miércoles, 23 de septiembre de 2009

PICOS DE EUROPA - LOS ANTIHÉROES II

... Una vez en la tienda y justo antes de que se nos cerraran los ojos, nos dio tiempo a departir brevemente, lo justo para asegurarme de que no había ninguna razón médica que desaconsejase dormir en una tienda enmohecida y para decidir que al día siguiente nos lo tomaríamos con calma y que dejaríamos el intento de escalada para un día después.

Nos despertamos un cuarto de hora antes de la hora límite para poder desayunar en el refu y nos recreamos en su degustación. 5 eurazos per cápita para un café que supo a gloria y biscotes con mermelada de melocotón (la odio) y mantequilla, que solo sería capaz de ingerir en un entorno como este.

Nos aseamos un poco, dimos un par de vueltas y cuando el sol empezaba a templar le propuse a Gema "ir a ver la vía"

-¿Pero no era nuestro día de descanso? - Sí, se trata solo de dar un paseín para hacernos a la idea.
-¿Entonces no llevamos el material? - bueno, lo llevamos por si acaso.

En el fondo, esta conversación de lo más absurda, quería decir que yo estaba un poco acojonado con la idea de la escalada y que no quería comprometerme de momento a nada, pero que oye si nos daba por tirar para arriba y no nos hacíamos caquita quizás... Un ni sí, ni no, ni todo lo contrario... pues eso.

Total que llegamos a pie de vía una hora y media más tarde, cuando todos estaban ya de retirada... En un momento dado nos pusimos el casco y poco más tarde, como si ese hubiese sido el único plan, nos pusimos los arneses y dispusimos el material convenientemente: yo llevaría lo que corresponde llevar a un primero de cuerda y Gema una mochila de ataque con el agua, los forros, las barritas energéticas y sus zapatillas (al final tampoco subimos con botas ante la posibilidad de hacer la escalada y de la previsión segura de buen tiempo). A eso de las cuatro o las cinco de la tarde comenzamos a escalar con una temperatura ligeramente calurosa y muy agradable.

El primer largo de la "Sur", o "Directa de los Hermanos Martínez" estaba previsto que fuera el más duro. A su favor contaba conque la reunión se ve desde el suelo y que tampoco medirá mucho más de 15 metros y, en su contra, que estaba íntegramente sin proteger (al menos yo no vi nada). A medio largo pienso que si me da por caerme, arrastro a Gema hasta el "Jou Tras el Picu" y que igual aparecemos en Australia... Creo recordar que meto un friend que entra bien y me da un respiro, pero que enseguida va quedando tan atrás que dudo que sirva de algo... Finalmente llego a la reu. Lo he pasado fatal y tengo ganas de bajarme pero callo por aquello de no infundir aun más miedo a Gema.

Gema lo pasa fatal y lo exterioriza. Es su manera de desprenderse del miedo. Sin embargo no propone la retirada. Nos calmamos mientras reorganizamos las cuerdas y decidimos seguir un largo más. Según nuestra reseña, hay que tirar 6 metros a la derecha utilizando una estrecha vira para los pies... Dicho y hecho, en la travesía me encuentro dos clavos que chapo con ansiedad y que me producen algo de euforia. Euforia que me dura poco, pues al tirar para arriba me vuelven a entrar las dudas. Un francés con el que me cruzo mientras rapela me indica donde está la siguiente reunión. Cuando baja su compañero termino de verlo claro y tiro para arriba ¡Reunión!

Esta reunión está petada, lo menos hay 4 cordadas que esperan su turno para rapelar. Por suerte me indican que el siguiente largo es fácil, lo observo y me animo pues me veo capacitado para no pasar demasiadas penurias... Gema lo pasa mal en la travesía, pero sale del trance y llega a la reunión mucho más entera.

El tercer largo se protege bien, es el del diedro, no tengo mucho problema en superarlo, al menos hasta media pared donde parece ser que tiro para la izquierda cuando lo más fácil es ir pegado al diedro... momento kulunguele, vuelvo a pasarlo mal, los friends o bien no me entran, o son demasiado pequeños para realizar su función correctamente. Finamente salgo de un atolladero que por otro lado no sería más que un V con mucha exposición. Gema va cada vez mejor y se reúne conmigo esbozando su maravillosa sonrisa.

Ante nosotros tenemos el último largo serio, el de los tubos de órgano. El itinerario parece más confuso pero por suerte, las cordadas que nos vamos cruzando, nos indican cual es el sitio por el que tirar y donde está la próxima reunión.

