domingo, 3 de agosto de 2014

Quirós + Picos Versión 2014.

...El otro día, en el programa de la 2 "La Noche Temática", Hugh Hefner, fundador de Playboy, se refería a la estructura estable de su revista como un valor añadido para sus lectores, que son capaces de acceder a las distintas secciones con la misma familiaridad con que lo harían a las estancias de su propia casa.

Si cada año transcurrido en Bitácora Vertical, fuese un número de una revista editada por Hugh Hefner, siempre habría una sección dedicada a Quirós.  La recurrencia será cansina para algunos,  pero otros, quizás acaben de convencerse de conducir sus pasos hasta allí, y entonces puede que, si surge la chispa y hay suerte, tras una buena tarde escalando metidos en una postal, acaben corriendo cuesta abajo destino a Aciera para asistir, cobijados en la terraza del Sol' Horrin, al espectáculo de la lluvia en Asturias, agarrados a una merecida cerveza y un buen bocata de cecina de León.  Para entonces quizás ya hayan sucumbido al hechizo de Quirós.

En este Valle tengo todo lo que necesito para ser feliz.

Yo ya hace años que descubrí el paraíso;  me llevó allí Jonás Cruces cuando aun no timoneaba su empresa "Todo Vertical"  y, solo por eso, le estaré agradecido siempre.  Yo también he llevado allí a otra gente, a amigos, a mi queridísima María y desde hace años ya no es sólo mi lugar sino también el lugar de Gema y Pepa, mi familia elegida.

Con los años me he vuelto más precavido en las relaciones humanas y más egoísta.  No quiero que nada cambie allí, ya no quiero que nadie más comparta el hechizo, si no va nadie... mejor... Pero todo el mundo sabe que es imposible callarse las grandes pasiones y eso es lo que siento cada vez que aparco en las Agüeras y contemplo el Hórreo que recorta el Pico Mayor y las montañas que sustentan las paredes de escalada  ¿Cómo mantener el pico cerrado?
 
A veces amenazaba lluvia y había que guarecerse bajo el hórreo de Las Agüeras
Hasta la especie humana, qué solo parece funcionar al compás de una especie de grito royo ¡Atila somos todos! Aquí parece haber sabido enhebrarse bien con el territorio y lograr una duradera tregua basada en el aprovechamiento y no esquilmamiento del entorno.   Incluso su gran modificación, el embalse de Valdemurio, queda encajado con perfección artística en el fondo del valle y no merece reproche alguno.
Todo el mundo se encuentra aquí agustito.
Nací en Madrid, cuando era adolescente envidié a todos aquellos que tenían un pueblo al que escaparse con sus familias en verano...  Al igual que Gema y Pepa son mi familia y nos hemos escogido los unos a los otros (bueno a Pepa la eligió Gema que también fue la que me eligió a mí) a Quirós y concretamente al entorno a Valdemurio lo hemos elegido nosotros como nuestro pueblo y, no me irá nada bien la vida, si al menos una vez al año no dejo caer mis huesos por allí.

Las vías:

-El Escalón: tres largos, V+/6b+/V, el primer y tercer largos ya los había encadenado en 2011. El segundo, reequipado por nuestro amigo Manuel había quedado pendiente hasta hoy.   La vía tiene ambiente de principio a fin.  Creo que una vez la hice de un tirón hasta la tercera reunión con una cuerda de 80 metros... (y luego la rapelé hasta el suelo en dos tramos) Pero la memoria es frágil y esta información debe considerarse con todas las reservas. En todo caso, en esta ocasión ensamblé los dos primeros y rapelé desde esta reunión a la primera.

El 2ª largo, el duro, tiene los seguros bien puestos y se pueden acerar si fuera necesario ¡Cuanto te debemos Manuel!

