Mostrando entradas con la etiqueta Quirós. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quirós. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2015

Peña Rueda

Después de Dios, la casa de Quirós.

Existen otros lugares bellos en el mundo, pero el nuestro es éste.  No nacimos aquí y tampoco vivimos en este valle, ni siquiera tenemos escriturado a nuestro nombre un trozo de tierra, una casa, un establo o una cabaña. Lo único que podemos alegar es que las cosas pertenecen a quien más las quiere, pero nuestro título de pertenencia no está depositado en ningún registro de la propiedad... Más bien el valle nos posee a nosotros, primero me embrujó a mí en aquel primer viaje con Omar y Jonás... y luego, yo he intentado atraer a él a las personas que más he querido... Conmigo en sus vidas Gema y Pepa no tenían ninguna oportunidad de escapar a su hechizo.

Hechizados y seducidos nos hemos mantenido constantes año tras año desde el momento del primer flechazo, pero  la idea de que  poco podía sorprendernos ya del concejo de Quirós empezaba a germinar en nuestras cabezas,  si bien, las ideas equivocadas no deberían echar raíces muy profundas y en este caso, tardamos poco en descubrir que el camino no acaba donde pensábamos y que razón tenía Sócrates cuando en boca de Platón nos hizo saber que no sabemos nada.

No es la primera vez que, en vez de mirar hacia las paredes rocosas de El Llano, al girarnos para contemplar el embalse de Valdemurio y su entorno,  nuestros ojos se detienen en una montaña de cima  plana y alargada que, imponente domina  el horizonte. No, no era la primera vez, pero en esta ocasión  algo la pone en el radar, y como si todo estuviera escrito, diversas conversaciones cruzadas a pie de "El Escalón" parecen hacerse oír con el único propósito de empujar la ascensión de "El Alpamayo asturiano" a la cabeza de nuestras obsesiones realizables.



A veces las señales del destino son tan abrumadoras que hasta pueden hacer dudar, pero el destino también tiene recursos  para dar empujoncitos sin que se note, su recurso en  nuestro caso, es un miembro de una cordada próxima que, al referirse a Peña Rueda, dice las tres fases que terminan de hacer virar nuestro rumbo en su dirección: "Está en Quirós, se sale desde Lindes y en esta época se sube andando".

Peña Rueda  se puso así por delante de nuestro regreso a Picos o de la visita a Peña Ubiña con quien en algún momento llegamos a confundirla.

Al día siguiente, decidimos acercarnos a  Lindes sin prisas y con la única intención de reconocer el terreno que íbamos a pisar. Lindes es uno de los dos pueblos más apartados de Quirós, y así, un viejo dicho, se refiere a su antigüo aislamiento de esta manera: "Lindes y Cortés de Quirós, la última palabra de la voz".

La carretera parte de Santa Marina, y tras atravesar 11 Km de bosque y minúsculas parroquias, llega a Lindes, atraviesa el pueblo hasta el final y muere junto al camino que cogeremos para ir a Peña Rueda.

Allí mismo, junto a la estética iglesia de Santo Tomás (1930), existe una pradera en la que se puede aparcar.  A pesar de ser un pueblo "semiabandonado" como lo describe alguien en Internet, no somos el único vehículo estacionado allí.   
Iglesia de Santo tomás

Son las dos de la tarde, el sol aprieta desde lo más alto de su trayecto y las sombras donde cobijarse escasean.

Dos tipos van y vienen ocupados en sus tareas. Nos relajamos cuando se toman con tranquilidad la obsesión de Pepa por incordiar a los gatos. Quieren conversación y nos abordan con un saludo,  antes de preguntar, nos facilitan información sobre la ascensión donde iniciar la ruta y la dirección buena a tomar tras la primera bifurcación del camino; también nos recomiendan no hacerla esa tarde, dormir allí y madrugar para evitar la exposición al sol y también, que al bajar nos tomemos la cerveza de celebración en su bar.

La información es útil y bien recibida pero ¿Hay un bar? Pues sí, Lindes cuenta con una pequeña "cantina" que ocupa el edificio de la antigüa escuela y descubierto este hecho no creemos necesario esperar a la ascensión para tomarnos ya una cerveza. El hombre al que seguimos dentro es el "barman" y el otro  le estaba echando una mano  con la reconstrucción de la chimenea.

Los bares, independientemente de su tamaño, son siempre origen de encuentros y de información interesante. Allí nos enteramos de que Lindes, incluyendo todos sus edificios, la iglesia, ese bar y los terrenos que lo rodean incluyendo Peña Rueda, pertenece desde muchos años atrás a una misma familia de antigüos "señoritos", y que de hecho, nuestra visita coincidía con la presencia de uno de ellos en la parroquia.

Tras una fase de tanteo con respecto a las diferentes opiniones que nos sugieren las fotos antigüas de las paredes del bar, con el cadáver de algunos osos y sus felices "abatidores", llegamos a la conclusión de que, es posible el encuentro entre posturas diferentes siempre y cuando se cumpla en tiempo y forma lo comprometido por todas las partes.

Por hacer tiempo y por quitarnos del castigo del sol, tomamos el mismo camino que nos llevará a Peña Rueda pero en sentido descenso, que atravesando un hayedo, nos deja en 20 minutos en un río con caudal escaso, pero suficiente para refrescarse y meter las piernas hasta las rodillas. El agua fría las dejará perfectas para exigirlas al día siguiente.

El lugar es solitario y Pepa está inquieta, pero al mismo tiempo es bonito y agradable. Comemos allí y nos entretenemos despejando una zona del río de piedras.  Cuando las nubes cubren el poco sol que se filtra hasta allí nos retiramos sobre nuestros pasos dispuestos a cenar pronto y prepararlo todo para el día siguiente.

Peña Rueda tiene 2.152 metros, el camino a la cima no es evidente y ocupamos parte de la tarde en descargarnos de Wikiloc una ruta fiable que copiar al GPS del móvil, lo logramos aquí: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10100155.  Por cierto, hay poca cobertura en Lindes, el único lugar con buena recepción está en una especie de escombrera junto a la fachada izquierda de la iglesia, para acceder a ella puede ser necesario reiniciar el móvil un par de veces, pero en el lugar adecuado, se pilla hasta 3G.


No os dejéis fiar de aquellos que os digan que el trayecto es muy fácil de seguir y que está muy marcado, no es así, sin conocer la zona y sin mapa no lo hubiéramos logrado sin el track.  No hay marcas de PR, GR o similar. Un primer poste en el pueblo indica el sentido en el que hay que tomar el camino y un segundo poste a unos 20 minutos desdobla el camino, hacia la cima de Peña Rueda hay que tomar el de la derecha que es difuso al principio, luego quizás haya alguna zona sin hitos  y senderos que a veces se difuminan justo antes de un giro de 90º.

Con el track descargado en el móvil desde wikiloc y el GPS con pilas por si nos quedásemos sin batería, cenamos tranquilos y nos recogemos pronto. Ponemos el despertador a las 6 de la mañana. 
No somos muy de madrugar, cuando suena la alarma aun es de noche, nos retorcemos y nos concedemos media hora más de sueño.  A la segunda sí va la vencida nos despertamos, hacemos café y tomamos un par de sandwich casi sin hambre, pero por tener las pilas bien cargadas. 

El camino siempre va en ascenso, y casi lo agradecemos. A la salida del pueblo hay un abrevadero y una fuente, pero vamos hasta arriba de agua (3 litros cada uno), así que no nos detenemos y seguimos cogiendo ritmo.  

