En aquella visita a Mataelpino me picó el gusanillo de otras técnicas de escalada que nunca antes me habían llamado la atención. Unos días más tarde, extraños guantes se incorporaban al material habitual de mi mochila, y este domingo, haciamos nuestros primeros pinitos en una fisura limpia y sin nombre de Vº del sector "Sopa de Gafas" en los Brezos.
Sin dejar el concepto deportivo, cacharreamos un poco en la preciosa vía homónima al sector (6a), y me llevé para casa un bloquecín chapado de nombre insigne "Adherencia que paciencia" (6b+) que exige finos ñapeos y regleteos pero sorprendentemente poca o nada adherencia.
No pudimos hacer mucho más. Las prioridades nos sacaron alguna que otra bala del cargador que ya tenía nombre y apellidos. No mucho más consistió en echar un ojo a la propuesta principal del sector para la guía "Clásicas de la Zona Centro".
Resulta que el Off Width bautizado por Josechu Jimeno como "LSD" tiene una pinta bastante seductora, pero hablamos de seducción de la de pago, ya que además del habitual equipo, se necesitan al menos dos friends grandes: por ejemplo Camalot de las tallas 4 y 4,5... y la parejita sale por unos doscientos euros del ala. Así que, si el cielo puede esperar, también lo puede hacer una fisura, por muy Off Width que sea.
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miércoles, 18 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
Semana Santa 2012, proyectos y otras incursiones
...Las temperaturas frías están haciendo sus últimas incursiones en una primavera cada vez más abocada al verano y con ellas los proyectos ubicados en las caras Sur de La Pedriza cotizan al alza... Se están vendiendo los últimos billetes para sectores como Los Brezos, Tres Coronas o la vertiente más conocida del Yelmo, y los escaladores "estacionales", como este que escribe, permanecen atentos a las señales del cielo (y de Canal Meteo) dispuestos a no desaprovechar la más mínima opción para asaltar vías cuyo nombre, ubicación y descripción tenemos más que sobeteados en las guías.
La Semana Santa ha resultado como siempre lluviosa... o bien a Dios no le gusta nada el rollo procesional, o bien la considera el mejor regalo a tanto fervor desatado, o quizás, simplemente tiene un insondable sentido del humor... Sea lo que fuere y pese a los intentos frustrados por escalar, la lluvia era necesaria. En días así, sólo los cobardes y los débiles sustituyen un día en el monte por la televisión.
El jueves había prometido a Gema hacer la ascensión a la Maliciosa. Para ello nos daba igual la lluvia o el sol. No sólo porque molan íbamos a tener botas y chupas de Gore-Tex.
Después de dos horas de agradable treking nos damos la vuelta. Unas densas nubes nos envuelven mientras dejan caer parte de su carga en forma de nieve. En otras palabras, que no se ve un carajo y que las vibram sobre las que se levantan nuestras Bestard resbalan sobre la roca casi como si fueran de hielo. Cambiamos la aventura por comida y tan anchos.
El viernes por la tarde las webs meteorológicas vaticinaron una tregua en las precipitaciones. Era la señal: Teníamos en la cabeza resolver algunas cuestiones en Los Brezos y finiquitar el sector Moro, y como plan B, en caso de lluvia ligera, unos estribos para intentar nuestros primeros pinitos en escalada artificial a cobijo del Tolmo.
Una impresionante e inesperada nevada nos dejó primero turulatos, luego sorprendidos y finalmente nos faltó aplaudir: Cuanto habíamos echado de menos ver algo así... Que te pille en La Pedriza, bien abrigado y con capacidad de reacción no tiene precio.
Así pues, aunque nos acercamos al Tolmo, la intendencia vertical se quedó en el maletero de la furgo, y nuestros pasos simplemente se fueron sumando para dar forma a un paseo bajo la nieve que nos permitiera disfrutar del espectáculo natural en primera fila, y de paso, acercarnos al refugio para saludar a Guzmán y Luís, por los que sentimos un gran aprecio.
El sábado por la tarde ya no me hacía falta ir a escalar para subirme por las paredes. Necesitaba escalar o en su defecto desfogarme con la bicicleta. Después de dar al asunto varios cientos de vueltas apostamos por coger las mochilas e irnos de nuevo para la Pedri.
Dicen que la persistencia suele ser recompensada. Nada más coger la M-30 vemos que la sierra, al contrario que la capital, está soleada. Algo bueno hemos debido de hacer, porque no solo no nos llueve sino que nos encontramos la barrera de Cantoco levantada y con "el pase", nos regalan una sesión privada en Los Brezos.
Como podíamos elegir cualquier vía, cualquier zona o escalar en pelotas, optamos por ser pudorosos y lo habitualmente imposible, es decir, las vías de la izquierda de la pared principal de Los Brezos. Una tras otra, fuimos disfrutando y encadenando las vías con las que me había estrenado en la Pedriza quizás 9 años atrás con José Miguel y otro amigo suyo "de cuyo nombre no logro acordarme"
Curiosamente aquel día concluí, sin margen para la duda, que la Pedriza no era un buen lugar para escalar y que jamás volvería con ese fin... Como en tantas otras cosas sobre las que he profetizado, me equivoqué del todo, y me alegro.