-La Placa Torres, 6c.  Esta gran vía me dejó un sabor agridulce, al tercer pegue con buenos alargues en los pasos clave, la hice sin parar hasta la reunión. En el pegue definitivo cosí un alargue de dos cintas en una de las últimas chapas, pasado ya lo más duro.   La considero encadenada, pero con mala ética y se que la repetiré para limpiar mi conciencia.

La Corner, a día de hoy, inalcanzable.


-La Corner, 7a: preciosa y fuera de mi alcance.  Es en realidad un 2º largo de algunas de las vías de la placa inferior.  Al menos le pude poner las cintas escalándola desde abajo. O dicho de otro modo, los pasos duros se pueden acerar y la vía se puede montar desde abajo si tienes la altura suficiente.


Ampliando el conocimiento del terreno:


El año pasado dejamos "interruptus" nuestro intento de ascensión al Picu Mayor, y las cuentas pendientes en estos temas las llevamos fatal. Así qué, espoleados también por nuestra inminente incursión en Picos, quisimos probar nuestras piernas ascendiendo a esta impresionante cima que preside Valdemurio.
Nuestra idea esta vez, era intentarlo saliendo como el año pasado, desde Villaorille, pero esta vez rodeando la sierra dirección a Toriezo y regresando a las Agüeras por el otro lado de la sierra, por terreno ya conocido.
Gema posa ante el Picu Mayor o Gorrión

Logramos el objetivo principal, la cumbre del Gorrión (nombre por el que es conocido esta montaña por los no-locales).  La cumbre nos supo especialmente bien porque a pesar de su fácil acceso, es muy aérea y las vistas espectaculares... Lamentáblemente me dejé la cámara y sólo los móviles registraron nuestro paso para la posteridad..

No teníamos claro como enlazar con la ruta que dejamos el año pasado en la Braña de Quintaneiro así que como él día amenazaba lluvia y estábamos más que satisfechos, volvimos a Villaorille retrocediendo sobre nuestros pasos.   En la cima, el altímetro marcó una diferencia con nuestro campo base cercana a los 1000 metros de desnivel.

Picos de Europa:

Quirós es nuestro pueblo de adopción, pero puestos a ampliar horizontes, también hemos adoptado una cordillera, probablemente, la más bonita de España,  la de Picos de Europa

Picos sería otra de las secciones fijas de esta revista de confección anual.

"El Sota", nuestro amigo de las Colladinas de Collado Jermoso, nos esperaba en Poncebos acompañado de su amigo Luís, al que no habíamos visto hasta entonces, y a quien esperamos volver a ver muchas veces.

Sota nos había preparado una ruta dura y llamativa: Partir  de Poncebos, hacer el Cares y, poco antes de llegar a  Caín, subir hasta el refugio de Vega Ario por la Canal de la Trea, comer y bajar por la Canal de Culiembro.

Nosotros teníamos serias dudas de nuestras aptitudes para la ruta, básicamente porque este año en lo relativo a andar, no hemos hecho ni el huevo, y por otro lado, porque la Trea arrastra una fama de dura, que excede de sus 1.200 metros de desnivel

De camino a Caín yo no lo veía claro, hacía algo de frío y mis sensaciones no eran nada buenas.  Durante una hora pareció que la gran ruta proyectada se iba a limitar a completar el Cares, pero al salir el sol mi cuerpo se entonó y mis expectativas cambiaron.   En cuanto al resto del pelotón, decir que cuando Gema pilla un ritmo no lo suelta y que el Sota y Luís eran motos que fingían ser bicicletas para no romper el grupo durante la ascensión.

Luís, Gema, Sota y Pepa junto al poste que indica el devío a la Trea

Fuente del Peyu, único punto con agua dentro de la Canal de la Trea
La Canal de la Trea es dura por el desnivel que salva pero no es ni aérea ni exige nada que una persona con una buena condición física no tenga.  En resumidas cuentas se trata de coger un ritmo y de parar lo imprescindible...  Así, al tran trán,  llegamos los 5 hasta Ario, donde a Pepa se le quitó el cansancio en cuanto vió la primera gallina suicida camino de su hocico. Tuvimos que atarla en corto.
En la ascensión desde la Ruta del Cares hasta la parte más alta de la Canal habremos ganado 1200 metros.