Esta primera parte discurre en medio de un bosque, el sendero es bonito de andar, no comprendo como Sito pudo decir que esta ascensión no merece la pena.

Atravesamos un primer enclave ganadero, y poco más tarde otro.  Tenemos precaución por Pepa, las vacas asturianas están muy escamadas con el tema de los lobos y la consideran una amenaza.  Pedro Yubero, su veterinario y también un gran aficionado a Picos, nos ha advertido varias veces del asunto.  Un par de vacas salen al paso a pesar de que Pepa va atada, blandir un buen palo al aire y un par de voces en tono pastor las hacen cambiar de idea.

 Llegamos a una falsa planicie y el camino, que ya se había convertido en sendero desaparece. Veo los picos de mi alrededor e imagino que Peña Rueda es uno de los de la izquierda, Gema cree que hay que seguir de frente.  Recurrimos al track, y es justo la opción que ninguno de los dos había considerado, hay que hacer un giro de 90º a la derecha e ir campo a través hasta recuperar el sendero que hemos perdido unos cincuenta metros atrás.   Con la dirección clara y ya en una resoyante ascensión, volvemos a perder el camino en un nuevo giro, pero ganada la meseta es fácil retomarlo gracias al track.

A partir de aquí los hitos siguen la cornisa de la montaña en dirección lógica de ascenso, ya no necesitamos consultar más el track pues es evidente, pero si miramos ciertas referencias como distancia y altura, para controlar nuestras fuerzas.

La cornisa se vuelve a veces más pina, para relajarse y volver a ponerse pina... Es evidente que estamos cerca, y así es, por fin llegamos al vértice geodésico de la cumbre.  Hemos tardado algo menos de 3 horas.
Autofoto de cumbre
 
Restos del vértice Geodésico de la cumbre
Bajo nuestros pies, un mar de nubes no nos impiden disfrutar de una buena vista de cumbre, podríamos seguir el track haciendo la circular, pero nos inquieta ir a ciegas por un terreno no registrado por el track log, tampoco queremos andar por andar sin visibilidad alguna, y nuestras piernas y patas, simplemente con el hecho de volver por donde hemos venido, ya se van a llevar un buen tute, así que decidimos esta opción tras tomarnos una barrita y visitar la cercana trinchera de la Guerra Civil.

Cima de Peña Rueda desde la trinchera de la Guerra Civil

Bajamos a buen paso, y cuando el terreno lo permite trotamos, Pepa disfruta como una cachorrita y se la ve comandar la bajada con un extraño movimiento circular de rabo... su máxima expresión de felicidad.

5 horas y media después de haber iniciado la excursión, retornamos a Lindes, nos cambiamos la camiseta por una seca de algodón y las zapatillas five ten por nuestras crocs, ya solo falta tomarse la cerveza de celebración.  

En el bar nos reciben con alegría y nosotros nos alegramos un montón de celebrar con ellos nuestra aventura.  Nos sugieren repetir visita en invierno cuando la nieve llega en el pueblo a más de un metro de altura y no decimos que no, por qué ¿y si sí?

Por nosotros encantados. De momento nos vamos a Caldas a darnos un homenaje de despedida en su balneario de aguas termales.

Gema contempla la cima de Peña Rueda desde el mirador de La Cobertoria

martes, 14 de julio de 2015

Quirós 2015, una vía nueva y una espinita menos.

Córner (7a): Doce pegues y cuatro días me ha llevado hacerme con mi segundo 7a del año y sexto de mi curriculum vertical.   La vía tiene todo lo que un trozo de pared de roca tiene que tener para que la motivación no decaiga pegue tras pegue y la ambición se venga arriba a medida que el objetivo se va aproximando.

En resumen, a esta vía se accede escalando previamente la "Placa Fina", que tendrá aproximadamente unos 20 metros y una dificultad de Vº.  La vía mencionada nos deja en una repisa  desde la cual se puede hacer un buen reposo, es más, recuperado el aliento conviene trepar los primeros metros hasta dejar pasada la cuerda por el primer seguro de la Córner y bajar de nuevo a reposar a la repisa, pues las apreturas llegan desde el principio y es un esfuerzo menos a realizar.

La Corner es una placa desplomada que combina chorreras, regletas pequeñas, pinzas, cantos laterales y mucho, sobre todo mucho juego de pies.

El paso más duro está casi arriba en el último químico, desde él hay que irse a la izquierda para alcanzar con dificultad un buen canto lateral y remontar en movimientos rápidos, casi dinámicos hasta la reunión.

Debe ser muy difícil de sacar a vista, de hecho a mi me llevo muchos pegues aprenderme una secuencia de movimientos que me valiese, pero no soy una buena referencia en estas vías tan duras.

Dos apuntes de Sito:  Sin su flasheo en el paso clave no se yo si hubiera logrado hacerme con la vía, a mí me salía más lógico salir recto desde el último químico... y aunque creo que esposible, doy fe que es bastante más difícil.

Según la misma fuente, otra vía similar en dureza pero cotada como 7a+ es  "Efectos Especiales", quien sabe si un día yo  pueda corroborar esa opinión.

La Placa Torres (6c): En principio la dí por encadenada en nuestra visita a Quirós del año pasado (2014) pero en aquel definitivo pegue, cometí el pecadillo de utilizar un alargue en una zona no peligrosa de la vía, y en la que además, la dificultad cedía notablemente. Aquello era como hacer oficial mi condición cobarde, así que dispuesto a dejar las cosas en su sitio, fui a por ella enfilado. Dos pegues más tarde lograba quitárme la espina de mi conciencia y hacerme merecedor de esa vía que ya lleva un año registrada en mi libreta.

domingo, 3 de agosto de 2014

Quirós + Picos Versión 2014.

...El otro día, en el programa de la 2 "La Noche Temática", Hugh Hefner, fundador de Playboy, se refería a la estructura estable de su revista como un valor añadido para sus lectores, que son capaces de acceder a las distintas secciones con la misma familiaridad con que lo harían a las estancias de su propia casa.

Si cada año transcurrido en Bitácora Vertical, fuese un número de una revista editada por Hugh Hefner, siempre habría una sección dedicada a Quirós.  La recurrencia será cansina para algunos,  pero otros, quizás acaben de convencerse de conducir sus pasos hasta allí, y entonces puede que, si surge la chispa y hay suerte, tras una buena tarde escalando metidos en una postal, acaben corriendo cuesta abajo destino a Aciera para asistir, cobijados en la terraza del Sol' Horrin, al espectáculo de la lluvia en Asturias, agarrados a una merecida cerveza y un buen bocata de cecina de León.  Para entonces quizás ya hayan sucumbido al hechizo de Quirós.

En este Valle tengo todo lo que necesito para ser feliz.

Yo ya hace años que descubrí el paraíso;  me llevó allí Jonás Cruces cuando aun no timoneaba su empresa "Todo Vertical"  y, solo por eso, le estaré agradecido siempre.  Yo también he llevado allí a otra gente, a amigos, a mi queridísima María y desde hace años ya no es sólo mi lugar sino también el lugar de Gema y Pepa, mi familia elegida.

Con los años me he vuelto más precavido en las relaciones humanas y más egoísta.  No quiero que nada cambie allí, ya no quiero que nadie más comparta el hechizo, si no va nadie... mejor... Pero todo el mundo sabe que es imposible callarse las grandes pasiones y eso es lo que siento cada vez que aparco en las Agüeras y contemplo el Hórreo que recorta el Pico Mayor y las montañas que sustentan las paredes de escalada  ¿Cómo mantener el pico cerrado?
 
