martes, 19 de diciembre de 2017

Escalando en Tailandia 2017. Regreso a la Península de Phra Nang (Railay/Tonsai). Parte II: Escalada.

7 de octubre - Chiang Rai-Krabi (sábado)

Nuestro avión de Nok Air
Nuestro vuelo desde Chiang Rai  aterriza sin retraso en el Aeropuerto Don Muang,  pero ni pretendemos quedarnos Bangkok ni tenemos los billetes para volar  hasta Krabi. Así que, en cuanto aparecen nuestras mochilas en la cinta transportadora de equipajes,  corremos hasta el mostrador de la Thai Lion Air.  Esta vez no nos falla la suerte y conseguimos plaza en el vuelo que queremos.

Los dos vuelos para llegar desde Chiang Rai hasta Krabi nos cuestan unos 90 euros por persona,  más de lo que esperábamos, pero dentro de un precio razonable por atravesar el país de Norte a Sur.

El vuelo Bangkok-Krabi tiene una duración estimada de una hora, pero el nuestro duró casi media hora más por problemas de saturación en el tráfico aéreo.  El piloto hace tiempo dándo vueltas en círculo  hasta que la torre de control autoriza la maniobra de descenso.

Al salir de la terminal, un microbús blanco succiona a los turistas según ponen un pie en Krabi y les lleva hasta la puerta de su hotel a cambio de 100 bath por persona (2,5 euros). Es todo tan fácil que es imposible oponer resistencia.

El A-Mansion, está a un paseo de gran parte de lo que merece la pena.  Parece mentira que vayamos a pagar por una habitación como esa menos de diez euros: Aspecto moderno y limpio, espaciosa, con buena cama, y un baño mejor que el de casa con gel y champú incluidos.  El hotel es un acierto total.

Después de instalarnos, nos vamos a cenar al "Food Market" que está en el paseo marítimo, junto al muelle Khong Kha.  Un Food Market es algo genuinamente tailandés, es como una feria de alimentación permanente, donde pequeños empresarios o familias empresarias, montan unos fogones y unas mesas donde recibir a los hambrientos clientes. Éste de Krabi está sin adulterar, y tanto la comida, como los precios, son 100% Thai. Nos encantó.


8 de octubre - Krabi - Tonsai (domingo)

Ir desde Krabi a Ao Nang para coger el bote que nos llevará de vuelta a Tonsai, requiere el ejercicio de esquivar a los taxistas piratas del muelle Khong Kha.  Lo de taxistas piratas no es sólo una expresión, además de serlo en el sentido legal del término, tampoco es que se molesten mucho en esconderlo: Uno de ellos con gran cara de truhán es la réplica viviente del capitán Jack Sparrow.

El "capitán" encabezando a su tripulación mafiosa nos aborda con el fin de intentar organizarnos el transporte, pero no cuela. En un buen gesto deportivo acaba señalándonos el lugar donde paran las Songthaews  (pick up rojas) que por 20 bath por persona te deja en el embarcadero de Ao - Nang

Compartimos la pick up con gente local y dos chicas chinas; una de ellas habla un español bastante aceptable que conserva de su estancia de un año en Barcelona. Mantenemos la charla hasta que nos  
Restaurante-Embarcadero de Ao Nang
 despedimos en el muelle de Ao-Nang, en el mismo lugar donde hace tan sólo tres años compramos los billetes para tomar el bote de popa larga que nos llevaría a descubrir Tonsai y  hacer realidad uno de esos miles de sueños que nos rondan en la vida.

Estamos muy cerca de regresar, exactamente a 15 minutos de navegacion y  las mariposas revolotean en nuestros estómagos mientras los recuerdos se superponen sobre el paisaje que ven nuestros ojos.

No hay tiempo para asimilar el cóctel de emociones, la marea está alta y los botes llegan casi hasta la misma terraza del restaurante que hace de sala de espera.

Cinco minutos más tarde estamos costeando el istmo de la Península de Phra Nang.  A lo largo del litoral vemos nuevos resorts y construcciones que avanzan como un tumor. El día que consigan meter una carretera será el fin de Phra Nang.

Gema y yo somos los únicos en desembarcar en Tonsai,  se nos congela la sonrisa en cuanto reparamos en un aberrante muro de hormigón que  rodea  todo el perímetro de la playa, encajonando contra los muros de roca de los acantilados, la pista asfaltada que lleva al Passook y al resto de alojamientos de Tonsai.

