jueves, 28 de junio de 2018

Escalando en Tailandia 2017. Regreso a la Península de Phra Nang (Parte V: Lopburi


Mientras el bote de cola larga navega dejando atrás la playa de Tonsai, cerramos el capítulo principal de nuestras vacaciones tailandesas, pero no esta todo dicho aún.




Krabi, es la localidad con los semáforos más frikis del mundo y también el lugar al que nos dirigimos tras desembarcar en el muelle de Ao Nang. Se trata de una ciudad pequeña y tranquila, con poca presencia de turistas y un ritmo de vida 100% tailandés. Buen lugar para hacer tiempo antes de coger el avión que nos devolverá a Bangkok.

Bitácora Vertical
Semáforo de Krabi
Llegados a Bangkok, al aeropuerto Don Muang, elegimos para dormir un hotel cercano, el BNR Resorts posicionándonos geográficamente de manera estratégica para el domingo, porque tenemos el plan de ir a la "guerra" de Chatuchack, el mercadillo de fin de semana  más grande del mundo, y abandonar esa misma tarde la ciudad para ir a conocer Lopburi  nuestra última parada en Tailandia.

El taxi desde el aeropuerto al hotel nos cuesta 120 bath incluyendo los 50 de tasa del aeropuerto. El servicio se contrata en el área de Taxis de la terminal con precios cerrados que imposibilitan la picaresca.  Nosotros añadimos a la tarifa 20 bath de propina para el conductor como gesto para agradecer su amabilidad y la carrera tan corta que le tocó en suerte.

Por continuar añadiendo datos que puedan ser de interés para futuros viajeros, desde el hostal, muy recomendable para una noche (600 bath la habitación) hasta el aeropuerto Don Muang, al que hay que volver para coger el autobús que lleva a Mo Chit 2, pagamos por el transporte colectivo en pickup roja 14 bath por los dos. Una vez en el aeropuerto, una de las pasajeras nos echa un cable a lo tailandés, guiándonos a través de los pasillos y corredores de una especie de hotel dentro del propio aeropuerto Don Muang, hasta el punto exacto desde donde sale el autobús A1, que por 30 bath por cabeza y tras recorrer unos 15 kilómetros, te lleva hasta la estación de autobuses de Mo chit 2 muy cercana a Chatuchack y desde donde sale entre otros el mini bus a Lopburi..

En Mo Chit 2 compramos un tercer billete para Lopburi, y es que habíamos anticipado la compra de dos a través de la web de 12Go Asia, pero caímos más tarde en que dado el volumen de nuestras mochilas y no teniendo los minibuses compartimento de equipajes, lo normal es que nos hicieran pagar por un asiento más. La jugada nos sale bien porque una vez en la taquilla se ofrecen a custodiarnos el equipaje hasta la hora de la salida sin coste adicional, una muestra más de la amabilidad tailandesa.

Solucionado el tema de los billetes y despojados de los mochilones, ya solo queda llegar a Chatuchack, para lo cual recorremos la distancia que nos separa andando. Esta decisión resultó ser un error, pues está mucho más lejos de lo que parece y no tiene sentido llegar agotados a disfrutar de nuestro gran objetivo del día.  Recomiendo encarecidamente llegar a Chatuchack en bus, si es que lo hay, en taxi o en tuk tuk y no hacer la tontería que hicimos nosotros.

Chatuchack: parada técnica para rehidratación urgente.
Chatuchack

Puede que tu rollo no sean las compras, puede que odies el regateo y puede que seas la persona que más odies lo material. Da igual, no hay excusa que valga: si estás en Bangkok durante el fin de semana y no vas desnudo por la calle, no puedes perderte  la visita a Chatuchack. La madre de todos los mercadillos tailandeses, el Rastro de los Rastros.

Nosotros tenemos señalada esta visita como una de las imprescindibles, porque aprendimos de nuestra anterior salto a Tailandia que es el lugar perfecto para comprar regalos a la familia y amigos cercanos, y también, gran parte de la ropa que usaremos durante el próximo par de años ya sean camisetas, sudaderas, calcetines, gayumbos, chanclas, crooks, bañadores...  Lo que quieras en textil, lo que quieras para tu mascota, lo que quieras en artesanía, menaje... cualquier cosa que pase por tu imaginación, si se vende en Tailandia estará allí, en una de sus 15.000 tiendas o en alguno de los puestos desmontables que rodean el área del mercado.

Chatuchak tiene también una zona de restauración de muy buena calidad y a precios súper asequibles, el mejor pollo frito tailandés, uno de mis platos Tais favoritos, lo comimos aquí. Solo por darse un homenaje de comida tailandesa ya merece la pena la visita.

Lo damos todo.  Cuando a las 19:20 de la tarde del domingo 22 de octubre cogemos el minibús que nos llevaría a Lopburi, no podemos ni con nuestras vidas ni con el equipaje añadido tras nuestro paso por Chatuchack. 

Lo que también agradecemos sobre manera es el par de horas de trayecto  en bus. Viajar es lo mejor de la vida, pero viajar de mochilero es VIAJAR con mayúsculas porque se vive plenamente enganchado al presente. Después de Chatuchack no estábamos precisamente "frescos" y aprovechamos el trayecto encajados entre nuestros mochilones  para reponer fuerzas y valorar las últimas experiencias,  también para tratar de anticiparnos a lo que llegará en cuanto lleguemos a nuestro destino.

De Lopburi no sabemos absolutamente nada más allá de que hay monos a punta pala y de que tiene una zona donde se puede escalar. Tampoco sabemos donde nos va a dejar el minibús ni como llegar a nuestro hotel.  Cuando se cambia de escenario sin móvil ni internet,  nos subimos a la tabla de surfear el presente donde no existe margen de anticipación a lo que tenga que venir, así que los sentidos se agudizan y los músculos se tensan. Un hormigueo en el estómago indica que los sistemas de alerta están activados.