A veces amenazaba lluvia y había que guarecerse bajo el hórreo de Las Agüeras
Hasta la especie humana, qué solo parece funcionar al compás de una especie de grito royo ¡Atila somos todos! Aquí parece haber sabido enhebrarse bien con el territorio y lograr una duradera tregua basada en el aprovechamiento y no esquilmamiento del entorno.   Incluso su gran modificación, el embalse de Valdemurio, queda encajado con perfección artística en el fondo del valle y no merece reproche alguno.
Todo el mundo se encuentra aquí agustito.
Nací en Madrid, cuando era adolescente envidié a todos aquellos que tenían un pueblo al que escaparse con sus familias en verano...  Al igual que Gema y Pepa son mi familia y nos hemos escogido los unos a los otros (bueno a Pepa la eligió Gema que también fue la que me eligió a mí) a Quirós y concretamente al entorno a Valdemurio lo hemos elegido nosotros como nuestro pueblo y, no me irá nada bien la vida, si al menos una vez al año no dejo caer mis huesos por allí.

Las vías:

-El Escalón: tres largos, V+/6b+/V, el primer y tercer largos ya los había encadenado en 2011. El segundo, reequipado por nuestro amigo Manuel había quedado pendiente hasta hoy.   La vía tiene ambiente de principio a fin.  Creo que una vez la hice de un tirón hasta la tercera reunión con una cuerda de 80 metros... (y luego la rapelé hasta el suelo en dos tramos) Pero la memoria es frágil y esta información debe considerarse con todas las reservas. En todo caso, en esta ocasión ensamblé los dos primeros y rapelé desde esta reunión a la primera.

El 2ª largo, el duro, tiene los seguros bien puestos y se pueden acerar si fuera necesario ¡Cuanto te debemos Manuel!

-La Placa Torres, 6c.  Esta gran vía me dejó un sabor agridulce, al tercer pegue con buenos alargues en los pasos clave, la hice sin parar hasta la reunión. En el pegue definitivo cosí un alargue de dos cintas en una de las últimas chapas, pasado ya lo más duro.   La considero encadenada, pero con mala ética y se que la repetiré para limpiar mi conciencia.

La Corner, a día de hoy, inalcanzable.


-La Corner, 7a: preciosa y fuera de mi alcance.  Es en realidad un 2º largo de algunas de las vías de la placa inferior.  Al menos le pude poner las cintas escalándola desde abajo. O dicho de otro modo, los pasos duros se pueden acerar y la vía se puede montar desde abajo si tienes la altura suficiente.


Ampliando el conocimiento del terreno:


El año pasado dejamos "interruptus" nuestro intento de ascensión al Picu Mayor, y las cuentas pendientes en estos temas las llevamos fatal. Así qué, espoleados también por nuestra inminente incursión en Picos, quisimos probar nuestras piernas ascendiendo a esta impresionante cima que preside Valdemurio.
Nuestra idea esta vez, era intentarlo saliendo como el año pasado, desde Villaorille, pero esta vez rodeando la sierra dirección a Toriezo y regresando a las Agüeras por el otro lado de la sierra, por terreno ya conocido.
Gema posa ante el Picu Mayor o Gorrión

Logramos el objetivo principal, la cumbre del Gorrión (nombre por el que es conocido esta montaña por los no-locales).  La cumbre nos supo especialmente bien porque a pesar de su fácil acceso, es muy aérea y las vistas espectaculares... Lamentáblemente me dejé la cámara y sólo los móviles registraron nuestro paso para la posteridad..

No teníamos claro como enlazar con la ruta que dejamos el año pasado en la Braña de Quintaneiro así que como él día amenazaba lluvia y estábamos más que satisfechos, volvimos a Villaorille retrocediendo sobre nuestros pasos.   En la cima, el altímetro marcó una diferencia con nuestro campo base cercana a los 1000 metros de desnivel.

Picos de Europa:

Quirós es nuestro pueblo de adopción, pero puestos a ampliar horizontes, también hemos adoptado una cordillera, probablemente, la más bonita de España,  la de Picos de Europa

Picos sería otra de las secciones fijas de esta revista de confección anual.

"El Sota", nuestro amigo de las Colladinas de Collado Jermoso, nos esperaba en Poncebos acompañado de su amigo Luís, al que no habíamos visto hasta entonces, y a quien esperamos volver a ver muchas veces.

Sota nos había preparado una ruta dura y llamativa: Partir  de Poncebos, hacer el Cares y, poco antes de llegar a  Caín, subir hasta el refugio de Vega Ario por la Canal de la Trea, comer y bajar por la Canal de Culiembro.

Nosotros teníamos serias dudas de nuestras aptitudes para la ruta, básicamente porque este año en lo relativo a andar, no hemos hecho ni el huevo, y por otro lado, porque la Trea arrastra una fama de dura, que excede de sus 1.200 metros de desnivel

De camino a Caín yo no lo veía claro, hacía algo de frío y mis sensaciones no eran nada buenas.  Durante una hora pareció que la gran ruta proyectada se iba a limitar a completar el Cares, pero al salir el sol mi cuerpo se entonó y mis expectativas cambiaron.   En cuanto al resto del pelotón, decir que cuando Gema pilla un ritmo no lo suelta y que el Sota y Luís eran motos que fingían ser bicicletas para no romper el grupo durante la ascensión.

Luís, Gema, Sota y Pepa junto al poste que indica el devío a la Trea

Fuente del Peyu, único punto con agua dentro de la Canal de la Trea
La Canal de la Trea es dura por el desnivel que salva pero no es ni aérea ni exige nada que una persona con una buena condición física no tenga.  En resumidas cuentas se trata de coger un ritmo y de parar lo imprescindible...  Así, al tran trán,  llegamos los 5 hasta Ario, donde a Pepa se le quitó el cansancio en cuanto vió la primera gallina suicida camino de su hocico. Tuvimos que atarla en corto.
En la ascensión desde la Ruta del Cares hasta la parte más alta de la Canal habremos ganado 1200 metros.



Después de un par de horas, el extremo superior de la canal está al alcance de la mano

Por fin, estamos arriba.  Nos queda un paseito hasta Vega Ario.


Luís y Sota son dos tíos de puta madre sin su ilusión ni lo hubiéramos intentado


Cerca de Ario, una expedición de espeleólogos habían instalado su centro de operaciones. Desde aquí ya olemos la cerveza del Refugio.

Por ahí debíamos andar cuando nos rescató el helicoptero hará unos añitos.
  No pisábamos esta Vega desde nuestra entrada triunfal en helicóptero hará unos años. Ignacio, el guarda, aun se acordaba y nos pudimos echar unas risas a cuenta de la anécdota, si bien aunque somos capaces de reírnos hasta de nuestra sombra, a Gema y a mí, esta aventura aun nos saca los colores.
Cumpliendo con los protocolos hídricos y alimenticios de rigor.

Después de comer gran parte de lo que llevábamos, tomarnos la merecida ronda de cervezas, y la segunda y necesaria (en nuestro caso) de Coca-Cola para recuperar los niveles de azúcar,  nos pusimos en marcha con dudas sobre si daríamos con la Canal de Culiembro.  