Después de un par de horas, el extremo superior de la canal está al alcance de la mano

Por fin, estamos arriba.  Nos queda un paseito hasta Vega Ario.


Luís y Sota son dos tíos de puta madre sin su ilusión ni lo hubiéramos intentado


Cerca de Ario, una expedición de espeleólogos habían instalado su centro de operaciones. Desde aquí ya olemos la cerveza del Refugio.

Por ahí debíamos andar cuando nos rescató el helicoptero hará unos añitos.
  No pisábamos esta Vega desde nuestra entrada triunfal en helicóptero hará unos años. Ignacio, el guarda, aun se acordaba y nos pudimos echar unas risas a cuenta de la anécdota, si bien aunque somos capaces de reírnos hasta de nuestra sombra, a Gema y a mí, esta aventura aun nos saca los colores.
Cumpliendo con los protocolos hídricos y alimenticios de rigor.

Después de comer gran parte de lo que llevábamos, tomarnos la merecida ronda de cervezas, y la segunda y necesaria (en nuestro caso) de Coca-Cola para recuperar los niveles de azúcar,  nos pusimos en marcha con dudas sobre si daríamos con la Canal de Culiembro.  

Un poco más a la izquierda de donde señala Sota, empiezan los hitos que nos bajarán a Culiembro.
Aunque la labor de guiado la teníamos totalmente delegada en Sota y Luís, sus dudas nos despertaban cierto cosquilleo de estómago y nos mantenían con la tensión de las grandes aventuras en Picos.   En este caso íbamos justos de fuerzas, y por dentro deseé que todo fuera bien y que no hubiera que dar vueltas por esos collados de Dios.


Tras algunos momentos de duda, El Sota hizo valer los galones y abandonamos la ruta hitada para tierar en línea recta hasta las casas y construcciones que conforman los Invernales de Ostón, donde está  ubicado el poste que indica el principio de la Canal de Culiembro.
 
Hubo un momento de duda y Sota apostó por tirar hacia el grupo de casas, que constituyen Los Invernales de Ostón.  Creo que en el proceso me aposté una cerveza.  Este es el momento en el que poste borra las dudas sobre el camino a seguir y sobre quien paga las cervezas.
 
El descenso por la Canal de Culiembro es sencillo y se puede hacer a buen ritmo

Canal de Culiembro.


Ruta del Cares
Dado lo marcado de la senda y el desnivel relativamente suave (comparado con La Trea), me vengo arriba y bajo al trote seguido de la sufrida Pepa que me disputa la primera plaza hasta el cruce con la ruta de El Cares.   Esta frivoleté, me la puedo permitir porque Sota y Luís escoltan a Gema hasta que nos volvemos a reunir todos para reemprender la marcha juntos de vuelta a Poncebos.





Sota marca un ritmo tan endiablado que solo podemos chupar rueda... Poco a poco, como ciclistas en La Vuelta a España, nos vamos descolgando y buscamos nuestro propio ritmo...pero nunca nos perdemos de vista.  

Cuando llegamos al bar, comprobamos que hemos estado más de 10 horas de actividad.   Estiramos un poco y procedemos a hacer los honores a  un merecido tercer tiempo.  Pepa está derrengada, pero estamos seguros de que se lo ha pasado a lo grande.   Todos hemos tenido mucha suerte de que el sol no llegara en ningún momento a apretar con fuerza.

Finalmente nos despedimos en el aparcamiento del funicular, las despedidas son tristes, pero esto es solo un hasta luego, supongo que hemos iniciado una tradición que repetiremos muchas veces, Sota arroja el guante: "La próxima la Canal del Vidrio"... ¿Quién sabe?

