martes, 18 de agosto de 2015

Pedo con Premio - A pico y pala

Pedo con premio (6c): vía patonera del sector Stradivarius.  Corta, de unos diez metros, dos chapas y reunión. Rabiosa de principio a fin, atlética y técnica por igual.  El paso más duro es expuesto, conviene chapar el primer seguro no con una exprés sino con un mosquetón de rosca, la segunda chapa está lejos y el suelo muy cerca, cada centímetro que podamos alejarnos de él ante una eventual caída vale su peso en oro.

Mi experiencia: Después de dar por imposible la Stradivarius, por la incesante afluencia de escaladores que no la dejaban descansar, localicé esta otra vía de igual grado y generalmente vacía.   Después del primer pegue, entendí su falta de popularidad.

El primer parabolt está bajo, pero no lo suficiente como para chaparlo desde el suelo.  La pértiga es una buena solución para poner la primera cinta, pero como dije arriba, mejor poner solo un mosquetón, si es de rosca, mejor que mejor.  Si no se tiene pertiga y no se llega, también se puede poner descolgándose de la reunión de los dos 6a's de su izquierda.

Volviendo a la pértiga, encontrarse puesta la exprés del segundo parabolt evita taquicardias innecesarias, ya es bastante duro pasar la cuerda como para además poner previamente la cinta.

Como el paso es expuesto, yo lo ensayé varias veces con un alargue de varias cintas. Cuando tuve la secuencia matizada y estuve más o menos seguro de que podría chapar bien, entonces ya obvié el alargue y tiré para arriba en el pegue definitivo.

El paso de salida desde el segundo parabolt ya rumbo a la reunión es una travesía a derechas que no es tampoco un trámite, hay un talón que ayuda para poder agarrar un canto decente con la izquierda, pero hay que apretar el paso, y estabilizarse bien con los pies para ganar la reunión.

Es la vía que más me ha costado encadenar, pero no es la de más grado que tengo en la libreta. Curioseando los comentarios de otros escaladores que la han encadenado (8a.nu) por lo general, no la consideran tan dura.

No creo que sea una vía para disfrutar, ni mucho menos, yo no la recomiendo si se tienen otras opciones, pero después de superar con creces mi record de pegues  (6 días = 16 pegues) y pasar tanto tiempo juntos, al final, ya no me parecía tan fea, quizás como dicen, el roce hace el cariño.

Consejos técnicos:

-Chapa el primer parabolt con un mosquetón de rosca,(no con una exprés.)
-Los agarres muerden la piel, los dedos menos curtidos agradecerán el esparadrapo.

Apunte final:  En este enlace de youtube, un escalador que se llama Nacho, me confirmó algunas secuencias y me flasheo otros movimientos... y todo esto sin conocernos, oye.
https://www.youtube.com/watch?v=s-Jfdz6uL6g.

Pedo con Premio.  Vista así no parece gran cosa... Que conste que el alargue no lo utilicé en el pegue final 


jueves, 6 de agosto de 2015

Peña Rueda

Después de Dios, la casa de Quirós.

Existen otros lugares bellos en el mundo, pero el nuestro es éste.  No nacimos aquí y tampoco vivimos en este valle, ni siquiera tenemos escriturado a nuestro nombre un trozo de tierra, una casa, un establo o una cabaña. Lo único que podemos alegar es que las cosas pertenecen a quien más las quiere, pero nuestro título de pertenencia no está depositado en ningún registro de la propiedad... Más bien el valle nos posee a nosotros, primero me embrujó a mí en aquel primer viaje con Omar y Jonás... y luego, yo he intentado atraer a él a las personas que más he querido... Conmigo en sus vidas Gema y Pepa no tenían ninguna oportunidad de escapar a su hechizo.