Histerismo ecológico (V+), Batucada (V+), Mis amigas no me dejan poner nombres guarros (6a+) y Por culpa de la novia (6a+) se dejan hacer mientras compartimos nuestro pase "ya no tan privado" con una agradable cordada de Eibar...
Y por fin llega el momento: La temperatura baja rapidamente, está nublado y podría llover... He hecho un buen calentamiento, me siento a tope de power y por delante aun tengo una hora y media de buena luz.
Nos trasladamos al subsector Moro y dejamos las mochilas a pie de "El Recuperador de Caminos" (6c). Le doy un pegue para ponerle las cintas y un segundo para encadenar. Me sorprende lo fácil que supero el paso. Esta vez no quiero afearlo con el "síndrome de la vía encadenada" que tan bien se describe en "Guerreros de la roca". Cuando llego a la reunión estoy contentísimo; al contrario que en "Doble Buril" (6c) el pegue me ha salido limpio y he escalado suelto hasta la cadena.
Gema pide la hora, pero confio en su paciencia para no desaprovechar el tope rope a "El vuelo del abuelo" (IV) y a "Hazañas Bélicas" (6a). La primera es una vía limpia y aparentemente fácil de autoproteger... (bueno, esa info ya la tenía de un flasheo al blog de Vlady) un buen terreno para practicar "esa otra escalada" que tanto temo, y sobre la segunda, la guía de Santamaría advierte que los seguros alejan tanto que no se puede considerar deportiva... Escalando al tope no la vi con tanto factor de riesgo... Pero es que los toros, siempre se ven más pequeños desde la barrera.
El domingo volvimos a la carga, en principio queríamos subir al Yelmo a por la Piratas, pero nos despertamos tarde y cansados... casi mejor, porque de nuevo el día sorprendió dando un golpe de timón hacia una importante torrajera que, en la Sur del Yelmo, nos hubiera convertido en pellejo seco.
En su defecto, después de un par de años regresamos a Tres Coronas que se resistía a dejarse robar una nueva vía. Así que hubo que arrancársela pagando con piel y fuerzas que no pensaba gastar aquí
"Siente el metal" (6b+) es una vía corta, de unos 10 ó 12 metros, pero muy puñetera, y de la cual ya había sido rechazado un 1 de marzo de 2008 cuando la asediamos Jorge Andreu y yo. Esta vez me pilló pletórico de ganas y conseguí doblegarla al tercer pegue... Lo más difícil fue dar con una secuencia válida de movimientos con la que sin escaquearme a la vía de al lado o por la fisura de la derecha me condujera a la reunión.
Creo sinceramente que es de las vías menos obvias con las que me he topado y su desciframiento me dejó realmente exhausto.
Yo ya estaba pal`tinte, pero Gema supo motivarme para usar la última bala en "Rara", un 7a de la Sur de la Tortuga, a la que le había dado un par de pegues meses atrás.
El caso es que la última bala ya la había disparado sintiendo el metal y en el pegue más que sentirla cerca lo que hice fue sentir el acero de la cinta exprés de la que tiré para superar el paso.
Me gusta esta vía, por donde está, por como es y porque el grado lo da un único paso, y eso me hace pensar que un día me puede pillar con fuerzas y con inspiracion y me puede salir.
Hasta aquí muchas lineas hablando aparentemente sólo de mi, pero no escalo solo. Gema comparte o soporta mis neuras, mis filias y mis fobias y juega en el mismo campo. En esta fase pedricera está escalando al tope rope y me atrevo a decir que empieza a pillarle el rollo a esto. Después de altibajos continuos, llevamos unas cuantas trepadas donde la cuerda del tope no hay que llevarla tensa, pisa bien, va entendiendo como moverse y sobre todo, no baja de las vías con cara de haber estado a punto de morir.
Quizás me equivoqué en su día insistiendo en que escalara de primera. Quizás. Pero aquí nadie nace sabiendo, ni siquiera sabiendo enseñar, que por otro lado lejos de ser fácil, es más bien un arte para el que se requieren algunos atributos que me hubiera gustado poseer.
Tampoco escalé sólo unas semanas atras en Mataelpino. Llamé a Alfonso y Alfonso me invitó a incluirme en su plan con Javi-Varek.
Cuando escalas con gente diferente y te dejas llevar aprendes cosas nuevas y pones a prueba tus certezas sobre conclusiones a las que has llegado de forma endogámica.
De aquella jornada, además de pasarlo francamente bien, me quedo con haber suprimido las reticiencias a abrirme a conocer otras formas de escalada que creí que no me interesaban en absoluto como las fisuras... o en realidad cualquier otra.
Ya estamos a jueves, la previsión para este finde me trae de cabeza... Parece que el domingo puede aguantar sin llover ¿Podremos escalar? ¿Ir al Yelmo? por si acaso la maquinaria ya procesa posibles alternativas: Los archiconocidos planes B y C.
Seguiremos informando.
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| Frío atardecer en las inmediaciones de Mataelpino |
La Semana Santa ha resultado como siempre lluviosa... o bien a Dios no le gusta nada el rollo procesional, o bien la considera el mejor regalo a tanto fervor desatado, o quizás, simplemente tiene un insondable sentido del humor... Sea lo que fuere y pese a los intentos frustrados por escalar, la lluvia era necesaria. En días así, sólo los cobardes y los débiles sustituyen un día en el monte por la televisión.