Tras el palizón sopesamos varias alternativas, incluso la de volver ya a Madrid. Hacemos bien en descartarla. De regreso a Quirós lucho contra el cansancio para no despistarme en la carretera.  El trayecto se me hace larguísimo.

El domingo,  a nuestro ritmo, iniciaremos el retorno a Madrid y a nuestras obligaciones habituales. El año que viene volveremos, probablemente duplicando el número de días y con un guión abierto y parecido...   Como la estructura estable de la revista de Hefner.
Rota de contenta

domingo, 22 de junio de 2014

De lo de volver a encadenar. El Risco de la Foca

He vuelto a encadenar. Será un simple 6a, al quinto pegue y evidentemente con las cintas puestas, pero significa mucho.  12 metros de roca de pura adherencia con el verano recien estrenado no es poca cosa, y menos con el tipo de vía que nos encontramos.  Hablo de esa placa a la izquierda del risco, que contiene 5 vías, todas anónimas salvo "Terapia de Golpes".  

En este bloque todo está perfectamente ordenado, las 5 vías incrementan su dificultad de izquierda a derecha, siendo la de la izquierda del todo, el 6a al que me refiero.

Por dar un par de pinceladas, diré que de esos 12 metros, hay que escalar cada centímetro. Que tiene un paso particularmente duro para abandonar el último seguro y que cuando relaja la dificultad te encuentras con un buen paño de roca sin proteger hasta la reunión.  No es una vía fácil; nunca diría que es un 6a, pero tampoco estoy  lo suficientemente rodado para afirmarlo.

El día no amaneció con este guión, al salir de casa estábamos convencidos de que iríamos al Cancho de los Muertos, nos gustó la visita anterior y queríamos meter un poco más de intensidad a la vía que probamos en el Callejón... Pero una cosa es planificar y otra es la vida.  Tulita se resintió de su pata y nosotros, como los marines, no dejamos a nadie atrás.

Así que revisamos las cartas, estábamos en el Tranco con poco margen de maniobra y habíamos traído el bañador.   -En la Foca daba la sombra, ¿No?

Hubiera jurado por mis muertos que así era, así se lo dicutí a Miki la semana anterior...  Pero no,  En la Foca, al menos en las paredes donde fuimos a escalar, da el sol hasta las cuatro de la tarde y tuvimos mucha suerte de que unas cuantas nubes nos dieran tregua de vez en cuando.

Zule, Gema, las perras y yo lo pasábamos mal a ratos, cuando llego una racha de cielo azul dejamos la cuerda y las cintas en la pared y nos bajámos a dar un baño en las  pozas que mojan el pie del risco.

Nos costó meternos, pero en 15 minutos nos habíamos sacado el calor del cuerpo y en 5 más, volvíamos dale que te pego, a pegarle incrédulos pegues a una vía de 6a en la que patinábamos como si el Coleto nos hubiera recauchutado los gatos con cera.

Cuando ya casi dábamos nuestra inoperancia por válida, saco el paso.  En el siguiente pegue Gema también le ve color... y dos pegues más tarde, cuando ya me había resignado, llegué a la cadena encadenando la sección y la vía.  Un poco de sustancia para que germine la Fé, la Pedricera y la de en uno mismo... que llevaba buscándola un buen rato y no sabía donde la había puesto.

Para cerrar esta historia, Este sábado compartimos Patones además con nuestros amigos Almudena y Antonio. Con el verano llegan las vacaciones y los "hasta prontos" y nosotros solemnizamos el nuestro en el Manolo, como mandan los canónes de nuestro devenir en este rollo.   Un placer y vuelvan ustedes pronto y con las pilas cargadas.



jueves, 12 de junio de 2014

Lo más difícil de andar, es dar el primer paso.

Joder, después de tanta inconstancia, volver a escribir en Bitácora Vertical, es casi más complicado que escalar una vía de adherencia en agosto,  pero aquí estamos, como el Guadiana, apareciendo y desapareciendo, sin saber que nos vamos a encontrar a la vuelta de la esquina.