Un poco más a la izquierda de donde señala Sota, empiezan los hitos que nos bajarán a Culiembro.
Aunque la labor de guiado la teníamos totalmente delegada en Sota y Luís, sus dudas nos despertaban cierto cosquilleo de estómago y nos mantenían con la tensión de las grandes aventuras en Picos.   En este caso íbamos justos de fuerzas, y por dentro deseé que todo fuera bien y que no hubiera que dar vueltas por esos collados de Dios.


Tras algunos momentos de duda, El Sota hizo valer los galones y abandonamos la ruta hitada para tierar en línea recta hasta las casas y construcciones que conforman los Invernales de Ostón, donde está  ubicado el poste que indica el principio de la Canal de Culiembro.
 
Hubo un momento de duda y Sota apostó por tirar hacia el grupo de casas, que constituyen Los Invernales de Ostón.  Creo que en el proceso me aposté una cerveza.  Este es el momento en el que poste borra las dudas sobre el camino a seguir y sobre quien paga las cervezas.
 
El descenso por la Canal de Culiembro es sencillo y se puede hacer a buen ritmo

Canal de Culiembro.


Ruta del Cares
Dado lo marcado de la senda y el desnivel relativamente suave (comparado con La Trea), me vengo arriba y bajo al trote seguido de la sufrida Pepa que me disputa la primera plaza hasta el cruce con la ruta de El Cares.   Esta frivoleté, me la puedo permitir porque Sota y Luís escoltan a Gema hasta que nos volvemos a reunir todos para reemprender la marcha juntos de vuelta a Poncebos.





Sota marca un ritmo tan endiablado que solo podemos chupar rueda... Poco a poco, como ciclistas en La Vuelta a España, nos vamos descolgando y buscamos nuestro propio ritmo...pero nunca nos perdemos de vista.  

Cuando llegamos al bar, comprobamos que hemos estado más de 10 horas de actividad.   Estiramos un poco y procedemos a hacer los honores a  un merecido tercer tiempo.  Pepa está derrengada, pero estamos seguros de que se lo ha pasado a lo grande.   Todos hemos tenido mucha suerte de que el sol no llegara en ningún momento a apretar con fuerza.

Finalmente nos despedimos en el aparcamiento del funicular, las despedidas son tristes, pero esto es solo un hasta luego, supongo que hemos iniciado una tradición que repetiremos muchas veces, Sota arroja el guante: "La próxima la Canal del Vidrio"... ¿Quién sabe?

Tras el palizón sopesamos varias alternativas, incluso la de volver ya a Madrid. Hacemos bien en descartarla. De regreso a Quirós lucho contra el cansancio para no despistarme en la carretera.  El trayecto se me hace larguísimo.

El domingo,  a nuestro ritmo, iniciaremos el retorno a Madrid y a nuestras obligaciones habituales. El año que viene volveremos, probablemente duplicando el número de días y con un guión abierto y parecido...   Como la estructura estable de la revista de Hefner.
Rota de contenta

jueves, 5 de septiembre de 2013

Asturias: Julio 2013 - 3ª Parte: El Picu Mayor

Martes, 2 de julio de 2013.  Sigo moqueando. El maldito catarro, gripe o lo que sea no afloja.  Estoy mejor, pero no estoy bien.  Quizá un buen plan montañero y una buena sudada ayuden a exorcizar los virus.

Nos calzamos las Five Ten y nos vestimos de excursionistas. Tenemos ganas de conocer la cima del "Picu Mayor", también conocido por los no locales como "El Gorrión".  Pico imponente, que preside el valle de Quirós.

Así que ni demasiado pronto ni demasiado tarde dejamos a pie nuestro campo base en "Las Agüeras" y cruzamos la carretera en dirección a Villaorille. Un cartel antes de cruzar el puente de acceso al pueblo marca la ruta: el PR-Q3 Villaorille-Cueva de la Canal-Picu Mayor
El Picu Mayor o Gorrión (1.235 mts.), preside el  valle.  Este cartel a la entrada de Villaorille, otro en el centro  del pueblo y la marca blanca y amarilla de la Cueva, fueron las únicas balizas del PR que vimos en toda la ruta.
Joaquín, uno de sus cinco habitantes fijos, nos aporta más información y un par de alternativas... Elegimos la ruta "normal" que parte de una pista al final del pueblo y que en rumbo Norte va bordeando la cordillera del Picu Mayor hasta cambiar de vertiente por una cueva escavada en la roca.

Según vamos dejando atrás Villaorille, la pista va internándose en una zona boscosa de gran belleza.   y poco a poco comienza a desdibujarse hasta convertirse en un sendero que desembarca a los pies de un pedrero.

Cuando ya pensábamos que nos iba a tocar sudar la gota gorda pedrero arriba, unas cerradas zetas, se nos presentan salvadoras y nos confirman lo que ya sospechábamos: que la pista y el sendero que hemos dejado atrás, constituían antes un único camino carretero que daba servicio a la antigua economía ganadera del valle.

Quirós es desde luego el paraíso de cualquier etnógrafo con un mínimo de curiosidad. Ahora no es fácil imaginar el valle lleno de gente, de  niños naciendo, envejeciendo y muriendo aquí.  Pero aun a día de hoy, están muy presentes las huellas de su pasado minero. Tuvieron tren, industria y una economía rural próspera.  Hoy los pueblos se quedan vacíos y las casas que se restauran son casi en su totalidad segundas residencias de urbanitas o quirosanos emigrados a la vecina capital ovetense.

Al terminar de sortear las zetas, el camino está tan desdibujado que dudamos si estaremos yendo en la buena dirección.  Unos mastines nos detectan desde un collado y nos ladran amenazadores.  Están lejos pero aparentemente en algún momento hemos de tomar su dirección. Seguimos avanzando un poco preocupados y dispuestos a darnos la vuelta ante una eventual escalada de tensión.  Finalmente damos con la cueva, y la tercera y última marca blanca y amarilla de toda la ruta. Pintura no es que se haya derrochado precisamente. Nos animamos por confirmar que estamos en la buena dirección, pero las facilidades acababan de terminarse. 

La otra cara de la sierra está exultante de vegetación.  El 2013 venía equipado con una de las primaveras más lluviosas que se recuerdan.  La lluvia y la ausencia de tránsito humano han constituido el soporte necesario para llevar al viejo bosque a un inesperado apogeo.

 No hay palabras para describir tanta belleza, de verdad que no las hay. Hemos visto cosas bellas, pero esto es una exhibición... Helechos de casi metro y medio, el musgo tapizando las rocas, los árboles...  es imposible de describir y emocionar, hay que verlo, llenarse los pies de barro y mojarse los calcetines, hay que soportar el sudor que empapa nuestra piel por el bochorno de toda esta humedad y por el esfuerzo del paseo, hay que saber valorar que los paisajes más bellos suelen ser los menos cómodos y este no es una excepción.  Es el precio a pagar y es un precio bastante justo.


El apoteosis es la llegada a la braña de Quintaneiru.  Está abandonada, como casi todas ellas. La actividad ganadera ha disminuido tanto que los pueblos se despoblaron, se descuidaron los caminos y ahora solo se yerguen como monumentos a la memoria de un pasado rural en el que la vida en las ciudades no era más que un modo de vida alternativo.

Braña de Quintaneiru


A partir de aquí nos despistamos, seguimos un camino que no lleva una dirección coherente y que al poco comienza a descender... pronto comprendemos que hemos de dar la vuelta. Regresamos a la braña de Quintaneiru y reponemos fuerzas, dudamos sobre que hacer y aunque probamos alguna que otra alternativa nos acabamos dando por vencidos y satisfechos.  Mi cuerpo ha respondido hasta este punto pero no me quedan más pilas que las necesarias para volver.

