domingo, 8 de enero de 2012
Puesta a punto
Ayer, en La Pedriza, en la cara Sur de la Tortuga se me atascó 4 pegues "Cuando Salgan Las Estrellas" un 6b+ que me había llevado a vista en febrero del año pasado, y hoy, en Patones, me ha llevado dos pegues "El Techo del Maya" un viejo conocido que me sirve de tabla de medir.
lunes, 2 de enero de 2012
Puente de la Constitución II - Andorra, Carretera y manta.

...Pues bien, nuestro paso por la Manga, a una hora de Leiva, nos dejó buen sabor de boca, un entrecot a la pimienta, y muchos agradables momentos cotidianos con "El Clan de Almu", pero eramos uno menos a la hora de subirnos a la furgo y se nos quedaba un no sé qué extraño en el estómago... Nuestra relación con Pepa es exactamente la misma que la de esas viejas medio chifladas que hablan con sus chiguaguas en el parque... Sólo nos falta ponerle trajecitos y enseñar su foto a desconocidos... Pero todo se andará.
Ahora nuestras Continental, buscarán y se mantendrán adheridas durante unos cuantos cientos de kilómetros a la AP-7, al principio la radio parece no funcionar, pero sólo es un susto. Carretera y Manta.
Con las últimas horas de luz del día llegamos a Torrelles del Foix, en la Provincia de Barcelona, allí hacemos noche en Ca Sala una especie de hostal rural, que nos acoge gracias a una de esas cajitas rojas cortesía de una persona agradecida a Gema. (Aprovechamos la ocasión para informar, por si a alguien le da corte preguntar, que aceptamos todo tipo de regalos, ya sea material deportivo, dinero, artículos electrónicos, trajes, o un cargo de asesor en telefónica... por poner algunos ejemplos)
El Hostelero nos acoge agradablemente, pero nos dispara como una metralleta las condiciones de uso y lo que podemos hacer por la zona... Casi ni respira... Se me ocurre decir, que si eso ya, que me lo explique mañana... Pero mientras pestañeamos, le vemos ponerse el abrigo y largarse calle abajo a toda pastilla mientras responde con educación "Mañana si eso ya... pues ya... "
Faltan cinco minutos para el Barcelona-Real Madrid y casi le jodemos el partido.
La habitación es humilde pero agradable, no nos quejamos, la sábanas son calentitas y la ducha sale con presión y con la temperatura adecuada... El desayuno está incluido y se sirve en una cafetería cercana: Pan tomaca, pastitas, zumo y café. Como en muchos otros ámbitos, en un hospedaje tambíen vale más un buen interior que una bonita carcasa.
Cruzamos la frontera con Andorra con expectación... Llevamos de todo... a ver si se van a pensar cuando crucemos de vuelta que en vez de "llevar de todo" "traemos de todo" y la vamos a liar.
Le contamos a un aduanero nuestros desvelos y nos tranquiliza: No es lo mismo ir que venir, pero si vienes con lo que ibas y no vas con 10 veces lo mismo de lo que traías... En fin algo complicado de contarle a un juez, pero que sonaba convincente... Al fin y al cabo ni fumamos ni bebemos los suficiente como para complicarnos la vida.
Sergio, nuestro enlace en El Tarter nos espera en la puerta del supermercado y nos conduce al apartamento que nos han buscado Amaya y Carlos... Nada más cruzar la puerta del garaje casi arranco las bicis de cuajo, por suerte los daños se reducen al timbre de mi Giant... Casi como volver a nacer.
En Andorra los objetivos nada tienen que ver con la escalada, se trata de pasarlo bien, aprender a esquiar, volver a ver a nuestros amigos de Turquía y comprar todo lo que nos de el dinero que llevamos...
El único objetivo incumplido es este último y por decisión bilateral. No nos gusta el sistema de no poner precios a las cosas y tener que preguntar continuamente cuanto valen... Además los precios que nos dicen no son nada especial. La única tienda seria que encontramos en este sentido es Alpesport, unos pies de gato nuevos fueron nuestra única compra Andorrana.
Nuestro paso por Andorra fue escogido exproceso para estar en temporada baja, gracias a eso, y a la falta de nieve nos encontramos las condiciones perfectas para aprender... Es decir, sin nadie. Pas de La Casa tiene 5 ó 6 pistas abiertas y Grau Roig también, así que como nosotros somos principiantes nos sobra.
Fabrizio seria nuestro profe durante 4 días y parte de la causa de nuestra ruina económica... Sarna con gusto no pica dicen... pero ver menguar la cuenta de esa manera y a esa velocidad, confieso que escuece un poco.
