viernes, 23 de junio de 2017

Camino de Santiago desde Madrid en bici. Capítulo 2º: Entrenamiento.

A pesar de haber mantenido durante años la pasion por el mountain bike un día descubrí la escalada y aquello revolucionó totalmente mi manera de vivir. No es que ya no me gustara la bici, es que dejé de encontrar tiempo que dedicarla.

Cuando volví a opositar, se invirtió la disponibilidad del tiempo: escalar implica desplazamientos  en coche y un mínimo de cuatro horas para empezar a disfrutar. Montar en bici me dejaba satisfecho en dos o tres horas saliendo desde la puerta de casa. Asi que el mountain bike reapareció en mi vida de  nuevo.  Cuando aprobé, la escalada retomó su lugar y la bici volvió a quedar aparcada salvo como transporte urbano ocasional.

La idea de volver a hacer el Camino de Santiago nunca me ha abandonado del todo, pero ante la falta de materialización, la forma de hacerlo  ha ido mutando en mi cabeza hasta que finalmente este año sopla el viento a favor con una fuerza de 5 días libres que sumados a sus correspondientes fines de semana y un festivo en agosto hacen un total de 10 días,  justos pero suficientes para hacerlo en bici por un recorrido nuevo que parte desde la puerta de mi casa: El Camino de Santiago desde Madrid.

Esta introducción sirve para dar pie a esta entrada que irá creciendo con las distintas sesiones de entrenamiento que empezaron hace un mes y que espero que me lleven desde una forma física ciclista inexistente hasta la suficiente como para disfrutar El Camino y tener un mínimo de posibilidades de terminarlo en el comentado plazo de 10 días.

Montar en bici solo se puede llegar a disfrutar, hay mucha gente que lo hace de manera habitual y yo lo he hecho cuando ha tocado o cuando los planes colectivos que me surgían no me convencían más que la ruta que tenía en mente... pero en los primeros días, esos en los que en ningún desarrollo estás cómodo, que el sillín resulta incómodo, que tienes que meter el piñón más grande ante la primera rampa que se presenta, echaba de menos la compañía y la motivación de ir con alguien.

En mi círculo social ya no quedan ciclistas, así que  recurrí a Internet  y la semana pasada salí a  montar con un chico de un grupo surgido de  Foro MTB.  Juntos fuimos al Pardo a hacer su circuito habitual.  Como conclusión  llevé bien los kilómetros (47) y  tecnicamente el circuito, pero él tuvo que bajar mucho el ritmo y es bastante seguro que se aburriera un poco de más.

Creo que es pretencioso y quizás egoísta intentar montar con gente cuando mis piernas están aun tan verdes. Esta parte, o quizás todo el proceso de puesta a punto, me va a tocar hacerlo solo.  Al fin  y al cabo así es como tengo pensado hacer "El Camino" y rodar a mi aire me vale de entrenamiento mental y físico.

Me he planteado dos salidas semanales, en la primera el objetivo es darme un palizón y a medida que lo vaya asimilando ir aumentando kilómetros, desnivel o tiempo sobre la bici a fin de mantener el trabajo de intensidad,  mientras que  en la segunda salida, más corta, rodar entre  40 o 50  kilómetros y superar las dos horas sobre la bici.

Lunes 19 de junio 2017

El lunes a las 6 de la tarde, con un poco de respiro en las temperaturas, salí con destino al carril bici de la carretera de Colmenar, atravesando Madrid Río ya me di cuenta de que había cometido un error de principiante: había comido pronto y muy ligero y no había cogido nada que llevarme a la boca. Quien ha sufrido una pájara no la olvida nunca y yo, cuando me compré mi primera bici de montaña  sufrí unas pocas sin ni siquiera saber lo que era aquello.

Al salir de la Casa de Campo para coger el anillo ciclista la sensación de vacío en el estómago era ya patente y los avisos de lo que vendría después también.   El anillo ciclista, al salir de la Casa de Campo no pasa cerca de comercios que yo sepa, así que ya estaba mentalizado para dar la vuelta en el kilómetro 15 cuando cerca del gimnasio Go Fit  de la calle  Monasterio de El Paular me encuentro con una gasolinera que para colmo tiene sujeta bicis en la puerta y una amplísima variedad de barras de proteínas/energéticas... Parecía puesta allí para mí.  En 5 minutos ya había devorado la barrita y volvía a rodar con optimismo y con una sensación de debilidad en retirada.  Pura coincidencia, pero la calle de esta gasolinera es la de "Avenida del Monasterio de Silos"  donde los monjes benedictinos ofrecen comida y alojamiento a los peregrinos que deciden hacer el camino de Santiago por la Ruta de la Lana (También conocida como Camino de Santiago de Soria).

Atendidas las necesidades del cuerpo, ruedo por el anillo ciclista hasta tomar el carril que enlaza con el de la carretera de Colmenar y que va muy próximo a la ruta jacobea madrileña. Cruzo la M-607 y continuo hasta llegar a la altura de la Universidad Autónoma donde me planteo dar la vuelta aunque finalmente resisto la tentación.

Mi ritmo es muy suave y me adelanta todo perro pichichi, pero no pedaleo atrancado.  Al poco de rebasar el cartel de la carretera que indica el desvío para  "Tres Cantos Sur" mi cuentakilómetros marca el kilómetro 30.  Es hora de dar la vuelta.   Lo hago junto a un poste con la flecha amarilla indicadora del Camino de Santiago. Quizás sea un buen presagio.

La vuelta es básicamente cuesta abajo y me sorprendo rodando mucho trecho cerca de los 30 km/h. Cuando estoy de vuelta en la Casa de Campo agoto el agua del CamelBak, pero ya no paro, sólo quiero llegar a casa y descansar, mis piernas y mi trasero han llegado al límite.

Al final objetivo cumplido, 60 kilómetros, 20 de media y casi 3 horas de bici.

Jueves 22 de junio 2017


En algún momento se me pasó por la cabeza que el entrenamiento del jueves lo haría en las Zetas de La Pedriza, pero llegado el momento lo descarté por falta de fuerza y motivación.  En su lugar y a falta de ver como me había recuperado de la paliza anterior, mi destino fue la Casa de Campo.

Entrenar en la Casa de Campo es a la vez divertido y monótono: está bien porqué hay mucho ambiente ciclista y te sientes más acompañado, pero por otro lado y en lo que yo pretendo, se trata de hacer básicamente los circuitos asfaltados una y otra vez hasta lograr el número de kilómetros pretendidos.

Además del CamelBack con sus 3 litros de agua, esta vez me he animado a añadir a la bici el peso de una cacharra con 1 litro más  a modo de lastre.

Desde que salgo por el portal de casa noto que mis piernas van bien, evidentemente aun no tienen potencia pero se las nota descansadas mientras ruedo de nuevo por Madrid Río.  Al llegar a la Casa de Campo, cojo el ramal de asfalto que pasa por debajo del Puente de los Franceses y sigue recto hasta topar con la M-30, en ese momento doy la vuelta y en  500 metros tomo el desvío que me enfrenta con la primera subida fuerte donde soy adelantado por unos cuantos ciclistas,  justo al final del primer collado soy yo el que adelanta a uno.  El adelantado, peina ya sólo canas y se le ve rodando tranquilo y feliz, pero yo me lo tomo como un triunfo. No volvería a darse el caso en toda la sesión.

El asfalto viene bien ahora que no tengo fuerza en las piernas, porque me permite mantener una cadencia más constante y de manera más fácil, pero los tramos asfaltados del Camino son minoría, así que tengo en mente ir añadiendo pistas y senderos.  En la sesión de hoy incluyo una larga pista de tierra que google maps indetifica como "Carretera Zarzón" que me deja junto a la tapia Oeste del perímetro de la Casa de Campo desde donde asoman unos lujosos chalets de Pozuelo de Alarcon donde no me importaría nada vivir.

A la altura de esos chalets giro 180 grados y deshago el camino hecho por el rápido sendero de bajada que va paralelo a la pista y que me recuerda mis motivados tiempos de biker. No creo que la bajada dure mucho más de 5 minutos, pero la finalizo con la espalda, los brazos y las muñecas doloridas.   Supongo que  he ido agarrotado por la falta de costumbre de lidiar con raíces, roderas, e inercias a las que ya no estoy acostumbrado.