Gema lo hace en un santiamén y ya no pensamos más que en la cumbre. El último largo, además de fácil, no nos presenta problemas de orientación, ya que los más rezagados de los que visitaban esa tarde la cima del Naranjo inician el primer rápel justo cuando nosotros salíamos a su encuentro.

Y por fin nos vemos en la última reunión o primer rápel, según se mire... nos quitamos los gatos, nos ponemos las zapatillas, recogemos las cuerdas y las metemos todas en la mochila de ataque, bebemos agua...

-¿Y ahora?, Pues ahora n.p.i (no puedo informarla) señorita... unos chicos extranjeros, con mucha precaución la destrepan hasta donde nosotros estamos y más o menos pretenden indicarnos el camino.

La verdad es que acojona bastante y Gema se viene abajo.

-Hasta aquí hemos llegado. No me veo con la mínima seguridad para transmitir seguridad alguna.

Un último escalador aparece en escena en ese momento... Nos ve tan pardillos y ve a Gema tan descompuesta que se ofrece a guiarnos hasta la cumbre... pero Gema ni por esas... En un acto que le agradeceremos siempre por lo que significó para nosotros, Víctor, o el "Gañote" como también es conocido, une su línea de vida a la de Gema y nos deja en la arista cimera.

-Ahora ir vosotros hasta la cumbre, yo os espero aquí.

Con muchísima precaución recorremos los 50 metros que nos separan de la Vírgen de las Nieves y emocionados saboreamos el instante final de nuestra ascensión. Besamos la Vírgen de piedra sin pensar mucho en lo que hacíamos y, tras echar un vistazo rápido a los 360º de horizonte que podemos contemplar, iniciamos el descenso.

Víctor se pone en pie nada más vernos y vuelve a guiarnos en el descenso que es muy aéreo, Gema baja atada a él y yo les sigo a pocos metros, en cinco minutos llegamos a los rápeles y sin mayores complicaciones ganamos el suelo poco después.

Víctor nos ayuda a doblar las cuerdas e inicia el retorno. Nosotros somos más lentos, organizamos todo en las dos mochilas de ataque que llevábamos, una Quechua de 20 litros, que se quedó a pie de vía con una reserva extra de agua y la Millet de 25 que subió Gema. Repartido el peso equitativamente iniciamos el descenso a toda pastilla.

A la carrera deshicimos el camino que atravesaba la Canal de la Celada dispuestos a no quedarnos sin una cena que habíamos dejado pagada, pero el reloj no conoce de amigos ni enemigos y una vez más, llegamos tarde.

Nada más hacer acto de presencia en la puerta del Refugio escucho

-Joder, aquí dejan entrar a cualquiera
-¡Coño Manu!... ¡y también Mar!
-¡Qué pequeño es el mundo! (Gema)

Manuel y Mar, nuestros amigos de Quirós estaban también aquí... y por suerte para ambos.

-¿Qué vais a hacer?
-La Cepeda.
-Cuando bajéis mirad haber si encontráis un Camalot del 3,5 que no hemos podido recuperar del tercer largo... si podéis sacarlo ya sabes... la ley del mar, mejor tú que cualquier otro.
-Ok. Por cierto... me he dejado el arnés en Trubia...
-Sin problema, aquí tienes uno. Ya hablaremos para ver como me lo devuelves.


Esta vez los del Refu fueron más generosos (especialmente una chica de gafas que fue majísima) y organizaron un segundo turno de cena para nosotros y un grupo de 4 vascos. Devoramos la sopa, las lentejas y todo cuanto nos pusieron por delante. Los chicos que nos acompañaban en la mesa eran majetes a más no poder y terminaron de ayudar a poner un broche final a un día en el que todo nos salió redondo: No madrugamos, no hicimos cola en ninguno de los largos de la vía, tampoco nos vimos solos en ningún momento, pues salvo en la primera reunión, coíncidimos con gente en todos los largos. El tiempo fue caluroso pero sin salir de lo agradable y además tuvimos la suerte de conocer a un tío que nos regaló a Gema y a mí un momento breve en la cumbre pero que no podremos olvidar jamás.

Totalmente rotos, nos dormimos en cuanto logramos cerrar la maldita cremallera de los sacos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Releo la aventura vivida con emoción. Solo puedo decir GRACIAS, es una experiencia que no olvidaré jamás!!

Fer dijo...

Parece que este año muchos hemos hecho el Picu.
Enhorabuena.
Slds