Es de noche cuando el minibús nos deja en una glorieta bastante grande, somos los únicos pasajeros que quedan a bordo y no hay nadie por la calle a excepción de alguna que otra rata y los comensales que aun resisten en un restaurante que constituye una isla de luz en medio de la soledad que nos rodea. 

Según la Lonely Planet, el epicentro del turismo mochilero es el albergue/hostal Noom's Guest House, ubicado en la zona más céntrica de Lopburi.  Hasta allí probablemente hubiéramos podido llegar andando en un esforzado paseo con los mochilones a cuestas, pero no conseguimos habitación libre y nos vimos en la necesidad de escrutar la web de Booking hasta encontrar la  alternativa que nos pareció mejor, el hostal Farsay Homestay a tres o cuatro kilómetros del centro y al que no sabemos como llegar.

En el restaurante, hacen lo que pueden por ayudarnos, pero la barrera lingüística parece infranqueable y como además usan un alfabeto radicalmente diferente al nuestro, llega un momento en el que empezamos a preocuparnos de verdad. Finalmente se implica el encargado o gerente del restaurante, que aunque no ha oído hablar de nuestro hostal,  habla inglés y llama al Farsay Homestay para averiguar donde está. En estas para por allí un señor que dice ser taxista (ningún símbolo en el coche lo indica) y nos ofrece el servicio de transporte.   El gerente le dice como ir y nos hace de traductor. este señor del restaurante nos inspira la confianza suficiente para acabar subiendo a un coche sin identificación de taxi, sin taxímetro y sin saber el precio que nos va a costar la carrera. A veces, la necesidad obliga a hacer excepciones a lo que dicta el sentido común.

Durante el trayecto sigo el recorrido con la aplicación de android Maps.me para asegurarme de que no nos la cuelan con el recorrido o algo peor.   Diez minutos más tarde el amable conductor nos deposita en nuestro destino sin más historias que una tarifa razonablemente inflada. En la puerta de la casa nos reciben amablemente Farsay y su marido.

El alojamiento está genial y es absolutamente nuevo por estas fechas lleva sólo 5 meses en Booking y por eso no le resulta aun conocido a nadie.  Está decorado con un estilo art decó pelín cursi pero que no deja de ser agradable, con una habitación grande y cómoda y una piscina impecablemente limpia  de aguas azuladas que usaríamos esa misma noche animados  por Farsai.

Piscina en la entrada principal del hostal Farsay Homestay.
Gema a pie de piscina en el Farsay Homestay
El hostal es también la casa en la que vive el matrimonio.  Nuestra anfitriona es una mujer infinitamente amable, hospitalaria y servicial. De hecho, una vez instalados y a iniciativa suya,  nos llevó en su coche hasta un 7 Eleven para comprar algo para cenar y se ofrece, para en los días que estemos alojados allí, llevarnos y traernos de cualquier actividad que queramos hacer.

Nos sentimos de primeras un poco abrumados,  quiere saber los lugares que visitaremos y los horarios que llevaremos, pero es imposible que nosotros seamos capaces de organizarnos de esa manera  y de ninguna manera es lo que queremos para nuestras vacaciones, así que declinamos su ofrecimiento.  Necesitamos ser independientes y para ello sí que le pedimos ayuda para al día siguiente ir a la Noom's House a alquilar una motocicleta.    Al oir nuestra proposición se le ilumina la cara y acepta encantada. En realidad es una situación ideal para todas las partes, de esta manera ella y nosotros disponemos de nuestro tiempo como más nos convenga y no abusamos de su amabilidad

Hemos venido a Lopburi por dos razones, la escalada y los monos y nos vamos a llevar sorpresas muy agradables en ambos aspectos.
Gema en la puerta del Noom's Guesthouse
Realmente el Noom's Guest House es el centro neurálgico de una estancia mochilera en Lopburi, tanto si se viene a escalar como si no.  Su dueño, al que no tuvimos la oportunidad de conocer, fue el promotor de Lopburi como destino de escalada y aunque según nos contaron, lleva por estas fechas 6 años sin subirse ni a un taburete, en la Noom's se puede alquilar el material de escalada,  facilitan gratuitamente el plano para recorrer sin pegas los 22 kilómetros que distan hasta llegar a la zona de escalada del Khao Jeen Lair y disponen para consulta de los croquis de las vías de los distintos sectores, incluso nos los ofrecen para llevárnoslos a préstamo si los necesitamos. No es el caso y simplemente los fotografíamos por si encontramos discrepancias con nuestra guía de escalada.


Distribución de los distintos secotres de escalada y su descripción. Disponibles para consulta en la Noom's Guest House
Croquis de la ubicación de los sectores de escalada. Fuente Noom's Guest House


Ejemplo de los croquis disponibles para consulta en la Noom's Guest House
Ejemplo de los croquis que de la noom's Guest House


Probando la moto antes de embarcar a Gema y partir rumbo al Khao Jeen Lair
El plano que nos dan en la Noom's es bastante claro, pero está en nuestra forma de ser despistarnos y primero nos metemos en otro templo, el Wat Khao Chin Lae, que aunque relativamente cerca no es el que da acceso a la zona de escalada: el Khao Jeen Lair Temple. Un monje budista con mucha simpatía nos devuelve al "buen camino"

Las carreteras que vamos recorriendo apenas tienen tráfico y el paisaje entre campos de girasoles es simplemente espectacular, moverse en moto es divertido y a cada kilómetro vamos más acoplados y tranquilos.

Habíamos leído por distintas fuentes que, en el templo que hay que cruzar para acceder a la pared rocosa, los monjes no ponen más condición a los escaladores, que el  cumplimentar un registro con los datos de cada uno al entrar y salir así como vestir con cierto decoro, pero no hay un alma cuando nos detenemos ante la puerta de la verja que da acceso al complejo religioso. Tampoco hay candado ni nadie a quien preguntar. Algo tímidos abrimos la puerta y entramos.

