miércoles, 25 de mayo de 2011

Bloqueado.

...Mantener el blog vivo se está convirtiendo en algo mucho más duro que encadenar 7a's... Tampoco mi faceta escaladora pasa por un buen momento... más bien  languidece arrinconada en una esquina por falta de dedicación.

Sí, llevo casi un mes sin escalar y esa quizás sea la causa de que otras muchas cosas se hallan atorado.   He dejado parar la máquina y ahora que quiero ponerla en marcha todo rechina como si mi forma de vivir la vida hubiera sido presa del más agresivo óxido.


Parece que todas las sinergías con las que interacciono se hayan confabulado para impedirme hacer y disfrutar con lo que más me gusta, con lo que yo soy.   Y es que además de las pequeñas lesioncillas que me han ido amargando mis trepadas, parece que cuando vas a ver la salida al túnel los que te exigen empatía no la tienen en absoluto para plantarte chantajes emocionales que te hacen ajustar tu agenda en el último momento teniendo, una vez más, que tachar la escalada del programa de actividades del día.


No, no domino la asertividad, ni ninguna otra disciplina que tenga que ver con la inteligencia emocional. Pero prometo aplicarme en el arte de saber decir No y Sí y no quedar mal.  A veces pienso que más que una técnica que no se desempeñar es un don más de esos con los que no he nacido.

Hace un montón de años leí Momo, en la trama, recuerdo vagamente que los malos eran unos personajes que se fumaban el tiempo de los demás... de hecho se nutrían de tiempo y sólo consumiendo ese tiempo vivían.  Cada día hago menos cosas y sin embargo tengo menos tiempo para hacer las que hago   y mucho menos para disfrutarlas  ¿Se estarán fumando mi tiempo? ¿o me habré vuelto fumador de mi propio tiempo sin ser consciente de ello?

sábado, 14 de mayo de 2011

...De lo de que también monto en bici...

Antes de que me picara el bicho de la escalada ya lo había hecho el gusanillo de la Mountainbike... y aunque latente, mi pasión por las bicis, nunca desapareció del todo.

Hace un mes rompí la hucha y con un poco de allí y un poco de acá y algo de remordimiento de conciencia, me decidí a pillarme un maquinón con el que volver los senderos.

Después de algunos paseillos por la Casa de Campo para poner algo a tono mis piernas, hoy me ví con ganas de ir hasta El Pardo.

Disponía de tiempo y la lluvía que amenizó mi de dedicación a la Ley de Procedimiento Administrativo había marchado a otro lugar.  En casa, Gema me liberó de toda obligación doméstica y Pepa sólo puso la cara de pena justa cuando se percató de que me iba sin ella.

Al principio note frío a pesar de la térmica y los manguitos...  La humedad estaba en el ambiente y las ruedas levantaban el agua del suelo...   pensé que quizás debería haber cogido el Buff para el cuello.

Lo de Madrid Río es impresionante... Mejorable sin duda, pero indudablemente un "obrón".  Los defectos son de diseño, y también de ejecución.   Una sola calzada asfaltada de unos cinco metros de ancho une en el mismo espacio a paseantes, patinadores, ciclistas, skaters... El conflicto y los accidentes están asegurados.

Hubiera sido fácil reducir la anchura de la calzada y añadir, en la misma medida un carril bici, separando los distintos tipos de usuarios... También se podían haber trazado uno o varios senderos por la zona arbolada... Las prisas por terminar han llevado a una anárquica distribución de los árboles, haciendo imposible imaginar un trazado lógico que los atraviese y descongestione el "tráfico" del pasillo asfaltado.   Otras zonas, inaguradas más tarde, presentan numerosos claros de tierra sin nada sembrado...   Y sin embargo, la ciudad ha salido ganando,  sin duda.

Entro en la Casa de Campo por la entrada del Puente del Rey.   Esta vez continuo por asfalto... Tengo la bici impoluta... pero esa no es la razón.   El barro de la Casa de Campo es muy viscoso y difícil de quitar, pero sobre todo, muy duro de ciclar y yo no se de cuantas fuerzas dispongo.  Decido que más vale ser ciclista conservador que ciclista apajarado.