El jueves había prometido a Gema hacer la ascensión a la Maliciosa. Para ello nos daba igual la lluvia o el sol. No sólo porque molan íbamos a tener botas y chupas de Gore-Tex.
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| Gema ante el Peñotillo y la Maliciosa |
El viernes por la tarde las webs meteorológicas vaticinaron una tregua en las precipitaciones. Era la señal: Teníamos en la cabeza resolver algunas cuestiones en Los Brezos y finiquitar el sector Moro, y como plan B, en caso de lluvia ligera, unos estribos para intentar nuestros primeros pinitos en escalada artificial a cobijo del Tolmo.
Una impresionante e inesperada nevada nos dejó primero turulatos, luego sorprendidos y finalmente nos faltó aplaudir: Cuanto habíamos echado de menos ver algo así... Que te pille en La Pedriza, bien abrigado y con capacidad de reacción no tiene precio.
Así pues, aunque nos acercamos al Tolmo, la intendencia vertical se quedó en el maletero de la furgo, y nuestros pasos simplemente se fueron sumando para dar forma a un paseo bajo la nieve que nos permitiera disfrutar del espectáculo natural en primera fila, y de paso, acercarnos al refugio para saludar a Guzmán y Luís, por los que sentimos un gran aprecio.
El sábado por la tarde ya no me hacía falta ir a escalar para subirme por las paredes. Necesitaba escalar o en su defecto desfogarme con la bicicleta. Después de dar al asunto varios cientos de vueltas apostamos por coger las mochilas e irnos de nuevo para la Pedri.
Dicen que la persistencia suele ser recompensada. Nada más coger la M-30 vemos que la sierra, al contrario que la capital, está soleada. Algo bueno hemos debido de hacer, porque no solo no nos llueve sino que nos encontramos la barrera de Cantoco levantada y con "el pase", nos regalan una sesión privada en Los Brezos.
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| Cabras haciéndonos compañía en Los Brezos |
Como podíamos elegir cualquier vía, cualquier zona o escalar en pelotas, optamos por ser pudorosos y lo habitualmente imposible, es decir, las vías de la izquierda de la pared principal de Los Brezos. Una tras otra, fuimos disfrutando y encadenando las vías con las que me había estrenado en la Pedriza quizás 9 años atrás con José Miguel y otro amigo suyo "de cuyo nombre no logro acordarme"
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| Gema ante la pared principal de Los Brezos |
Curiosamente aquel día concluí, sin margen para la duda, que la Pedriza no era un buen lugar para escalar y que jamás volvería con ese fin... Como en tantas otras cosas sobre las que he profetizado, me equivoqué del todo, y me alegro.
Histerismo ecológico (V+), Batucada (V+), Mis amigas no me dejan poner nombres guarros (6a+) y Por culpa de la novia (6a+) se dejan hacer mientras compartimos nuestro pase "ya no tan privado" con una agradable cordada de Eibar...
Y por fin llega el momento: La temperatura baja rapidamente, está nublado y podría llover... He hecho un buen calentamiento, me siento a tope de power y por delante aun tengo una hora y media de buena luz.
Nos trasladamos al subsector Moro y dejamos las mochilas a pie de "El Recuperador de Caminos" (6c). Le doy un pegue para ponerle las cintas y un segundo para encadenar. Me sorprende lo fácil que supero el paso. Esta vez no quiero afearlo con el "síndrome de la vía encadenada" que tan bien se describe en "Guerreros de la roca". Cuando llego a la reunión estoy contentísimo; al contrario que en "Doble Buril" (6c) el pegue me ha salido limpio y he escalado suelto hasta la cadena.
Gema pide la hora, pero confio en su paciencia para no desaprovechar el tope rope a "El vuelo del abuelo" (IV) y a "Hazañas Bélicas" (6a). La primera es una vía limpia y aparentemente fácil de autoproteger... (bueno, esa info ya la tenía de un flasheo al blog de Vlady) un buen terreno para practicar "esa otra escalada" que tanto temo, y sobre la segunda, la guía de Santamaría advierte que los seguros alejan tanto que no se puede considerar deportiva... Escalando al tope no la vi con tanto factor de riesgo... Pero es que los toros, siempre se ven más pequeños desde la barrera.
El domingo volvimos a la carga, en principio queríamos subir al Yelmo a por la Piratas, pero nos despertamos tarde y cansados... casi mejor, porque de nuevo el día sorprendió dando un golpe de timón hacia una importante torrajera que, en la Sur del Yelmo, nos hubiera convertido en pellejo seco.
En su defecto, después de un par de años regresamos a Tres Coronas que se resistía a dejarse robar una nueva vía. Así que hubo que arrancársela pagando con piel y fuerzas que no pensaba gastar aquí
"Siente el metal" (6b+) es una vía corta, de unos 10 ó 12 metros, pero muy puñetera, y de la cual ya había sido rechazado un 1 de marzo de 2008 cuando la asediamos Jorge Andreu y yo. Esta vez me pilló pletórico de ganas y conseguí doblegarla al tercer pegue... Lo más difícil fue dar con una secuencia válida de movimientos con la que sin escaquearme a la vía de al lado o por la fisura de la derecha me condujera a la reunión.
Creo sinceramente que es de las vías menos obvias con las que me he topado y su desciframiento me dejó realmente exhausto.