Hechizados y seducidos nos hemos mantenido constantes año tras año desde el momento del primer flechazo, pero  la idea de que  poco podía sorprendernos ya del concejo de Quirós empezaba a germinar en nuestras cabezas,  si bien, las ideas equivocadas no deberían echar raíces muy profundas y en este caso, tardamos poco en descubrir que el camino no acaba donde pensábamos y que razón tenía Sócrates cuando en boca de Platón nos hizo saber que no sabemos nada.

No es la primera vez que, en vez de mirar hacia las paredes rocosas de El Llano, al girarnos para contemplar el embalse de Valdemurio y su entorno,  nuestros ojos se detienen en una montaña de cima  plana y alargada que, imponente domina  el horizonte. No, no era la primera vez, pero en esta ocasión  algo la pone en el radar, y como si todo estuviera escrito, diversas conversaciones cruzadas a pie de "El Escalón" parecen hacerse oír con el único propósito de empujar la ascensión de "El Alpamayo asturiano" a la cabeza de nuestras obsesiones realizables.



A veces las señales del destino son tan abrumadoras que hasta pueden hacer dudar, pero el destino también tiene recursos  para dar empujoncitos sin que se note, su recurso en  nuestro caso, es un miembro de una cordada próxima que, al referirse a Peña Rueda, dice las tres fases que terminan de hacer virar nuestro rumbo en su dirección: "Está en Quirós, se sale desde Lindes y en esta época se sube andando".

Peña Rueda  se puso así por delante de nuestro regreso a Picos o de la visita a Peña Ubiña con quien en algún momento llegamos a confundirla.

Al día siguiente, decidimos acercarnos a  Lindes sin prisas y con la única intención de reconocer el terreno que íbamos a pisar. Lindes es uno de los dos pueblos más apartados de Quirós, y así, un viejo dicho, se refiere a su antigüo aislamiento de esta manera: "Lindes y Cortés de Quirós, la última palabra de la voz".

La carretera parte de Santa Marina, y tras atravesar 11 Km de bosque y minúsculas parroquias, llega a Lindes, atraviesa el pueblo hasta el final y muere junto al camino que cogeremos para ir a Peña Rueda.

Allí mismo, junto a la estética iglesia de Santo Tomás (1930), existe una pradera en la que se puede aparcar.  A pesar de ser un pueblo "semiabandonado" como lo describe alguien en Internet, no somos el único vehículo estacionado allí.   
Iglesia de Santo tomás

Son las dos de la tarde, el sol aprieta desde lo más alto de su trayecto y las sombras donde cobijarse escasean.

Dos tipos van y vienen ocupados en sus tareas. Nos relajamos cuando se toman con tranquilidad la obsesión de Pepa por incordiar a los gatos. Quieren conversación y nos abordan con un saludo,  antes de preguntar, nos facilitan información sobre la ascensión donde iniciar la ruta y la dirección buena a tomar tras la primera bifurcación del camino; también nos recomiendan no hacerla esa tarde, dormir allí y madrugar para evitar la exposición al sol y también, que al bajar nos tomemos la cerveza de celebración en su bar.

La información es útil y bien recibida pero ¿Hay un bar? Pues sí, Lindes cuenta con una pequeña "cantina" que ocupa el edificio de la antigüa escuela y descubierto este hecho no creemos necesario esperar a la ascensión para tomarnos ya una cerveza. El hombre al que seguimos dentro es el "barman" y el otro  le estaba echando una mano  con la reconstrucción de la chimenea.

Los bares, independientemente de su tamaño, son siempre origen de encuentros y de información interesante. Allí nos enteramos de que Lindes, incluyendo todos sus edificios, la iglesia, ese bar y los terrenos que lo rodean incluyendo Peña Rueda, pertenece desde muchos años atrás a una misma familia de antigüos "señoritos", y que de hecho, nuestra visita coincidía con la presencia de uno de ellos en la parroquia.