Estamos contentos, la ruta ha sido preciosa y nos quedamos con ganas de a rematarla.

Epílogo

Joaquín nos pregunta en Villaorille  que tal nos ha ido, le resumimos nuestra aventura y nos aclara donde nos despistamos y la dirección correcta que deberíamos haber seguido desde la Braña.

Le debemos de caer bien, o más sencillamente tiene ganas de hablar y nos cuenta historias que para mi son un regalo:  De como era la vida allí cuando el era niño, de las carretas tiradas por bueyes primero y luego por caballos que subían a la Braña, de los trabajos comunales de los vecinos para mantener en buen estado los caminos y lo unidos que estaban... La gran mayoría emigró a la ciudad, sólo el resistió la tentación ovetense para seguir orgulloso en su pueblo ganándose la vida con sus gallinas y sus vacas.

lunes, 22 de julio de 2013

Asturias: Julio 2013 - 1ª Parte "La llegada"

 Un día cualquiera, pongamos un 29 de junio, te levantas y sigues teniendo fiebre, tu nariz hinchada y enrojecida como un tomate continua chorreando mocos en el enésimo Kleenex de la semana, y sigues apostando toda tu fe a ese gran invento de la humanidad denominado Frenadol.

Ese día en el que te sientes bastante lejos de tu mejor versión, resulta que  es el primero de los únicos 12 que tienes de vacaciones en todo el año y quizás los únicos 12 días libres y remunerados de los últimos dos. Así que sin ofrecer concesiones a un cuerpo que te pide a gritos tirarse en el sillón, nos ponemos pesadamente en movimiento a golpe de un despertador menos severo de lo habitual y, un par de horas más tarde nos hallamos subidos en la furgoneta dirección al Paraiso, también denominado por algunos como simplemente "Asturias".

Escapamos de Madrid justo antes de que arrivase la ola de calor brutal que convierte los meses de julio y agosto en un, escógase entre: "Aquí no hay quien viva" o "Sálvese quien pueda"

Gema, la Pepa y yo, no echaremos de menos ni un solo segundo de estos doce días, nuestra por otra parte, también querida tierra madrileña.

Esta vez no tenemos un plan, solo tres directrices: Quiros, Picos y lo que nos apetezca al ritmo que nos plazca.  No tenemos prisa por llegar, las vacaciones son en si mismas "un viaje" que arranca desde el mismo momento en el que empiezas a meter trastos en la furgoneta y que acaban cuando los sacas.   Por una vez obviamos los atajos en forma de peajes, y nos lanzamos a la experiencia de los puertos de montaña.   Como diría el anuncio ¡...Acierto!

El Puerto de los Leones, Pajares y La Cobertoria  nos confirman que nos gusta conducir, que no nos gusta pagar por quintuplicado lo que ya se nos ha descontado en impuestos, y que hay lugares por los que merece la pena pasar.

Coronando la Cobertoria encontramos una empinada pista de tierra señalizando la ubicacion de la "Necropolis Megalítica de la Cobertoria".  Nos interesa todo lo que tenga que ver con Quirós y por si fuera poco es la hora de comerse un bocadillo, razones no nos faltan para meter primera y orientar el morro de la furgo hacia lo alto de la empinada pista.



Prau Llagüezos: Por casualidad dimos con este trozo de paraíso donde el primer domingo de julio se celebra la fiesta del cordero.  Recomiendo leer el siguiente enlace que resume la historia del refugio y de dicha fiesta, porque no tiene desperdicio: http://www.vivirasturias.com/asturias/quiros/fiesta-del-cordero-en-el-prau-llaguezos/es
 La pista termina en una pradera de cuento, el "Prau Llagüenzos", jalonada de acevos, cabañita incluida y manada de caballos Asturcones.  Por muy tarugo que seas con la fotografía, con que dispares al azar obtendras hermosas fotos y estarás viviendo un sitio encantador... únicamente somos incapaces de dar con las construcciones megalíticas.

El asturcón o pony asturiano pertenece a las razas que habitan desde antaño en los macizos montañosos que van desde la Cordillera Cantábrica a los Pirineos, al menos hay seis subtipos: el asturcón en Asturias, el garrano de Portugal, el caballo galaico en Galicia,  el losito en el norte de Burgos y Palencia, el monchito en Cantabria y la pottoka que pervive en áreas de Navarra y País Vasco.  [texto extraído de la web http://www.senderismoenasturias.es/asturcon.htm, recomiendo su lectura completa]

Nos sentamos a la sombra de un Acevo y a pesar de pincharnos varias veces el culo por sus molestas hojas disfrutamos del bocata y de la naturaleza.   De nuestro paso no quedará mas huella que el recuerdo imborrable en nuestra memoria y las fotografías tomadas, así debe ser.  Así debería de ser en cualquier caso y sin excepción (no, no vale dejar el papel higiénico ni las cáscaras de las naranjas)

 Poco a poco, y a pesar de estar griposo, empiezo a ser consciente de donde estoy y de lo que me gusta estar aquí, se que Gema no comparte al 100% esta pasión por este lugar llamado Quirós, pero al menos si cuento con su 75% y el 100% del de Pepa.   Las mentes analíticas, realistas y prácticas se meten menos ostias contra el suelo y me evitan a mi, impulsivo, pasional y a menudo irracional envestir contra molinos de viento.  Al final es una simbiosis como otra cualquiera.

Tras un emocionante regreso a la carretera y un poco más de diésel quemado, aparcamos en el parkin de Aciera. En seguida empiezan los reencuentros "Jose Antonio" en el mismo lugar de la última vez controlando el cotarro del parkin, Coqui y Carlos "El de Oviedo" en la misma mesa, con la misma jarra de cerveza y bolsa de patatas de sobre. Alberto detrás del mostrador. Sí, nos falta Araceli que se ha jubilado, pero como Quirós marca un guión con marcada tendencia a las historias agradables,  pronto salta al escenario y podemos cumplir el ritual de plantarla dos besos "uno por mejilla" que diría el gran Sabina.

Puede que a criterio de Pepa faltara algún gato... pero el recuento nunca fue demasiado oficial por lo difícil de su relación.

Mar y Manuel han tomado caminos diferentes, pero en nuestro camino siempre los dos.  En este capítulo en concreto, sólo pudimos contar con Manuel.  Él solo se bastó para destrozar los límites del concepto hospitalidad.   Hemos quedado en una deuda de amistad difícil de saldar.

Después de compartir una divertida cerveza con Coqui y Carlos a costa de las experiencias por Noruega de éste último, nos retiramos a descansar a nuestro rinconcito favorito de Las Agüeras,  donde seríamos observados con resignación por el señor Isidro, que no nos reconoció de otras veces y al que no pudimos a pesar de esforzarnos en ello, de evitar perturbar un mínimo en su cotidiana tranquilidad.
Las Agüeras es una parroquia del concejo asturiano de Quirós (España), y un lugar de dicha parroquia. Su templo parroquial está dedicado a San Vicente.
La parroquia alberga una población de 172 habitantes y ocupa una extensión de 15,89 km². [fuente: Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Ag%C3%BCeras

Continuará...

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Vaciones 2011 IV: Asturias: Quirós y Regreso.