A falta de monjes, el comité de bienvenida lo integra una manada de cuatro pacíficos y simpáticos perros infestados de sarna y pulgas que nos rodean al aparcar la moto, y que no nos dejan marchar hasta que hemos saludado a todos y cada uno de ellos con unas precavidas caricias.

Cumplida con la recepción y  sin entretenernos más  emprendemos camino afrontando los 298 escalones y el subsiguiente tramo de sendero que remonta la empinada ladera siguiendo la línea más recta posible hasta el pie del paredón rocoso. Cuando finalizamos la aproximación estamos empapados en sudor y algo mareados por la deshidratación.

Hay que ascender 298 escalones para llegar a los pies de vía del Khao Jeen Lair (o Khao Chin Lae).
El olor a sudor español debe resultar gloria bendita para los mosquitos "lopburisenses" porque en cuanto dejamos las mochilas en el suelo sufrimos un ataque masivo como no lo habíamos conocido en ningún otro lugar de tailandia.

Son grandes y lentos y los matamos por decenas en cuanto se nos posan en la piel, pero son muchos, muchísimos.  Movemos las cosas unos metros más para acá y luego unos metros más para allá, pero la cosa no cambia y nos siguen breando.   Sólo cuando se nos seca el sudor sobre la piel remite el ataque.

 La aproximación tan abrupta, la humedad y los mosquitos,  nos han dejado algo deshidratados mareados y sin ganas de escalar, tanto que nos tenemos que esforzar para escalar al menos una vía. Estamos dispuestos a dar por bueno el día con la mera localización del sector.  Influye mucho en el ánimo, el hecho de que no nos hemos acordado de traer comida.

Sin embargo, después de descansar un poco, probamos la roca y el cansancio desaparece al mismo tiempo que la desmotivación.  Sin complicarnos mucho nos ponemos manos a la obra y nos hacemos con  It Fits (6a) en mi guía denominada "It Fire", Arai Wa? (6a) y Night Vision (6a). Todas ellas buenas y agradables, sobre una caliza gris que exige pensar.

Pie de vía de It Fits,

Khao Jeen Lair con las últimas luces del día.
Ponemos fin a la sesión cuando aun nos quedan ganas, pero con la intención de regresar antes de que nos caiga la noche por carreteras que aun no dominamos.  

Cuando llegamos a la glorieta donde nos dejó el autobús que nos trajo desde Bangkok decidimos parar a cenar en el restaurante donde nos echaron una mano la noche de nuestra llegada.

La carta no está traducida al inglés y los empleados ni lo hablan ni lo entienden... Por suerte hay un cartel con la foto de un par de platos y esos son los que pedimos.

La verdad es que no se lo que comimos pero estaba bueno y nos quitó el hambre.





Con el estómago lleno emprendemos el camino de vuelta al Farsay Homestay.  Pero no reconocemos nada que nos ayude a encontrarlo. Desde la glorieta vamos y venimos intentando todas las opciones que se nos ocurren y luego trantando de seguir la ruta que nos marca la App Maps.me que usa el GPS del móvil sin necesidad de conexión de datos. Aun así, misteriosamente, cada vez que parece que nos acercamos al punto rojo que indica la situación del Farsay Homestay, el GPS se pierde conduciéndonos a la nada o a giros que no existen.  En un cruce en el que paramos para reconsiderar nuestras opciones nos ataca una manada de perros, huimos por los pelos.

Después de dos horas de reloj, muy cansados (Gema cargaba a su espalda la mochila con todo el equipo de escalada)  y muy desesperados, volvemos por enésima vez a la glorieta del restaurante,  esta vez paramos la moto, respiramos hondo y reflexionamos sobre lo que puede estar pasando: concluimos que si el hotel es nuevo puede que también lo sea la carretera que lleva hasta él y que por ello no esté aun recogida en la cartografía gratuita del Maps.me. De hecho, el camino más lógico hasta el punto rojo que simboliza el hotel en la pantalla del móvil sería en línea recta pero en el mapa no existe carretera que siga un trazado parecido y por eso la aplicación se lía elaborando la ruta.

En conclusión: pasando de cualquier tipo de indicación  dirigimos la moto  hacia el "punto rojo" que señala la ubicación de nuestro hotel utilizando las carreteras y tomando los cruces que mejor nos convengan  ¡Bingo! en 5 minutos estamos en la puerta del Farsay Homestay que nos parece hoy más que nunca el puñetero paraíso.

Como nos ha gustado mucho la zona de escalada, acordamos con Farsay prolongar nuestra estancia una noche más, no nos arrepentiríamos en absoluto.

Al día siguiente madrugamos bastante más y después de hacer unas primeras visitas turísticas y ubicar la estación de tren que utilizaremos para regresar a Bangkok volvemos a la carga pero esta vez

Conductor de rickshaw esperando clientes en la puerta de la estación de tren de Lopburi
conocemos el trayecto, llevamos provisiones y unas espirales que al quemarse desprenden un olor que repele los mosquitos.  Con la intendencia lista, emprendemos la aproximación por los 298 escalones que parten a pie de templo que  una vez más volvemos a encontrar desierto.
 
Khao Jeen Lair, vista de los campos de cultivo de alrededor desde una de las vías.
Vistas desde el Khao Jeen Lair
En esta visita nos lo pasamos pipa escalando y encadenando las siguientes vías: Low and High (V), Losanga (6a) y Anchor Spanker (6b+), todas ellas preciosas, aunque recuerdo especialmente la última como una placa finísima y elegante y a "Low and High" por el susto que se llevó Gema cuando al meter la mano en un agujero le salió un enorme búho blanco.

