domingo, 21 de marzo de 2010

Fin de semana de tres días

El interior de La Bestia con la cama montada
Bueno, pues otra vez por aquí. Parece que la maquinaria empieza poco a poco a moverse y que la Bitácora coge inercia.

Por delante todo un fin de semana de 3 días... Quizás la falta de dinero, las malas perspectivas profesionales, la proximidad de la Semana Santa... o simplemente que La Pedriza nos tiene enamoraditos, nos ha hecho cargar la furgoneta y emprender ruta... 60 kilómetros rumbo al Norte. Destino El Tranco. El mismo destino de cada sábado. Pero dispuestos a aprovecharlo todo el largo fin de semana de San José.

Como hacía un montón que no "viajábamos", estábamos algo remolones y perezosos... Pero cuando empezamos a cargar las cosas en la furgoneta, una corriente de energía positiva ya se había hecho con el control de nuestro sistema nervioso y el buen rollo campaba libremente a sus anchas.

Pepa nos miraba inquieta mientras íbamos preparando toda la intendencia, inconsciente de que los cambios en la rutina que se avecinaban, iban a satisfacerla tanto o más que a nosotros.

Llegamos al Tranco poco después de las nueve y, mientras íbamos montando la cama, Pepa iba y venía alborotada olisqueándolo todo de la furgo al río, del río a Casa Julián y de Casa Julián de nuevo a la furgo, en un bucle de infinita felicidad perruna.
Como la noche no estaba especialmente fría, cenamos cómodamente bajo un cielo estrellado que, cada vez lo estaba menos por causa de las nubes que llegaban tomando posiciones.

La primera noche que compartimos furgo los tres no pudo ser más plácida. Pepa no hizo ni un ruido enroscada en el asiento delantero y nosotros dormimos a pierna suelta justo desde el pitido final del partido que sellaba el pase a semifinales del Atleti en la antigua "Copa de la UEFA".

El viernes, como estaba previsto, amaneció chispeando, así que, en vez de frustrarnos intentando escalar, cambiamos la intendencia vertical por la de "pisaprados" e iniciamos camino poco después de desayunar. El objetivo era localizar la "Cueva del Ave María" y tratar de andar en nuestra pequeña empresa, el mayor número posible de nuevos caminos, o enlazar viejos senderos ya andados. Para ello, contábamos con la ayuda del GPS que me me regaló Gema en Navidad y con toda la pelea que llevo para intentar comprender algo de su funcionamiento.Itinerarios recorridos

Salimos desde el Casa Julián y, cruzando la puerta que esta a la derecha de las escaleras, tomamos la senda que lleva hacia El Indio/Placas del Halcón (Senda de las Carboneras).
Sobrepasados ambos sectores, poco a poco ganamos un collado, "Collado de la Cueva", donde nuestro camino se une a la Senda Maeso que viene desde el Alcornocal.

Esta tramo de la Senda Maeso ya lo había andado antes con María y con Feito, pero en ninguna de esas ocasiones fuimos capaces de aproximar siquiera, la ubicación de la "Cueva". Así que, GPS en mano y con las coordenadas marcadas en la cartografía de Topo España, íbamos comprobando como nos aproximábamos metro a metro.

Cuando llegamos a una pradera con un aspa blanca y amarilla pintada a pie de camino, el GPS avisa de que nuestro objetivo, la Cueva del Aver María, está a menos de 100 metros. Abandonamos la Senda Maeso y nos aventuramos por la pradera siguiendo las indicaciones del GPS hasta que llegamos a "0" metros del waypoint.

Allí no hay nada que se parezca a una cueva... Es más, las posibilidades de seguir andando son nulas porque la pradera se ciega en una pared rocosa que no tiene salida. Damos vueltas y más vueltas, tratando de explorar todas las posibilidades... Mientras tanto, la lluvia ha cogido músculo y parte de nuestra indumentaria empieza a ceder.

En estas, tras una pequeña trepada a la derecha, descubro un nivel más alto de la pradera y rastro de haber sido transitada por gente... un bote de crema, un tapón de una botella de agua... Sé que estamos cerca y me fastidiaría mucho no encontrar lo que buscamos. Me voy alejando de las coodenadas donde según el GPS estaría la entrada a la Cueva y 80 metros más allá veo un sendero desdibujado, por encima del cual se abre una especie de arco de roca. Aproximándome entre bloques, llego por fin a su altura y descubro la entrada de la cueva. Me asomo dentro y por el tamaño y lo seca que está supongo que es la "Cueva del Ave María". Algo tenso, retorno al lugar donde me separé de Gema y Pepa y les cuento la noticia.
Entrada a la Cueva del Ave María desde su interior
Por fin entramos los tres en la Cueva, no habíamos visto ninguna foto en Internet, pero nos convencemos de que es lo que buscamos porque las cuevas son excepción en roca granítica y en La Pedriza sólo se de la existencia de ésta y la de la Cueva de la Mora.
Estamos calados pero contentos, porque a pequeña escala, ha sido una aventurilla llegar aquí.