Aun me quedan un par de subidas por asfalto por la carretera del teleférico, curiosamente en ellas encuentro las rampas más duras de la sesión, reseñable es  una de menos de un kilómetro, que antes era de cemento y que ahora está alquitranada en la que la goma de mis neumáticos parece pegarse al suelo y no querer avanzar.

Al final, 43 Kilómetros, que me dejan cansado pero no deshecho... Eso sí, esa noche cogí la cama con mucha alegría.

Lunes 26 de junio 2017

Con mucha motivación metí la bici en la furgoneta y tome rumbo a la Pedriza con el objetivo de hacer la pista circular conocida popularmente como "Las Zetas". La temperatura de 27º era perfecta y el día bonito con mucha luz. Cuando aparqué junto a la barrera de entrada al Parque me sentía con energía y dispuesto a probarme en un terreno que conozco bien y que me iba a exigir desarrollos cortos y mantenidos.

Pero mi gozo en un pozo, nada más sacar la bici de la furgo me doy cuenta de que me he olvidado las zapatillas para pedal automático en casa.. Aun tenía esperanzas, había llevado también los pedales de plaforma porque era el primer día  que usaba los automáticos después de años. Pero la esperanza fue efímera, al mirar hacia abajo y ver mi pinrel desnudo asomar sobre su sandalia me doy por vencido: Game Over.

Tras tragarme el atasco de vuelta a Madrid regreso con el tiempo justo de enmendar el día, al menos aparco cerca de casa.  Me alegro de no cruzarme con nadie en mi camino porque estoy de muy mal humor y se que va a subir el pan si abro la boca.

Por fin salgo de casa montado en la bici y pongo rumbo a la Casa de Campo... Me lleva 20 kilómetros sacarme la mala leche de encima y otros 20 empezar a disfrutar.  En la Casa de Campo hago el circuito  típico sin saltarme ni una coma.  Parar redondear el kilometraje añado alguna variante más de subida al teleférico.   Finalmente llego a casa tras haber recorrido más de 40 kilómetros y contento de no haberme rendido a la frustración.

Miércoles 28 de junio 2017

Hoy toca subir el listón, la última vez que salí ha hacer kilómetros a la carretera de Colmenar mi cuentakilómetros marcó una distancia total de 60 kilómetros.   Hoy toca romper ese techo, se trata de hacer el mismo recorrido por el Anillo Ciclista hasta el Carril bici de Colmenar pero esta vez no dar la vuelta hasta el kilómetro 35.

Sopla bastante viento pero al no tener ningún objetivo de tiempo ni velocidad, lo capeo metiendo desarrollo sin cortarme un pelo.   No sufro mucho hasta el kilómetro 30, donde di la vuelta la vez anterior, pero los 5 kilómetros restantes si pesan.  Al salir de Tres Cantos y con la Renault de Colmenar a la vista mi cuentakilómetros marca el kilómetro 35, hora de dar la vuelta.

Cruceiro junto al cementerio de Fuencarral, Camino de Santiago madrileño junto al Kilómetro 58 del Anillo Ciclista.

El regreso es casi todo el tiempo en terreno favorable y raro es el repecho en el que quito el plato grande y me tengo que esforzar al máximo sobre los pedales.  Sólo me desvio de mi ruta de regreso para ubicar uno de los puntos clave del Camino de Santiago madrileño justo antes de abandonar la ciudad de Madrid, el cruceiro, junto al Km 58 del Anillo Ciclista y el cementerio de Fuencarral.

De nuevo llego a casa superando los 20 Km/h de media, y alcanzando los 70 kilómetros programados, cansado pero no acabado.

Lunes 3 de julio 2017

Vuelvo a la carretera de Colmenar, el objetivo hoy es llegar a los 80 kilómetros de distancia. Se supone que las etapas andaran más o menos en esa media y hay que empezar a asimilarla.

Hoy además voy de estreno, estuvimos el viernes de compras en la tienda oficial de la marca Hoko en Madrid y quiero probar el maillot, los calcetines y sobre todo el culotte del que he leído maravillas en internet.

De nuevo ruedo muy bien hasta el kilómetro 30, sufro hasta el 35 y lo que queda hasta el 40 se me atraganta sobremanera.  A pesar de estar cerca, llegar a la zona de la Renault y el resto de concesionarios de la carretera de Colmena, me supone un gran esfuerzo y engranar cada vez piñones con más dientes. Pocos respiros hay hasta Colmenar Viejo, las rampas son cada vez más duras y voy con la bici clavada, sólo la motivación del viaje a Santiago impide que me de la vuelta.

En estos kilómetros de luchar contra mi mismo pienso que el sufrimiento también se entrena y que eso es precisamente lo que estoy haciendo.

A mi izquierda veo que rebaso la torre de la basílica de Colmenar y que me acerco al nivel de la plaza de toros. El carril bici comparte a esta altura recorrido con una cañada ganadera cuando aparece por fin el número 40 en la pantalla digital de mi cuentakilómetros.

Retrocedo un kilómetro antes de parar a tomar una barrita energética; lo hago en un viejo puente de piedra que identifico erróneamente con el mal llamado puente romano de Colmenar. Menos mal que existe internet para no ir de listillo.
3 de julio Km 39 de entrenamiento, Puente junto a Cañada Real y Carril Bici

Cuando regreso al anillo ciclista me quedo sin agua en el Camelbak... Tomo nota mental, en un día caluroso pero sin excesos me he bebido 3 litros en 3 horas y aun queda trecho.  Por suerte esto sucede recien pasado el punto kilometrico 58 del anillo, donde el carril bici cruza con el Camino de Santiago y por eso ,y por "San google maps" sé que a pocos metros hay una zona de descanso con fuente.

Tras repostar agua sigo pedaleando hasta la Casa de Campo, a esa hora  la luz del día se bate en retirada y las gafas que llevo se me vuelven muy incómodas y oscuras. Las aguanto en la cara porqué los ojos ya me lo han hecho pasar bastante mal y necesito protegerlos.

Llego a casa muerto, y con el culo rojo como un mandril. Mi recien estrenado culotte Kaze II 
Culotte Kaze II
tiene muchos aspectos positivos, pero la badana que es muy cómoda en los apoyos principales donde es más gorda, tiene una zona periférica en la que el mullido es casi inexistente y que precisamente es donde el culo articula continuamente con el sillín. Tengo que volver a probarlos pero hoy vuelvo decepcionado y escocido.  

Maillot Taro
El maillot sin embargo, que es bastante poco convencional tanto por su tejido (polipropileno) como por su diseño totalmente ceñido al cuerpo, me ha convencido a la primera, el polipropileno cumple lo que promete y te mantiene seco y aislado de la temperatura exterior y el diseño ceñido favorece estas propiedades del material.

http://www.hoko-esport.com/hombre/calcetines/kimo-trail-running-deportivos-antiampollas-h3001.html
Calcetín Kimo
De los calcetines no puedo decir nada más que son chulos y que ajustan perfectamente. Tras los primeros 40 kilómetros se me hincharon los pies y a penas soportaba la presión en las uñas, pero de este hecho los calcetines no tienen absolutamente nada que ver, resulta que mis zapatillas Mavic Razor son de la talla 42 2/3 y yo habitualmente calzo la 43, así que hoy después de 3 años de uso, y otros 3 de dormir en un cajón, he recordado que me quedan pequeñas, inviables para una ruta de 10 días. Para salidas cortas o sin calor cumplen, pero cuando el pie se hincha... 

Gema ha hecho la cena y yo ayudo lo que puedo en la fase de recoger, lo que puedo es un decir... Menos mal que es indulgente conmigo.

Caigo en la cama como si me hubieran metido un tiro, han sido 80 kilómetros y casi 4 horas de bici a 21,5 km/h.  Objetivo cumplido.

Miércoles 5 de julio 2017

El mártes deambulé por el trabajo como un zombi, todo me resultaba costoso. La rutina habitual de ir  al Bulder King fue descartada desde el primer momento.  Al llegar a casa saqué a  Pepa  a dar una vuelta corta e intenté echarme un rato, pero creo que no conseguí dormir.  Estaba demasiado cansado para desconectar.

El miércoles me levanté igual, renegando del reloj, de no ser multimillonario... vamos como siempre, pero con mucho más sueño de lo habitual.  Sin embargo, a medida que avanza el día, cafés mediante,  fuí resucitando. Tras el paseo con Pepa esta vez sí conseguí dar una cabezada y, cuando Gema me dijo que daban lluvia el resto de la semana, lo tuve claro,   montar en bici con lluvia es en mi caso igual a resfriado así que toca dar pedales.