Nosotros dedicamos a la escalada dos días; sin ganas de tentar la suerte nos limitamos a abordar las vías de un largo mencionadas que, junto a otras del mismo estilo, conviven con rutas de varias largos equipadas en estilo deportivo y otras de perfil clásico. Pensábamos que Lopburi no daría para mucho más y nos equivocamos.   Si algún día volvemos a Tailandia, volveremos también a Lopburi y estiraremos nuestra estancia algún día más.  Yo creo que la zona da para 4 ó 5 días completos tanto por las posibilidades en cuanto a la escalada como por el resto de alternativas que ofrece Lopburi y sus alrededores

A Lopburi se la conoce como la ciudad de los monos por algo. Ya en el contrato de alquiler de la moto existe un cláusula que advierte de no aparcar dentro del entorno histórico por los posibles daños que puedan ocasionar los  macacos.  De primeras parece una medida extravagante pero no lo es en absoluto.


Monos cruzando un paso en la glorieta frente al Prang Sam Yot - Bitácora Vertical
Lopburi, grupo de monos cruzando la glorieta frente al templo Prang Sam Yot. 
Los monos campan a sus anchas por la vieja Lopburi hoy centro histórico de la ciudad, los hay por todas partes compartiendo el espacio con los humanos.   A pesar de que son un poco "enreda" y su curiosidad les lleva a ser algo ladronzuelos, la convivencia es pacífica.  Existe la creencia popular de que los monos traen suerte, creencia que mezclada con la tradición budista de respeto a todos los seres vivos y la muy influyente religión hinduista que venera a Hanuman, el dios mono, un avatar de Shiva hace comprender algunos ejercicios de paciencia que desgraciadamente serían impensables en España.


Los monos son en Lopburi casi ciudadanos de pleno derecho y tienen su propia fiesta la última semana de noviembre. Son curiosos y eso les lleva en ocasiones a arramplar con lo que no deben. 

Los tailandeses de Lopburi, conviven y dejan hacer a los monos, pero cuando enredan más de la cuenta se limitan a auyentarlos a golpe de tirachinas.   Los monos por su parte son mayormente pacíficos con los humanos (entre ellos si que son habituales las trifulcas), si se respetan las reglas de la prudencia es poco probable tener problemas.  Otro tema es que son unos descuideros avispados y si llevamos comida o algún objeto que les interese pueden intentar que "cambie de manos"


La visita al Prang Sam Yot un templo de arquitectura Jemer es obligatoria.  El viejo templo de montaña ha sido reconvertido por los monos en su cuartel general y junto a los valores arquitectónicos del templo nos dejará aun más huella la interacción con estos otros lopburienses que llevan aquí desde el principio de los tiempos.

Tal y como ley en otro blog, hay un momento de la visita en el que se accede al interior del templo, dicho acceso está vedado a los monos por puertas y ventanas enrejadas.  Desde el exterior, los monos nos observan con curiosidad, como si nosotros fuéramos los animales enjaulados.



Antiguo templo Jemer y actual cuartel general de los monos de Lopburi
El Prang Sam Yod es también conocido como el templo de los monos y es un ejemplo de la arquitectura religiosa Jemer y fue construido bajo el mandato del emperador Javayarman (1181-1221).  Los monos que ya han hecho suyo el centro de la ciudad, tienen tomado el edificio como su cuartel general. Es una visita imprescindible, nosotros lo visitamos dos de los tres días que estuvimos en Lopburi y hubieramos repetido, porque la interacción con ellos, me dejó una enorme huella que no olvidaré jamás.


Monita despiojando a su hijo.


Mono peluquero tratando mi cabello.
Wat Phra Si Rattana Mahathat -
Al lado de la estación de tren está el Wat Phra Si Rattana Mahathat, que también visitamos,el casco histórico es pequeño y te mueves sin problema a pie de un sitio para otro. Los monumentos son accesibles a cambio de una pequeña entrada y los más deteriorados son de libre acceso.

Este elegante pájaro nos acompañó durante la visita al Wat Phra Si Rattana Mahathat


Wat Phra Si Rattana Mahathat



Monos electricistas reparando un cuadro eléctrico en Lopburi


Un mono operario preparando las conexiones para instalar una farola

Monos valorando la compra de una moto.


Monos supervisando el tendido eléctrico


La vieja del visillo versión mona
Después de visitar por segunda vez el templo Prang Sam Yot,  sólo nos quedaba acudir a la estación para esperar el tren que nos devolvería a Bangkok esta monita fue la encargada de despedirse en nombre de la comunidad macaca.   La prometimos volver en cuanto nos fuese posible. Creo firmemente que habrá un tercer viaje a Tailandia, y Lopburi al igual que Railay no faltará en el itinerario.


"Adiós Gema y Alberto, volved pronto"
Recomendamos mucho la visita a  Lopburi  por ser un lugar tranquilo, alejado de lo turístico, barato y donde se vive y se come muy bien (visita imprescindible al mercadillo nocturno). Lopburi no sorprenderá en un primer vistazo pero te conquista minuto a minuto.  Esta muy cerquita de Bangkok y en la ruta hacia las más turísticas ciudades norteñas.  A nosotros se nos hicieron muy cortos los dos días y medio y sus tres noches, nos hubiéramos tirado aquí una semana muy agusto.

Lopburi fue la última estación de nuestro viaje por Tailandia, ya solo queda volver a Bangkok y pasar el día hasta que llegue la hora de ir al aeropuerto.   Tailandia tiene sus detractores, quizás haya países más bonitos, pero a nosotros nos encanta por lo bien  que se vive,  porque la gente de a pie de calle es generalmente muy buena, por la comida, por el color de su mar, su naturaleza, su escalada y las facilidades para todo.  El día que aprendan a cuidar y proteger eficazmente sus valores naturales, terminará de ser un país perfecto.

Estación de tren de Lopburi, llegada del tren que nos devolvería a Bangkok

jueves, 26 de abril de 2018

Escalando en Tailandia 2017. Regreso a la Península de Phra Nang (Railay/Tonsai). Parte V: Escalada.