Tras una fase de tanteo con respecto a las diferentes opiniones que nos sugieren las fotos antigüas de las paredes del bar, con el cadáver de algunos osos y sus felices "abatidores", llegamos a la conclusión de que, es posible el encuentro entre posturas diferentes siempre y cuando se cumpla en tiempo y forma lo comprometido por todas las partes.

Por hacer tiempo y por quitarnos del castigo del sol, tomamos el mismo camino que nos llevará a Peña Rueda pero en sentido descenso, que atravesando un hayedo, nos deja en 20 minutos en un río con caudal escaso, pero suficiente para refrescarse y meter las piernas hasta las rodillas. El agua fría las dejará perfectas para exigirlas al día siguiente.

El lugar es solitario y Pepa está inquieta, pero al mismo tiempo es bonito y agradable. Comemos allí y nos entretenemos despejando una zona del río de piedras.  Cuando las nubes cubren el poco sol que se filtra hasta allí nos retiramos sobre nuestros pasos dispuestos a cenar pronto y prepararlo todo para el día siguiente.

Peña Rueda tiene 2.152 metros, el camino a la cima no es evidente y ocupamos parte de la tarde en descargarnos de Wikiloc una ruta fiable que copiar al GPS del móvil, lo logramos aquí: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10100155.  Por cierto, hay poca cobertura en Lindes, el único lugar con buena recepción está en una especie de escombrera junto a la fachada izquierda de la iglesia, para acceder a ella puede ser necesario reiniciar el móvil un par de veces, pero en el lugar adecuado, se pilla hasta 3G.


No os dejéis fiar de aquellos que os digan que el trayecto es muy fácil de seguir y que está muy marcado, no es así, sin conocer la zona y sin mapa no lo hubiéramos logrado sin el track.  No hay marcas de PR, GR o similar. Un primer poste en el pueblo indica el sentido en el que hay que tomar el camino y un segundo poste a unos 20 minutos desdobla el camino, hacia la cima de Peña Rueda hay que tomar el de la derecha que es difuso al principio, luego quizás haya alguna zona sin hitos  y senderos que a veces se difuminan justo antes de un giro de 90º.

Con el track descargado en el móvil desde wikiloc y el GPS con pilas por si nos quedásemos sin batería, cenamos tranquilos y nos recogemos pronto. Ponemos el despertador a las 6 de la mañana. 
No somos muy de madrugar, cuando suena la alarma aun es de noche, nos retorcemos y nos concedemos media hora más de sueño.  A la segunda sí va la vencida nos despertamos, hacemos café y tomamos un par de sandwich casi sin hambre, pero por tener las pilas bien cargadas. 

El camino siempre va en ascenso, y casi lo agradecemos. A la salida del pueblo hay un abrevadero y una fuente, pero vamos hasta arriba de agua (3 litros cada uno), así que no nos detenemos y seguimos cogiendo ritmo.  

Esta primera parte discurre en medio de un bosque, el sendero es bonito de andar, no comprendo como Sito pudo decir que esta ascensión no merece la pena.

Atravesamos un primer enclave ganadero, y poco más tarde otro.  Tenemos precaución por Pepa, las vacas asturianas están muy escamadas con el tema de los lobos y la consideran una amenaza.  Pedro Yubero, su veterinario y también un gran aficionado a Picos, nos ha advertido varias veces del asunto.  Un par de vacas salen al paso a pesar de que Pepa va atada, blandir un buen palo al aire y un par de voces en tono pastor las hacen cambiar de idea.

 Llegamos a una falsa planicie y el camino, que ya se había convertido en sendero desaparece. Veo los picos de mi alrededor e imagino que Peña Rueda es uno de los de la izquierda, Gema cree que hay que seguir de frente.  Recurrimos al track, y es justo la opción que ninguno de los dos había considerado, hay que hacer un giro de 90º a la derecha e ir campo a través hasta recuperar el sendero que hemos perdido unos cincuenta metros atrás.   Con la dirección clara y ya en una resoyante ascensión, volvemos a perder el camino en un nuevo giro, pero ganada la meseta es fácil retomarlo gracias al track.

