jueves, 1 de enero de 2009

La subjetividad de la escalada.

La escalada es, de los deportes que conozco, el más subjetivo. Lo es por múltiples factores: por un lado el concepto de fácil o difícil en si mismo, no puede reducirse al grado de una vía. Yo puedo encontrar fácil el mismo quinto de deportiva en el que otra persona puede pasar auténticas penurias y otros pueden encontrar fáciles los 6c's que yo tengo que trabajar pegues y pegues para encadenar. ¿Entonces hay vías fáciles o difíciles? Pues claro que las hay, pero no depende de la vía sino de nosotros. Es fácil, lo que para uno es fácil y difícil lo que para uno es difícil.

Demos una vuelta de tuerca a la cuestión, volvamos a la vía de quinto grado que yo puedo encontrar fácil y situemosla en una placa de granito de La Pedriza alejando los seguros 4 ó 5 metros entre sí... Seguro que ya no la encuentro tan sencilla. O llevemos esa misma vía al sexto largo de una vía clásica en la que alternemos algunos parabolt con friends y fisureros... Seguro que el corazón no late tan tranquilo... ¿Son fáciles los quintos?... ¿Depende de dónde?. No. Más bien depende de quien y en que momento escale una vía determinada.

En mi caso en particular, encuentro dificilísimos los 6'cs y sin embargo, dentro de los 6'cs también hay algunos que me parecen más fáciles que otros.

¿Qué lío no? Pero es que solo hemos abordado los conceptos de difícil y fácil... ¿Qué pasa con el miedo?

El otro día en La Pedriza yo subía unas placas de entre IV y IV+ con algunos alejillos "picantones". No me puse ni los pies de gato y durante casi toda la vía iba andando en lugar de trepando. Sin embargo, durante el segundo largo de esa misma vía al que catalogan como de III, cayeron 4 gotas y me a 15 metros del último seguro, habiéndome pasado la reunión intentando recular y pasándolo bastante mal. ¿Es un III difícil? Pues no. Un III de placa es una cuesta, pero las 4 gotas, el aleje tan bestial y el tener que destrepar... me hicieron salirme de mi zona de confort y tener que luchar unos pasos que en cualquier otro momento no hubiera considerado ni escalada. En un segundo, algo insignificante se convirtió en significativo.

Es raro, pero lo cierto es que la escalada es un deporte donde sin precisar estrategias, ni existir más reglas que las de subir una vía desde el suelo hasta que se acaba, el peso de la mente es sin duda más importante que el del físico, que por supuesto, también juega su papel.

La mente es lo primero, lo último y lo de en medio que hay que entrenar, y para eso no valen los rocódromos, ni las clases, ni escalar de segundo. Se coge una vía, la que nos suponga un reto, y nos metemos a ver que pasa. El miedo nos puede bloquear y noquear una vez, dos veces, tres... pero de exponernos a él, un día cede y se retira unos metros... pero no definitivamente pues permanece al acecho, dispuesto a reconquistar el terreno perdido. El entrenamiento del miedo, consiste en pasar miedo... Los hay que lo exteriorizan de una forma y otros de otra... Al final da igual que llores hacia dentro o hacia afuera... Lo que marca la diferencia entre un escalador y otro que se queda en el intento es persistir. Un día el miedo te deja dar un paso más, luego otro y luego otro. Sigue estando ahí, como una pesada bola atada al pie, que nos frena, que no quiere dejarnos avanzar, pero le acabamos tomando la medida y comprendemos el juego... entonces no te sientes un inútil por asustarte en un momento dado, comprendes que es parte de la escalada y valoras los placeres de la adrenalina... Es una situación de relax inigualable... solo que tarda en llegar. Después de unos días del relax se pasa a las ganas de volverlo a intentar... Si entras en la rueda al final se consigue disfrutar antes, durante y después de una vía... pero cuesta y no se consigue siempre al 100%. De hecho, si te quedas ahí, ya no probarás nuevas vías que te reten, perderás motivación y cada vez escalaras peor.

Por tanto y a modo de conclusión, la particularidad de este aspecto de la escalada, su subjetividad, la convierte en una experiencia única y personal, donde cada uno debe encontrar los elementos de disfrute y las situaciones donde aprovecharlos. Es un deporte competitivo, pero contra nosotros mismos... y por esa misma razón se lleva muy mal con las comparaciones entre individuos... Si fulanitez hace 7a por qué yo no. Este planteamiento es desmotivador y carece de sentido. Nos roba energía y nos desanima. El único planteamiento válido es: ¿escalo peor que hace un mes? ¿escalo mejor? Soy capaz de hacer algún paso de los que antes no me atrevía? Si la respuesta es sí, y si hemos persistido minimamente, será sí. Encontraremos la motivación para seguirlo intentado y nuestro estado de ánimo será mucho mejor.

7 comentarios:

Fer dijo...

Buena manera de empezar el año: dándole al coco.
Muy bien resumido este complejísimo mundo del miedo y la influencia de la mente.
Slds.

Vlady dijo...

El coco, el miedo y el medio...los tres elementos en perfecta combinación consiguen el encadene ;)

Buena reflexión! ;)

Salu2 y Feliz año!

Pep dijo...

... hay hospitales ...

Saluz

Free dijo...

El día uno de este año lo estrené junto a Gema dándole unos pegues a la Ron Pus de El Vellón... últimamente el miedo es un elemento muy presente, y las distintas visiones que, en base a él, tenemos de la misma realidad me despiertan interés y curiosidad.

Fer, Vlady, Pep (que no entiendo tu entrada) os deseo un buen 2009, yo solamente necesito que sea infinitamente mejor que el 2008.

Un abrazo, nos vemos en los bares!

ONA dijo...

Interesante... a ver si supero mis miedos...
Feliz año!

Anónimo dijo...

quien dijo miedo? oh cielos que horror, creo que otra vez fui yo!!
El camino hacia la ciudad Esmeralda no es nada fácil, confio en que el Mago me ayude a encontrar el valor, no se lo durará el viaje, de momento y a pesar de los lloriqueos (todos hacia afuera), la aventura está mereciendo la pena.

Free dijo...

Hola Ona, gracias por dejar constancia y comentario de tu paso por aquí. No te conocía y he aprovechado para visitar tu blog. Todos tenemos miedo, ojalá tu le comas terreno a los tuyos y yo a los míos. Un beso.

Querida anónima virgo, en el camino hacia la Ciudad
Eesmeralda descubriremos juntos que el valor no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de enfrentarse a el. Un beso muy fuerte.