...Amanecer en las Agüeras, desperezarse con tranquilidad, disfrutar de no tener prisa...  Deberíamos nacer para vivir muchos días así...  No es el caso,  así que mientras dejamos escapar de entre los labios el aire limpio que respiramos y nos proponemos muy enserio el no complicarnos la vida, nos centramos en lo realmente importante, la satisfacción de los sentidos en el corto plazo...

 
 El balneario de Las Caldas: Aquaxana, tiene una tarifa matutina que nos podemos permitir.   Un chorrito por aquí, otro por allá y  una música de esas que te dejan alelado.  Cuando cruzamos la puerta dirección salida, no hay ni un sólo resquicio del cuerpo que conserve  polvo del camino ni rincón en nuestras mentes donde perviva nada parecido al estrés.


Mar y Manu nos hacen una visita y desayunamos por segunda vez con la excusa de no dejar que lo hagan solos... El panadero de Teverga hace sonar insistentemente el claxon para avisar a los vecinos que ha llegado, que está en Aciera, en su sitio habitual junto a la panera  y con la furgoneta a tope de empanadas, bollos preñados y pan.

Hacemos un alto en el café y nos unimos a los vecinos que se arremolinan para pedir "uno de cada"  La excusa, esta vez, es contribuir a que prospere la economía local.

Pepa se tumba, se levanta un poco y se vuelve a tumbar...  está agotada hasta el extremo, pero la jodía no ha perdido ni un gramo del tocinillo que le sobra ni de su caracter sociable.

Estamos en Quirós sin compromisos y con tiempo por delante... Va a ser que habrá que escalar un poquito...


Iniciamos el camino a las Paredes ni muy pronto ni muy tarde, justo cuando nos da la gana.  Nos dirigimos a La Selva porque hay sombra y Pepa puede dormitar todo lo que necesite.  También porque hay un 6c+ que no he encadenado.

En Quirós la desmotivación hacia la escalada no tiene cabida.  Levantas la vista y el cuerpo te pide trepar, no hay lugar a preguntas retóricas absurdas.

Nos ponemos a ello, Gema escala de primera y encadena viejas conocidas,  yo me ocupo de la variante de 6c.   Nos aburrimos a dar pegues y  nuestros objetivos van cayendo... básicamente nos divertimos.

Repetimos el esquema durante los próximos días, holgazaneamos durante la mañana y exploramos el entorno.


Nuestra curiosidad por el pasado minero de los quirosanos nos lleva de visita el Museo Etnográfico de Quirós. El desquiciamiento lingüístico de este país se pone de manifiesto al comprobar que todas las explicaciones que se ofrecen en el museo están en bable.  Ni siquiera nos dejan quedarnos con un folleto en castellano... Sólo tienen uno, nos dicen.

Comemos pronto, queremos estar a pie de vía justo cuando la sombra comience a ganar las paredes.

Cae el 6c+ tras un número de pegues no apto para puristas.  Me da igual, no busco el reconocimiento de los demás, busco y encuentro objetivos que sólo a mi me atañen. 

Manu nos saca a rastras de La Selva para que no nos vayamos sin probar alguna de las rutas del Axteris.   Nos mete en un V+ que nos saca los colores, y lo que nos quedaba de fuerzas.  Ahora sí que ya no nos queda nada más que dar.

Lo hemos dado todo y en vez de estar vacíos ¡Estamos llenos!

Aun nos quedan un par de días de vacaciones... pero la vuelta a la realidad la queremos hacer progresiva, los pasaremos en Madrid.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Vacaciones 2011 - Parte III - Retorno a Quirós

...Según fueron pasando las horas, los montañeros con los que habíamos compartido camino de regreso a Cabrones, habían ido abandonando el refugio de vuelta a la civilización...  Eran entre las seis y las siete de la tarde y había llegado el momento de tomar una decisión ¿Nos vamos o nos quedamos?

Estábamos cansados, pero habíamos comido, dormitado un poco y habíamos recuperado algo las energías.  Nos preocupa Pepa.   Estar aquí un día más puede ser, según del lado en el que caiga la moneda, una muy buena o una muy mala idea.

Pienso que en el caso de que desfallezca, cuanto más cerca estemos de Bulnes, mejor será para todos.

Gema tiene algunas reticencias, pero logro convencerla...  Un vivac en la zona del Collado de la Cima no entra dentro de sus planes...  Las vacas que nos cruzamos a la subida no fueron demasiado amistosas y ahora, nuestra querida perra flauta, no estaba precisamente como para esquivarlas.

Nos ponemos a andar, la temperatura es agradable y las piernas responden. Pepa sigue nuestro paso con cara de concentración... Su ojo izquierdo sigue cerrado y la hinchazón no es que haya remitido precisamente.

Gema camina despacio, yo estoy más fuerte y me desespero un poco, pero se que aquí todos vamos poniendo lo que tenemos:  Las últimas migajas de nuestras agotadas energías. 


Cuando llegamos al paso asegurado con un pasamanos, quitamos el arnés a Pepa y lo arrojamos camino a bajo. Sin trastos en el lomo y con un poco de mi parte atraviesa el tramo difícil.  Luego vuelvo a hacerme cargo de la mochila de Gema que ya ha superado con creces su límite de estrés en esta singladura por Picos.

En el resto de placas que aun nos quedan encontramos menos problemas y, casi sin darnos cuenta, tenemos a tiro de piedra "La Collada de la Cima".   Estamos en las Campas del Trave y aun tenemos como mínimo una hora de luz por delante.   Es el momento y el lugar.  En un pequeño rellano herboso, decidimos disfrutar del final de aquel día primero de agosto de 2011, y prepararnos a contemplar un espectáculo, que ningun televisor por muy 3D que sea podrá reproducir jamás.


A nuestros pies, un impresionante mar de nubes cubría todo el valle, dejando la Collada de la Cima al descubierto. Miráramos donde miráramos, montañas de perfil afilado parecían flotar sobre las nubes en un paisaje irreal...   Luego llegó el juego de colores del atardecer...

Embobados, instalados sobre nuestro pequeño jardín colgante, habíamos esperado aquel momento con los deberes hechos:  Pepa, envuelta en su manta y embutida en mi funda de vivac, aguardaba dormida su primera noche a la intemperie.     La cena de infiernillo a base de pasta precocinada nos supo a gloria y la infusión de Infurelax había sido el colofón para sentirnos no necesitados de nada.

Después de asistir un buen rato al espectáculo celeste... Metidos ya en nuestros sacos, esperámos la traca final.   Gema me había hablado de las estrellas de Picos la noche de la Horcada de Caín... Sentía envidia de no haberla podido acompañar aquella vez; tan molido como estaba, fui incapaz de encontrar las fuerzas para salir del saco y de la tienda....  Esta vez era yo el que luchaba con mas ahinco por no quedarme dormido...   Sin tienda entre nosotros y el cielo solo nos faltaba lograr mantenernos despiertos un poco más.

Una a una, como si de artistas de cine se tratara, fueron irrumpiendo en escena... Gema es capaz de reconocer a algunas por su nombre y me las va señalando....  finalmente tenemos tal cantidad de ellas sobre nuestras cabezas que es ya es imposible señalar nada.

La temperatura está lejos de ser gélida; el cielo, sin una sola nube sobre nosotros, da lo mejor de si.  A pesar de nuestro desconocimiento, de nuestras torpezas y de todos los adjetivos achacables a nuestra incomparable inexperiencia...  Por esfuerzo y por ilusión nos habíamos ganado una traca final como esta.  La única inquietud que tenemos es el estado de salud de Pepa.