Yo ya estaba pal`tinte, pero Gema supo motivarme para usar la última bala en "Rara", un 7a de la Sur de la Tortuga, a la que le había dado un par de pegues meses atrás.
El caso es que la última bala ya la había disparado sintiendo el metal y en el pegue más que sentirla cerca lo que hice fue sentir el acero de la cinta exprés de la que tiré para superar el paso.
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| Rara (7a) |
Hasta aquí muchas lineas hablando aparentemente sólo de mi, pero no escalo solo. Gema comparte o soporta mis neuras, mis filias y mis fobias y juega en el mismo campo. En esta fase pedricera está escalando al tope rope y me atrevo a decir que empieza a pillarle el rollo a esto. Después de altibajos continuos, llevamos unas cuantas trepadas donde la cuerda del tope no hay que llevarla tensa, pisa bien, va entendiendo como moverse y sobre todo, no baja de las vías con cara de haber estado a punto de morir.
Quizás me equivoqué en su día insistiendo en que escalara de primera. Quizás. Pero aquí nadie nace sabiendo, ni siquiera sabiendo enseñar, que por otro lado lejos de ser fácil, es más bien un arte para el que se requieren algunos atributos que me hubiera gustado poseer.
Tampoco escalé sólo unas semanas atras en Mataelpino. Llamé a Alfonso y Alfonso me invitó a incluirme en su plan con Javi-Varek.
Cuando escalas con gente diferente y te dejas llevar aprendes cosas nuevas y pones a prueba tus certezas sobre conclusiones a las que has llegado de forma endogámica.
De aquella jornada, además de pasarlo francamente bien, me quedo con haber suprimido las reticiencias a abrirme a conocer otras formas de escalada que creí que no me interesaban en absoluto como las fisuras... o en realidad cualquier otra.
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| Alfonso y Javi_Varek |
Ya estamos a jueves, la previsión para este finde me trae de cabeza... Parece que el domingo puede aguantar sin llover ¿Podremos escalar? ¿Ir al Yelmo? por si acaso la maquinaria ya procesa posibles alternativas: Los archiconocidos planes B y C.
Seguiremos informando.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Erre que erre en el Sector Moro.
...No se me había quedado buen cuerpo con nuestra última visita al "subsector" Moro en Los Brezos y como mayo se preve caluroso y ya estamos en la recta final de la temporada Pedricera, había que aprovechar la más mínima brisa para pasar la escoba a un sector con demasiados cadáveres que esconder bajo la alfombra...
El sábado se levantó agradablemente fresquito y algo nublado... y el plan B, "Colina Hueca" quedó definitivamente aparcado para las jornadas, irremediablemente calurosas, que están por venir.
Mientras avanzo caminando por el Tranco pienso en lo triste que resulta este invierno sin lluvia, sin nieve y sin frío que nos ha usurpado la gran experiencia de ser partícipes del espectáculo de la sublime combinación de olores, sonidos y colores que nos ofrece el agua al fluir sobre las rocas bajo el cielo azul pedricero.
En cambio cada año, sin faltar a su cita y sin alejarnos mucho de esta senda, descubrimos dos o tres aberraciones nuevas con forma de chalet, 4 ó 5 nuevas expresiones artísticas de amigos del spray y cada vez más basura... el color de la Alcaldía de Manzanares ha cambiado... pero su política no, y es que el único color que importa, nos lo dijo Paul Newman, es el del dinero.
Enfrascado en mis asuntos, aprieto el paso dejando a las chicas atrás. No tengo la forma suficiente para acompañar a Antonio en su "variante" y confiar en que me resten fuerzas para escalar, pero tampoco la tengo como para acompasar mi ritmo al de la rodilla de Almudena... He esperado con ansiedad este sábado y necesito devorarlo.
Cada vez que paso por el cartel que nos informa de la "mejora" del sendero que sube a los Brezos contengo una arcada. Cada vez que piso los erosionados escalones en los que se han gastado el dinero para evitar la erosión, doy otra, y cuando veo las jaras cortadas y apiladas en los márgenes del sendero listas para arder cual pira funeraria en el entierro de "Patroclo", me cruzan por la cabeza ideas homicidas que me hacen sentir bien.
Cuando llego al collado mi ritmo es alto, estoy loco por dejar atrás el camino "mejorado" y concentrarme en lo que he venido hacer y en el lugar en donde estoy mi queridísima Pedriza...
Se oyen voces tras el gendarme del Moro, así que establezco el campo base bajo las vías "El Retorno del Machaca" (V+) y "Antonio Romero, Menudo Portero" (6a+).
Dispongo aun de unos minutos hasta que nos reagrupemos todos otra vez. Los aprovecho bien.
"El Retorno..." tiene el primer seguro en Burgos y requiero el porteo de Antonio. En frío y sin calentamiento... Siempre cuesta un poco ambientarse... Pero la vía sale y es de las que dejan buen sabor de boca.
Me sorprende ver a Antonio escalar de segundo y renegar del seguro tan alto... No sólo me lo han contado, sino que he visto muchas fotos suyas escalando en vías de Ordesa con seguros flotantes mucho más "A TPC". Supongo que para él, no es la Pedri el escenario adecuado para demostraciones de valor.
"Antonio Romero..." Me sale facilísima, tan corriendo voy, que tengo que comprobar que no me he equivocado de vía: Quizás hoy toque "cara" en mi lucha con la roca.
