de su castillo



23 de septiembre despedida por todo lo alto


Tras un largo desayuno y los oportunos abrazos y achuchones a Cora, les vemos marchar rumbo a Madrid, no tardaremos en seguirles pero aun nos queda partida que jugar.  De momento y tras previo paso por la lavandería, regresamos a la zona del camping Eichler... Tengo un proyecto pendiente y Gema aún tiene material que llevarse a su libreta...  y todo ello de nuevo en el Grüne Hölle al que le dedicaremos dos jornadas más. Im 4.  Monat es la
vía que colma el vaso. Los dos estamos satisfechos, hemos llegado al final de nuestras fuerzas y hemos vaciado el tarro de las ganas de escalar, la próxima vez que lo hagamos será en Patones.
Por de pronto y tras  la sesión de escalada es hora de desplegar las velas y poner rumbo a Munich, queremos ver la ciudad y participar en el Oktober Fest.
Pie de vía de la pared principal del Grüne Hölle
Estoy fundido, se acabó la escalada, 
el viaje aun no.



Despedida de Martha antes de nuestra partida de Frankenjura