21 de octubre de 2017 8:57 horas último día en Tonsai

Cartel en la zona de escalada en Playa de Phra Nang

Enciendo la grabadora el último día de nuestra estancia en Tonsai, para registrar los recuerdos de lo vivido en la última semana. Hemos llegado al final de nuestros quince días  en "nuestra" península tailandesa, y estamos esperando el bote de popa larga que nos llevará de vuelta a Ao Nang, mientras apuramos el tiempo en el Legacy acompañados de nuestro segundo desayuno del día.

No se me dan bien las despedidas, ni pasar página, ni mirar hacia delante ni ostias de esas. Lo único que sé es que aquí he sido feliz, completamente feliz con Gema,  y que preferiría que en lugar de que las obligaciones laborales sean las que marquen los tiempos de nuestra vida,  fuese el próximo monzón el que nos echara de aquí.

miércoles, 18 de abril de 2018

A examen: Juego de llaves allen específicas para bici de Btwin (Decathlon)

Medidas 2 - 2,5 - 3  - 4 - 5 - 6 y 8  - Bitácora vertical.
Juego de llaves allen Btwin, específicas para ciclismo. Medidas 2 - 2,5 - 3 - 4 - 5 - 6  y 8 (con adaptador)
 
El mes pasado, dando una vuelta por la sección de ciclismo del Decathlon de San Sebastian de los Reyes, vimos este juego de llaves allen específico para bici.  Después del montaje de mi última bici, eché en falta una llave allen del 2 para desmontar la ventanita del selector de velocidad del mando de cambio. Aprovechando esa circunstancia y que siempre he querido tener unas llaves allen con el formato de las de taller de bicicletas, se vinieron a casa con nosotros, previo pago de su precio de 18 euros.
 
Se trata de un juego de llaves allen de buena calidad, fabricado en cromo vanadio (aleación dura de acero) con mango de goma para facilitar su uso y los aprietes, ya usemos el lado corto o el largo de la llave.
 
Vista lateral con primer plano del mango de goma
 
 
El rango de medidas va del 2 al 8, si bien esta última medida se alcanza con un adaptador de vaso que se acopla a la llave del 6.  Así, el rango completo de medidas sería 2-2,5-3-4-5-6 y 8 (con el adaptador).
 
El juego de llaves viene con soporte  que se puede colgar directamente a la pared o en el panel perforado de herramientas, si es que lo tenemos.
 
Juego de llaves en su soporte para colgar
Conclusión

Tener herramientas como estas, específicas para bici, pero que pueden ser suplidas con un juego de llaves allen convencional, es de utilidad si nos gusta enredar con la mecánica de nuestras máquinas y tenemos espacio para ellas. 

Su razón de existir, es porqué son bastante más cómodas de utilizar que unas allen normales en el entorno de una bici, en el que hay zonas donde queda poco espacio para la mano y la llave, y también porque hay tornillos pequeños que se manipulan mejor agarrando la llave lo más cerca posible de la punta de lado corto de la "L".  Esta es precisamente su gran ventaja, ya que el mango de goma permite hacer fuerza agarrando la llave en la zona cercana al codo, donde es difícil hacerlo con una allen convencional.

Un buen juego de llaves con el que estoy muy contento.

Curiosidad

A día de hoy, 18 de abril de 2018, no están en la web del Decathlon y sin embargo estaban disponibles en tienda hace menos de un par de meses.  Si las encontráis y os interesa la mecánica de bicis, echarles el guante porque merecen la pena.

miércoles, 4 de abril de 2018

Escalada en el Sector Ferrari de Mula - Semana Santa 2018

Guía de escalada en Mula y el resto de Sierra Espuña
Llevábamos mucho tiempo sin movernos, tanto que cada vez nos daba más pereza y la pereza hacía que nos sintiéramos cada vez más cansados.  Sin embargo, los fines de semana en Madrid se consumían en un suspiro sin apenas ser conscientes de en que empleábamos el tiempo, atados como estábamos a la rutina de lo cotidiano.


viernes, 23 de marzo de 2018

Escalando en Tailandia 2017. Regreso a la Península de Phra Nang (Railay/Tonsai). Parte IV: Escalada.

Viene de aquí:  
    13 de octubre día de descanso.


    Se ha pasado la mayor parte de la noche jarreando agua y la previsión meteorológica no augura un día diferente. Sin embargo hoy nos dan igual las treguas que pueda dar el monzón, hoy lo que toca es descansar de la escalada y explorar el entorno.

    Salimos de la cama un poco antes de que suene el despertador alertados por unos extraños ruidos en el tejado de la cabaña. Tenemos visita, cojo la cámara, abrimos la puerta y nos encontramos a esta criatura maravillosa desayunando unas ramas de bambú junto a la ropa tendida del porche del vecino.

    Se trata de un langur obscuro o de antifaz, estos monos son completamente herbívoros y mucho más tímidos que sus vecinos los monos cangrejeros.  Para sacarles una buena foto hay que tener un buen zoom y ser rápidos, porque tienen pánico al ser humano y necesitan una amplia distancia de seguridad.

    Como dato anecdótico y relevante para los escaladores, la guía local  advierte que en caso de encontrarnos con ellos en una vía de escalada, hay que tener cuidado, pero no por su reacción agresiva, sino porque a este monito le hace gracia mear haciendo puntería con la cabeza de los escaladores.


    Visita de Langur obscuro o de anteojos a nuestra cabaña del Pasook

sábado, 17 de marzo de 2018

Escalando en Tailandia 2017. Regreso a la Península de Phra Nang (Railay/Tonsai). Parte III: Escalada.

Viene de aquí:  


 10 y 11 de octubre de 2017-( martes - miércoles)

Hemos desayunado en el Legacy bien temprano y nos hemos ido a escalar a la playa. Después de que  Gema se pelease con Schlingel Max y yo por última vez con Don Quijote de la Mancha,  nos terminamos de convencer que esa no es nuestra guerra y emigramos, aprovechando la marea baja, ha conocer la playa de Phra Nang al sur de la península.