A pie de vía hay buen ambiente y eso motiva, a Gema se la ve, además de con un catarro con mi copyright, relajada, y motivada, dispuesta a aprovechar sus tope-ropes con la misma intensidad con la que yo acometo mis objetivos.
Zule calienta tumbada al sol sobre una placa... Quizás un revolucionario sistema extraído del volumen-dos de "Guerreros de la Roca" y del que ya habíamos sido testigos en el "Risco de las Hormigas". No muy en el fondo, su cara de gustirrinin nos causa sana envidia.
Encadenar "Alfonso" (6a) hubiera sido algo que hubiera firmado antes de salir de casa... Esta vía tiene una entrada en la que si piensas que vas a ir sobrado por aquello de que "es sólo un 6a" es muy posible que tu ego reciba una buena somanta de palos.
Estaba avisado de la vez anterior , así que a un primer pegue para matizar el Sudoku de la entrada, le siguieron dos pegues más, con gatos nuevos, y apretando como si se fuera acabar el mundo. A la tercera, se cumplió el refrán, y fue la vencida. "Alfonso" pasó de un plumazo, del listado de proyectos pendientes, a ocupar un hueco del mismo tamaño en mi libreta de conquistas rocosas.
Ya no quedaba mucho por hacer, y mucho menos, excusas para no probar "El Recuperador de caminos" (6c) . Después de tres pegues me veo con la reserva energética a límite, soy consciente de que hoy no voy a poder con la vía y decido fundirme los plomos en "Se jodió el burilador" (IV+) otra de esas vías con el primer seguro donde Cristo perdió el mechero
Cuando terminamos nuestros últimos pegues, el "Clan de Almu" hace tiempo que debe haber apurado los últimos tragos de Mahou en La Jara, la luz del día se bate en retirada, nuestros cuerpos están molidos y nuestra mente fresca. Una vez más hemos tomado de la Pedriza aquello que necesitamos para resistir otros seis días y no nos ha pedido nada a cambio... Aun así sueño con encontrar la fórmula para compensar la ecuación.
El sábado se levantó agradablemente fresquito y algo nublado... y el plan B, "Colina Hueca" quedó definitivamente aparcado para las jornadas, irremediablemente calurosas, que están por venir.
Mientras avanzo caminando por el Tranco pienso en lo triste que resulta este invierno sin lluvia, sin nieve y sin frío que nos ha usurpado la gran experiencia de ser partícipes del espectáculo de la sublime combinación de olores, sonidos y colores que nos ofrece el agua al fluir sobre las rocas bajo el cielo azul pedricero.
En cambio cada año, sin faltar a su cita y sin alejarnos mucho de esta senda, descubrimos dos o tres aberraciones nuevas con forma de chalet, 4 ó 5 nuevas expresiones artísticas de amigos del spray y cada vez más basura... el color de la Alcaldía de Manzanares ha cambiado... pero su política no, y es que el único color que importa, nos lo dijo Paul Newman, es el del dinero.
Enfrascado en mis asuntos, aprieto el paso dejando a las chicas atrás. No tengo la forma suficiente para acompañar a Antonio en su "variante" y confiar en que me resten fuerzas para escalar, pero tampoco la tengo como para acompasar mi ritmo al de la rodilla de Almudena... He esperado con ansiedad este sábado y necesito devorarlo.
Cada vez que paso por el cartel que nos informa de la "mejora" del sendero que sube a los Brezos contengo una arcada. Cada vez que piso los erosionados escalones en los que se han gastado el dinero para evitar la erosión, doy otra, y cuando veo las jaras cortadas y apiladas en los márgenes del sendero listas para arder cual pira funeraria en el entierro de "Patroclo", me cruzan por la cabeza ideas homicidas que me hacen sentir bien.
Cuando llego al collado mi ritmo es alto, estoy loco por dejar atrás el camino "mejorado" y concentrarme en lo que he venido hacer y en el lugar en donde estoy mi queridísima Pedriza...
Se oyen voces tras el gendarme del Moro, así que establezco el campo base bajo las vías "El Retorno del Machaca" (V+) y "Antonio Romero, Menudo Portero" (6a+).
Dispongo aun de unos minutos hasta que nos reagrupemos todos otra vez. Los aprovecho bien.
"El Retorno..." tiene el primer seguro en Burgos y requiero el porteo de Antonio. En frío y sin calentamiento... Siempre cuesta un poco ambientarse... Pero la vía sale y es de las que dejan buen sabor de boca.
Me sorprende ver a Antonio escalar de segundo y renegar del seguro tan alto... No sólo me lo han contado, sino que he visto muchas fotos suyas escalando en vías de Ordesa con seguros flotantes mucho más "A TPC". Supongo que para él, no es la Pedri el escenario adecuado para demostraciones de valor.
"Antonio Romero..." Me sale facilísima, tan corriendo voy, que tengo que comprobar que no me he equivocado de vía: Quizás hoy toque "cara" en mi lucha con la roca.
A pie de vía hay buen ambiente y eso motiva, a Gema se la ve, además de con un catarro con mi copyright, relajada, y motivada, dispuesta a aprovechar sus tope-ropes con la misma intensidad con la que yo acometo mis objetivos.
