martes, 29 de agosto de 2017

Camino de Santiago desde Madrid en bici: CapítuloV. El Viaje. Etapa II: Mataelpino-Zamarramala 53,80 Kms.

Sábado 12 de agosto de 2017 - Segunda etapa:  Mataelpino-Zamarramala

Distancia 53,80 Kms. (120,57 desde Madrid)  Tiempo de pedaleo 5 horas y 10 minutos. (10 horas y 13 minutos desde Madrid) Velocidad media 13,3 Km/h (13,3 Km/h desde Madrid) Velocidad máxima 44,5 Km/h 

Desnivel acumulado subiendo: 1.764m  -- Desnivel acumulado bajando: 1.935 m

Abro los ojos a las 8:10 de la mañana una hora antes de lo previsto, pero he dormido bien.  Nadie ha perturbado mi sueño porqué soy el único inquilino de la segunda planta del Albergue.  En la inferior está alojado un grupo internacional de chavales que participan en un campo de trabajo. Se fueron a la cama antes que yo y a penas sí se he oído levantarse a alguno para ir al baño.

 

 Sin abandonar la cama, grabo una nota de voz en el móvil  para recordar las incidencias de la etapa anterior, así como los datos numéricos que me proporciona el cuentakilómetros.  Poco a poco me desperezo, me aseo y me voy a desayunar.

 

Café, tostadas y cookie 4,20 euros

Desayuno sin ninguna prisa y de manera consistente en la Cafetería - Panadería de la Avenida de Los Linares.  Sin pudor alguno me tomo un café, unas tostadas con mermelada y mantequilla y una gran cookie de chocolate.  Espero no volver a rodar nunca más con el estómago vacío.  

 

De vuelta en el Albergue me visto de ciclista y monto las alforjas en la bici.  No tengo que pensar mucho, lo había ensayado en casa y todo encaja perfectamente. 

 

El culotte y el maillot del día anterior no han terminado de secar y los extiendo en el muro de un parquecito anexo mientras termino de preparlo todo.

Albergue de Mataelpino. Un sitio agradable con unas instalaciones cómodas y una ducha gloriosa. Muy recomendable. Precio: 7 euros.

 Son las 11:39 cuando emprendo la marcha y ya aprieta el calor. Éste no puede ser mi horario habitual de empezar las etapas, pero después del "mal viaje de ayer" hoy era importante tomarme las cosas con mucha calma. 

 
11:39 horas. Albergue de Mataelpino.  La "Santiaguera" cargada y preparada para salir.

 Comienzo la ruta buscando la calle donde cené ayer con Gema. Durante el paseo al "Wallabies" localicé una de las flechas amarillas y salgo en su búsqueda. Saltando de farola en farola, las flechas me invitan a recorrer el resto de la Avenida de los Linares  hasta salir de Mataelpino.

 

 Advertido por la guía de Juanjo Alonso, obvio el desvío por camino a la altura de la Urbanización Vista Real  y continuo rodando por la carretera hasta una glorieta en la que la M-607 toma rumbo a Navacerrada.  

 

Teóricamente y según la guía, he de seguir por carretera un kilómetro y medio, pero desde la glorieta es muy evidente un buen sendero que discurre paralelo a la M-607. Dudo y pregunto a unos bikers que me rebasan, ellos tienen el plan de ir a Segovia y volverse en tren, me confirman que la senda llega a Navacerrada y se ofrecen para a ir juntos.  Es evidente que la diferencia de ritmo lo hace imposible, lo tomo como una cortesía y declino el ofrecimiento amablemente.

 

Una vez retomada la senda de tierra ya no la abandonaré hasta llegar a Navacerrada si bien, antes de llegar, cambiaré de orilla de la carretera para tomar el "la bonita calleja rural" que se referencia en la guía. 

 

 No soy un lince de la orientación, la flecha amarilla a veces tarda en aparecer y me hace dudar, pero nunca ruedo muchos metros sin que su presencia confirme el rumbo. 

"Rústico Puente de Piedra" según la descripción literal de Juanjo Alonso en su guía "Camino de Madrid a Santiago en BTT"

 

Cruzo Navacerrada siguiendo las flechas amarillas, el pueblo está muy animado a estas horas nada tempranas. A pesar de ir con alforjas he rodado muy bien hasta aquí, con sensaciones radicalmente diferentes a las de la etapa que me llevó hasta Mataelpino.  Sin embargo estoy prevenido de que a la salida del pueblo tengo la rampa más dura que afrontaré en la etapa. Bien, llegó el momento.

