domingo, 30 de noviembre de 2008

A veces, aquello que nos empuja, que nos da razones para vivir, que nos hace felices, diluye su efecto positivo abrumado entre obligaciones, problemas y una guerra a muerte contra el reloj... A veces, cuando llega el fin de semana estamos tan agotados, que no tenemos energía suficiente para dedicarnos a nosotros mismos... Entonces llega la desmotivación, normalmente disfrazada de pereza y en vez de disfrutar de tus dos días , te arrastras cual alma en pena esperando que llegue el lunes para volver a ajustarte los grilletes.

En esas me andaba yo y ni siquiera lo sabía, lo he averiguado hoy en El Vellón, cuando a pesar del frío reinante en toda la Comunidad de Madrid, he notado el agradable picorcillo del sol de invierno, la calidez de una roca que mira al Sur y la compañía de mi chica y un puñado de amigos con los que cualquier cosa es más agradable.

4 comentarios:

Fer dijo...

Calorcito de invierno.
¡Qué gustirrinín!
Slds

Bultako dijo...

Pronto nos veremos en la pared...
Un abrazo

Free dijo...

Hay una canción de Extremoduro que se llama "Sol de invierno"... por algo será.

No pronto, Pablo, prontísimo nos veremos, si Dios quiere, en Montanejos. Vete afilando las armas.

Anónimo dijo...

Dia de reencuentros, con la roca, con la motivación y sobre todo buenas sensaciones y buena compañía a pesar del birugi que hacía.