A las seis de la tarde cruzo en solitario Madrid Río rumbo a la Casa de Campo, me noto muy bajo de energía pero las piernas no paran su pin pan pin pan pin pan y cuando me quiero dar cuenta estoy en la primera rampa.  44 kilómetros más tarde estoy entrando en el portal de casa con los deberes cumplidos.  Físicamente estoy reventado pero hasta el lunes hay tiempo de irse recuperando.

Lunes 10 de julio 2017


El lunes repetí  Casa de Campo, había tenido un buen fin de semana escalando, y me faltaba un poco de motivación para grandes intensidades ciclistas.

A estas alturas, aun no noto una mejoría reseñable sobre la bici, y por contra he acabado dejando de lado el entrenamiento semanal en rocódromo para recuperar mejor.   A veces tengo dudas, de si es una buena idea todo esto, de si merece la pena o de si saldrá bien.

En la Casa de Campo repito mi rutina y añado tres kilómetros más de pistas y senderos...  Es una forma de decir que no me rindo.

Completo una sesión de 47 kilómetros a 20 Km/hora de media.  Es de recibo comentar que el culotte Hoko Kaze cumple en esta distancia y no vuelvo especialmente escocido.  El Maillot cada vez me gusta más.


Transportín Topeak Uni Super Tourist DX Disc
Miércoles 12 de julio 2017

He recuperado muy bien del entreno del lunes y estoy animado. Antes de salir instalo mi nuevo transportín en la bici. Es de la marca Topeak, el modelo SuperTourist Disc (30 euros).  Uno de los mejores que se pueden comprar pero no exactamente el que quería. Cuando lo compré metí la pata por partida doble: por un lado yo creía estar ordenando la versión adaptable a bicis de distinto diámetro de rueda y cuyo nombre exacto es Uni Super Tourist Disc DX, (que como puede verse sólo se diferencia en la palabra "Uni") y sin embargo encargué la versión fija para rueda de 26" y, para rematar la tontería en vez de pedir una unidad pedí dos.

Esta claro que el cansancio y las prisas por irme a la cama el día que hice la compra me jugaron una mala pasada.

Al final he decidido quedarme con uno, porque es un buen cacharro y me sirve para mi bici actual y también para la de Gema, si en un futuro cambiase mi bici por una de tamaño de rueda mayor, pero sobre todo porque el tiempo apremia y no quiero estar con el agua al cuello por piezas que se pierden por el camino.

El otro lo tengo empaquetado para devolver, es la primera vez que lo hago en una compra por internet, veremos como se portan en Chain Reaction.

Hoy toca la Carretera de Colmenar y el objetivo inicial es al menos igualar los 80 kilómetros de la úlitima vez, pero albergo la esperanza de  prolongar esos kilómetros hasta  el desvío hacia la carretera de Manzanares el Real y Soto.

Las sensaciones iniciales son buenas, tanto que tengo que contenerme, se muy bien que esto no es como empieza, sino como acaba.

Hasta el kilómetro 30, llego bien, pero  la energía inicial se ha evaporado, de nuevo sufro mucho hasta el 35 y lo que paso desde el 35 hasta el 41 es un calvario que no aventura nada bueno para los kilómetros de vuelta.
 
Kilómetro 41, con la bici encarada en la dirección de vuelta a Carabanchel

Por primera vez desde que hago este recorrido, me cuesta mantener el plato grande y a la primera ondulación del terreno es el plato mediano el que manda. Ni siquiera en llano puedo recurrir al plato de 44 dientes, sólo cuando el terreno es claramente favorable puedo volverlo a engranar.

Agoto los 3 litros de agua del CamelBack  practicamente dejando atrás Tres Cantos, y me mantengo sin beber hasta que llego a la fuente próxima al Km 58 del anillo ciclista en la que paré la vez anterior.   Tengo que intentar dosificar lo que bebo o puedo tener problemas serios durante El Camino. La sensación de sed aunque molesta  no era desesperante por saber el sitio exacto donde poder repostar agua.

Estoy a tan sólo un mes de la fecha de salida y no llevo pensamientos positivos mientras pedaleo por el carril bici hacia casa, se me pasa por la cabeza tirar la toalla y cambiar de proyecto pero resisto un día más.

Llego a casa reventado, a las 22:40, en peores condiciones que la vez anterior, con ampollas en la zona de los isquiones, además de porqué debo tener el  trasero poco curtido también porqué mi otrora culotte de referencia, el Gore Bike Wear,  pide a gritos la jubilación. Otro gasto más y ya van... Mejor no pensarlo.

Finalmente completo 82 kilómetros, 2 sufridos kilómetros más que la última vez, a una media de unos dignos 20 Km/h.

Domingo 16 de julio de 2017

Este finde es clave en la tesis de mi chica y la escalada ha quedado aparcada, en su lugar siempre hay cosas que hacer en casa, pero el domingo no, el domingo toca bici.

Me he levantado a las 8 de la mañana y las 9:20 me despedía de Gema junto a la furgo antes de poner rumbo a Manzanares El Real,  hoy tocan "Las Zetas" una clásica betetera madrileña que conozco bien.

Esta vez no me he dejado nada imprescindible en casa, así que a las 10:15 con muchísimo ambiente ciclista en la entrada principal del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares empiezo la ruta.

Voy muy despacito a menos de 10 km/h  y algunos me pasan flechados. Poco a poco las piernas van calentando y aunque no aumento el ritmo las sensaciones derrotistas van desapareciendo.  Cuando llego al "Comedero de buitres" estoy hecho a la cadencia de ir con el plato mediano y jugando con los piñones 5º y 9º.

Comedero de Buitres.  Así se ha llamado siempre ha este collado en el que se dejaban reses muertas para alimentación de los Buitres.  Esta actividad creo que lleva años prohibida por la enfermedad de las vacas locas.

Este lugar es parada obligada  para los que vamos justos de forma, aunque se obvia una vez que ya has adaptado tu físico a estos desniveles. Pocos metros más adelante sale el desvio que sube a la Pradera de la Nava... Hoy no toca, pero es una buena subida que deja en una zona muy bonita cerca de cuerda larga. Para mí las aunténticas Zetas incluyen este ascenso también.

La bajada que tengo por delante es por pista a veces más compacta y a veces más arenosa, hay que tener cuidado y volver a pillar el tacto a los frenos, las inercias son fuertes y hay que anticiparse mucho a las trazadas.

Después de este pequeño descanso llega la última subida, son 4 ó 5 curvas de herradura con sus correspondientes tramos de pista empinada entre medias finalmente pierde un poco de altura para cruzar un puente y tomar una curva donde la pista es atravesada por la senda que baja desde Bola del Mundo (Alto de Guarramillas) y que acompaña a los primeros metros del Río Manzanares que nace muy cerca, en el Ventisquero de la Condesa.

Última rampa de subida que nos deja en el Collado de los Pastores, ésta si es parada obligatoria para todos los ciclistas que hacen la ruta, de hecho me la encuentro muy concurrida.  Aquí hay un mirador con unas fotos para poder identificar el paisaje.  En épocas menos cálidas también es el lugar donde abrigarse antes de encarar la larga bajada hasta Cantocochino.

Collado de los Pastores, a tiro de piedra de la Maliciosa

El descenso es por pista ancha pero hay que tener cuidado, la pista está muy machacada y  a veces es traicionera, hay gente que se ha hecho mucha pupa por aquí.

A pesar de que tengo que parar un par de veces  a recuperar la multillave y los desmontadores que han salido despedidos de su sitio en la bolsa del sillín, no tardo más que unos minutos en llegar a Cantocochino en el descenso más precavido que le he realizado a la ruta.  La parte asfaltada que queda hasta salir del Parque es mucho más llevadera en sentido de salida.


Total 38 Kms., en los que he invertido tres horas y un minuto (más 15 minutos en paradas), a una media de 12,6 Km/h y alcanzado una máxima de 61 Km.


Hoy estrenaba nuevas zapatillas para pedal automático, las Five Ten Kestrel de cordones y sus correspondientes calas Shimano SH-51, combinación perfecta, las pongo un diez en todo.