Después de cuatro días de clases conozco los fundamentos básicos para pasármelo bien y hasta me la juego en una pista negra. Me detengo cada dos giros pero llego en pie hasta el final. Me siento un héroe... Cosas de ser principiante... Aun recuerdo aquellos primeros V+...
Gema aprende a hacer la cuña, y se lo toma tan enserio que se pasa 14 horas haciéndola, conclusión, lesión de rodilla el miércoles y cuerpo absolutamente "reventing" esa noche. Nunca la había visto tan cansada... Es hasta gracioso verla así, le pesan hasta las uñas.
El otro objetivo de nuestro "Salto Andorrano" era volver a ver a Carlos y Amaya, los encontramos bien, muy bien. También que casi son ya tres... Nos invitan a cenar a su casa y nos echamos unas buenas risas. Casi como si estuvieramos en el Kaddir's Tree Houses de Olympos. Sólo falto la partida de Rummikub.
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| Alberto y Carlos |
domingo, 1 de enero de 2012
2011 y un poquito de aventuras en Leiva.
...No ha sido este mi mejor año como escalador, tras un prometedor inicio, encadenando algunos 7a, llegaron las lesiones, la desmotivación, la falta de tiempo y algún disgustillo en lo personal. A pesar de todo la maquinaria nunca llego a detenerse por completo, así que al ralentí y alejado de la capacidad necesaria para encadenar 7a's o 6c's, recalamos este verano en Quirós donde al menos si recuperé la ilusión por trepar, que al fin y al cabo no deja de ser el elemento esencial de esta historia.
Gema siempre ha estado ahí, dando su apoyo y a veces sacándome a rastras al monte cuando mi mal humor o mi desesperación vital llegaba a límites de "código rojo"... La verdad es que no me imagino como hubiera sido este 2011, ni el futuro sin compartir proyecto vital con ella.
A nivel de amigos, hemos compartido, este año más que ningún otro, muchas jornadas patoneras con Zule, Antonio y Almudena... Y también con Cora y Tula... Y en todas ellas, lo que más ha merecido la pena encadenar, poco ha tenido que ver con la roca.
Hemos echado mucho de menos a Javi y Susana. Nuestra falta de tiempo, o más bien la mía por mis intenciones frustradas de intentar estudiar, nos ha impedido seguirles la pista algo más... En algún momento hemos deseado con fuerza poder acompañarles a Cuenca y hasta nos hemos llegado a creer que podríamos... Pero en la práctica los sueños chocan con la realidad y esta manda que los domingos hay que comer pronto en casa para sacar algún rato frente a los libros... Que no es lo mismo que estudiar.
Alfonso es ese "verso suelto" con el que nos hubiera gustado compartir más tiempo. No ha podido ser, pero será. El Yelmo nos espera y él es nuestro hombre en su pared Sur.
Este también ha sido otro año sin María... Su muerte se va separando del presente a medida que se van intercalando los años... El dolor remite, el olvidó no gana terreno. Es lo que hay.
... Y bueno, un poco de chicha para esta entrada... Una especie de "Bonus-Track" para un blog "técnicamente detenido" desde hace meses.
Pues resulta que como somos gente de costumbres, este año volvimos a nuestro "habitual lugar del crimen invernal" así que La Fiera, cargada hasta los topes, nos condujo, en su primer viaje puramente aventurero, hasta el Área Recreativa La Perdiz, campo base de la escuela de escalada de Leiva.
Aunque partíamos para quince días nuestras actividades en Leiva nos retendrían allí ni más ni menos que siete. A las 20:30 del sábado y con la furgoneta cargada como si huyéramos de algo, tomamos rumbo a nuestro destino murciano. Alrededor de las dos de la mañana y tras montar la tienda de noche y con un frío que pela dimos por concluida la jornada y nos retiramos a dormir, que no a descansar... y es que como estábamos oxidados por la falta de movimiento la primera contrariedad no tardó en surgir... ¿Que hacía yo en diciembre en Leiva con un saco del Decathlon cuya temperatura de confort son +5º? ¿ Y cómo es posible que fuese en verano a Picos de Europa arrastrando en la mochila un pesado saco Altus cuya temperatura óptima de uso baja varios grados por debajo del 0?

Pues si en aquella pagué con sudores de verano, en esta me tocaba pagar con frío mi, como decía un antiguo jefe: "desastre organizativo"
La primera noche se me hizo larga, a partir de la segunda se acabaron las tonterías: calcetines, dos forros polares y Pepa en medio para dar calor... Me levantaba oliendo una mezcla de entre a tigre y a perro pero habiendo dormido caliente.