Zule calienta tumbada al sol sobre una placa... Quizás un revolucionario sistema extraído del volumen-dos de "Guerreros de la Roca" y del que ya habíamos sido testigos en el "Risco de las Hormigas". No muy en el fondo, su cara de gustirrinin nos causa sana envidia.
Encadenar "Alfonso" (6a) hubiera sido algo que hubiera firmado antes de salir de casa... Esta vía tiene una entrada en la que si piensas que vas a ir sobrado por aquello de que "es sólo un 6a" es muy posible que tu ego reciba una buena somanta de palos.
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| "Alfonso" y "El Recuperador de Caminos" |
Estaba avisado de la vez anterior , así que a un primer pegue para matizar el Sudoku de la entrada, le siguieron dos pegues más, con gatos nuevos, y apretando como si se fuera acabar el mundo. A la tercera, se cumplió el refrán, y fue la vencida. "Alfonso" pasó de un plumazo, del listado de proyectos pendientes, a ocupar un hueco del mismo tamaño en mi libreta de conquistas rocosas.
Ya no quedaba mucho por hacer, y mucho menos, excusas para no probar "El Recuperador de caminos" (6c) . Después de tres pegues me veo con la reserva energética a límite, soy consciente de que hoy no voy a poder con la vía y decido fundirme los plomos en "Se jodió el burilador" (IV+) otra de esas vías con el primer seguro donde Cristo perdió el mechero
Cuando terminamos nuestros últimos pegues, el "Clan de Almu" hace tiempo que debe haber apurado los últimos tragos de Mahou en La Jara, la luz del día se bate en retirada, nuestros cuerpos están molidos y nuestra mente fresca. Una vez más hemos tomado de la Pedriza aquello que necesitamos para resistir otros seis días y no nos ha pedido nada a cambio... Aun así sueño con encontrar la fórmula para compensar la ecuación.
martes, 28 de febrero de 2012
Pedriceando: Un poquito de aquí y otro poco de allá.
Hay años y años, y este 2012, en lo que a la escalada se refiere, no está siendo el mío. Quiero pensar que el no poder dedicar más que un día a la semana a este exigente deporte, tenga bastante que ver con mis actuales prestaciones rocosas, porque lo que son la motivación y la ilusión por trepar, siguen ahí y, cada sábado, cuando el despertador nos saca de la cama a las nueve en punto, me sigo sintiendo convencido de que no hay ninguna otra cosa en este mundo, a mi alcance o fuera de el, que cambiase por intentar conquistar un poco de lo inútil que diría Terray.
Sin dejar de mirar por el rabillo del ojo las vías entre el 6c o el 7a y con mis actuales dificultades para encadenar... cualquiera, sea del grado que sea, he optado por relajarme y disfrutar de lo que aun si consigo: Pasármelo en grande en la naturaleza con mi chica, mi perra y los amigos con los que nos sentimos agusto; y por supuesto escalando, echándole un pulso al miedo y dejándome las yemas en cada vía.
Así las cosas, me he visto en la compañía de Zulema y Gema escalando, sufriendo y disfrutando en vías ya conocidas pero maravillosas, como Aspirante a Hippy (6a) o Dos Llorones (6a+)... en la cara Suroeste de la Tortuga, aunténticas obras de arte de Tino Nuñez, por entorno, trazado y equipamiento... De lo mejor que he escalado en ese grado en La Pedriza y fuera de ella.
O también nuestro reciente reencuentro con el "clan Almu" al completo en el sector Moro, en Los Brezos, donde están las rocas que por primera vez me vieron escalar junto a Gema y donde a pesar de que la temperatura sobrepasaba algunos grados la ideal, pude hacerme (al segundo pegue) con "Friki de galerías" (V) una estupenda vía de Ignacio Luján protegida para "iniciación" según la guía de Santamaría, pero que en la actualidad, y gracias quizás a las mismas manos destructoras que ya dejaron su sello en "Caracoles bajo la nieve" en el Risco de las Hormigas, ya no lo es y se puede picar suelo entre el primer y el ahora, segundo seguro.
"Matanza en el Burguer King" (V+) y su anónima compañera de la derecha del mismo grado, son las dos primeras vías que comparti con Gema y por ello y aunque son muy normalitas, me hacía ilusión repetirlas.
"Mostradores López" es otra buena vía de Tino (6a+/6b según la guía que mires) que ya había probado en aquella primera visita... Está vez cayó al segundo pegue, gracias básicamente a unos gatos 5.10 Anasazi Verde recien salidos de la caja y, por supuesto, a la cobertura de Antonio.
Por último y para no abandonar las malos hábitos de este año, he de reconocer que sigo acumulando deberes y que "Alfonso"(6a), tras arrancarme las últimas gotas de energía pasó directamente a incrementar mi nómina de cadáveres en el maletero... Menos mal que la furgo es grande.
Sin dejar de mirar por el rabillo del ojo las vías entre el 6c o el 7a y con mis actuales dificultades para encadenar... cualquiera, sea del grado que sea, he optado por relajarme y disfrutar de lo que aun si consigo: Pasármelo en grande en la naturaleza con mi chica, mi perra y los amigos con los que nos sentimos agusto; y por supuesto escalando, echándole un pulso al miedo y dejándome las yemas en cada vía.