Martes 18 de julio de 2017

Hoy no tengo nada de ganas de entrenar, cojo la bici con la misma motivación que un cordero degollado. Será una sesión especialmente corta, Gema lee la tesis mañana y el paseo de Pepa es cosa mía.

Por hacer algo diferente abandono mi circuito de asfalto y retomo la tierra para hacer el perímetro a la Casa de Campo.  Poco a poco voy saliendo de mi desgana sobre todo al tratar de dominar la bici en alguna zona rápida.  Me noto torpe en este menester.

La cuesta más empinada del perímetro presidida por una torre de alta tensión no me coge desprevenido. Habré echo este recorrido 400 veces y se que tiene un último remate de unos 5 metros en el que es difícil acertar con el plato y con la posición sobre la bici: sentado se encabrita la rueda delantera y de pie derrapa la trasera, hay que dar con el sitio exacto. Yo no lo hago y desengancho la cala  en el último segundo antes de perder el control de la bici. A mis limitaciones sumo el desgaste de mi cubierta trasera Maxxis Larsen TT con el taqueteado central comido antes de tiempo por usarla en asfalto.

Cerca de Batán hay una escalinata que solía añadir a mi repertorio de "lugares técnicos", la tomo sin pensármelo dos veces y me arrepiento casi enseguida, por suerte la cosa acaba bien y me llevo de regalo un chute de adrenalina.

Llego a la zona del lago con tiempo de sobra para redondear la sesión, así que acabo la jornada con el circuito de asfalto con el que suelo iniciar mis rutinas habituales en la Casa de Campo.

Casi 35 Kilómetros y una hora y media de bici después cruzo el portal de casa.  Acabo con más energía que la que tenía al empezar, me ducho y junto a Pepa termino la tarde en el Madrid Río con sus colegas de parque.


Jueves 20 de julio de 2017

Tenía ganas de que llegara este día, estar a 20 de julio supone que Gema leyó ayer su tesis doctoral y que por tanto, ha puesto el broche de oro al esfuerzo académico de su vida, y también porqué cuento con ella como apoyo para realizar un ensayo general de lo que será la primera etapa del Camino.

Como en otros entrenamientos me pongo en marcha pasadas las cinco de la tarde, y al igual que otras muchas veces atravieso Madrid Río para llegar a la Casa de Campo y tomar el anillo ciclista, que esta vez abandono en el kilómetro 58 desde donde tomo por fin la ruta jacobea.

 Desde aquí pedaleo por terreno totalmente desconocido guiado siempre por la flecha amarilla que va apareciendo aquí y allá no siempre de manera tan evidente como esperaba.  De cuando en cuando algún mojón de piedra con la concha jacobea muestra la distancia a la ciudad gallega.

Mis cubiertas rodaran desde aquí hasta Manzanares el Real, mayormente por pistas y caminos  a veces cubiertos por una fina capa de arena suelta que complica el manejo de la bici.  La velocidad de crucero en el Camino, es bastante inferior a la del carril bici del que corre paralelo y en el que desemboco excepcionalmente a la altura de Tres Cantos.

El rodar fácil por terreno sin gracia dura poco. Sin haber rebasado Tres Cantos, a la altura de una caseta del Canal de Isabel II,  abandono definitivamente el carril y me interno por terreno ganadero bañado por la vega del Arroyo de Tejada cuyo curso prácticamente seco cruzo 11 veces por pasos preparados para permitir el tránsito de vehículos a motor.

Retomo el asfalto al llegar a Colmenar, la entrada se realiza por la calle del cementerio y la Ermita. de Santa Ana.  En las calles del Municipio las flechas amarillas se reducen al mínimo, y hay que agudizar los sentidos, especialmente a partir de la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora donde una fuente permite reponer nuestras muy menguadas reservas de agua.

Me paso un cruce en la avenida que circunvala Colmenar, pero enseguida me doy cuenta y retomo el buen camino que me hace atravesar un parque y de nuevo dejar atrás el asfalto.  Por fin conozco el puente medieval que todos conocen como el "Puente Romano" y que realmente se llama "Puente del Batán" A partir de aquí la senda se complica mucho técnicamente.  Aunque trato de evitarlo, de cuando en cuando tengo que echar pie a tierra para sortear alguna zona rocosa que me queda grande, son pocas las veces que esto sucede, pero todas se concentran en este tramo.

No imaginaba la llegada a Manzanares desde una posición tan elevada, mi situación es mucho más alta que la del pueblo al que llego por una zona del embalse que no conocía cercana al cementerio.

He quedado con Gema en Cantocochino así que atravieso la barrera de acceso al parque y con gran esfuerzo, mucho desarrollodo y ganas de terminar, asciendo por la carretera hasta el Collado de Quebrantaherraduras. Lo duro ya está hecho, sólo queda dejarse caer y dar unos pocos pedales hasta Cantocochino.

Gema a traído la cena y en el bar nos sirven la bebida, Gema y Pepa también se han dado un buen paseo pedricero y nos la comemos con muchas ganas.

He tardado unas 5 horas en hacer algo más de 60 kilómetros, se puede mejorar, pero de momento el reto de hoy ha concluido con éxito y algunas valiosas enseñanzas.

En esta ruta he estrenado unas nuevas empuñaduras de la marca GES, que han sustituido a mis desgastados Giant XC.  No me han gustado mucho la verdad, sobre todo porque al igual que los sustituidos son demasiado estrechos para mi mano pero también, porque el tacto de la goma me parece demasiado duro.

Martes 1 de agosto 2017

Después de una semana en Quirós centrados en la escalada, tocaba retomar la bici.  El viernes de la semana que viene, 11 de agosto, tengo previsto iniciar mi Camino a Santiago, y esa semana me la quiero  tomar de descanso ciclista y centrarla en el resto de preparativos.   Así pues último entrenamiento duro, esta vez quiero llegar un poco más lejos, hasta el puente en el que el Carril bici de Colmenar Viejo se une al ramal que lleva a Soto del Real.

En esta salida estreno unas nuevas empuñaduras de la marca Hutchinson modelo Bulldog Comfortable Grip, bastante más gruesas que las GES que estrené  en mi último entrenamiento y que no me han convencido nada, y especialmente,  un culotte de la marca Inverse, réplica del de la selección española de ciclismo, con una badana fabricada con tres dendensidades de espuma con una muy buena pinta y con la que tengo la esperanza de acabar con mis rozaduras culeras.

Hago 35 kilometros cómodo, fresco de piernas y sin molestias provenientes del sillín.   Las zapatillas Kestrel son un acierto, me alegro un montón de haberme decidido a comprarlas no me acuerdo de los pies ni para lo bueno ni para lo malo. Lo mismo puedo decir del maillot Hoko a años luz de cualquier otro que haya podido tener en cualquier época de mi vida. Con las nuevas empuñaduras, al principio tengo la sensación de haberme vuelto a equivocar pues son mucho más anchas que las anteriores, pero tengo una mano grande y no tardo mucho en sentirme tremendamente cómodo con ellas. Quizás para MTB puro  hubiese estado mejor la versión más fina  de los mismos puños, que en vez de comfortable grip se llamaban algo asi como Comp Grip o parecido, pero para un viaje cicloturista todo son ventajas, después de esta salida ya no veo necesidad de comprarme unos guantes nuevos, voy cómodo con mis viejos Specialized Comp.

A partir del Kilómetro 35 vuelven las rozaduras en la zona de los bordes del sillín y también se acaban las alegrías físicas, el camino rojo se empina, la mirada cae a la rueda delantera y tengo que estirar el desarrollo para no parar.

Cuando el cuentakilómetros marca el Km. 44,11 estoy sobre el puente que une los carriles de Colmenar y Soto, momento de dar la vuelta tras el oportuno Whatsapp a Gema y la barrita energética de rigor.

El camino de vuelta me es favorable pues fundamentalmente tiende a bajar, pero voy cansado y noto el CamelBak inquietantemente ligero.  El diablo es listo no por diablo sino por viejo, así que tirando de experiencia dosifico el agua al máximo intentando estirarla hasta la fuente del anillo ciclista donde ya he parado otras veces y al mismo tiempo dosifico también  las escasas fuerzas que me quedan dejándome caer en algunas bajadas y tratando de no forzar el desarrollo.