El muro, que es lo suficietemente alto como para tapar la vista a la playa, delimita el espacio que parece que pronto ocupará un nuevo resort de lujo que enterrará para siempre  las etiquetas de salvaje y hippi que caracterizaron esta playa durante décadas.

En 2014 nosotros llegamos justo a tiempo para disfrutar sin saberlo de el estertor de una época, y sin embargo ya habíamos sido avisados de que se cernían nubes muy negras sobre el futuro de Tonsai.
Antes de llegar, esas nubes urbanísticas ya habían barrido  las construcciones de la primera línea de playa,  pero el ambiente aun se mantenía en las que resistían y, especialmente, en las que te encontrabas según ibas subiendo la pista, hoy desaparecida, que partía del Freedom Bar.

Lo que está por venir en Tonsai parece que viene de la mano del grupo tailandés MBK y no del Sheratón como también se rumorea; a los efectos, da exactamente lo mismo.

En este interesante vídeo, Paraíso Difuminándose - Un documental de la escalada en Tonsai
se cuenta la versión más extendida entre los escaladores y locales con los que pudimos hablar allí: Sintetizando mucho, un Resort de 5 estrellas ocupará el lugar perimetrado por el muro. Dicho resort esquilmará el entorno natural y traerá de la mano un turismo que acabará arrinconando cada vez más al viajero de bajo presupuesto que podía permitirse aquí, disfrutar de un entorno paradisíaco con total libertad y en igualdad de condiciones.

En el mismo sentido se explica esta web, Lifegate - "Hotel desplaza a Pueblo de Tonsai separándolo del mar con un muro" pero aquí se hace hincapié en la población local que antes vívía y trabaja con los turistas en pequeños locales a la orilla del mar ha sido desplazada hacia la selva y que en lugar del mar, ahora sus ojos ven un muro de hormigón.

otros enlacevídeos interesantes que puedes consultar sobre es:

Tonsai 2015 - Lado oscuro (Dark Side)

Sin embargo, como suele ser habitual,  parece que  no es el único punto de vista bajo el que contemplar la situación. En la web Vertical Life, Un tal Derek Cheng, hace la réplica y defiende los cambios que vienen: según él la basura acumulada y que puede verse por todas partes en Tonsai y en otras zonas de la península de Phra Nang, fue producida por los propios escaladores y especialmente por los locales que regentaban esos negocios playeros que han sido desplazados por los nuevos propietarios. Cuenta Derek que el trato alcanzado ha sido muy generoso con los locales puesto que aunque estaban ilegales, se les ha indemnizado con una cantidad de dinero suficiente como para reconstruir sus negocios en otro sitio y que además se les ha legalizado, con lo que deberían tener mayor interés por cuidar sus negocios y el entorno del que viven.

Dice también, que no es cierto que esté previsto un resort de 5 estrellas sino que en una de las parcelas irá uno de una estrella y que el resto de parcelas serán alquiladas, pero que en cualquier caso, según las leyes tailandesas, no podrán superar los 6 metros de altura y tendrán que respetar sin construir la distancia de 20 metros sobre la línea del mar en marea alta.

Derek no ve porqué ha de quejarse ningún local puesto que se ha respetado como de libre tránsito la pista que ha quedado encajonada por el muro y que permite el acceso a los negocios que aun quedan en Tonsai y que forma parte también, de los terrenos vendidos al grupo MBK.

Por último, según Derek Cheng, los nuevos cambios traerán necesariamente un entorno más limpio porqué  los nuevos propietarios construirán una adecuada red de saneamientos que entre otras cosas permitirá ver un mar más limpio y hará más salubre el baño.
 
La verdad es que respecto a los comentarios de Derek Cheng  nunca he leído tanta tontería junta. Independientemente de si lo que viene es un resort de una estrella y de que el resto de los alojamientos que vengan tengan una altura determinada y se haga una red de saneamiento para ellos, la realidad, es que toda la jungla que se encuentra a la altura de la playa será destruída. También es cierto que los alojamientos que, bien por propia voluntad y a cambio de dinero, o bien porque no tenían más remedio se han desplazado al interior de la jungla, están causando un gran impacto en medioambiental, y el cuidado del entorno no es precisamente la característica que podría definirlos mejor. 

Al final lo que ocurre que cada vez más jungla está siendo ocupada por edificaciones que no deberían estar allí, que los árboles que crean la jungla que llega hasta la playa serán cortados y sustituidos por resorts  que permanecerán cerrados la mayor parte del año.