Bordeo el muro de la Casa de Campo siguiendo un rumbo paralelo al río. Después de pasar bajo el Puente de los Franceses tomo el anillo ciclista que por una pasarela me hace sobrevolar la M-30... A partir de aquí no conozco nada.


El Carril bici discurre por la orilla izquierda del Manzanares (en sentido inverso a la corriente)... El río corre sucio y sin embargo, sigue habiendo mucho de bello en él.  Quizás un día el hombre aprenda a gestionar su convivencia con el resto de elementos de la naturaleza sin agredirla y defendiéndola como a una parte de si mismo.  De otra parte, ya se ve como nos luce el pelo.


Vuelvo a cruzar por otra pasarela, esta vez sobre la A6 y de nuevo el río por  un viejo y señorial puente...El de San Fernando... Una última pasarela, de nuevo sobre la M-30 me deja junto a un muro de ladrillo rojo que me acompaña unos metros.  Marca el límite de un Campo de Golf.   Pienso durante unos segundo que se le dedican demasiados metros cuadrados a un deporte que practican muy pocos y que consume recursos de todos.

Calle Arroyo del Fresno...  sigo el carril bici aunque se que me estoy separando de la carretera del Pardo y del lugar por donde quiero entrar... sin embargo algo he leído en Internet de lo que he deducido que ya no se puede entrar por ahí.

Después de una larga subida cruzo la M-30 por un tunel que tiene un ojo peatonal, algunas señoras a las que interpelo, me ofrecen amables sus explicaciones.

Ahora cruzo Herrera Oria... Cada vez estoy menos convencido de lo que estoy haciendo pero sigo el carril como si se tratase de un camino enlosado con baldosas amarillas rumbo a Oz.


En el Parque Gabriela Mistral doy la vuelta... Ahora, camuflado entre los coches, sigo su rumbo Herrera Oria abajo, en busca de más carteles que señalen la tierra prometida.

En cinco minutos estoy en la carretera del Pardo, un minuto más tarde, mi memoria reconoce  al instante un diminuto sendero que se pierde entre el arbolado... lo tomo.  Es el inicio de la montaña rusa por la que decidí volver a montar en bici.  Uno de los senderos más divertidos de Madrid.  Aquí aprendí hace tiempo a domar una BH Top Line 500, luego una Grisley y ahora me propongo  hacer lo mismo con mi flamante Giant Trance.

Me siento torpe... La bici está muy por encima de mis capacidades actuales. Sin embargo la tecnología ha evolucionado a mi favor y mi bici es un Pepino.   El sendero obliga a trazar... y mi máquina corrige parte de mis errores.  De repente aparece un tobogán más serio y clavo los frenos de disco... vamos a intentar no rompernos la crisma el primer día.

El terreno está blando y mis calas se embozan de barro, un árbol me ayuda a detenerme sin sacar los pies de los pedales.  Al forzar el gesto las calas se giran y me veo obligado a limpiarlas y desmontarlas para colocarlas rectas.

Se me hace tarde, decido tomar la primera variante que enlace con la carretera y dar media vuelta.   Lo hago justo a la altura de un puente ferroviario.   De repente, como un flash, me vuelve a la memoria la caída de un colega de la facultad... Sergio Abajo Durán derrapó justo en esa curva hacia 1994 haciendose una preciosa brecha en la barbilla.   Unas risas, tres o cuatro puntos y una regañina materna zanjaron el asunto.

No fue el único flash que tuve durante la ruta. Al volver por la orilla de la carretera recordé nitidamente un día en el que Marce y yo perforamos nuestras ruedas con decenas de pinchos de abrojo.  Imposible cualquier intento de reparación.  Llenamos las cámaras a tope en la gasolinera y salimos por piernas para intentar llegar lo más cerca posible de Madrid.   El resto fue un bonito paseo andando.

Mis piernas, de momento, no son capaces de mantener aquellas cadencias de pedaleo pero el terreno ayuda y le doy duro a los pedales... Tras un momento de confusión y gracias a unas pintadas en el suelo doy con la Senda Real o GR 124 y acabo enlazando de nuevo con el anillo ciclista.   No quiero llegar tarde y mantengo, en la medida de lo posible, un alto ritmo de pedaleo.