Nos encanta el sitio, la playa es espectacular, el mar está límpio e invita al baño. En un extremo hay un par de pequeñas cuevas dedicadas a la Princesa de Phra Nang.  Estas dos cuevas son muy curiosas a los ojos de un occidental por estar repletas de ofrendas fálicas, pero también hay palitos de incienso, flores y hasta comida que los locales y los hombres de mar ofrecen a la princesa cuando se les concedidos sus ruegos.

Cueva de la princesa de Phra Nang (cavidad secundaria)

viernes, 2 de marzo de 2018

miércoles, 21 de febrero de 2018

MONTAJE DE UNA BICI DESDE CERO: FABRICANDO UNA MOUNTAIN BIKE

Construyendo una bici a la carta
Proyecto de bici "Frankenstein" 2018.
Entrada dedicada al proceso de fabricación o más bien de montaje de una bicicleta de montaña partiendo desde cero.

Esta entrada nace porqué creo que mis aciertos y mis errores en la construcción de este nuevo proyecto de bici pueden ser de ayuda a otros futuros proyectos de otras personas, sobre todo para tener una idea de los costes y el porqué de las piezas que voy a usar y también para no cometer los errores que yo cometa.

martes, 20 de febrero de 2018

Opinión sillín de bicicleta Duopower modelo Arrow

Hoy voy a dedicar esta entrada al sillín Duopower Arrow, un sillín diseñado y fabricado en España con características muy particulares, que uso en mis bicicletas desde que el producto se puso en circulación hace ya unos cuantos años.

Sillín Duopower Arrow versión 2017

El sillín es uno de los componentes que más influencia puede tener en que la experiencia final tras una salida ciclista, sea satisfactoria o un auténtico  calvario.  Pero no  solo la comodidad de nuestras posaderas está vinculada a llevar el sillín adecuado, también la salud, y no precisamente en cuestiones menores. Especialmente en el caso de los hombres, la salud de la próstata, el cáncer testicular y los problemas de impotencia, son cuestiones que desde hace años son objeto de estudio por su posible relación con la práctica ciclista, y en los que el uso de un sillín u otro tiene su relevancia.

Las prohibiciones suelen ser vistas como algo negativo, pero gracias a la que un urólogo barcelonés  prescribió a uno de sus pacientes, nace la idea que acaba materializándose en los sillines Duopower.  Este médico, tras insistir su paciente en alternativas para no dejar el ciclismo, acabó diciendo que la única solución compatible con su salud era montar sobre un sillín sin punta en el que la zona perineal no apoyara en nada.

Dicho y hecho, ayudado por un ingeniero de producto y el propio urólogo se llega al diseño original Duopower cuyos distintos modelos son fabricados a mano en una fábrica alicantina de calzado.

bitacoravertical.blogspot.com.es
Bici en construcción, como no podía ser de otra manera, corona la tija un Duopower Arrow

La base científica no discutida es la siguiente, los nervios y las arterias llegan al pene a través de un área llamada periné cuya área más afectada por el ciclismo es la que se encuentra entre el orificio anal y la base del escroto. Al montar en bicicleta con un sillín con punta (los de toda la vida) el peso del cuerpo recae sobre esa área de tal forma que se ejerce presión sobre los nervios y vasos  sanguíneos que se cierran por el peso del cuerpo, provocando la sensación de adormecimiento. El problema no es pequeño, algunos autores reportan hasta un 65% de disminución de la sangre que llega hasta el pene.

Independientemente de que la doctrina médica no es unánime respecto a las posibles consecuencias negativas de la práctica ciclista en la salud, hoy en día todos los fabricantes de sillines incorporan en la totalidad de sus gamas, diseños destinados a proteger la salud del ciclista. Hay que aclarar que no todos los diseños se basan en el mismo concepto, pero lo que si buscan todos, es conseguir reducir la mencionada presión sobre la zona perineal.

Los sillines Duopower solucionan el problema de raíz eliminando la punta del sillín y con una hendidura que a modo de canal lo recorre de extremo a extremo.  De esta manera dejan la zona del periné libre de cualquier apoyo que es trasladado íntegramente a los isquiones.

En mi época universitaria, una de las más activas como ciclista de montaña, empecé a notar que después de algunas salidas notaba adormecimiento testicular y pinchazos en la zona baja de la pelvis.
En aquella época en la que Internet era algo anecdótico y más que autopistas de la información contábamos con abruptas carreteras de montaña, no era fácil saber si eso era algo normal, anormal o nocivo.  Contextualicemos aquí que los primeros estudios sobre la relación del ciclismo con la impotencia se realizan en la década de los 80 pero que no es hasta finales de los 90 cuando estos estudios no cuentan con datos más nutridos de los que sacar conclusiones.
No obstante, había rumores y considero haber tenido la suerte de que algún compañero de facultad, expusiese el asunto con sorna.

Con 20 años y las hormonas revolucionadas, la mera sospecha de que pudiera acabar teniendo problemas con una de las partes de mi anatomía a la que daba más importancia, me puso en guardia, desmonté mi ligerísimo Flyte Titanium, y lo sustituí por otro sillín de gama alta, un Nisene de la casa fi'zi:k que contaba con una protección de gel en la zona de la nariz que aseguraba reducir la presión en la zona del perineo y  acabar con  el adormecimiento testicular.

No funcionó, y además el sillín me resultaba una tortura, no todos los cuerpos están hechos para el mismo traje, ni todos los sillines para el mismo culo; en cuanto pude lo volví a sustituir. El siguiente que recuerdo fue un Specialized con abertura central y más mullido,  que me funcionó mejor y que mantuve operativo hasta que compré la Giant Trance en 2011, una gran bici con otro sillín tortuoso de la marca fi'zi:k que a penas llegué a estrenar, pues aparecieron en escena los novedosos Duopower,  aposté por el Arrow y acerté de lleno.