A partir de aquí los hitos siguen la cornisa de la montaña en dirección lógica de ascenso, ya no necesitamos consultar más el track pues es evidente, pero si miramos ciertas referencias como distancia y altura, para controlar nuestras fuerzas.

La cornisa se vuelve a veces más pina, para relajarse y volver a ponerse pina... Es evidente que estamos cerca, y así es, por fin llegamos al vértice geodésico de la cumbre.  Hemos tardado algo menos de 3 horas.
Autofoto de cumbre
 
Restos del vértice Geodésico de la cumbre
Bajo nuestros pies, un mar de nubes no nos impiden disfrutar de una buena vista de cumbre, podríamos seguir el track haciendo la circular, pero nos inquieta ir a ciegas por un terreno no registrado por el track log, tampoco queremos andar por andar sin visibilidad alguna, y nuestras piernas y patas, simplemente con el hecho de volver por donde hemos venido, ya se van a llevar un buen tute, así que decidimos esta opción tras tomarnos una barrita y visitar la cercana trinchera de la Guerra Civil.

Cima de Peña Rueda desde la trinchera de la Guerra Civil

Bajamos a buen paso, y cuando el terreno lo permite trotamos, Pepa disfruta como una cachorrita y se la ve comandar la bajada con un extraño movimiento circular de rabo... su máxima expresión de felicidad.

5 horas y media después de haber iniciado la excursión, retornamos a Lindes, nos cambiamos la camiseta por una seca de algodón y las zapatillas five ten por nuestras crocs, ya solo falta tomarse la cerveza de celebración.  

En el bar nos reciben con alegría y nosotros nos alegramos un montón de celebrar con ellos nuestra aventura.  Nos sugieren repetir visita en invierno cuando la nieve llega en el pueblo a más de un metro de altura y no decimos que no, por qué ¿y si sí?

Por nosotros encantados. De momento nos vamos a Caldas a darnos un homenaje de despedida en su balneario de aguas termales.

Gema contempla la cima de Peña Rueda desde el mirador de La Cobertoria

martes, 14 de julio de 2015

Quirós 2015, una vía nueva y una espinita menos.

Córner (7a): Doce pegues y cuatro días me ha llevado hacerme con mi segundo 7a del año y sexto de mi curriculum vertical.   La vía tiene todo lo que un trozo de pared de roca tiene que tener para que la motivación no decaiga pegue tras pegue y la ambición se venga arriba a medida que el objetivo se va aproximando.

En resumen, a esta vía se accede escalando previamente la "Placa Fina", que tendrá aproximadamente unos 20 metros y una dificultad de Vº.  La vía mencionada nos deja en una repisa  desde la cual se puede hacer un buen reposo, es más, recuperado el aliento conviene trepar los primeros metros hasta dejar pasada la cuerda por el primer seguro de la Córner y bajar de nuevo a reposar a la repisa, pues las apreturas llegan desde el principio y es un esfuerzo menos a realizar.

La Corner es una placa desplomada que combina chorreras, regletas pequeñas, pinzas, cantos laterales y mucho, sobre todo mucho juego de pies.

El paso más duro está casi arriba en el último químico, desde él hay que irse a la izquierda para alcanzar con dificultad un buen canto lateral y remontar en movimientos rápidos, casi dinámicos hasta la reunión.

Debe ser muy difícil de sacar a vista, de hecho a mi me llevo muchos pegues aprenderme una secuencia de movimientos que me valiese, pero no soy una buena referencia en estas vías tan duras.

Dos apuntes de Sito:  Sin su flasheo en el paso clave no se yo si hubiera logrado hacerme con la vía, a mí me salía más lógico salir recto desde el último químico... y aunque creo que esposible, doy fe que es bastante más difícil.