Cuando por fin llego de nuevo a Madrid disfruto de un "Madrid-Río" semi desierto a causa de la hora y de la lluvia. Aprieto los dientes y le doy caña a los pedales.   Estoy eufórico.

lunes, 2 de mayo de 2011

Una más de... QUIRÓS

 
Una vez, cuando aún corría el año 2003, Omar y yo decidimos hacer un curso de escalada para aprender a escalar "vías de varios largos". 

Habíamos conocido poco tiempo atrás a Jonás Cruces, hoy motor de Todo Vertical (o V+) y él nos sugirió hacerlo en la escuela de Quirós, en Asturias.

De Quirós, nosotros que apenas habíamos salido de El Vellón, no habíamos oído hablar, pero el plan nos pareció bien y una buena mañana nos reunimos los tres en el Albergue de Arrojo.

Aquel día sufrí uno de los grandes flechazos de mi vida, El Valle de Quirós me ofrecía una visión hipnótica de la perfección de la naturaleza cuando da lo mejor de sí junto a una equilibrada presencia humana contenida en términos urbanísticos.

Metamos todo esto en la cocktelera y añadamos unas paredes de  caliza perfecta, vías para todos los gustos, rutas cicloturistas, el embalse de Valdemurio, infinidad de senderos... Oviedo a 25 minutos, y Gijón  y un amplio surtido de playas a un máximo de 40.  ¿El paraíso?   Si no lo es, se le parece mucho.

Desde aquel 2003 no he fallado ni un sólo año y como si de una obligada peregrinación se tratase he intentado por todos los medios no faltar a mi cita con el valle así como intentar compartirlo con todas las personas a las que quiero.

Ahora, hay más casas, los precios han subido, La senda del oso atraviesa una finca en la que una vez soñé con convertir un establo en vivienda con embarcadero,  han construido un infame aparcamiento en El Llano y aun así... sigue siendo Quirós.  El lugar más vital que he conocido.

Hace ya tiempo que perdí la cuenta de las veces que mis gatos me han llevado hasta allí y sin embargo allí estábamos otra vez...

La falta de motivación no cuenta  cuando te levantas soñoliento por la mañana y mientras desayunas un café soluble y unas rebanadas de pan al estilo "hornillo" en  Las Agüeras, los ojos galopan ya en busca de  los sectores que tan buenos momentos me han hecho pasar...  La Selva, El Escalón, la pared de El Escambellado...  exactamente donde  los dejó guardados la memoria todas las veces anteriores.

El ruido de la grava del parking de Aciera bajo el peso de los neumáticos suena a música celestial... ¡Por fin estamos aquí!


De todo lo demás ya he hablado muchas veces...  Tenemos dos buenos amigos allí, Manuel y Mar, maestros en el asunto de la hospitalidad...  La familia del Sol'Horrín a los que hace ya unos años logramos coger cariño, y varios paisanos a los que nos gusta saludar... el Sr Isidro, Maxi, o los chicos de El Llano... y de momento, y a pesar de ser una comunidad pequeña y cerrada, nadie a quien evitar.

Escalando nos lo tomamos con calma, fuimos de menos a más... disfrutando del placer de repetir vías ya encadenadas y preparando la mente para retos nuevos...  Estos, empezaron a tomar protagonismo a partir del lunes y así logramos saborear algunas de las líneas históricas que han convertido a Quirós en lo que es y a nosotros en sus fan incondicionales:


La Salus (fantástica) L1 6a, L2 V+ y L3 6a...  que se pueden hacer (e hicimos) en un solo largo con cuerda de 80 mts. y que bajo mi criterio estaría mejor graduada si el primer largo estuviera cotado como 6b.

***Subir un descendedor y el pato (por seguridad y porque se pueden enganchar las cuerdas en el rápel) si se escala en una sola tirada de cuerda..

Variante de El Escalón (recomendable) V+ (también con mentalidad asturiana... es decir, duro)  es una variante que acaba en la primera reunión de La Salus.