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Duopower en Giant Trance antes de participar en una carrera

Lo que es una lata es la imposibilidad de probar un sillín antes de comprarlo, es como si nos tuviéramos que comprar la ropa a ojo, la mayoría de las veces nos equivocaríamos.

Un poco más arriba hemos contado la razón por la que el uso de un sillín sin punta como los Duopower es una garantía en la protección de la salud del ciclista pero su diseño tiene también consecuencias en la comodidad y en el pilotaje de la bici que hace que muchas personas no se adapten a ellos. Las detallaremos unas líneas más abajo.

Mi experiencia personal


De la gama Duopower escogí el modelo Arrow por su polivalencia, y comencé instalándolo en mi bici de doble suspensión,  cuando volví a tener bici rígida repetí modelo y poco antes de partir para hacer el Camino de Santiago, compré la versión  actualizada 2017.

Soy de los afortunados que se han acoplado al sillín desde el primer momento y mi cambio a este tipo de sillines no tiene vuelta atrás. Sin embargo, es importante dejar constancia de que no todo el mundo consigue adaptarse. Recordemos que el apoyo se concentra únicamente en los isquiones y que los Duopower sólo se fabrican con una anchura de 132 mm.  medida con la que morfológicamente unos serán compatibles y otros no.

Duopower recomienda dejar pasar un periodo de adaptación antes de decidir si nos hemos equivocado de sillín.  Lo que es seguro, es que con este o con cualquier otro se requiere tener algo de "callo" en el culo, y que incluso personas que no tuvimos ningún problema de adaptación en su momento, después de un largo periodo sin montar en bici (3 años en mi caso), la vuelta a las dos ruedas puede hacer que pases un periodo con irritaciones/rozaduras en las zonas de apoyo. Echar la culpa de esta fase al tipo de sillín, creo que es ir demasiado lejos.

Existen otros inconvenientes relacionados con el pilotaje.  Muchos ciclistas echan en falta la punta del sillín en las zonas técnicas en las que se progresa de pie sobre los pedales. En esas zonas el ciclista suele ayudarse, para orientar la bici, del apoyo de la zona interior de los muslos con la punta del sillín y evidentemente, al no tenerla, hay que readaptar la técnica buscando el sillín más atrás.

Relacionado también con la posición sobre la bici, la postura se adelanta unos centímetros, quizás 3 ó 4.  Esta circunstancia sitúa el cuerpo encima de los pedales favoreciendo una posición más escaladora. Cuestión de gustos.   Esto no quiere decir que no se pueda bajar una trialera, pero sí que el culo abandonará el Duopower, buscando una posición más retrasada, antes que con un sillín convencional.

Por último, hay quien opina que el sillín afea la estética de la bici,  yo opino todo lo contrario.

Hay otros sistemas, fundamentalmente se han extendido los que manteniendo el diseño tradicional con punta incorporan un espacio abierto en el centro, no eliminan los riesgo del todo pero evidentemente los menguan. En algunas marcas es incluso posible elegir la anchura del sillín, lo que nos garantizará un mejor apoyo al ajustarlo a nuestra anatomía, e incluso existen ya otros sistemas de sillines sin punta. Se trata de no obviar los posibles problemas de salud y elegir el sistema que a cada uno le vaya bien. Lo que sí recomiendo si el ciclismo es una afición a la que dedicamos algo más que salidas esporádicas, es no mantener en la bici un sillín que no incorpore estos sistemas de prevención.

Con el sillín Duopower he hecho de todo: trialeras, pistas, asfalto, subidas, bajadas, salidas cortas, medias, largas y un Camino de Santiago desde Madrid y lo mejor que puedo decir de él es que no me planteo el regreso a un sillín convencional con punta.

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Sillín Duopower Arrow (versión 2017) durante el Camino de Santiago
Foto en Ciguñuela, Iglesia de San Ginés

Inconvenientes:


  • La página web de Duopower es un horror.  La información es escasa y la navegación por ella una tortura.  No esperes salir de dudas sobre que sillín elegir de la visita al sitio web oficial.

  • El mayor inconveniente que le veo al sillín es que no se puede elegir entre diferentes anchuras de sillín que garanticen una mejor adaptación  a nuestra anatomía.

  • No se pueden probar antes de comprarlos (como en el resto de marcas y modelos que yo sepa)


Características técnicas Duopower Arrow 2017

Forro: Neopreno negro

Rail y peso: Cromo Molibdeno ( 190 gr.) o acero al carbono (235 gr.)

Ancho: 132 mm

Largo: 180 mm.

Grosor de la espuma: 8 mm en la punta y 13 en la zona de los isquiones.

Precio: 107,91 euros en Hispanoracing.com  la versión de railes de cromomolibdeno y 68,31 euros la versión normal de acero.  Yo lo compré en esta página y no tuve ningún problema.

Alternativas


Si los sillines Duopower no te convencen pero quieres proteger tus nobles partes, aquí dejo algunas otras alternativas que gozan de buen prestigio entre los ciclistas y cuyo diseño innovador busca, al igual que Duopower, una práctica deportiva sana.  Todos ellos son modelos de montaña y más o menos de la misma gama y precio.

Sillín ISM Adamo Peak

La marca ISM tiene toda una gama de sillines que tienen muy en cuenta nuestra salud. Para la foto he escogido el modelo ISM Adamo Peak aunque aquí puedes ver toda su gama.

Él sitio web oficial está en inglés, así que si tienes dificultades puedes por Neopren.es donde en este enlace tienen toda la gama y sus características traducidas.

El P.V.P. en Neopren.es es de 106,48 euros.