También es cierto que sigue sin haber ninguna política de gestión de los residuos que o bien, son más o menos escondidos, quemados o vertidos directamente al mar.

El muro es una aberración, es un monumento al desprecio a la belleza de la naturaleza y una barrera física y visual que te expulsa  emocionalmente del lugar en el que estás. 

Lo que quiera que pase a Tonsai está por ver, pero comparto la opinión pesimista de la mayoría. No muy lejos de aquí está el  ejemplo de Phi Phi, el resultado del urbanismo sin control y el tipo de turismo que la visita ahora, mucho menos interesados en su belleza menguante que en la fiesta, el alcohol y en salir corriendo de allí un par de días después de haber llegado. 

No olvidemos que  en Phi-Phi empezó la escalada en Tailandia y que hoy en día, nadie va allí con esa finalidad, de hecho, la guía de escalada que llevábamos con nosotros lo desaconseja totalmente.

Pero es que además, sin necesidad de salir de Phra Nang, tenemos el resto de playas, Railay Oeste y Este y Playa de Phra Nang.  Sucesión de resort de lujo a precios inalcanzables para la mayoría y el mismo montón de basura más o menos escondida que en Tonsai. Dejando ya el tema aquí, quiero concluir que ninguno de los resorts  repartidos por la provincia de Krabi ha traído de la mano un buen ejemplo de  respeto y cuidado por el medio ambiente.

Casi en Shock, seguimos andando por la pista asfaltada bordeando el muro hasta llegar al Passook,  sin preguntar otras opciones y reservando de semana en semana, conseguimos un precio de 9 euros al día por un bungalow de madera como el que tuvimos la otra vez:  limpio,  amplio, con cama de matrimonio defendida por una mosquitera taladrada con agujeros varios, sábana tamaño XS y, como extra con el que no contábamos, cobertura WiFi.

Nos dió pena ver que los dueños ya no eran los mismos, pero al menos, los que están ahora son igualmente amables y posiblemente lo lleven también un poco mejor.

El alojamiento estándar en Tonsai, era hasta no hace mucho como es este, con corriente eléctrica de seis de la tarde a seis de la mañana y sin agua caliente ni papel higiénico. Respecto a lo primero no se echa de menos mayor amplitud de horario porqué la electricidad abarca justo los periodos de oscuridad solar y porqué aquí no se viene a apalancarse en casa sino a escalar y a disfrutar del entorno y, respecto al agua, tampoco es algo dramático puesto que la temperatura media es alta y el agua tampoco está fría como la esperaríamos en Europa. El papel higiénico se compra en cualquiera de los mini markets que te encuentras en la orilla de la carretera por 20 o 30 bath el rollo.

He leído en otros blogs, que alojarse en Tonsai, quitando en los nuevos resorts venidos y por venir, es algo para lo que hay que tener estómago por ser lugares sucios y llenos de chinches y cucarachas,  y específicamente he leído estos atributos referidos al Pasook .  No estoy de acuerdo en absoluto.  El Bungalow nos fue entregado perfectamente limpio y una vez a la semana te avisan de que entrarán a cambiar sábanas y volverlo a dejar impoluto, y así fue.  Respecto a las chinches es simplemente falso.    Hay que recordar lo que se paga y donde se está, y se está en medio de la jungla, eso lo hace especial y evidentemente no inmune a los bichos: durante nuestras dos semanas aquí vinieron a visitarnos, monos, gatos, salamandras, escuadrones de mosquitos y también un par de cucarachas. Lo extraño hubiera sido lo contrario.

La realidad es que este tipo de alojamientos, permite que gente de todo el mundo  con todo tipo de situaciones económicas, se mezcle y disfrute de lo mismo y en las mismas condiciones.   Los de siempre parecen  convencidos de que crear un único tipo de alojamiento para un único tipo de bolsillo, el resort de lujo, atraerá más gente y les hará más ricos, y en este caso no les va a funcionar.

 La playa de Tonsai  es muy fotogénica pero no es ni de lejos una playa para el turismo típico de sol y playa,  debajo de esa primera capa de agua está llena de arrecifes de rocas afiladas que no hacen nada cómodo el baño; quizás sea esta la circunstancia que esté salvando por el momento la playa.  Hay quien dice que cuando vendieron los terrenos lo hicieron basándose en fotografías de Tonsai con la marea alta, y que los trabajos se detuvieron al constatar que no era una playa apta para el baño.
Ojalá tengan razón.