Antes de quedarnos del todo fríos, nos ponemos de nuevo en marcha por la Senda Maeso que abandonamos para tomar la Gran Cañada... A partir de aquí no somos conscientes del entorno por donde vamos... la niebla es espesa y la visibilidad no alcanza más de 5 ó 6 metros. El camino o está muy marcado o es evidente y, con el GPS avanzamos tranquilos hasta dar de nuevo con la Senda de las Carboneras que nos deja de vuelta en Casa Julián.la niebla en La Pedriza puede ser increiblemente densa
las cabras no parecen tener nuestros problemas de orientación
Como estamos empapados, decidimos volver a Madrid, darnos una ducha y coger algo de ropa seca. Por el camino, y ya que estamos, cenamos en casa de mis padres pudiendo todos juntos celebrar el día del padre "como Dios manda" De vuelta al Tranco dormimos de nuevo a pierna suelta, sin importarnos demasiado el tiempo que pudiera hacer al día siguiente... La Pedriza siempre da juego.

El sábado amaneció nuevamente nublado y con alta probabilidad de lluvia, así que tras un copioso desayuno decidimos subir el listón senderista y, en esta ocasión, poner en el punto de mira la "Lagunilla del Yelmo".

De nuevo metemos las coordenadas en el GPS y provistos además del "clásico" mapa de la Tienda Verde nos ponemos las botas y echamos a andar.

De nuevo recorremos la Senda Carboneras dirección al Collado de la Cueva, superamos la Cueva del Ave María y en vez de abandonar la Senda Maeso rumbo a la Gran Cañada la seguimos hasta la Pradera del Yelmo.

La climatología es bastante más favorable que el día anterior, los momentos de lluvia son poco significativos y la niebla brilla por su ausencia. De esta manera salimos al encuentro de la espectaluar mole del Yelmo sin que nada atenúe lo brutal de su imponente figura.
Gema, Pepa y yo en la Pradera del Yelmo

Atravesamos la Pradera de Norte a Sur, y cuando llegamos cerca del Elefantito buscamos el sendero bueno con ayuda del GPS. Al principio parece que tiene sentido la dirección que nos hace tomar, pero al poco nos damos cuenta que este camino enlaza con el Hueco de las Hoces. En este punto nos da pereza retroceder todo lo andado y como Gema no lo conoce y a mí me parece una zona espectacular nos adentramos en el "Hueco" renunciando al objetivo de La Lagunilla.

El Hueco es un poco laberíntico pero lo atravesamos sin problemas. Pepa pasa miedo y por momentos parece mucho más cachorra de lo que es. Finalmente "emergemos" al Barranco de los Huertos por la zona del Risco de los Principiantes.

Desde allí ganamos los Altos de Medina y de nuevo la Senda Carboneras hasta Casa Julián.
Han sido 5 horas de caminata y 12 Kilómetros. Hemos enlazado la senda Carboneras con la Pradera del Yelmo y hemos andado una variante al Hueco de las Hoces. Sin embargo ha quedado pendiente la Lagunilla... Tendremos que volver...¡qué pena!

Tras tomarnos una Coca-Cola y un helado junto al río, nos sentimos muy recuperados y como el sol acompaña y aun nos queda luz, ahora sí, cogemos las mochilas de escalada y nos presentamos en El Indio 20 minutos más tarde.

"Yolanda" (6a) sería la primera y la última en caer de este sector para "Lolos", cumplido el objetivo, nos subimos a las Placas del Emilio donde me meriendo lo que me faltaba del sector.
Bien entrada la noche estamos de regreso en la furgo. Pepa se ha orientado mejor que nosotros y nos ha evitado alguna que otra vuelta en la bajada desde las Placas.

El domingo desayunamos de cafetería y bajo un cielo nuevamente encapotado decidimos retirarnos sintiendonos, una vez más, plenos.
...Tan agustito...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cada vez estoy más convencida de que no es necesario ir muy lejos para disfrutar de un gran puente, basta cambiar el guión y parar para saborear todo lo que nos rodea, y si además hay helado...
Animo con el GPS!