Según la misma fuente, otra vía similar en dureza pero cotada como 7a+ es  "Efectos Especiales", quien sabe si un día yo  pueda corroborar esa opinión.

La Placa Torres (6c): En principio la dí por encadenada en nuestra visita a Quirós del año pasado (2014) pero en aquel definitivo pegue, cometí el pecadillo de utilizar un alargue en una zona no peligrosa de la vía, y en la que además, la dificultad cedía notablemente. Aquello era como hacer oficial mi condición cobarde, así que dispuesto a dejar las cosas en su sitio, fui a por ella enfilado. Dos pegues más tarde lograba quitárme la espina de mi conciencia y hacerme merecedor de esa vía que ya lleva un año registrada en mi libreta.

viernes, 5 de junio de 2015

Huyendo del frío

La Folloneta de Pati
"Huyendo del frío, busqué en las rebajas de enero..." nos confiesa en una de sus canciones el gran Sabina. En otra,  Roberto Iniesta, cantante de Extremoduro, se ha hartado de decirnos aquello de "Abrid los brazos, la mente y repartíos"... Así que haciendo caso a estas importantes referencias musicales,  huimos del calor humano de Patones, abrimos la mente y nos repartimos encontrando el calor del sol y mucho espacio vital en El Vellón. La jugada nos salió redonda.

Hay una doctora que conozco, que dice que los hombros son complicados, y como yo tengo uno lesionado, y además de a los músicos hay también a veces, que hacer caso a los médicos, mejor escalar cosas conocidas donde no "duela en prenda" colgarse en cada cinta.

Escalar por el mero hecho de disfrutar, sin importar el encadenamiento, tiene también su punto, como también lo tiene repasar alguna de las vías fantásticas que conforman esta escuela y que tanto me han hecho divertirme.

La Bruja, es el 6a más raro del mundo, apreciación personal y nada científica por supuesto, pero es una vía bonita para quien sepa apreciarla y no le importe encontrarse algunos cantos con excrementos de pájaro... ¿Qué somos, marines o qué?,  La habré escalado y encadenado tropocientas veces, pero nunca he conseguido escalarla fluido; hay siempre alguna sección en la que no logro anticiparme en la que tengo que pararme a pensar. Yo a este tipo de vías las atribuyo la cualidad de tener "carácter" y a la larga, me dejan mejor sabor de boca que otras más evidentes.

Zule y Gema en La Bruja

Tío Cerdo (6b) es otra vieja conocida, una de esas vías con las que llevo midiéndome al menos una vez al año desde el principio de mi andadura rocosa. Nos llevamos bien, es una auténtica monada, no la más apropiada para un hombro pocho eso sí, y tiene el primer monodedo obligado con el que me tocó pelear en su día.

Pepetón de la Vera (6b+)  Esta vía merece una entrada específica, en Internet no he sido capaz de encontrar ninguna referencia de alguien que comente haberla escalado, y nunca se la he visto escalar a nadie;  yo la había encadenado hace un par de lustros, y me resultó tan intensa que a pesar de tantos años recuerdo que me aseguró Josito y que el impulsor de la idea de escalarla fue Alberto. De aquel entonces recordaba un equipamiento "chuchanguito" por el que resultó no haber pasado los años, estaba tal cual: Parabolt con chapas giradas o sueltas con apenas un hilo de rosca asomando por la tuerca... Parece que ninguna esprés quedase bien puesta y que el mosquetón pudiera sufrir un apalancamiento o apertura de gatillo por retorcimiento. Me di por satisfecho con ir de cinta en cinta y me cuelgo porque me toca.

En esta vía se parte de una chimenea fangosa y tienes un par de pasos antes de chapar el primer seguro, luego, otro par de pasos en travesía horizontal hasta el segundo y un apretón para coger el tercero... Rara y fea, pero con mucha personalidad. Después de mariconear un poco por las lesiones, quería probar el coco, y puedo garantizar que le dí un buen meneo, tanto en la escalada como en el desmontaje.  No la recomiendo, pero me quedé con ganas de reencadenarla... Contradicciones que tiene uno.