 

Efectivamente, la rampa se las trae, a pesar de rodar por buen asfalto tengo que apretar los pedales empleandome a fondo.  La cadena cae al plato pequeño y gira engranada con uno de los piñones más grandes, la velocidad de crucero oscilará entre los 5 y los 7 kilómetros por hora, aun así corono sin echar pie a tierra y con el corazón y los pulmones al galope.  Resulta paradójico que la calle en cuestión se llame Abel... porqué rodar por ella te hace pasar las de Caín.

 

El final de la rampa y de la calle por la que discurre  se logra al alcanzar la del Párroco Desiderio García, la tomo hacia la derecha, pero disfruto de su desnivel llano tan sólo unos metros, antes de que la calle regrese al pueblo en sentido de bajada las flechas amarillas me desvían a la izquierda, por un camino de tierra que lleva hasta el Hotel Arcipreste de Hita.  

 

El camino es un muro vertical en el que es imposible progresar encima de la bici, así que hecho pie a tierra y empujo la "Santiaguera" con todas las fuerzas que tengo.  Paso a paso y ayudado de los frenos de la bici para conservar la posición ganada, acabo llegando de nuevo a la carretera M-607 que pasa por la puerta del hotel.

 

La guía recomienda no cruzar la carretera para seguir por la senda que tenemos de frente, sino tomar la M-607 y continuar por ella hasta que la carretera vuelva a encontrarse con el camino a la altura del Restaurante Fonda Real. Yo no estoy muy por la labor y hago lo contrario de lo recomendado.  No me arrepiento, si me gustase la carretera no tendría tres bicis de montaña en el recibidor de casa.

 

Subo el talud por camino empujando la bici, el terreno es más llevadero que la parte hasta el hotel.  Enseguida el camino es ciclable y vuelvo a progresar montado en la bici. Sí, en el camino tengo que bajarme y abrir alguna portezuela para el ganado, pero no lo considero ningún problema.

 

Ya en el otro lado de la carretera, junto al Restaurante Fonda Real inicio un descenso por pista asfaltada. No llevo ni dos kilómetros cuando dos flechas me señalan la salida por un camino a la izquierda, lo tomo.  Mis decisiones se alejan de las recomendaciones de la guía, sin embargo hasta el momento acierto con todas ellas.

 

El sendero es bonito y disfrutón, sin darme cuenta aterrizo en Cercedilla, tomo la Carretera de las Dehesas y, tras tomar agua en una fuente, ya no me detendré más hasta la barrera que da acceso al inicio de la pista conocida como "Carretera de la República".  Ha llegado la hora de la verdad.  Hasta aquí no me puedo quejar, se puede decir que lo he pasado bien.  

 

No es la primera vez que estoy aquí, tengo vagos recuerdos de la pista. En bici la he subido varias veces, pero desde la última muy bien pueden haber transcurrido 17 ó 18 años. En mis recuerdos sólo tengo la imagen del Mirador de la Reina y la sensación de no ser un puerto duro.

14h17m Inicio de la Carretera de la República

Ganar el Puerto de la Fuenfría lleva unos cuantos kilómetros de subida constante. Con la bici cargada con las alforjas ni se me pasa por la cabeza hacerlos del tirón, así que paro ha hacer las fotos que considero, a llenar la cacharra de agua cuando doy con una fuente y a admirar el paisaje desde el Mirador de la Reina.  La subida con el peso del equipaje se hace dura pero dándome respiros no lo paso mal ni me desgasto demasiado. El entorno natural ayuda lo suyo a mantener la motivación. .

 

"No basta con enseñar a conocer la naturaleza, sería necesario enseñar a amarla"

 Después de El Mirador de la Reina la pendiente cede y se alcanza un alto, la pista sigue recta sin descender pero el lugar me es conocido.  Tras preguntar a otro ciclista, me llevo la grata sorpresa de haber finalizado el ascenso. Acabo de coronar el Puerto de la Fuenfría.

El colega ciclista que me ha dado la buena noticia también porta alforjas, así que le pregunto si se dirige a Santiago, pero no, el termina  su viaje en Segovia.

Antes de verle descender por la carretera de la República le pido que me saque una foto para la posteridad.  El viaje empieza a parecerse a un viaje.

16:00 horas Puerto de la Fuenfría

En el puerto, de nuevo, se abre una disyuntiva, se puede bajar continuando por la Carretera de la República o por lo que queda de la Calzada Romana. De nuevo decido alejarme del criterio de Juanjo Alonso, no es nada personal, pero me parecía interesante pasar por las citadas en su guía, ruinas de la Venta Casarás (Que luego no identifico), y porqué de su redacción parece inferirse que de la calzada romana más bien quedan restos testimoniales y que en general el tramo es ciclable. 