Así las cosas, me he visto en la compañía de Zulema y Gema escalando, sufriendo y disfrutando en vías ya conocidas pero maravillosas, como Aspirante a Hippy (6a) o Dos Llorones (6a+)... en la cara Suroeste de la Tortuga, aunténticas obras de arte de Tino Nuñez, por entorno, trazado y equipamiento... De lo mejor que he escalado en ese grado en La Pedriza y fuera de ella.
O también nuestro reciente reencuentro con el "clan Almu" al completo en el sector Moro, en Los Brezos, donde están las rocas que por primera vez me vieron escalar junto a Gema y donde a pesar de que la temperatura sobrepasaba algunos grados la ideal, pude hacerme (al segundo pegue) con "Friki de galerías" (V) una estupenda vía de Ignacio Luján protegida para "iniciación" según la guía de Santamaría, pero que en la actualidad, y gracias quizás a las mismas manos destructoras que ya dejaron su sello en "Caracoles bajo la nieve" en el Risco de las Hormigas, ya no lo es y se puede picar suelo entre el primer y el ahora, segundo seguro.
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| Sector Moro (Cancho de los Brezos) |
"Mostradores López" es otra buena vía de Tino (6a+/6b según la guía que mires) que ya había probado en aquella primera visita... Está vez cayó al segundo pegue, gracias básicamente a unos gatos 5.10 Anasazi Verde recien salidos de la caja y, por supuesto, a la cobertura de Antonio.
Por último y para no abandonar las malos hábitos de este año, he de reconocer que sigo acumulando deberes y que "Alfonso"(6a), tras arrancarme las últimas gotas de energía pasó directamente a incrementar mi nómina de cadáveres en el maletero... Menos mal que la furgo es grande.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Donde nos lleve el camino.
A veces la escalada, esa actividad a la que tanto tiempo dedicamos y que tanto nos gusta, la climatología y la propia vida se alían para cambiar los derroteros de un guión que hasta hace dos semanas parecía claro.
En la anterior entrada, fijaba mis objetivos en tres vías de Patones a las que ya les tenía echado el ojo y también algo de magnesio, pero por allí no se nos ha vuelto a ver el pelo. Desde entonces un cambio radical de climatología, un par de asuntos personales y la veda en Patones a la vuelta de la esquina (15 de enero a 15 de junio) han reducido el margen de actuación a nivel de "sálvese quien pueda". Nos toca ser flexibles y quitarnos la cara de poker: si surge la posibilidad de escalar en la Pedri, pues pa' ya que vamos y se acabó.
Está posibilidad se ha presentado dos veces desde la última entrada y me he encontrado con dos "presas" que ya llevaban la marca de mis gatos y poco más, pues salieron vivas dejándome el orgullo compunjido.
En una primera visita enfilamos al Cancho de los Brezos, verbigracia de Almu, Zule, Bea y Antonio y tras una agradable sesión con buenas vías de trámite me volví a encontrar cara a cara con la "Pepi" una de esas vías que se apellidan 6b y que te suena a chiste. En mi anterior encuentro, Sergio (Avista) fue mi compi y sólo él logró encadenarla. Yo me dejé los gatos, la moral y la vergüenza en sus pulidos primeros metros, pataleando como un niño al que le han quitado un caramelo. Esta vez no tenía tanto tiempo, pero hacía más frío y en La Pedri ya se sabe. Tras un primer pegue y echándose la noche encima recurrí a mis nuevecísimos Miura y el combate se decantó de mi lado.
Ayer volvimos a la Pedriza, pero tomamos la senda de la Placa de las Nueve, nuevamente a contrareloj. No antes de las 2 nos habíamos puesto los arneses y empezamos a darle caña a la roca, aquello estaba atestado de vasca, pero a nosotros, llegar tarde a los sitios, siempre nos ha salido bien. La gente iba dejando libres ante nuestras narices todo aquello que nos interesaba y Gema y yo pudimos arrancarle algo al día.
Se dice aquello de "El burro delante pa que no se espante" así que empezaré por mí. "Farfolla" es otra placa pedricera que me debe una suela de goma Five Ten. Allí, una tarde de abril de 2008 vi ante mis ojos como Pepe se la sacaba a vista y me dejaba las cintas puestas y ni con esas fuí capaz de matizar los difíciles pasos de sus primeros metros. Exactamente los que te llevan desde su primer y retorcido parabolt hasta su segundo pasado de rosca, en las inmediaciones del cual, sería bonito no caerse, más que nada por si quieres volver a casa y te gusta que te reconozcan. Esta es la vía, aunque te quedan 20 metros más hasta su brillante reunión de acero inoxidable.
De nuevo el sol se estaba retirando a sus aposentos y yo, que con las prisas no había mirado la guía, pensaba que estaba escalando un 6a o un 6a+ que ya tenía encadenado. Sin embargo no hacía más que caerme en el mismo punto... Estaba bastante desconcentrado: Que si la Pepa se pone a llorar y no se la ve, que si como la tengo encadenada tampoco importa tanto, que si se hace de noche... en fin, que no le estaba dando demasiada importancia... hasta que como a San Pablo camino de Dámaso, llega a mis oidos una voz conocida que dice... "Esa vía es buenísima, es un 6b+ difícil, pero muy, muy bueno"... ¿6b+?