No Tula, no.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La lesión

Tenía que llegar, pero no se la esperaba... El miedo a volar había retrocedido, las vías iban cayendo cada vez más facilmente y los movimientos sobre la roca los sentía cada vez más fluidos, poco a poco, había convertido al 6c en el grado más habitual de las nuevas vías que añadía a mi libreta y, tras un buen fin de semana en Valeria, dejé un 7a a tiro... Volvimos a Madrid convencidos de estar en condiciones de dar un paso más que me acercara a la frontera de lo apenas conocido, pero no pudo ser.

El jueves al salir del curro para disfrutar ya de un largo fin de semana por la festividad de San Isidro, empecé a sentirme mal, y ya no hubo manera de  remontar, fiebre el jueves, el viernes y el sábado. El domingo cuando parecía que lo peor había pasado nos acercamos a Patones con la ilusión de no dar un paso atrás, cayó un 6c pero  en el pegue previo me lesioné el hombro.  El largo fin de semana, se me estaba haciendo realmente largo.

 Al llegar a casa, volvió la fiebre que se acantonó 24 horas más. El martes ya solo quedaban décimas y, aunque parezca mentira, necesitaba salir de casa e ir a trabajar...  Debía de estar muy malito.

Gema, en su inmensa sabiduría, me refrescó la memoria diciéndome algo así, como "Chico, cada vez que te acercas al 7a, te pones fatal"

domingo, 17 de mayo de 2015

Patones. Vía del Maya.



Vía del Maya (6c): Patones. Sector Stradivarius. A esta vía la había rondado ya a finales de abril, entonces la metí 4 pegues sin suerte, aunque la vi color desde el primer momento. 

Si lo que importa, es como anda de grado...La definiría como un 6c fácil, pero no tendrías mi criterio en cuenta si te enterases por ahí, que a esos 4 primeros pegues hoy le he sumado otros tres para encadenarla.  Como alumno aventajado en excusas avanzo dos principales: Soy un escalador regulero y hoy estaba aun convaleciente por un atentado con aire acondicionado en mi puesto de trabajo.

Si lo que te importa, tú que has llegado hasta aquí, es saber si es una buena vía, creéme es muy guapa. es estética, es fácil hasta la primera cadena (Vº), divertida y atlética hasta la segunda y  no se pasa miedo... Es como uno de esos rollos de juventud que determinaron una buena noche. Buena onda y sin complicaciones.



Vía del Maya, sector Stradivarius

jueves, 14 de mayo de 2015

Cinco valerianas.


Salamandra (6b+)Valeria, sector Este.  Parece lo mismo y no lo es:  Los sectores Chopera Sur/Huerto de Mencho y el sector Este o Fuente del Almírez, separados solo por la carretera que atraviesa la Hoz del río Gritos, distan entre sí escasos 20 metros y sin embargo la personalidad de las vías no es exactamente la misma.  Más exigentes en el Sector Este, menos limpias, menos compactas y aseguradas un poquito más "alegremente".  Buen ejemplo es éste 6b+ que algunos han incorporado a su libreta como 6c.   Es buena pero puñetera y apretada hasta superar una pequeña barriguita.  Yo la había dejado viva en agosto del año pasado (2014) y ya empezaba a oler mal... ni más ni menos que 3 nuevos pegues para poderla conquistar. Tiene un dinámico y un chapaje a posteriori de los que dejan huella, aún así, muy recomendable.