Una catarata en un ojo me ha hecho parar un mes.  Parar un mes en esto de la escalada, cuando no habíamos terminado de coger la forma,  es casi volver a empezar... y volver a empezar, lo confieso, cada vez me resulta más difícil... Una cantinela conocida para muchos, supongo.

Si no fuera porque en esta actividad, en esta forma de organizarme la vida, en este deporte o como queramos llamarlo, he "encadenado" los momentos y las experiencias más apasionantes e inolvidables de mi vida, hace tiempo que hubiera tirado por otros derroteros.   Pero aquí sigo, en post de sensaciones que quiero volver a convertir en rutina, en costumbres tan agradables, que merece la pena no convertirlas sólo en recuerdos.

La vida sigue, aprobé una opo de perfil bajo y solucioné las necesidades económicas básicas.  Como no podía comprar un piso, o porque en realidad me apetecía más, compré un localito, un taller de ideas o  un laboratorio de sueños, que a cualquiera de los conceptos atiende bien.    El garaje de los americanos vaya, sólo que a tres kilómetros de casa.

En él paso mogollón de horas, horas que antes dedicaba a correr, a montar en bici o a entrenar en el Roco... tantas horas que he tenido que ponerme límites: los fines de semana son para escalar o en su defecto salir al monte, hoy jueves he desempolvado la bici tras 6 meses de abandono y quizás, mañana viernes, vayamos la familia a escalar.

Lograr un equilibrio en el que uno se sienta bien con lo que hace y haga sentir cómodos a los que más quiere, es complicadísimo, pero es también un buen proyecto al que meterle pegues.   Tener éxito en el, quizás sea lo mismo que triunfar en la vida. 

Quiero presentar aquí también a Lukas, nuestro "nuevo" coche.   De momento no hace lo principal, que es andar, pero está deseando hacerlo.   Estoy deseando re-estrenarlo con Gema y Pepa y su radio "oldie total".   En la vida, también hay que tener un par de puntos frikis.  O dicho de otro modo, en todo lo que nos podamos permitir no madurar, creo que es mejor no hacerlo.

Lukas







domingo, 20 de abril de 2014

Valeria

...Que fácil la vida del escalador "fanático": Currar, si se puede, y escalar todo lo que se pueda. En el mismo raíl van novias, amigos y animales de compañía... Todos juntos en un viaje por la vida sencillo, placentero y barato.

Pero todo cambia queramos o no, y de repente han pasado 10 años desde que empecé a escalar con mis amigos de entonces... Desde entonces muchas caras y nombres de personas que han sido muy importantes en mi vida perdieron la motivación por escalar  o desaparecieron de la escena sin más.   

¿Qué podía haber mejor en la vida que pelear por superar unos metros de roca cada fin de semana o fiesta de guardar?

La vida es complicada, y cuando crees que sabes manejarla, una simple brisa desmonta nuestros frágiles castillos de naipes; otras veces pasada la tormenta, somos nosotros los que no damos con el modo de volver a levantarlos tal y como estaban.

El 1 de junio volvimos a escalar, solo la lluvia nos a apartado de la pared desde entonces, pero las piezas no encajan como antes.   Poseo muchas más cosas y a veces son difíciles de gestionar. No me separo ni media coma de la verdad cuando digo que no necesito nada más material, que no soy rico ni lo deseo, que me bastaría con disponer a mi antojo de las 24 horas de cada día y que el dinero no fuera un problema para seguir haciendo las cosas que ya hago.

Después de 5 años hemos vuelto a hacer un viaje de fin de semana a Valeria.  La última vez no existía Pepa, teníamos otra furgoneta mucho más pequeña y eramos tremendamente felices con el hecho de ser quienes erámos y hacer lo que hacíamos.

De todo lo que hemos sumado en esos cinco años, únicamente Gema, Pepa y la roca son realmente imprescindibles.  Todo lo demás, curiosamente, lo he comprado y a veces me quita tanto como me da. 