Llego a la fuente con el último chupito de agua del Camel, y con mucha irritación en el trasero, allí me tomo tres o cuatro minutos entre el repostaje de agua, comerme una nueva barrita y sustituir las gafas de sol por la de cristales transparentes.

Cuando el día ofrece sus últimas luces estoy cruzando la Casa de Campo, la temperatura ha bajado considerablemente y el terreno tiende a llanear, vuelvo a rodar bastante alegre, quizás sean las ganas de llegar a casa mezcladas con las de levantarme del sillín que me está torturando. Lo hago a las 22:15 tras más de 4 horas de pedaleo.

Al quitarme el culotte puedo ver la silueta del sillín tatuada en mi piel con pequeñas ampollas incluidas.   Ahora mismo la comodidad sobre el sillín parece ser mi mayor hándicap para concluir con éxito el Camino.   Si en un día acabo así, habrá que ver que ocurre tras 10 días ininterrumpidos de ciclismo con más tiempo sobre la bici.  El tiempo me dará las respuestas. Para que sean las que quiero oir  me quedan dos o tres ases en la manga con los que jugar.


domingo 6 de agosto de 2017

Después de la páliza del martes, pensé que no volver a montar en bici hasta el día de la partida era una buena idea, pero repuesto el cuerpo y hacia el final de la semana cambié de opinión. Un último esfuerzo con 4 días seguidos de descanso puede ayudar a llegar al día de la partida en mejores condiciones.

Por otro lado, durante esta semana me he comprado un tercer culotte y  le he hecho algunas actualizaciones importantes a la bici: Sillín, cubierta y freno trasero.  Partir sin probarlas me resultaba demasiado temerario.

Así las cosas, este domingo el despertador nos ha sacado de la cama a las 7 de la mañana y a las 9:15 estabamos cruzando la barrera de entrada a La Pedriza.

Nada más traspasarla detenemos la furgo y desembarco, hemos venido juntos pero con proyectos diferentes: Gema y Pepa harán una ruta hasta el Yelmo desde Cantocochino y yo repetiré Las Zetas desde la barrera. Si todo va bien en 4 horas nos reuniremos en  Cantocochino para comer.

A punto de comenzar junto a la barrera de entrada al Parque

A los dos minutos de empezar a rodar Gema me rebasa con la furgo y definitivamente me quedo solo.  Voy bastante fresco de piernas y en cuanto a comodidad, el nuevo culotte del Decathlon el B'Twin 900 y la nueva versión del sillín Duopower Arrow parecen entenderse bien.

Como no todo pueden ser alegrías,  cuando la carretera empieza a empinarse y recurro a piñones más grandes, el cambio empieza a saltar sin terminar de engranar la corona que necesito. Intento no desesperarme... La cadena es relativamente nueva, pero hasta la fecha se había entendido bastante bien con el cassette, incluso en esta misma ruta que hice hace menos de un mes.  Que salte ahora no tiene sentido.

Sin bajarme de la bici, lucho con el último piñón que puedo engranar y manipulo el tensor del cambio, al principio añadiendo tensión al cable y luego quitándosela.  Contra pronóstico pulso la tecla adecuada y logro resolver el problema antes de coronar Quebrantaherraduras.

Rodando tranquilo llego a la última barrera que corta el paso a los vehículos a motor e inicio el ataque a las "Zetas".   Me siento mucho mejor que la vez anterior y ruedo fácil en piñones cómodos, hoy no se me pasa por la cabeza abandonar.

 Cerca del cómedero de buitres me rebasa un ciclista al que había ido viendo aproximarse desde kilómetros atrás. Cuando lo hace me da ánimos, se lo agradezco y le pregunto  si va a subir a la Pradera de la Nava. Me dice que le está dando vueltas a la idea. Le digo que yo también y que si se anima él, a mi me pondría la decisión mucho más fácil.

Le vuelvo a encontrar en el mirador que hay antes del comedero de buitres.  Tras las fotos de rigor decidimos acometer juntos esta dura ascensión de 6 kilómetros.  Iniciadas las primeras rampas, tal y como era de esperar, el ritmo de ambos es diferente y le digo que no me espere  que nos vemos en La Nava.

La pista está en mucho mejor estado del que recordaba. Quitando algún tramo corto de arena y piedras, en nada se parece al recuerdo que tenía de ella.

Mientras asciendo me cruzo con varios ciclistas que regresan de la Nava y tentado estoy de preguntarles si queda mucho para el final, pero cayo porque lo considero un síntoma de debilidad que no me apetece manifestar y sigo dando pedales.

Pedalada a pedalada llego al final de la pista donde me espera Javier, que así se llama mi colega de ascensión.

Mientras repongo fuerzas con una barrita  recibimos la visita de unas simpáticas vacas que muestran un gran interes tanto por mi faro trasero como por el casco de mi colega, ambos de color verde.  Una a una nos van rodeando curiosas pero sin ninguna hostilidad hasta que al ponernos de pie para iniciar el regreso a la pista principal disuelven la reunión temerosas de nosotros.

Oye tu mi amol' ¿Qué haces tan solita  por aquí?

Esta vez soy yo el que enseña la rueda trasera a Javier que baja con bastante más precaución. Mi recien estrenada cubierta Vittoria Saguaro (antigua Geax) junto con mi también nuevo freno de disco Shimano SLX me aportan mayor tracción y frenada y me animan a aflojar algo la correa del sentido de la imprudencia.


Me despido de Javier que desciende por el mismo camino de ascenso al Comedero de Buitres mientras yo sigo rumbo al Collado de Los Pastores.  Las alegrías físicas se han acabado tras la subida a La Nava y sufro mucho cuando vuelven las rampas de ascenso.  Estiro como puedo el desarrollo y ruedo por tramos a velocidades de entre 5 y 7 Km/h  pero no echo pie a tierra, resisto y corono el Collado cuando estoy a punto de petar.

Collado de los Pastores. He llegado exhausto. Desde aquí quedan 11 kilómetros fundamentalmente de bajada. Mi bici, "La Santiaguera", espera a que recobre el resuello para galopar hasta Cantocochino.

Me doy unos minutos para una nueva barrita y recuperar el resuello, y ataco el descenso con decisión.  La bici va realmente bien y yo  voy mucho mas acoplado a ella.   Por tramos suelto el freno y con las mano bien firmes en las empuñaduras me concentro en elegir bien la trazada y.... ¡¡¡a disfrutaaaaar!!!!.

En menos que canta un gallo llego a Cantocochino y me reuno con Gema y Pepa, bajo la sombrilla de uno de los chiringuitos ingerimos un litro de cerveza sin alcohol, un bocadillo y un helado, nos ponemos al día de nuestros respectivos itinerarios y nos enseñamos las fotos que ilustran nuestras vivencias.

Hemos culminado con éxito nuestros propósitos deportivos del domingo y podemos ir a refugiarnos a casa el resto de la tarde.  El Sol se está entregando a fondo y hay que ponerse a salvo.

El entrenamiento está concluido, soy consciente de que hay quien inicia y culmina el Camino de Santiago sin haber cogido la bici ni un sólo día y habiendo gastado lo mínimo en equipamiento. Otros, tendrán el mountain bike como deporte habitual y no estarán preocupados por el reto físico. Ciertamente cada uno es un mundo.  Yo, por mi parte, ahora sé que en 3 ó 4 meses no se fabrica un ciclista y no se si concluiré mi viaje a Santiago con éxito, si me haré la típica foto junto a mi bici en  la Plaza del Obradoiro o si entraré a la catedral para dar gracias por un buen Camino.  Tampoco sé si la cosa se torcerá y tendré que abandonar por problemas físicos, mecánicos o de cualquier otra índole.  Se trata de intentar tener una buena experiencia y yo me he preparado para ello como mejor sé.  Luego vendrá el día a día a poner los puntos sobre las íes.   De una manera u otra espero que el poso que quede sea positivo. La aventura está servida.

miércoles, 21 de junio de 2017

Camino de Santiago desde Madrid en bici. Capítulo 1º. Antecedentes.

21 de junio.