Ventolín y Variante V+ y 6a respectivamente... Pero con los 2 largos siguientes recientemente reequipados del tirón  (tercer largo: el de la izquierda de todos los posibles,  V+ aéreo).  A mi criterio, mucho más especial la entrada original.

***Del tirón hasta arriba y hasta el suelo con cuerda de 80 mts (de esta manera sacas lo mejor de una línea en la que sólo el primer largo ya merece la pena).   Llevar cintas largas para evitar o minimizar la Z desde la 2ª reunión (aunque es mejor deschaparla una vez chapado la primera del tercer largo)

Escaramujo 6a Otra bonita vía del S. Ventolín... Un largo deportivo con un pequeño desplome a mitad.

Sensación Multicolor 6c ¡Mi primer 6c al Flash!   Tras una salida dura, la vía no da descanso hasta la reunión.  Deportiva pura.  Mar y Manu me radiaban los pasos con precisión milimétrica.


No encadenamos pero igualmente disfrutamos muchísimo escalando junto a Gema los 3 largos de El Escalón (V+, 6b+/6c, V+).  El segundo largo tiene unos pasos de entrada que han pasado del 6b+ al 6c tras romperse un canto.  Pasos duros que hay que trabajar en una futura visita.   Manu reequipó la vía asegurando la posibilidad de salir acerando... Cosa que hicimos.

Tampoco encadené, a pesar de los tres pegues y lo mucho que me gustó la vía, la Placa Torres 6c... Otra que queda pendiente...  Qué pena... ¡Habrá que volver!

Disfruté de la ausencia de estrés siendo izado como un piano en cuatro de los cinco largos de una de las mejores vías de la escuela, El Espolón Mágico, cordada que lideró Manu y que probablemente supere los 120 metros de longitud (casi lo mismo que la Sur del Naranjo)


...Como no todo va a ser escalar y ya iba siendo hora de conocer rincones nuevos... Manu nos recomendó una ruta circular saliendo de Aciera, subiendo a la Collada y bajando hasta Proaza para luego volver por la Senda del Oso hasta Aciera... Decidimos hacerla en nuestro día de descanso... Al finalizar estábamos tan muertos como si nos hubieramos escalado 12 vías.  El GPS registró 18 Kilómetros,  nuestros cerebros una magnífica ruta y nuestras piernas cursaron una nota de protesta...  Que fue atendida acudiendo esa misma tarde a una sesión de cine-relax en Oviedo... ¿Para qué sirve un oso?  fue la elección más apropiada pues gran parte está rodada entre Teverga y Quirós... La película es de esas en la que todo el mundo es bueno y tiene final feliz...   y todo hay que decirlo, nos gustó mucho.

...Y mucho más...  Pepa fue tan libre como nosotros durante 8 días y nos despedimos de nuevo con un "Hasta pronto" decorado con una gran tormenta Asturiana, incómoda y hermosa con igual intensidad.

sábado, 9 de abril de 2011

Placa de las Nueve, se fini.

...La Susi me había dado el toque y yo, más que por las ganas de escalar, por las ganas de verla y de ver también si escalando me daban ganas de escalar,  quedé con ella para ir a La Placa de las Nueve a ver si tenía el día y liquidaba de un plumazo  el 6c (Don Quijote), el 6a de su derecha (Adherencia que paciencia), el sector y el papel protagonista de La Pedriza en mis escaladas de este año... Escuela y lugar fantástico en el que he sobreescalado sin piedad a lo largo de este invierno.

La aproximación, transcurrida la parte común al resto de sectores de esta zona, es bastante entretenida... un estupendo camino de cabras en el que unos pocos hitos, a ratos un sendero, y nuestro propio sentido común nos harán navegar entre rocas hasta depositarnos a pie de pared con la parte aeróbica del día resuelta.  Seguro que a alguien un día le da por invertir, pongamos 30 mil euros, para "arreglarlo" y hacerlo accesible a gente a la que la montaña y la naturaleza le importa una mierda (buscaba otra palabra pero no me ha salido)

Nos ponemos con las manos en la masa y los gatos en la roca surcando "Adherencia, ¡qué paciencia!"  un nombre mítico por el que es conocida una famosa vía del Cancho de los Brezos...  En este caso, el nombre no casa demasiado con la vía, que es asequible, predecible y algo escasa de sustancia aunque nos sirve, eso sí, para afilar los sables y poner el motor al ralentí.