Nuestra cabaña del Pasook


Dormitorio del Pasook

Una vez instalados, cogemos el equipo de escalada y el bañador y nos vamos siguiendo el camino hasta el Freedom Bar, pero de nuevo un muro de cemento nos corta el paso.  Han construido un nuevo resort el "Tonsai Bay  Resort" sobre la antigua pista y ahora sólo los alojados en él pueden acceder directamente a la playa.


Nos toca desandar lo andado y volver hasta el embarcadero, atravesar la playa de punta a punta y por fin llegar al Freedom Bar.

Las lágrimas se asoman a mis ojos, el mar está completamente lleno de mierda porque todos los residuos se vierten directamente a la playa, el muro de hormigón me hace sentir en una cárcel y  hay basura por todas partes. Comparado con el 2014, la degradación de la playa es una auténtica aberración y da miedo pensar en lo que acabará convirtiéndose lo que hasta no hace mucho era un auténtico paraíso.

Cuando me empiezo a arrepentir de haber venido, Gema me dice lo que necesito oir, --Estamos aquí, y vamos a intentar pasárnoslo muy bien. Se están cargando Tonsai, sí, pero vamos a intentar sacarle todo el provecho que se le pueda sacar, las paredes siguen, la playa sigue... La jungla aún está.

No queda otra. Compramos un par de esterillas de ratán para la cuerda, nos ponemos los arneses y los pies de gato y nos ponemos a repetir las vías más asequibles del sector Dum's Kitchen Wall de la playa de Tonsai.    El ambiente de escaladores es bueno, muy cosmopolita, son chicos de todas las partes del mundo,  en su inmensa mayoría mucho más jóvenes que nosotros, pero todo el mundo está con ganas de conocer a todo el mundo, los engranajes de nuestro inglés oxidado son inmediatamente estimulados para ponerse a girar.

A media que repetimos algunas de las vías de 2014, voy sintiéndome más animado, la escalada ha sido mi mejor medicina en épocas de mucho estrés y aun hoy, sigue produciendo el efecto de tirar de mi ánimo hacia arriba, para empezar el tratamiento me bastan tres pastillas de lo suiente:

-Schlingel Max (Paan Ta-Rhod) 6a+
-Schlingel Moritz (Rod Yaak) 6b
-y pruebo "Don Quijote de la Mancha" el proyecto que dejé inconcluso en nuestro viaje anterior.   Ésta vez no le veo color y no vengo con ganas de dedicar mi estancia aquí a una sola vía.

9  de octubre (lunes)


Durante los siguientes días jugamos al gato y al ratón con las lluvias monzónicas, y a pesar de que llueve todos los días,  siempre lográbamos encontrar el momento para escalar y saciarnos. Lo que no hacemos es apalancarnos en la  playa de Tonsai: nos hace falta más que un buen encadenamiento, muchas  nuevas vías y metros de escalada, metros que vamos a ir devorando en otras playas de la península, especialmente en los sectores, One, Two, Three Wall y Mua Thai, de Railay Este  y Playa de Phra Nang en el Sur-Oeste.

Sin embargo, antes  de emigrar a conocer la roca de otras playas de la península, conocimos a Paloma, una gallega afincada en Singapur con la que nos encordamos para pelear la roca de Tonsai en una sesión de última hora antes de la caída del sol.

Gema asegurando a Paloma en la playa de Tonsai

Escalar no es que escalaramos mucho porque el ocaso por estas tierras cae de repente sin demasiada transición, pero lo pasamos bien, tuvimos buen ambiente a pie de vía y fuimos observadores y observados por la naturaleza local, los auténticos "tonsianos" un lagarto enorme (varano) y un centenar de monos que volvían de sus correrías por la península de Phra Nang.

Ver a todos esos monos atravesando la playa es un auténtico espectáculo al que tuvimos la suerte de asistir en primera fila.

Ambiente en el Dum's Kitchen Wall de la playa de Tonsai

Varano Tailandés



Monos cangrejeros recorriendo la playa de Tonsai.  Son cientos, la foto recoge unos pocos y a duras penas porque la luz está en retirada.  Vímos este tránsito dos veces y las dos acabamos maravillados.  Ojalá nunca destruyamos del todo su hogar.

Continuara...