He hecho dos veces el camino de Santiago, las dos en bici.  La primera desde Pamplona con David,  en julio de  1993.  Aquel fue un viaje intenso, mi primera gran aventura.  No todo salió bien, pero creo que así son las auténticas aventuras. Nos sobraba el tiempo, pero no podíamos relajarnos ni un segundo porqué no teníamos ni un duro. Dormimos bien, mal y muy mal, comimos alternando los bocadillos de salchichón con los de mortadela y pasando a veces hambre.  Mi bici, mi primera mountain bike era una BH Alu 500... Yo  adoraba aquella bici.  Llegamos al Monte del Gozo, me emocioné al ver las torres de la catedral y sobre todo al volver a ver a David que se había accidentado la mañana de ese mismo día. Al día siguiente, juntos de nuevo, rodamos hasta entrar en la plaza del Obradoiro. Por supuesto, acudimos a la misa del peregrino y no nos planteamos ni por una décima de segundo si eramos o no congruentes con nuestras propias convicciones religiosas. El Camino de Santiago empieza siendo un viaje de aventura, y acaba siendo un viaje espiritual  se quiera o no.

El segundo Camino, lo hice años más tarde, no podría precisar cuando, pero es posible que aun fuera universitario.  Lo hice con Marce, también en bicicleta, de hecho a Marce le conocí montando en bici y fuimos amigos mientras mantuvimos la pasión por las dos ruedas y los pedales. En aquella ocasión hicimos el "Ramal Aragonés" que va desde Somport a Puente La Reina, y allí, como estaba previsto, pusimos fin al mismo.  De este viaje, a pesar de ser más reciente en el tiempo, mantengo unos recuerdos más difusos... Recuerdo la belleza decadente de la estación internacional de Canfranc, el albergue Pepito Grillo y el enfado (con razón) de su dueño que nos insistió en que no metieramos las bicis dentro de la cabaña y al que no hicimos caso. Recuerdo sentirme avergonzado porqué le dimos nuestra palabra y luego no le dimos valor.  Recuerdo vagamente la Foz de Lumbier porque mientras la recorríamos tenía muy presentes en mi cabeza la noticia del tiroteo entre ETA y la Guardia Civil sucedida allí unos años antes, recuerdo rodar horas bajo la lluvia y, raro en mí, no acabar constipado.  Recuerdo un camino mucho más solitario y en el que apenas nos relacionamos con nadie...  También recuerdo percibir cierta hostilidad hacia nosotros en Puente la Reina.

Ahora que escribo estas líneas, me doy cuenta que un Camino de Santiago que no tiene como objetivo llegar a Santiago (se logre o no) no es un Camino de Santiago en absoluto, es simplemente una ruta cicloturista lo cual no es malo ni mucho menos, pero sí que es diferente.

Este año es posible que me embarque en mi tercer Camino de Santiago, así parece que será si nada se tuerce.  Ayer, acompañado por Gema y Pepa acudí a la calle Carretas a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago para adquirir la credencial del peregrino, el listado actualizado de albergues y sobre todo la guía.  A Pepa no la dejaron cruzar la puerta de la asociación, nos pidieron que la dejáramos atada en el descansillo, ésto, en la práctica, hizo que  cruzara solo el umbral de aquellas oficinas y que sintiera el primer momento de zozobra emocional que enseguida pasé a mezclar con la percepción del estómago dando saltos ante la mera posibilidad de materializar una vivencia así.

Esta vez, el plan es ir sólo.  Gema no pude venir, Pepa tampoco y de no poder ser un viaje con ellas no soy capaz de imaginar un viaje con nadie más. Si esto sigue adelante, saldré el 11 o el 12 de agosto y espero llegar a Santiago el domingo 20 lo más tardar. No se que tal llevaré lo de estar sólo, no se si lo soportaré o si no, no se si llegaré en un estado de forma ciclista aceptable a la fecha de la partida y tampoco se si tendré algún problema físico o mecánico que me impida llegar a mi destino.  Esto es exactamente lo que es una aventura y yo, desde que volví junto a Gema de Nepal, tengo una gran necesidad de volver a vivir una.


domingo, 30 de abril de 2017

Rodellar - Semana Santa 2017

 13 de abril de 2017


Inicio con estas líneas mi primera entrada a tiempo real en este cuaderno de bitácora.  Así que a modo de prueba  que mejor oportunidad que una escapada de Semana Santa con la excusa de salir a escalar.


Rodellar 

...Y es que mis dedos se pelean en este momento con un teclado usb integrado en la funda de la  tableta y lo están pasando fatal, pero lo relevante no es la pelea de mis dedos sino el lugar dónde lo hacen,  una mesa del Kalandraka el refugio de escaladores de Rodellar, donde hemos cenado  una hamburguesa vegetal de arroz y unos filetes de lomo ecológicos que ha cocinado mi amigo Javi, y que antes, en ese mismo lugar, habíamos asistido a una muy interesante charla sobre nutrición para el deporte que ha dado su hermana Belén, conferencia a la que asistimos junto con nuestra amiga Susana con la que también acabábamos de reencontrarnos.

Nutrición para deportistas


14 de abril 2017


Nos hemos levantado con el cuerpo mucho más descansado y hemos decidido desayunar en el aparcamiento de las furgos. Ha sido una buena decisión, Gema y yo teníamos hambre y  nos hemos puesto las botas.

Tras recoger hemos hecho parada en el Kalandraka para un último café y sobre todo para usar su baño.   De verdad que no entendemos como es posible que monten un parkin de la leche con servicios públicos y los tengan cerrados todo el año.   Estoy seguro de que todos y cada uno de los ocupantes de las furgonetas del parking preferirían pagar dos o tres euros por noche y contar con unos baños operativos e incluso cierta vigilancia.  Es increíble que en este país no se enteren de lo que en el Norte de Europa llevan ya años enterados: no todo el mundo quiere hacer turismo de hotel, por el gasto, la planificación y las limitiaciones que supone, pero que eso no quiere decir que esta otra manera de viajar no pueda suponer un rendimiento económico del que se beneficen todas las partes implicadas.
Parking de Rodellar

Hoy hemos bajado mucho más animados al sector La Fuente, por el camino Susana nos ha dado un toque para unirse y, a su vez, ella se ha puesto en contacto con Belén, y ambas han movilizado a otros amigos,  Javi también confirmó su asistencia  y al final el día de escalada ha tenido un gran componente social.

Primero, Gema y yo hemos empezado escalando un Vº de nombre "La Marabunta", buena vía por cierto, y luego su hermana de 6a "Agamenón"  que también era muy agradable de escalar.  Al bajar, ha llegado Susana con unos amigos y Belén con Simón.  Rodellar está a tope estos días. A tope quiere decir que sectores como éste con vías fáciles, hacen parecer a Patones una escuela solitaria.  Tanta presión humana nos deja sin vías disponibles por lo que nos desplazamos al vecino Furia Latina donde le damos caña a "La biciclette bleue" otro 6a con el que terminar de calentar.

Reconozco que esta última microvía parecía una ponzoña y que eso la había mantenido alejada de los intereses del resto de la horda humana, pero quitando su equipamiento que podría ser mejor  (sobre todo la Reunión que se merece un segundo parabolt) la vía no está mal, es técnica y ligeramente desplomada lo que te deja el cuerpo chahi para darle un tiento al 6c vecino, "Trinchacamions"

Sin embargo me equivoco de vía y dejo dos cintas en a saber qué,  Javi sospecha de mi error pero yo lo niego sin dudarlo... Evidentemente Javi tenía razón pero es tarde cuando me doy cuenta. Una cordada catalana se nos ha metido en la vía.  Da igual, con Javi cerca el karma fluye y los dos catalanes resultan ser unos tíos super majetes.

Haciendo tiempo Javi se escala un 7b y luego desmonta la cintas que coloqué  en la vía equivocada, el proceso da para alguna coña y para reunirnos en el mismo pie de vía a Gema,  Javi, Susana, Belén, Pepa y amigos, y el corazón se me regocija en silencio.

Rodellar, bajo Trinchacamions, 2017.  Esta foto mereció por si sola todo el viaje.

Me toca a mí darle caña al 6c, no lo hago mal, pero no la encadeno, tres pegues más tarde creo tenerla matizada, pero ya no tengo fuerzas.  Es el momento de escalar para otros.  Gema ha demostrado una santa paciencia que merece dedicación, Belén también quiere hacer alguna vía para volver a la actividad vertical.  Encontramos un Vº libre y Gema le da dos pegues, no le sale pero su objetivo es hacer metros de primera hasta que entregue la tesis y si cae algo bienvenido sea,  Ta Fiolé con tónica ya estaba en su libreta desde el 2013.