Terminamos de arrancar tras repetir "Capitán Morgan" y "Sabina" y sin marear más la perdiz,  nos plantamos a pie de la rompe-espinillas... digo "Don Quijote"  a ver que cara pone... Aunque para caras, las de dolor que pongo yo al darme el primer resbalón y llevarme el consiguiente golpe seco en la parte anterior de mi canilla derecha...  Un par de pequeñas heridas dejan de brotar algo de sangre  desde mi pierna, en el mismo punto y en el mismo lugar, en el que dios sabe cuantos escaladores a lo largo de la existencia de esta vía.

No puedo decir que no me hubieran avisado... aunque creérmelo no me lo había creído del todo. La salida es lo más difícil de la vía y si se te va el pie (que es la cosa más normal) la espinilla impacta indefectiblemente contra la roca. 

Quiero a la vez encadenar la  vía y liquidar el sector... Improviso una espinillera enrollando el forro polar a lo largo de la potencial zona de impacto... Después de unos cuantos resbalones y así protegido, le pierdo el miedo a la vía y, tras apurar la paciencia de "Kukurutxito", tras una larga "fase alcayata", logro incorporarme a la placa, darme un paso más apuradillo y salir de la zona "caliente".  La dificultad, a partir de ese punto, se bate en retirada.

Más contento que unas castañuelas me dispongo a pasar un resto de día más relajado, disfrutando del saborcillo del éxito.  Es el turno de Susana, ella prefiere darle caña a "Windsor" (6b+) una de las joyas del sector. Una placa de adherencia preciosa y exigente que yo había encadenado, al segundo pegue,  en mi primera visita con Pepe el 16 de abril de 2008.

Susana escala perfecta, concentrada y rápida en la sección más difícil y además parece que busca a propósito los pasos más estéticos y exigentes que la vía puede ofrecer...  Me gusta tanto como se la hace, que me animo a darle un pegue intentando, al igual que ella, encarar la vía siempre por la parte más dura.

Al igual que Susana,  voy como un tiro al principio. Supero la primera, la segunda y un metro por debajo de la tercera exprés me preparo la cuerda con los dientes para coger una nueva brazada y chapar.   En ese momento se me pasa por la cabeza darme prisa en soltar la cuerda de la boca por lo que pueda pasar.  En realidad no estoy mal ni pienso en que me pueda caer... Es un simple pensamiento que me llega y al que obedezco.   Estoy ya con la cuerda en la mano tocando el mosquetón con los dedos cuando me doy el pire.  Son décimas de segundo, pero luego te das cuenta de que dan para pensar en muchas cosas.   En mi caso, pienso que "algo" es distinto a otros vuelos.  Tenía un montón de cuerda en la mano y me doy cuenta que estoy cayendo demasiado y que la cuerda sigue teniendo comba.   Entonces veo el casco de Susana a la altura de mis pies y entonces Sí, la cuerda me retiene de golpe levantándola medio metro del suelo.   Quizás yo me quede a 30 cms.

Se me queda cara de susto y me tiembla hasta el corvejón.  Ha estado muy cerca.  Susana me dice que le ha dado tiempo a recuperar una brazada de cuerda... sin esa brazada me habría roto las piernas y quien sabe que más.

Me pongo a escalar enseguida, si me paro a reflexionar un poco más, igual abandono para siempre.   Cuando llego al punto de "eyección" estoy más al loro, aunque acabo acerándolo y repitiéndolo "con red"  la cosa sale y me planto en la reunión aun con síntomas de sobrecalentamiento en el reactor.

Una vez en el suelo damos por concluida la sesión.  Todo ha salido bien.  Hemos estado agusto, hemos encadenado, he completado el sector y mi ángel de la guarda sigue estando en plena forma (la de veces que ha tenido que hacer horas extras conmigo)

Para acabar me viene al pelo una estrofa de "Sucede" de Extremoduro.