Estoy completamente dormido, cuando poco a poco una serie de ruidos cada vez más cercanos me arrancan  de los brazos de Morfeo.

Gema pregunta ¿Qué es eso?...  No me hace falta abrir los ojos para contestar.  Son cabras y deben de estar muy cerca....  Busco mis gafas con la mano y me las llevo a la cara a la vez que abro los ojos... ¡Y tan cerca!

Estamos rodeados de unas veinte cabras,   la más próxima no estará ni  a tres metros.  Pepa intenta gruñir, pero no puede, está al límite.

El silencio absoluto, roto unicamente por el sonido de los cascos, su respiración y la luz de la luna, crean una atmósfera mágica.   A pesar de la proximidad y de estar desprotegidos dentro de los sacos de dormir, no estamos asustados. Ni siquiera cuando dos de ellas enfrentan sus testuzes disputándose el pienso de Pepa;  sin embargo, cuando ya casi las podemos tocar con las manos, si nos preocupamos de que puedan acabar por pisarnos y hacernos daño.   Encendemos la lámpara y las doy un par de gritos, suficiente para hacer que retrocedan unos metros...  Después, simplemente nos volvemos a quedar dormidos.

Salimos definitivamente del mundo de los sueños con las primeras luces del amanecer. Las cabras siguen ahí, han pasado la noche con nosotros, pero al igual que con el mar de nubes que cubría el valle, la luz del sol las hace desvanecerse... No me ha dado tiempo ni  a coger la cámara...  Ni un minuto ha durado la transición entre el día y la noche.   Aquí, en Picos, todo es abrupto.

El nuevo día nace con nuestras mentes enfocadas en un único objetivo, llegar con Pepa viva al primer veterinario que encontremos.

Sacamos a Pepa de su envoltorio y milagrosamente se pone en pie, la damos los mejores manjares que aun nos quedan y la hacemos beber.   Es hora de volver a la civilización.

Según nos ponemos en marcha me doy cuenta de una cosa, mis piernas no van.   No ha sido algo progresivo por el cansancio acumulado y eso... No.  Ayer iban y hoy no.  Lo voy a pasar fatal.

Bajar hasta la Canal de Amuesa se me hace larguísimo... y eso que estamos al lado,  pero la bajada de la Canal se me convierte en una especie de purgatorio en el que pongo a prueba la santa paciencia de Gema.   Voy tan despacio que me desespero, se me cruzan los cables y voy lleno de rabia, GPS en mano, dispuesto a no parar hasta que al menos no descienda tandas de 40 metros de desnivel.  Gema intenta ayudarme pero es mejor darme distancia... Estoy tan inaguantable como mis piernas.
Pepa, rendida junto a un Hito en las Campas del Trave

Cuando finaliza la Canal, Los Llanos del Torno me sirven para recuperar ritmo y descruzar el cortocircuito de mi cerebro...   Gema acepta mis disculpas.  Es hora de ser prácticos.   Mis piernas no funcionan bajando, así que una vez en Bulnes El Castillo, ella se adelantará con Pepa. La idea es que pregunte en el funicular si nos dejan bajar con ella  y si no, me evite el paseo hasta Bulnes Villa. 
Estas cabras domésticas son las primas de nuestras amigas del vivac.

Así lo hacemos, nada más iniciar las rampas de descenso desde "El Castillo", cada paso mío vale por tres de Gema... Tardamos 20 minutos en subir  cuando veníamos... Y ahora por lo menos el doble en bajar.

Una vez abajo, el camino hasta el funicular es un camino plano con tendencia a subir...  puedo con el, y meto la directa...  justo al llegar a la entrada de la boca del funicular me encuentro con Gema.  Nos dejan bajar.   

Esa noticia, que en cualquier otro momento me hubiera producido urticaria, me sabe a gloria...  He criticado la obra del Funicular de Bulnes en todos los foros donde ha salido el tema y en todos los ámbitos donde he tenido voz.  Y para mi sorpresa allí estaba yo tan contento, con mi billete a Poncebos  de a 16 euros el trayecto.

Gema me pone en antecedentes:  Después de bajar desde Bulnes de arriba, al cruzar el Puente de la Reconquista, Pepa se tumba en el suelo incapaz de andar más.  Después de bajarla al río para intentar que bebiese y refrescarla un poco, retoman camino con ella, a ratos en brazos y a ratos obligándola a andar. Así llegan hasta el funicular donde no les ponen ninguna pega y sólo un requisito, ir con bozal...  que ellos mismos facilitan.

Al llegar a la furgo metemos a Pepa sobre las colchonetas de la cama y empezamos a organizar la intendencia para salir pitando de allí... Es entonces cuando una sustancia viscosa empieza a supurar de entre las comisuras del párpado... Es tan densa que creo que es el propio ojo que se le está saliendo...  Enseguida empieza a brotar también sangre...   Gema me saca de mi error... Es pus  y sangre, nada de ojos, no nos pongamos en plan gore.

Conecto el móvil, tenemos cobertura, así que llamo a nuestro veterinario de Madrid, quizás ellos tengan alguna relación o puedan derivarnos a algún colega de la zona.

Nuestros veterinarios, de Huellas de la Calle La Vía, son buenos profesionales y mucho mejor personas...  Les cuento lo que le pasa a Pepa  y les pido por favor que me localicen un centro veterinario donde puedan atendernos...   La ayuda nos viene directamente en esa llamada,  no es tan grave.   Cuando la llevamos en su día para que le vieran el ojo inflamado pensaron que se trataba simplemente de un golpe y por eso nos recetaron los antiinflamatorios... Ahora estaba claro, había una infección que había que tratar inmediatamente con antibióticos.  Concretamente con el Dalacín 150...

..Antibióticos y descanso y nada más...

Nos suena a música celestial... pero el resto de la tarde la pasamos buscando el dichoso antibiótico de farmacia en farmacia y de pueblo en pueblo... En Cangas de Onís nos dicen que nos lo traen esa misma tarde, por lo que decidimos quedarnos allí a comer.   Cuando dan las cinco y volvemos a preguntar... resulta que se han equivocado y nos han traído otro...

Vuelvo a molestar a nuestros veterinarios y nos dicen que no vale, que tiene que ser el que nos han dicho... Así que vuelta al coche y  de nuevo a peinar farmacia por farmacia.  Estamos dispuestos a llegar así hasta Oviedo si es necesario... No hace falta. En Arriondas, la cara de Gema al salir de la última de ellas me hace saber que ya lo tenemos.

No tardamos ni un segundo y le enchufamos el primero... Ahora son 2 al día y a esperar.

Esa noche dormimos en Las Agüeras... Volver a Quirós es como volver al hogar, hasta Pepa parece reactivarse un poco, bueno más bien un poquitín.     Supongo que más que por Quirós y por el antibiótico, por la cantidad de sangre y pus expulsada que había aliviado notablemente la inflamación, la presión y el dolor

Es hora de descansar en nuestra cama del interior de "La Bestia."

jueves, 11 de agosto de 2011

Vaciones 2011 II: Asturias: Quirós y Picos.

... Durante nuestra estancia en Almería  alcanzamos una profundidad máxima de -19,5 metros en la inmersión en El Crater de San Andrés.  Después de hacer parada y fonda en Madrid los objetivos verticales sólo tenían el signo más delante.

Guardados en el armario quedaron las máscaras, los tubos, las aletas y los escarpines. En su lugar, el suelo del salón se fue cubriendo con  todo el variopinto material de escalada y montaña del que disponemos. El criterio es el de siempre... Ante la duda nos lo llevamos todo, luego, ya veremos.