Tres días escalando fuera de forma no dan para muchas muescas en el revólver: mi primer 6b+ calicero a vista en más de un año ("Sin ganas de na' "),  mi primer asedio a un 6c que insistí en encadenar mientras este  insistía en que antes acreditase una fuerza de la que no dispongo (L' once de septiembre) y un 6a+ que da nombre a la escuela que me pedía unos conocimientos de diedros y un valor que no te los da un banco y que me costó reunir.

Tres días que han parecido una semana, durmiendo 10 horas, gastando en botellines sin alcohol que venían con buenas tapas de gambas, aceitunas y tortilla de patatas. Disfrutando de largos desayunos amenizados por el suave hacer de un veterano camping gaz que también nos gestionaba cenas calientes a horarios casi británicos que nos permitían el gran regalo de NO TENER PRISA.

No nos ha faltado nada, Valeria ha absorvido gran parte de mi estrés y mi cansancio... y ha vuelto a llevar mis dedos a este teclado. Simple, barato, inmejorable.

viernes, 17 de enero de 2014

¿Se puede escalar en El Vellón?

El título de la entrada es una pregunta que suelo lanzar a Google y a la cual no siempre encuentro una respuesta actualizada.

 Contribuyendo a la información general sobre el mundo de la escalada y actualizando la cuestión al día de ayer 16 de enero de 2014, la respuesta es No,   con las excepciones del sector la Buhardilla o Los Bloques.

Hasta hacía una semana se podía escalar en los sectores principales hasta la vía "El Escorpión", las lluvias de los últimos días han subido el agua anegando prácticamente todos los pies de vía.

Foto tomada el 4 de enero de 2014, aunque no lo parezca el pie de vía aun permitía ciertas licencias.
Las fotos son de hace una semana, cuando el nivel del embalse aun daba cierta cancha a las aventuras verticales.
El día 16 de enero este estrecho pie de vía estaba anegado

Los distintos aspectos estacionales de este lugar siempre merecen el paseo.

martes, 14 de enero de 2014

...Los días malos...

...Pues sí, en la escalada, como en cualquier otro ámbito de la vida, no todo es coser y cantar.  También hay días malos, días imprevistos en los que nada sale como debiera, en los que no todo es divertido, y en los que cuesta entender porque se tuercen las cosas.

Estos días, excepcionales claro está,  a veces avisan con, por ejemplo, un inesperado mal humor al levantarse o, simplemente eso que no está muy claro, pero que definimos como  "tener mal cuerpo".

Otras veces, sin embargo, no hay síntomas previos que nos hagan subir la guardia o que nos hagan "verlas venir".   Te levantas animado, te ves fuerte en una aproximación larga y llegas con ganas, dispuesto a vivir las experiencias que llevas imaginando durante la semana laboral... Pero entonces la  vía de calentamiento que has hecho millones de veces y a la que nunca has dado valor, se pone rebelde y te dice, como si te guardase rencor "Tu proyecto del día, soy yo"

Otras veces es tu chica, con la que te entiendes a las mil maravillas, la persona a la que más quieres en el mundo, con la que todo fluye, a la que de repente pierdes el punto y acabas por desesperar o por ser desesperado... a veces es un amigo cabezón, o el cabezón del amigo de tu amigo... o en los peores días una anárquica combinación de todo lo anterior.  

El protocolo de actuación, pasa por la pronta identificación de que se está en uno de esos días.  Darse cuenta rápidamente, es vital para poder salvar algún mueble de la jornada, de lo contrario caerás en un maremagnum de dimes y diretes en el que se dirán y se oirán cosas que nadie piensa ni quiere decir realmente.