No he vuelto a ser el mismo
desde que se fué
Gillespie, Zappa, Mercury, Camarón
y me siento mejor
si se que tengo una estrellita pequeñita pero firme!
Pero firme!
pero firme!

domingo, 27 de marzo de 2011

La Motivación

La motivación... esa imprevisible variable que a veces llega inexplicablemente y nos mueve a hacer cosas con denuedo, alimentándo el espíritu y cargando las baterías.  Que nos hace sentir plenamente vivos y dispuestos a invertir hasta la última gota de energía y hasta el último segundo de nuestro tiempo en aquello que la despierta... y  que por contra, otras nos abandona, haciendo que nos planteemos cada movimiento, midamos cada segundo y nos sintamos algo perdidos y hasta confusos, cuestionando si merece la pena lo que antes hacíamos con tanto convencimiento...

La motivación viene, permanece junto a nosotros, y cuando nos hemos acostumbrado a ella, la hemos cogido cariño y creemos que forma parte de nuestra propia esencia, un día nos levantamos y  no está. Desaparecida sin  dejar ni siquiera una nota, sin llamar para decir si tiene pensado volver y cuando. Y nos deja perdidos, sin saber muy bien que hacer mientras regresa... o peor aún que hacer en el caso de que nunca regrese.

Nos hemos acostumbrado a vivir la vida de una determinada forma, a construir una existencia entorno a una determinada actividad y a involucrar en ello a nuestros seres más queridos, y de repente te cuestionas si tiene sentido.

Un día cualquiera guardas el balón, la bici, los gatos, las zapatillas de correr o la raqueta de tenis y sin embargo no llega la tarde o el rato del día en que emplees unos minutos o unas horas en quitarle el barro ni engrasarla, no las dejas en la ventana secando después de limpiarlas, ni quedas para echar un partido y ver como va el nuevo cordaje...

Durante un tiempo crees que es pereza, o que estás cansado. Se suceden los fines de semana y un día ni siquiera hace falta poner excusas.  Se acabó el baloncesto, el ciclismo, la escalada, el tenis o lo que sea.

No digo que esto me este pasando a mí respecto de la escalada, pero si es cierto que estoy en horas bajas, que lo que antes salía solo, ahora hay que empujar para que salga y que no encuentro razón externa suficiente para justificar la ausencia de actitud.  También sé que no quiero abandonar este deporte, esta forma de vida,  así como así porque me ha dado demasiado como para pasar página sin más... Pero lo cierto es, que me he planteado que pasaría con mi vida tal y como está si esto se acaba y, he acabado por pensar que es mejor no plantearselo...  Quizás el sábado que viene me despierte y la motivación haya vuelto.   No deseo otra cosa.

martes, 22 de marzo de 2011

Vuelta a las buenas rutinas


Panoramica desde Colina Hueca

En un mundo de charlatanes y trileros donde la democracia ha perdido todo su significado y ha pasado a convertirse en una marca comercial bajo la cual una parte del mundo se permite dar lecciones a otra... (lecciones de como dar ostias) Estar en casa tres fines de semana y seguir día a día la actualidad más o menos tergiversada o cuando menos sesgada de los medios de comunicación, estaba acabando conmigo...   Mientras tanto a Japón le daba una dentellada un brutal terremoto, otra un tsunami y más tarde aguardaba la guinda del pastel... Una central nuclear hecha papilla porque a nadie se le había ocurrido pensar que era peligroso (más aun) instalarla en una zona de alta actividad sísmica...   ¿Qué no se puede renunciar al progreso?  ...Un poquito de por favor...  En todo caso a cierto progreso sí.


Por fin el martes, tras muchas sesiones de estiramientos y por propio aburrimiento el lumbago aflojó el puño permitiéndome retomar parte de mis rutinas, de esas que son como las drogas que atontan mi cerebro y me permiten seguir como un borrego mi día a día sin dar ningún paso más allá de los senderos marcados por quienes los deciden.