Atrás quedaba el blues de las profundidades almerienses, mientras ante nosotros, se nos abría un no menos emocionante paraiso vertical de Rock and Roll rocoso asturiano..

Con la noche envolviéndolo todo,  echamos el freno de mano en el parking de Aciera.  Jose Antonio abroncaba a unos incautos que no se habían pasado por el bar "ni a decir buenos días"... Se nos escapa una sonrisa: Nos alegramos de verle en plena forma.

Estamos medio muertos, así que tras unos fideos "al camping gas" nos metemos en el sobre, pegamos el sello y hasta el día siguiente.

Comienza aquí un período de largos desayunos, de aproximaciones a la escuela de El Llano, de reencuentros con amigos y conocidos y de exploración del entorno...   El domingo nace nublado, así que con mas pachorra que calma subimos al Escalón.  Hay ambiente y en boca de todos está el fatal accidente de Sergio.  Con una sensación mala en el estómago, nos plantamos ante la roca en un dudoso estado de forma anímico y físico...

Poco a poco, día a día, a medida que la mente y el cuerpo se van poniendo a tono vamos recuperando el placer de escalar.   De menos a más, repetimos todas las vías que ya tenemos en la libreta y alguna que aunque no consta ya hemos probado; canto a canto, paso a paso, busco las sensaciones que tanto me enganchan.

Gema suda miedo.   El atasco mental es difícil de explicar.   En su interior lo intenta, pero fuera sus músculos no se mueven.   Aun así la lucha de cada día nos hace sentir bien. Ninguna frustración resiste a la sensación de hacer lo que te apetece en cada momento. 

El mártes por fin visitamos Somiedo,  era una de las cláusulas condición sine quanum, para viajar a Asturias. 

De camino, aconsejados por Manuel, paramos en Teverga para aprovisionarnos de bollos preñados y empanada en la recomendable panadería "La Rápida". Precios populares y gran calidad en sus productos. La vida es fácil cuando los colegas te abren huella en estos asuntos.

En  Pola de Somiedo existe un Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes donde nos facilitan un mapa y nos proponen un trekking que nos llevará a conocer desde "Valle de Lago" (el pueblo)  el Lago del Valle (el lago)   PR.AS - 15.1 este último,  es con sus 24 hectáreas, el de mayor superficie de Asturias

Durante el camino atravésamos algunas brañas, que al contratio de lo que yo pensaba no es el nombre de la cabaña con el característico techo de paja sino el de los terrenos ricos en pastos y agua de los puertos, donde se llevaba al ganado desde la primavera y hasta el otoño.  Algunas de las construcciones de estas brañas son las típicas edificaciones  rústicas, hechas de piedra y paja que principalmente servían para guardar el ganado, aunque en algunas también, se guardaba la paja o servían  de dormitorio al propio pastor.


Además de otras especies más habituales como el venado y el rebeco, en Somiedo encuentran su habitat otras más difíciles de ver como el urogallo, el oso pardo y el lobo... Aunque no será precisamente en esta ruta donde más posibilidades tendremos de avistarlos.



Prolongamos la excursión dando la vuelta al lago para observarlo en toda su perspectiva.  No nos sobra ninguno de los pasos dados.

A la vuelta de Somiedo, pasamos un par de días más escalando en Quirós, poco a poco nos hemos ido poniendo en forma y nuestras piernas nos llevan a pie de vía con menos dificultad.  Manuel nos informa de que hay previstos un mínimo de tres días de buen tiempo. Es el momento de ir a Picos.

En Poncebos, el parking del funicular nos sirve de campo base. Un cartel prohibe expresamente la pernocta de autocarabanas y rulottes... No nos incluímos en ninguna de esas categorías, aun así intentamos no llamar demasiado la atención y como se ve en la foto, pasamos totalmente desapercibidos.


Empieza ahora la parte más aventurera de nuestra estancia en Asturias, y la primera dificultad con la que nos encontramos fue decidir que llevar.   Una vez más pecamos de novatos y llenamos las mochilas a reventar. En realidad no sabemos resolver la cuestión acerca de si hacíamos bien llevando más cosas por el hecho de ser novatos y por tanto más propensos a meternos en líos o si por ser novatos llevábamos cosas de más y por ello íbamos a ser más propensos a meternos en líos... Qué parece lo mismo, pero no lo es.

Lo que sí teníamos claro es que Pepa llevaría su comida, la correa, sus botas y una pomada que nos habían recomendado para sus pezuñas.   También sopesamos la posibilidad de que llevara su propia agua, pero nos dió pena al verla tan poquita cosa  y dejamos esa botella en el coche.



La primera etapa nos llevó en casi 14 kilómetros desde Poncebos,  a 226 metros sobre el nivel del mar, hasta el refugio Jose Ramón Lueje, en el Jou de Cabrones, a 2.083 metros, pasando por Bulnes, la Canal de Amuesa y las Cuestas del Trave... tenemos los waypoint y el camino esta marcado... solo queda sudarlo.

La Canal de Amuesa no presenta ninguna dificultad técnica, pero sí una gran inclinación que unida al desnivel acumulado desde Poncebos la hace especialmente dura.  Además pica el sol y es el día en el que porteamos más peso ya que llevamos íntegra la comida para varios días.

Una de estas construcciones fue el antiguo refugio vigón

Ganar el Collado de la Cima nos supuso un gran esfuerzo pero allí estábamos... nos detenemos unos minutos para  tomarnos un respiro y aprovechamos para hacerle algunas fotos a la Majada de Amuesa donde estaba el antigüo Refugio Vigón hoy en desuso.  La tranquilidad dura poco porque las vacas tienen terneros jóvenes y andan mosquedas con la Pepa.   Repuesto el resuello nos ponemos en marcha hacia nuestro destino antes de que acaben por envestirla.



Hemos superado el desnivel más pronunciado, pero aun nos quedan más de 600 metros hasta alcanzar la cota del Refugio de Cabrones. Las Cuestas del Trave, más suaves, nos permiten avanzar mucho más antes de darnos los descansos.






El sendero, tras las Campas del Trave da paso a un caos de bloques donde hay que estar atento a los hitos y a las marcas blancas y amarillas para no desorientarse.

Algunos pequeños pasos conflictivos están protegidos por una cuerda a modo de pasamanos.  No son difíciles pero las cuerdas añaden un nesario plus de seguridad.   Otros requerirán nuestra habilidad para destrepar algunas placas bien marcadas.

Después de un solitario ascenso comenzamos a cruzarnos con algunos montañeros, sin preguntar caemos en la cuenta de que debemos estar muy cerca de nuestro destino y así es, una vez cruzado un pequeño collado aparece ante nuestros ojos el Refugio Juan Ramon Lueje.  Hemos tardado 6 horas y media desde Poncebos, un horario razonable y estamos muy contentos.


Una vez en el Refugio lo primero que hacemos tras ser recibidos por el guarda, un tío hospitalario y que además trata muy bien a Pepa, es hidratarnos convenientemente a base de Coca-Colas.

Tras un pequeño periodo de recuperación buscamos un sitio para plantar la tienda e instalarnos.    

Cenamos pronto, miramos los mapas y repasamos el itinerario del día siguiente... todo ello sin demasiada concentración pues estamos muy agotados y nos quedamos fritos tras contemplar la puesta de sol con las primeras sombras del anochecer.  
Puesta de sol sobre las Agujas de Cabrones