Automáticamente me doy cuenta de donde estoy, Pepa reaparece y se tumba tranquilita en mi forro polar, todo parece una señal, me concentro y saco el paso. Escalo unos metros más y enseguida me doy cuenta de que la guerra termina una vez se supera el segundo parabolt, así que bajo, me pongo los gatos de encadenar con prisas y me saco el pegue definitivo con los últimos rallitos de luz que llevan su nombre directamente al número 516 de mi libreta de encadenamientos.
Gema después de probar ¡Cómo pesa! al tope rope y pasarlo fatal decidió confiar en la UIAA, en los anclajes fijos, en la cuerda y de paso en mí. Así, deja de pensar en que se iba a ostiar y se centra en poner los pies como la roca exige, a apretar las ñapas, y por tanto, a sacarse los pasos. Fue un pegue al tope rope, pero un pegue muy diferente a otros. Pequeños pasos para una chica, pero grandes pasos para una escaladora en crisis de fe.
Así que la cosa sigue, y las velas están preparadas para dejarnos llevar. Tiene su punto el no saber donde te lleva el camino... hay que ser water my friend.
En la anterior entrada, fijaba mis objetivos en tres vías de Patones a las que ya les tenía echado el ojo y también algo de magnesio, pero por allí no se nos ha vuelto a ver el pelo. Desde entonces un cambio radical de climatología, un par de asuntos personales y la veda en Patones a la vuelta de la esquina (15 de enero a 15 de junio) han reducido el margen de actuación a nivel de "sálvese quien pueda". Nos toca ser flexibles y quitarnos la cara de poker: si surge la posibilidad de escalar en la Pedri, pues pa' ya que vamos y se acabó.
Está posibilidad se ha presentado dos veces desde la última entrada y me he encontrado con dos "presas" que ya llevaban la marca de mis gatos y poco más, pues salieron vivas dejándome el orgullo compunjido.
En una primera visita enfilamos al Cancho de los Brezos, verbigracia de Almu, Zule, Bea y Antonio y tras una agradable sesión con buenas vías de trámite me volví a encontrar cara a cara con la "Pepi" una de esas vías que se apellidan 6b y que te suena a chiste. En mi anterior encuentro, Sergio (Avista) fue mi compi y sólo él logró encadenarla. Yo me dejé los gatos, la moral y la vergüenza en sus pulidos primeros metros, pataleando como un niño al que le han quitado un caramelo. Esta vez no tenía tanto tiempo, pero hacía más frío y en La Pedri ya se sabe. Tras un primer pegue y echándose la noche encima recurrí a mis nuevecísimos Miura y el combate se decantó de mi lado.
Ayer volvimos a la Pedriza, pero tomamos la senda de la Placa de las Nueve, nuevamente a contrareloj. No antes de las 2 nos habíamos puesto los arneses y empezamos a darle caña a la roca, aquello estaba atestado de vasca, pero a nosotros, llegar tarde a los sitios, siempre nos ha salido bien. La gente iba dejando libres ante nuestras narices todo aquello que nos interesaba y Gema y yo pudimos arrancarle algo al día.
Se dice aquello de "El burro delante pa que no se espante" así que empezaré por mí. "Farfolla" es otra placa pedricera que me debe una suela de goma Five Ten. Allí, una tarde de abril de 2008 vi ante mis ojos como Pepe se la sacaba a vista y me dejaba las cintas puestas y ni con esas fuí capaz de matizar los difíciles pasos de sus primeros metros. Exactamente los que te llevan desde su primer y retorcido parabolt hasta su segundo pasado de rosca, en las inmediaciones del cual, sería bonito no caerse, más que nada por si quieres volver a casa y te gusta que te reconozcan. Esta es la vía, aunque te quedan 20 metros más hasta su brillante reunión de acero inoxidable.
De nuevo el sol se estaba retirando a sus aposentos y yo, que con las prisas no había mirado la guía, pensaba que estaba escalando un 6a o un 6a+ que ya tenía encadenado. Sin embargo no hacía más que caerme en el mismo punto... Estaba bastante desconcentrado: Que si la Pepa se pone a llorar y no se la ve, que si como la tengo encadenada tampoco importa tanto, que si se hace de noche... en fin, que no le estaba dando demasiada importancia... hasta que como a San Pablo camino de Dámaso, llega a mis oidos una voz conocida que dice... "Esa vía es buenísima, es un 6b+ difícil, pero muy, muy bueno"... ¿6b+?
Automáticamente me doy cuenta de donde estoy, Pepa reaparece y se tumba tranquilita en mi forro polar, todo parece una señal, me concentro y saco el paso. Escalo unos metros más y enseguida me doy cuenta de que la guerra termina una vez se supera el segundo parabolt, así que bajo, me pongo los gatos de encadenar con prisas y me saco el pegue definitivo con los últimos rallitos de luz que llevan su nombre directamente al número 516 de mi libreta de encadenamientos.
Gema después de probar ¡Cómo pesa! al tope rope y pasarlo fatal decidió confiar en la UIAA, en los anclajes fijos, en la cuerda y de paso en mí. Así, deja de pensar en que se iba a ostiar y se centra en poner los pies como la roca exige, a apretar las ñapas, y por tanto, a sacarse los pasos. Fue un pegue al tope rope, pero un pegue muy diferente a otros. Pequeños pasos para una chica, pero grandes pasos para una escaladora en crisis de fe.
Así que la cosa sigue, y las velas están preparadas para dejarnos llevar. Tiene su punto el no saber donde te lleva el camino... hay que ser water my friend.
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