Dejamos morir el día en el Kalandraka, nos duchamos y mientras Gema le dedica una hora y media a su tesis  yo aprovecho y ademas de  escribir estas líneas nutro mi libreta de escalada con las conquistas del día, que son modestas pero muy bien recibidas.

Cenamos con Susana, Belén y su chico Simón y juntos hacemos la mesa donde las risas rugen más fuerte de todo el Kalandraka.

15 de abril


Hemos quedado con Belén y Simón en el camping para redesayunar y despedirnos de ellos, pero al llegar comprobamos que no podemos entrar en la terraza con Pepa, por lo visto hay que dejar a los perros atados en la puerta... Unos cuantos peludos atados nos miran con cara de no entender nada.

Nosotros no podemos hacer eso, y no hay mucho más que exponer, Pepa es una más, lo es desde que cruzó la puerta de nuestra casa y consiguió hacer de ella también su hogar. Así que todo el pelotón toma el desayuno en el Floren (tino) el bar de la plaza. donde nos esperaba Susana  y donde también se adhirió Javi cuando faltaba poco para irnos.

Son más de las doce cuando emprendemos el camino del barranco del Mascún, sabemos que va a ser difícil escoger vía pues las hordas de escaladores invaden como un virús las paredes de los sectores que vamos atravesando en nuestro camino.  Intento mentalizarme para no agobiarme pero acabo sucumbiendo.  Cuando finalmente decido meterme en Trinchacamions, mi proyectito ansiado, casi tengo que meter los codos para que se entienda que nosotros llegamos primero.   Reconozco haberme puesto muy nervioso, pero tras un primer pegue lleno de frustración, acometo el segundo mucho más calmado... Nosotros también somos gente y también estamos allí ocupando un espacio, es lo que hay.


16 de abril

Último día completo en Rodellar, así que nos hemos levantado con ganas de darlo todo.  Hemos desayunado al estilo furgonetero y luego hemos subido al Kalandraka a por el segundo café del día. Por el camino nos hemos cruzado con Susana que se iba a Oviedo, nos hemos despedido con todo el cariño del mundo y con ganas de que nos volvamos a ver pronto, muy posiblemente en Madrid.

Con tanta gente en Rodellar, las líneas telefónicas están saturadas y el datáfono del refugio ni está ni se le espera. Tengo ganas de llevarme una camiseta de recuerdo y el efectivo que nos queda no da para caprichos. Por suerte para mí consiguen la autorización para el pago mediante llamada y salgo de allí con mi souvenir bien guardado en la mochila.  

A pesar de lo dicho en el párrafo anterior se nota que hay menos gente, por la mañana en el parking aparecieron algunas plazas de aparcamiento vacías y de camino a los sectores la cosa es obvia. No es que no haya ambiente, que lo hay, pero ya no es como la "Rave" del sábado.

Calentamos en el quinto que queríamos, "Los Jumbis", y acto seguido vamos a por la vía número 5 de la guía, que es el único 6b+ del sector y que ya podían haberle puesto un nombre.  Con la emoción de su encadenamiento sin demasiadas agonías, vuelvo a intentar Trinchacamions aunque consciente de que las fuerzas ya han empezado a disminuir. De nuevo me salen los pasos, pero me veo sin resistencia  para chapar el último parabolt y salvar el  desplome.


Como es el último día y Gema ha escalado poco de primera dedicamos el resto de la tarde a proyectos comunes que le permitieran trabajar la cabeza, con esa idea nos metemos en Nique los Jabalines,un teórico IV+ que se le resiste y que casi me tumba en un paso a media vía en el que había que estirarse como un día sin pan.  Para mí que eso al menos es 6a.

Cabra "Roderallensis"  Durante un rato causaron terror por las piedras que arrojaban a su paso, separados de las paderes y ya sin peligro ver seres tan hermosos en libertad es un espectáculo maravilloso.


Ardilla (6a) es la última vía que me queda por encadenar del sector y resulta ser una vía muy agradable para poner el colofón a un gran día, se aprieta un poquito arriba, pero no es más que un poquito de resistencia para que el encadene sepa mejor.

Casi nos íbamos cuando una cordada vecina se atasca en una vía que les habíamos recomendado, hoy por ti, mañana por mí dice el dicho.  Nos alegramos de poder desatascar su tarde.

Dejamos caer la tarde en el Refu, Gema con su tesis y yo intentando encontrar una Wifi para ir nutriendo de contenido esta entrada, La Wifi no apareció, en cambio, si lo hicieron un par de barranquistas madrileños y luego Javi con un grupo de amigos.


Durante la cena, una  paleoteoría expuesta por uno de los integrantes de  la mesa  explicaba a su manera  "cierta tendencia" en las actuales habilidades femeninas con los mapas lo que desató la polémica y unas cuantas carcajadas con las que dimos por bien concluida la jornada, como se expuso por el mismo orador, existe también cierta tendencia a que después de cenar entre sueño y los humanos se vayan a dormir.

17 de abril

Amanece en nuestro último día festivo y nos lo tomamos con calma, en la jornada anterior habíamos vaciado el tarro de las ganas de escalar y lo habíamos hecho consumando algunos objetivos: en primer lugar habíamos completado los encadenes de todas las vías del sector La Fuente,  en segundo término he dejado una divertidísima vía pendiente de encadenar, Trinchacamions y tengo despejado el camino para el resto del sector Furia Latina. A pesar del agobio humano que hemos vivido la mayor parte de los días que hemos estado aquí, tengo ganas de escalar en Rodellar, quizás echaba mucho de menos escalar con amigos y eso lo haya compensado todo.


domingo, 12 de febrero de 2017

FRANKENJURA III - Visita a Treppendorf (Thoman), Bamberg, Munich, Dachau, Epílogo y regreso

Llegaríamos a Munich el 27 de septiembre de 2016, atrás iban a quedar los bosques de Frankenjura y nuestras ganas de escalar en sus paredes rocosas. A estas alturas Almudena, Antonio y Cora ya estaban de regreso en Madrid, pero a nosotros aun nos cabía más mundo por ver, de hecho aun no habíamos acabado nuestra incursión en la región de Franconia (Franken). Aun quedaban dos balas que disparar aquí.  Tras despedirnos de Martha y dejar atrás el camping Oma Eichler nos esperaba a  60 kilómetros el pequeño pueblo de Treppendorf. 

Treppendorf cuenta con una población residente de  tan sólo 170 habitantes, pero es famoso en el mundo de la música por albergar la sede de la empresa Thomann, la tienda de instrumentos músicales más grande de Europa, dedicada fundamentalmente a la venta  por Internet, pero que también cuenta con una tienda física de proporciones colosales, casi catedralicias y nosotros acudimos a su encuentro como peregrinos devotos de la música y de las herramientas que permiten su generación.

Llegamos a Treppendorf con las últimas luces del día y no vimos nada claro donde quedarnos a dormir, cuando nos decidimos por el parking de Thomann que entonces estaba desierto, no tardo mucho en salirnos al paso un coche de la empresa de vigilancia. No hizo falta más; nos marchamos de allí  justo antes de que nos echaran.  Descartado Treppendorf como lugar de pernocta conducimos de regreso hasta Burgebrach donde hicimos noche junto a un campo de fútbol.  Podíamos haber encontrado algo mejor, pero era noche cerrada y estábamos un poco desesperados.  Por primera vez, al estar en un entorno tan relativamente urbano, estuvimos un poco incómodos e hicimos lo máximo por no dar el cante. La Fiera se nos quedó pequeña por primera y única vez en todo el viaje.   Aun así, las adaptaciones en las que trabajamos durante meses funcionaron como debían y sobre todo aquí agradecimos contar con el saloncito interior y el poty.

Aparcamiento de Thomann, a primera hora ya estaba lleno a rebosar





Empezamos la visita por la cafería restaurante "la T.Kitchen", donde un súper simpático barman nos sorprendió hablándonos en un perfecto español.  Lamento no recordar su nombre, nos cayó genial y nos dio un montón de buenos consejos sobre Thomann y nuestra visita a Alemania.

Sin ánimo de ofender a nadie, se puede decir que visitar la tienda física de Thomann es para un aficionado a la música lo mismo que  para un enamorado de la pintura visitar El Prado.


Entrada a la tienda

Un amante de  las guitarras con dinero puede aquí volverse completamente loco.