Templo del Sol (6c): Valeria, Sector Este. Dicen las malas lenguas que es más fácil que su hermana, la anteriormente reseñada "Salamandra"y, después de encadenarla al segundo pegue, he de sumar mi lengua al club. Quizás el autor de la guía confundió los grados de una y otra.   En cualquier caso, otra línea con el sello del lado "Este",  con cantidad de cantos sikados, cosas que suenan huecas y arenilla y pequeñas chinitas que se desprenden al escalar y al rapelar, pero al menos con los seguros bien colocados (Hay un  poco de aleje al llegar a terreno más fácil).   Lo que más me llamó la atención de su escalada, es que en la zona compleja, todo los cantos utilizables para pies y manos siempre me cogían mal colocado... Hasta que logré entenderla.  Constituye mi encadenamiento número 800 y no fue una mala vía para hacer los honores.

Espartano puente de acceso a los sectores Chopera Sur y adyacentes
Placa Negra (6c+): Valeria, Sector Chopera Sur.  Lo mejor de encadenar esta codiciadísima vía es quitarse de enmedio y no tenerla nunca más pendiente. Valeria es una escuela visitada pero no saturada... Salvo esta vía.   Es difícil encontrarla libre, es difícil que no haya gente esperando que la dejen libre... y es imposible que la estés escalando y la vasca no separe a echar un ojo y comentar como se hace este o aquel paso.    Logré pillarla  justo cuando empezaba a darla la sombra, lo que no me eximió de parlamentar con unos colegas que no tenían claro que hacer, y así asegurarme una "ventana temporal" en la que poderla escalar en paz.

Se me dio francamente bien: un pegue para ponerle las cintas y otro para encadenarla... que sumados a otros dos pegues que le había dado en una visita anterior hacen un total de 4. No está mal para esta placa negra y apretada en dos secciones: Una alrededor del tercer seguro y otra en la llegada a la reunión, llegada que tiene además un reseñable factor psicológico al ser un paso obligado, sin chapar, y con el seguro un poco mal colocado..

La vía es buena pero no tanto para justificar tanta afluencia... Ni siquiera obtiene la máxima calificación que otorga la nueva guía a las mejores vías de la escuela (4 estrellas).   En resumen, a mi me ha parecido buena, pero no memorable.

Como anécdota, al día siguiente,  cuando ya habíamos dado por bueno nuestro deambular vertical del fin de semana, paramos a comer en sus inmediaciones y como no, entre mordisco y mordisco al bocata de atún con tomate, nos entretuvimos siguiendo las evoluciones de un esforzado colega que la probaba una y otra vez para atascarse cada vez en un punto más alto. Tras cada pegue, un compañero que ya había encadenado previamente la vía, subía y le ponía una nueva cinta... Así llegó a sumar las 4 primeras expreses con la cuerda pasada.   De esa manera, le da un último pegue y logra escalar la vía hasta la reunión con la felicitación de todo su grupo por el "encadenamiento"... ¡¡¡Con la cuerda pasada por los 4 primeros seguros de 6 que tiene la vía!!!

Picadura de amor (6a): Valeria. Sector Huerto de Mencho. La guía otorga la máxima calificación a esta larga placa con algún aleje entre seguros, por otro lado,  Paconan  nos había advertido que era "la más dura" de los 6a's,..  Tanta característica reseñable debía encerrar un buen paño de roca y a él nos empleamos Gema y yo.

A Gema se le atragantó el primer aleje, creo recordar que entre la 4ª y la 5ª exprés, que además suponen los metros más apretadillos de la vía.  Asusta más si se va justito de grado.

En general una vía agradable, con más de un paso de 6a que hacen que haya que ir con los sentidos atentos para lograr leerla bien y disfrutarla.

Xaloc (6a+):  Valeria. Sector Este.  Para mí, la mejor del lote, quizás por la descarga de adrenalina que me supuso.   Para sacarla a vista tuve que emplearme al máximo.   Se trata de un diedro donde pocas cosas están claras, salvo que las chapas siempre parecen estar más lejos de lo deseable... Quizás sólo una apreciación subjetiva.

Para la guía es una vía "dos estrellas" yo la disfruté como un enano y la hubiera dado la máxima calificación de 4 estrellas.