Selle SMP modelo Well
La marca Selle SMP cuenta con otra familia de sillines que tiene en cuenta en el diseño de sus sillines la salud prostática.  En la foto el Sillín Selle SMP modelo Well para montaña. La web de Selle SMP está en español y es fácil echarle un ojo al catálogo.
El sillín se puede encontrar por 96,99 euros en la web británica Chainreaction






Selle Italia SLR TM Superflow
La prestigiosa marca Selle Italia tiene varios modelos salva prostátas, el SLR Superflow que se puede encontrar a un precio de 136,15 euros en Wiggle, es uno de los más populares y bonitos.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Opinión camiseta térmica Kipsta Keepdry 500.

Camiseta térmica Kipsta Keepdry 500

(para ciclismo, carrera/running, escalada, fútbol y seguro qué más cosas)

 Hoy voy a escribir sobre una camiseta térmica que me tiene alucinado.   No todo lo bueno tiene porqué ser caro, ni evidentemente todo lo caro es siempre bueno.

Andaba yo buscando una camiseta térmica de manga larga para usar en la bici bajo la chaqueta o el maillot de invierno y Decathlon parecía un buen lugar para encontrarla a un precio que no fuera desorbitado.

Una vez allí, lo que veo en la sección de ciclismo, ni me convence estéticamente, ni me queda bien. Concretando, la camiseta Btwin 900, tiene el corte de la manga a la altura del sobaco, demasiado alto y ceñido y el roce me resulta incómodo. En el caso de la Btwin 920, no me la llego a probar no me gusta la combinación de colores  y mucho menos que tenga una zona cortavientos en la parte delantera. Lo primero atañe a los gustos personales, pero lo segundo no lo entiendo, la función cortavientos debe hacerla la segunda capa ya sea el maillot invernal o la chaqueta, y la camiseta lo que tiene que hacer es dar calor y transpirar manteniendo la piel seca.
 
¿Qué sentido tiene una prenda interior que hace lo que tiene que hacer la exterior?,

El precio tampoco invita a aventuras, 34,99 euros es ya una cantidad respetable y es mejor estar seguro del todo antes de echarla a la cesta.

Estábamos dando ya por perdida la visita, cuando un dependiente nos informa que también hay camisetas térmicas ceñidas como las que busco, en la sección de fútbol y allí topamos con las Kipsta Keepdry 500.
 
Como queda. Colores.

Hay un montón de colores, cuesta 15 euros (14,99) y tiene buena pinta.  Al probármela la noto cómoda, ceñida como una segunda piel y sobre todo, con un corte muy largo que me asegura que los riñones van a quedar bien tapados mientras vaya en la bici.  

Aunque  una camiseta térmica no está echa para ser vista, la verdad es que queda genial.






Camiseta térmica Kipsta Keepdry 500 en una tienda Decathlon
Aquí algunos ejemplos de los colores disponibles

Como está hecha

El tejido está confeccionado con un 72% de poliéster, 22% poliamida y un 6% de elastán. Al tacto y sobre la piel se le ve compacto, robusto y gordito para ser una camiseta elástica.  Tengo mis dudas sobre como transpirará pero el precio es tentador y se acaba viniendo conmigo a casa.

Como funciona

Decathlon, en su web, la destina a deportes de intensidad física media y alta. Dice que evacua la sudoración, que no almacena la humedad y que seca rápidamente.  Esto es lo que dice pero vamos a ver como se traducen las palabras en hechos.

Desde que la compré, he usado la camiseta en todas las salidas que he hecho con la bici, bien bajo una chaqueta Gore Bike o bajo un maillot invernal Uglyfrog, en el rango de temperaturas con el que nos hemos manejado en Madrid en lo que llevamos de invierno, de entre 0 y 10º, y el resultado ha sido plenamente satisfactorio, estoy encantado con ella.  Es comodísima, no pasas frío durante la actividad, transpira muy bien y no acumula nada la humedad

Visto el rendimiento, no tardé mucho en comprar una segunda unidad y es que aunque la bici la cojo sólo un día a la semana, esta camiseta también me ha acompañado a escalar en esos días de invierno en los que el cielo está cubierto de nubes, sopla el viento y la mayoría de los escaladores se queda en casa. En esta actividad, la escalada deportiva, en la que además de escalar, se pasa mucho tiempo quieto asegurando al compañero de cordada, también ha funcionado superando cualquier expectativa.

El martes cayó una buena nevada en Madrid, estos días son especiales pues cada vez son más raros y el paisaje cambia efímeramente, merece la pena acabar un poco mojado y disfrutarlos sobre el terreno, son como una inyección de energía.  Muy motivado por las condiciones, esta vez la camiseta térmica Kipsta Keepdry 500 se vendría conmigo y con Pepa (nuestra perra) a correr a la Casa de Campo.  Un nuevo deporte aeróbico 100% y un circuito muy blando que tardé 45 minutos en recorrer.

Sobre la camiseta térmica solo una sudadera sintética con capucha, similar al modelo ColdGear de la marca UnderArmour.  En este terreno, con una temperatura de 0º, nevando, con el suelo mojado y blando y por supuesto sin detenerme a nada desde el momento de la salida hasta el momento del regreso al coche, el rendimiento de la camiseta fue excepcional.  La Keepdry 500 estaba totalmente seca al terminar y en la zona defendida por ella no pasé frío en absoluto.

 Conclusiones. Precio.

Camiseta térmica Kipsta Keepdry 500 cartel informativo tiendaEs un producto genial y no es porque cueste 15 euros (14,99), es que funciona y hace lo que tiene que hacer a la perfección, que es tan cómoda que te olvidas de ella desde el principio hasta el final, que estéticamente queda bien, que a pesar de llevar 12 ó 13 lavados parece que acaba de salir de la tienda, y que sirve para un amplio abanico de deportes, incluido el fútbol que es el deporte para el que la vende Decathlón. 
 
Añadido el 10 de febrero de 2018

 Está rebajada a 9,99 euros en la web de Decathlon (color negro)