Pepa nos acompañó a la recogida de algunos "souvenirs"

Bamberg

Después de visitar Thomann no había mucho más que hacer en Treppendorf y estábamos demasiado cerca de Bamberg como para resistirnos a recorrer los 20 Kilómetros que nos separaban de esta ciudad que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1993.

Hacer un viaje sin planificar las visitas y sin poder consultar Internet (cosas del Roaming) nos hizo en un principio tener una pequeña sensación de frustración, sin embargo una vez asumido este hecho y lograda la relajación adecuada, hacer "puerta fría" por el mundo también hace que a cada vuelta de la esquina nos esperen sorpresas inesperadas... En este viaje nos perdimos muchas cosas que hubiéramos visto con un poquito de previsión o una guía de viajes adecuada... pero también fue divertido ir de sorpresa en sorpresa.  Bamberg fue una de ellas. Fuimos casi por ir, y nos encantó.

Escribiendo esta entrada de "Bitácora Vertical" redescubro la milenaria ciudad de Bamberg y reinterpreto las fotos captadas por nuestra Panasonic.

Corría el año 1007 cuando Enrique II elevó a Bamberg a la categoría de sede episcopal y residencia señorial, predestinándola así para ser monumento y convertirse en el centro de un episcopado recién creado y al mismo tiempo en una segunda Roma (al igual que en la ciudad eterna, siete colinas protegen la ciudad). Además de con Roma Bamberg también es comparada con Venecia por la mezcla del entramado urbano con la orilla y los canales del  río Regnitz (fuentes: www.hola.com , http://www.germany.travel/es)

Callejeando por Bamberg
Grüner Markt
Pepa ha terminado de aprender a ir con correa  en este  viaje, a cambio
 ha conocido mundo y nos ha acompañado a  lugares a los que en España
 le hubiera estado vetado el acceso.

Después de unas horas de visita esta 
cafetería nos sirvió para hacer un 
descanso y avituallarnos, una vez 
más Pepa fue también bienvenida.

Catedral Imperial de los Santos Pedro y Pablo y Jorge, es uno de los monumentos arquitectónicos más conocidos de Alemania y ha sido el lugar más famoso de Bamberg desde su finalización en el siglo XIII (Fuente Wikipedia)

Munich

Jardín Inglés, río Eisbach ¿Surferos en Munich? Una de las muchas sorpresas que nos dio la ciudad en nuestra breve visita
 
Jardín Inglés, es uno de los parques urbanos más grandes del mundo, más aun que Central Park o Hyde Park


Camping Thalkirchen,   muy caro en esta época, pero gracias al excepcional transporte público de la ciudad al menos no tuvimos que mover la furgo hasta el día de la partida.
Munich:  Capital del Estado de Baviera, grande, muy bonita y con multitud de rincones interesantes. Estuvimos allí 2 noches y casi tres días y hubiéramos necesitado muchísimo para saborearla como es debido. Habíamos venido al reclamo de la famosa Fiesta de la Cerveza o Oktober Fest,
Muniquesas con sus trajes típicos. Las bicis es un medio de transporte muy utilizado en las ciudades que visitamos de Baviera.
fiesta que nosotros habíamos imaginado a "Campo abierto" y resultó ser una feria en un recinto cerrado con atracciones, puestos de comida y carpas de las empresas cerveceras donde sirven las famosa bebida de cebada en  jarras de vidrio de 1 litro (que compartimos para no morir en el intento).

Gema y yo tenemos un pasado noctámbulos, pero una vez dejada atrás la noche y dedicados de lleno a una vida más bajo la luz del sol, nos costó un poco entrar en ambiente y eso que la espectacularidad los alemanes de todas las edades vestidos con sus trajes típicos cantando y bailando encima de las mesas mientras portaban las mencionadas jarras de cerveza, nos puso fácil mezclarnos con la masa, lanzarnos a la arena y mover el esqueleto como es debido.
Autobús turístico

 El Oktober es caro, pero salvo algún borracho británico y el típico gambilla verbenero,  se puede decir que el ambiente es bastante sano y se puede disfrutar sin temer encontronazos desagradables.  Nosotros queríamos asistir y participar, y lo hicimos modestamente, pero si bien volveríamos a Munich, no lo haríamospor su famosa fiesta del otoño, sino porque la ciudad tiene suficientes argumentos para justificarlo por si misma.

Empezamos la visita en la céntrica plaza conocida como Marienplatz que es el centro y el corazón de Múnich desde su nacimiento. Originalmente la plaza se llamaba Schrannen, pero fue renombrada como la Plaza de Santa María para pedir a la Virgen que protegiera a la ciudad de la epidemia de cólera que la asediaba (disfrutamunich.com)

Marienplatz con la columna de Santa María y el edificio del Nuevo Ayuntamiento desde donde todos los días a las 11, 12 y 5 de la tarde las figuras a tamaño natural de su carillón realizan la Danza de Cooper para conmemorar el acto que tuvo lugar para celebrar el fin de la epidemia de peste en 1517.
Tras asistir al espectáculo del carillón nos dejamos caer por el próximo Viktualienmarkt o mercado de alimentos que  compone un espacio animado que reúne a turistas y locales, ya sea para comprar productos frescos, comer algo en sus puestos, o bien para tomar una refrescante cerveza en el agradable biergarten (jardín de la cerveza), uno de los más famosos del centro de Múnich.
 
Viktualienmarkt

Viktualienmarkt - tratándonos bien al estilo local

Karlplatz
Nos dimos un buen tute intentando extraerle el máximo jugo a nuestra breve estancia, y en este tránsito Pepa no dejó de acompañarnos ni en nuestros recorridos a pie ni en la visita a bordo del autobús descapotado turístico,el único lugar a donde no pudo entrar, con mucha lógica es al recinto del Oktober Fest.


Esta estatua colosal en bronce ubicada en la Theresienwiese de Múnich es la representación más famosa y también la más monumental de Bavaria


Disfrutando a lo grande con mi chica en el Oktober Fest
Dachau: a tan sólo 30 kilómetros de Munich, es obligada la visita a esta pequeña ciudad donde los nazis construyeron su primer campo de concentración a gran escala.  Pensamos que estaríamos allí un par de horas y acabamos la visita cuando nuestras fuerzas no daban más de sí 4 ó 5 horas más tarde.  Muy recomendable la visita, desde luego es mucho más que turismo,  es sobre todo historia negra de nuestra especie y un conjunto de enseñanzas que creo que no hemos terminado de aprender.

Arbeit macht frei - El trabajo os hará libres



Hornos crematorios

La visita a Dachau es realmente agotadora, no solo por sus dimensiones, sino por la intensidad de las emociones que se despiertan y para las que no estábamos preparados... Nos fuimos de allí realmente fundidos.
Punto final

Los viajes no llegan a su fin hasta que no te sientas en el sofá de casa y enciendes la tele pero desde Dachau aun tenemos 1.989 Km. que recorrer y dos días completos de carretera y manta antes del "Hasta aquí hemos llegado".  Esmeralda nos guía firme por ese periplo en el que además de conducir, ya sólo sacaríamos tiempo para una visita exprés a Friburgo y lo estrictamente necesario para repostar combustible, estirar las piernas-patas, comer y dormir.
El camino de vuelta sigue siendo parte del viaje, y en el nos seguiremos cruzando con gentes de otros lados cuyas vidas apenas conectan con las nuestras en un frugal cruce de caminos... De algunos nos llevamos una sonrisa recíproca
Las manos de Gema y las mías se alternan al timón de la Fiera por una maraña de ríos de alquitrán cuyo último ramal desemboca en nuestro madrileño barrio de Carabanchel.

Hemos vuelto a casa, a nuestro país, a nuestro querido y odiado Madrid y tras reinstalarnos, sentarnos en el sofá y enchufar la tele, lo primero que sentimos es que tenemos otra vez ganas de escalar, y también de reunirnos con nuestros compañeros de viaje en Patones, donde les conocimos y haciendo lo que más nos gusta hacer.

En la memoria quedan las vivencias, los horizontes ampliados a dos nuevos países, con sus ciudades, sus pueblos, las peculiaridades de sus gentes y su forma de hacer las cosas, y mientras, hemos seguido escalando y pasándolo bien intentando no molestar a nadie, respetando al máximo la naturaleza cuyas maravillas no nos cansan y disfrutando al máximo de todo ello. Objetivos Cumplidos.