Una vez detectado el día "marrón", hay que encapsularlo para que todo lo anormal que suceda durante sus 24 horas muera con el y no contagie a los días venideros: Si no te mueves en la roca, no hay que frustrarse, mejor tomárselo como un entrenamiento y dar todo en cada pegue, ensayar las caídas, determinados gestos... cualquier cosa que sume y nos aporte recursos para cuando vuelvan las musas...  En el caso del amigo o novia poseída lo mejor es paciencia, evitar conversaciones delicadas o preguntas absurdas...  Lo agradecerás cuando sea a ti a quien le pique el  bicho del día rarito.

miércoles, 1 de enero de 2014

Five Ten Anasazi de cordones verde o Anasazi Lace Up - verde

Anasazi Lace Up - verde

Tenía ganas de dedicar unas líneas a este modelo de pie de gato de Five Ten, pero aunque los adquirí en 2011, hasta ahora no los había rodado lo suficiente como para  sacar conclusiones de cierto peso. Lo que vas a leer aquí se fundamenta en un uso frecuente (2 días por semana) en los últimos 3 meses y  esporádico en los anteriores 21, en vías tanto de caliza como de granito a partir del 6b.

Este análisis no es el que más trabajo de campo lleva detrás, ni yo he estado en mi mejor momento como escalador, así que es posible que con un uso más intensivo revise esta entrada y matice algunas de sus conclusiones.

La primera, es que me hubiera venido bien no apurar tanto con la talla.  Cuando los compré estaba escalando a mi máximo nivel (7a ensayado) y quería un par de gatos que sustituyeran a mis viejos y fantásticos Five Ten Anasazi de Velcro (hoy, ante el aumento de la gama Anasazi habría que especificar  "Five Ten Anasazi VCS - Golden Tan")  y, que además sirvieran para alternarlos con mis favoritos Sportiva Miura.  Si hubiera seguido mi criterio habitual con los gatos de la marca,  me hubiera comprado la talla 42,5 pero aquí me dio por apurar a la 42, y evidentemente, me equivoqué.

En Five Ten, medio número menos que la talla de calle, es más que suficiente para obtener unos gatos ajustados y soportables.  La piel sintética que utilizan tiene la peculiaridad de casi no ceder y domarlos supuso para mi un  suplicio que no duró solo dos días.

Por tanto, no puedo hablar de su comodidad inicial, ya que mi estupidez me llevo a pasar un tiempo sufriendo las de Caín, pero si de otros aspectos a los que me referiré ahora:

Sus cordones son algo toscos y lleva un tiempo ceñirlos convenientemente, por contra, no se aflojan nunca y reparten muy bien la presión a lo largo del pie.

La lengueta tiene cosido un mullido con un tacto muy agradable y cuenta con poros para facilitar la evacuación del sudor... Esto mitiga  un aspecto bastante desagradable de los Anasazi de Velcro, el olor a pie podrido que adquirían casi desde el comienzo de su uso. 

La horma que marca la personalidad del gato, es ligeramente asimétrica, culmina en una puntera bastante afilada y presenta una buena capacidad de canteo.  Bien para pequeñas ñapas que haya que puntear y no excelente para cantear sobre ellas.  Al menos, no excelente si los comparamos con sus hermanos de velcro, que los mejoran en este aspecto.

La suela que traen de fábrica es la Five Ten Onyx. A a mi no me gusta. Me resultó demasiado blanda y por tanto demasiado específica para escalar con mucho frío. En los Brezos hace un par de años cuando ya empezaba a asomarse la primavera, la degradación de las gomas con cada patinazo era más que evidente.  Es la suela que antes he tenido que sustituir desde que escalo.   Quizás sea una suela que con mucho frío aguante bien en adherencia pura o en caliza, pero no en placas de granito en las que haya que apurar regletas o ñapitas, además de flexar por su baja consistencia, se deshace como la goma de borrar.

Siempre he recauchutado los gatos de la marca Five Ten con las suelas de la casa Stealth C4 y los demás con las distintas gamas de Vibram.   La C4 es una muy buena goma que no tiene  nada que envidiar a la XS Grip, sin embargo, esta vez estaba tan decepcionado con la Onyx, que cometí una herejía y recauchute los Anasazi Verde con suelas de la competencia, las Vibram Edge, cuyas características  antagónicas a las de la Onyx son dureza, duración y diversidad de usos.