A más inri puestos ha seguir un itinerario histórico, la Calzada romana está datada entre los años 69 y 79 después de Cristo y atribuida al emperador Vespasiano... Vamos que es prácticamente contemporánea al Santiago cuya tumba pretendo visitar. Elección tomada.

16:10 horas. Alto de la Fuenfría, Foto mientras repaso la guía y elijo entre continuar por la Carretera de la República o la Calzada Romana

16:23 Caída sin conscuencias poco antes de la Fuente de la Reina

Voy muy contento, parece mentira que ayer estuviese pensando en abandonar.  Encaramado en el subidón dejo que la bici traquetee alegre por algunos vestigios de la vieja calzada romana.  De repente veo como mi alforja de manillar sale despedida y cae delante de mi rueda delantera, imposible esquivarla, me la como con patatatas e inicio la caída.  

Todo pasa a cámara lenta veo unas piedras grandes contra las que no me conviene caer y consigo hacer un malabarismo para aterrizar lejos de ellas.   Me acabo de dar un hostión.

No me gusta alardear de ello porqué nunca sabes cuanto puede durarte la suerte, o cuando puede dimitir definitivamente tu ángel de la guarda.  Pero hasta la fecha y en cuanto a caídas de la bici se refiere, y me he llevado unas cuantas, suelo tener la suerte de cara.

Me levanto del suelo lleno de tierra pero entero, un hilillo de sangre rueda desde mi rodilla.  La bici parece sana y salva. Todo en orden. Sigo camino.

 
Fuente de la Reina - "Brota con sus aguas limpias y puras a unos 3 kilómetros del puerto de la Fuenfría. Era lugar de parada y descanso tras las fatigas del viaje desde Madrid". En 1788 se abre el camino por el puerto de Navacerrada y el viejo camino de la Fuenfría será definitivamente abandonado.

 Desde Fuente de la Reina se toma de nuevo la carretera, la guía es en este punto confusa, parece que indica que se puede seguir por camino... Yo no lo ví.  Tampoco se rueda mucho por carretera, en una curva cerrada las flechas amarillas nos sacan por una pista que se abre a la derecha.  El Camino sigue atravesando un pinar hasta que las praderas se hacen paso entre el bosque.

17:07 Vertiente Segoviana.  Praderas de Valsaín.

Poco a poco la Fuenfría va quedando atrás y en el horizonte se empiezan a vislumbrar pueblos segovianos que no sé identificar.  Esta parte sigue siendo gozosa y tan solitaria que me siento un privilegiado de tenerla sólo para mí.  Ventajas de este ramal del Camino de Santiago.


Poco antes de dejar atrás la zona boscosa y bajo un sol de justicia me cruzo con dos ciclistas recostados bajo una buena sombra ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? me interpelan.  "Vengo de Madrid y voy hacia Santiago de Compostela"  -¿Cómo puedes pedalear con este calor?  "Pedaleo porqué quiero terminar la etapa y tomarme una cerveza".  Después de las risas, recibo mi primer "Buen camino".
17:40 horas. Guadarrama ha quedado atrás. En el horizonte, los primeros pueblos segovianos.
El camino deja atrás la sierra de Guadarrama y se mueve en un entorno cada vez más industrial.  La flecha amarilla me guía.  A veces dudo de si no me habré pasado algún cruce, entonces vuelve a aparecer y una sensación de seguridad me recorre de arriba abajo. 


Por fin entro en la ciudad de Segovia, al poco de entrar en el casco urbano despisto las indicaciones amarillas.  Tampoco las necesito, por una calle u otra se que tengo que llegar al Acueducto Romano y no hay nada más fácil de encontrar en esta ciudad castellana.
18:12 horas. Segovia - Acueducto Romano

He visto esta monumental obra hidráulica decenas de veces y  me sigue pareciendo grandiosa. Ver mi bici apoyada en uno de sus pilares, entre el ajetreo de los segovianos y los turistas que visitan la ciudad, no consigue hacerme sentir fuera de sitio. No estoy simplemente de paso.


En la misma Plaza del Azoguejo consulto la guía buscando referencias que me lleven al reencuentro de la flecha amarilla. Esta vez no hay lugar a disyuntivas, la Calle San Juan que sigue el Acueducto es el lugar indicado.


 La ruta no sigue el camino más directo hacia el lugar de destino sino que en su recorrido procura dirigirte por los lugares y monumentos más emblemáticos que atraviese,  tal y como hará siempre ya se trate de una ciudad importante como Segovia o de una pequeña población con apenas tres calles.
18:36 hors. Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y San Frutos.