Cincuenta minutos de rocódromo dan mucho de sí para unos brazos que se han desinchado en tres semanas al mismo ritmo que mi plan de pensiones del ING... Mi banco amigo...Total, que salí con un buen pete y con mejor humor y más energía que la que traía de casa.  Por cierto una energía bastante "limpia".

El jueves salí a trotar, sólo 20 minutos y por prescripción médica, que Gema si no se mosquea conmigo. No por la posible recaída en si misma, sino porque me vuelvo insoportable cuando estoy físicamente ocioso.

El sábado, todos lo sabéis, salió un día de primavera-verano en El Corte Inglés, pero tocaba cita familiar... y  hubo que reorientar el timón.  Así que aprovechamos la coyuntura, unos para estudiar, Gema... (Qué cómo se lo está currando), y otros a organizar nuestra inmediata diversificación deportiva hacia el mountain bike (un retorno en mi caso) Una Giant Trance X que me tiene loco y me lleva a hacer locuras que no encajan en mi estricta política de gasto actual...  y una Marín East Peak hecha a la carta que clama por una nueva oportunidad de volver a los senderos... si todo va bien en manos de otra ciclista.

El domingo, esta vez sí, sonó el despertador cumpliendo con su desagradable misión, pero ya estábamos en pie... Pepa andaba como loca pues su infalible olfato le decía que el plan de hoy le iba a gustar  y mientras, nosotros... pues al tran trán. Gema tenía ganas y yo estaba perezoso sin saber muy bien si tenía ganas de escalar o no... ciertamente no estoy en un pico de motivación y el parón me ha venido fatal.

Son las nueve y veinte cuando llegamos a la barrera de Cantocochino, increíble la caravana que se ha montado en un momento... De hecho nos la encontramos cerrada.  Menos mal que Antonio, Almu y Zule han podido pasar y nos han esperado al otro lado a bordo de su nueva furgo.  No me extraña que el Antonio no pueda dejar de sonreír... Está como un niño con zapatos nuevos... unos zapatos nuevos y cojonudos diría yo.

El plan inicial era ir al Risco de los Principiantes, pero la rodilla de Almu tenía otros planes, así que nos quedamos en el Cancho de los Brezos... Desde el principio no vi clara la elección. El sol pegaba de lo lindo y apenas eran las diez de la mañana. Unos cuantos resbalones más tarde, un poco de dolor de cabeza y una solanera de justicia me hacen clamar por un cambio hacia Colina Hueca.

Solo se aviene Gema, no se si por convicción o por resignación, pero el caso es que con acierto (y esto lo añado yo y mi punto de vista).  Trescientos metros más allá, justo al otro lado del Barranco de los Huertos, y las condiciones son exactamente las contrarias:  simplemente perfectas para la adherencia. 

Una vía más tarde, y mi humor en caída libre ha cambiado por completo, después de tres semanas me vuelvo a sentir escalador en un 6a por el que he pasado ya unas cuantas veces... Cuando re-encadeno  "Selva Negra" un 6b+ dificilillo (desde mi punto de vista), me he quitado de encima la pereza y todas las dudas.

No necesitamos más.  Gema está petin y yo quiero llevarme a casa exactamente esa sensación mental y no otra sensación más lumbar... Desandamos lo andado hasta retomar el contacto con nuestros amigos a los que encontramos mucho más... "morenos"... pero también encantados de la vida. Existe el indiscutible derecho a torrarse,escalar y además disfrutar haciéndolo... se trata de que todo el mundo disfrute haciendo lo que le de la gana.

Cada uno por su camino y ya estamos todos preparados para las cervezas y las raciones pertinentes. La Jara nos acoge en este empeño. Una vez más... Lo hemos conseguido.

lunes, 7 de marzo de 2011

De Lum y Vago.

Tenían que llegar los 7a's, los treinta y siete palos y lesionarme la espalda. Todo en la misma semana...Y lo peor  es que encima sale un sábado aprovechable "pedriceramente hablando" y un domingo pa' haberse hinchao'...  Por una vez planes, anticiclón y temperatura se confabulan a mi favor y  me pillan con la bolsita de agua caliente y atiborrado de antinflamatorios... ay, aaaaay,  aaaaaaaaaayyyyyyy....