En cuanto a la entresuela, estos gatos son poco flexibles de primeras y el hecho de haberlos comprado pequeños enfatiza aun más esa sensación. He tenido que esperar a rodarlos lo suficiente y a que cedieran un poco para poder sentirme agusto con ellos en placas de adherencia. Pero si la dureza de la entresuela puede ser un handicap en vías de adherencia pura,  es todo lo contrario en el resto de tipos de escalada y garantiza una mayor duración al gato. 

La sensación del pie en el gato es, a pesar de la talla, de un ajuste bien pensado y los dolores derivados del error en la talla solo se manifestaban rotundos en vías de adherencia que no permitieran descargar al pie de parte del peso del escalador.

Resumiendo:

-Talla:  Como regla general estará bien medio número menos que la de calle. La piel sintética del gato apenas cederá.
-Horma adecuada para un ancho de pie estándar. Su asimetría no acusada y la puntera afilada se adaptará bien a aquellos que tengan el 2º dedo del pie más largo que el gordo.
-Cordones: Los cordones son un poco coñazo de ajustar y desajustar, pero cumplen su misión muy bien y no se aflojan durante la escalada.
 -Entresuela: De primeras algo dura. A larga, es más una cualidad que un defecto.  El gato necesita rodaje para dar su cien por cien, pero también durará más sin deshormarse.
-Suela: La Onyx es una suela más blanda que la C4 y por tanto en teoría más adherente y en la práctica (sin ningún genero de dudas) mucho menos duradera.  A mí no me ha gustado nada.  Pero eso no la desacredita.  Solo soy un usuario más.   Tino Nuñez es un profesional de esto y le leí una vez un comentario suyo en un blog en el que recomendaba esta suela. Coleto, otra voz autorizada, siempre recomienda en la gama de Five Ten, la Stealth C4 antes que la Onyx. Yo comparto su opinión.
Anasazi lace up Verde-Material: Piel artificial. El tacto está muy conseguido, parece menos artificial que la de los Anasazi  velcro de toda la vida y transpira mejor.
-Uso: técnico. Este gato no está hecho para entrenar en el roco, ni para ser machacado en quintos o 6a. Tampoco es el gato ideal para largas trepadas en clásicas.  Estos son gatos pensados para apretar el grado y fulminar los proyectos.
-Rendimiento:  Lo más subjetivo y lo más probable que revise con el tiempo... De todos los anteriores modelos escribí tras un uso mucho mayor...  En general bueno, pero inferior al Miura en capacidad de punteo y canteo.   También me pareció inferior en este aspecto al Anasazi de Velcro. Inferior a estos pepinos no quiere decir que no sea un excelente material y no haya quien encuentre en ellos la herramienta ideal para encadenarlo todo.   El rendimiento es algo subjetivo que depende mucho de los gustos y de a lo que te acostumbres.
-Precio: En este caso soy poco útil, los compré en Andorra en noviembre de 2011, en la tienda Alpesport y me costaron 75 euros.  Barrabés los tiene en su web hoy, enero de 2014, por 109 euros.
-Apreciación: Si los Miura no te van bien por tener el 2º dedo del pie más largo que el gordo, puede que estos gatos te vayan como un guante, porque son bien ceñidos y la horma de Five Ten siempre se a adapatado mejor a ese tipo de pies que los gatos más asimétricos de la Sportiva.
-Valoración final:  Un gato polivalente limitado por su suela,  robusto, bien construido que transpira bien y con un buen look, pero que no aporta mayores prestaciones en cuanto al rendimiento puro que los clásicos  Five Ten de velcro.  A mi me gustan, pero aun siendo fan y buen cliente de Five Ten, no lo suficiente como para repetir con ellos.