En este caso me hace circunvalar Segovia hasta llegar a su plaza Mayor, pasar por la fachada de su catedral y bajar hasta la entrada del Alcázar, desde allí en un cerrada curva hacia la derecha baja a  buscar una de las antiguas puertas de las murallas de la ciudad. Mostrando el camino que muestra, como no iba a llamarse "Puerta de Santiago"
18:46 horas. Segovia. Puerta de Santiago.
18:55 horas. Alcázar de Segovia. Vista desde la Iglesia de La Vera Cruz
La bajada es rápida, emocionante, pero dura poco.  Entre mi bici y  Zamarramala media una buena rampa.  No hay recompensa sin esfuerzo. Estoy cerca.  Por el camino, me detengo a ver de cerca la fachada de la Iglesia de La Vera Cruz atribuída a la Orden Templaria, desde donde se contemplan unas magníficas vistas del Alcázar.  Me hubiera gustado visitar la iglesia por dentro, pero hay que pagar entrada, creo que 6 euros y cierran en 15 minutos. La ecuación no es propicia.

Iglesia de La Vera Cruz
Cruceiro y carretera a Zamarramala desde la Iglesia de la Vera Cruz
Las flechas amarillas me muestran el camino hacia Zamarramala continuando por la carretera.  A mi derecha, al otro lado de un muro que me separa de un terraplén veo un camino que se inicia en la Iglesia de la Vera Cruz y termina en lo alto del pueblo.  Teniendo la señal amarilla la intención de guiarme hacia Santiago siempre que sea posible por pistas y caminos, no entiendo como se salta este tramo.  A estas alturas de la rampa, sin embargo,  no estoy por la labor de desrodar lo rodado para tomar un sendero de menos de un kilómetro.  

La carretera CL-607 me enseña la entrada a Zamarramala al final de la cuesta. El albergue no tiene pérdida, la fachada trasera está a pie de ruta. En  dos minutos franqueo su entrada.  Lo he vuelto a lograr.

21:32 horas. Albergue de Zamarramala - Mi bici y mi ropa junto a la del "ciclista calvo"

El hospitalero me recibe y me explica el funcionamiento de la instalación que,  al igual que en Mataelpino, es muy flexible con la hora de  salida. Me toma los datos y me cobra 7 euros... Todo es perfecto, el albergue está francamente bien y a penas somos tres inquilinos, una coreana, un ciclista calvo y yo.

El ciclista calvo y la coreana han elegido extremos opuestos de la habitación, así que elijo una litera equidistante de los dos. Por diferenciarme aun más de ellos, escojo la cama de arriba.  Nos hemos distribuido como si estuviéramos peleados.

Me ducho, lavo la ropa, la  tiendo y dedico unos minutos ha estirar el cuerpo que hoy ha batallado bien. Estas tres actividades, en el orden mencionado serán un ritual que alteraré muy poco a lo largo de los días venideros.


Hablo con Gema y doy señales de vida a la familia.  No hay tiempo para mucho más, hay que buscar sitio para cenar.


La Coreana es más rara que un perro verde, evita cualquier tipo de contacto visual o verbal,  me da que la falta un tornillo.   El calvo es dicharachero, vallecano, majete y tiene sentido del humor. Ha hecho en un día lo que yo he hecho en dos, pero yo me he ceñido más que él al Camino...  ¡Chúpate esa Pepe!

Hago migas con el calvo y vamos juntos en busca de la cena.  Tampoco hay mucho que buscar.  Este pueblo tiene un bar que se llama "La Alcaldesa" y allí acabamos.

El nombre del bar deriva de la Fiesta de Las Águedas (5 de febrero) en la que se eligen dos alcaldesas que gobernarán el pueblo durante dos días, en homenaje a la ayuda que prestaron las mujeres zamarriegas en 1227 para recuperar el Alcázar de manos sarracenas.

Durante la cena, Pepe que así se llama el calvo, me pone al día de su etapón. Me cuenta que le pega a la bici de carretera y a los maratones, mientras lo hace se fuma un par de cigarros. También me cuenta que no es su primer camino. Pienso para mí que al ritmo que va se planta en Santiago en 5 días.

La cena es escasa en cantidad pero no en precio.  La falta de competencia es muy mala para el bolsillo peregrino. (10,20 euros Una hamburguesa sin patatas, un helado y dos Coca-Colas)

Después de cenar regresamos al Albergue y ya en la cama vuelvo a wasapearme con Gema, otro hábito que no cesaré de hacer hasta Santiago. Tras despedirme caígo dormido inmediatamente.

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