Gema tenía un saco de 0º pero como es más friolera que yo, siguió mi política de precios y olores.
La precariedad endurece y nos gusta en este ámbito, pero como somos chicos con clase un aseo básico en el servicio del área recreativa nos mantenía en condiciones de ser recibidos por la Reina de Inglaterra.
Era domingo, nuestro primer día, y aunque nos levantamos rotos por el viaje y la noche en lucha contra el frío estábamos como locos por tocar "el balón", así que al tran trán, mientras Pepa correteaba eufórica en busca de sólo ella sabe qué, nos presentamos tras 47 minutos de aproximación al pie del subsector de iniciación de Las Cuevas, que "que era para lo que estábamos en ese momento".
Un par de V+ ("La U" y "Final"), y un III ("Iniciación") nos sirvieron para divertirnos y sentirnos de nuevo "en nuestro medio"
Con las últimas luces del día regresamos al campo base, no creo que fueran ni las seis de la tarde y ya estábamos acoplados en nuestras sillas mientras en el hornillo amenizados por su onomatopéyico "suave siseo" se cocía nuestra primera olla de pasta del viaje... A la temprana cena le siguió el inicio de nuestra añorada rutina: excursión a los lavabos para fregar la intendencia (este año la fuente estaba seca) lavarnos los dientes, y veinte o treinta minutos de aporreo de la guitarra al compás de un metrónomo, mientras Gema ojeaba la guía, apuraba su infusión o simplemente estaba acopladilla junto a mí.
No más tarde de las 9:30 nos introducíamos en los sacos y hasta el día siguiente....
Echaba de menos esta rutina viajera de disfrutar de largos desayunos y cenas con hambre, dormir no menos de 10 horas y no preocuparnos de otra cosa más que de desayunar-aproximar-escalar-desaproximar-cenar y dormir. Me encantaría que la vida no se complicase mucho más allá de eso...
Así, mientras pasaban los días, fuimos entrando en calor... Y mientras Gema se sacudía por unos días el polvo del tope rope y escalaba siempre de primera encadenando absolutamente todo en lo que se metía, yo luchaba por adaptarme a la roca y robarle pasos a las vías.
Al final además de repetir unas cuantas, cayeron algunas nuevas, y a pesar de lo discreto del grado, a mi me parecieron duras y muy buenas:
-El Beso negro (6a+)
-Sólo una sonrisa (6a)
-Con pelos en la lengua (6b+): Absolutamente recomendable para quien le guste escalar vías apretando de principio a fin... y no sólo me refiero a los cantos (... vamos, de lo del culete y eso...)
Después de cuatro días escalando, el quinto dimos tregua a nuestros escocidos dedos y desempolvamos las bicis. Como de lo que se trataba era de dar un paseo y ninguno había montado demasiado en los últimos meses decidimos apostar a caballo ganador y hacer la misma pista que recorríamos cada día para llegar a las paredes siguiéndola hasta donde nos aguantaran las piernas.
Al poco de salir, tras cruzar un puente colgante, casi me voy por "la barranquilla" al romperse la cadena cuando estaba intentando no quedarme parado en la subsiguiente rampa. No habíamos hecho más que entrar en calor y primer incidente mecánico, 15 minutos más tarde retomamos la marcha... 300 metros más allá la bici de Gema "El Pepinillo" muestra ciertos problemas con la cadena, especialmente al intentar meter el plato grande... A pesar de los pesares y de que el desnivel es considerable, acabamos cogiendo ritmo y poco antes de coronar el puerto neutralizamos a un grupo de murcianos que estaba "haciendo hambre" para la barbacoa que harían en La Perdiz.
Con ellos charlamos luego un buen rato en la cumbre, y nos dimos cuenta que llevábamos cinco días sin relacionarnos con nadie que no fuera nosotros mismos... y oye, por una vez lo estábamos haciendo sin discutir.
En el Collado Blanco los murcianos se dieron la vuelta, pero nosotros decidimos seguir un poco más, hasta unas casas que se veían al otro lado y mucho más abajo de lo que pensábamos
La bajada es fulgurante, pista de cemento con algunas curvas de herradura, en cinco minutos estoy ante las primeras casas... Veinte minutos más tarde Gema llega a mi altura.. "Relativo esto del tiempo" -Pienso.
El retorno al puerto nos cuesta más de lo esperado, las rampas son durísimas por lo que tenemos que meter todo el desarrollo y apretar los dientes, Gema tiene que descabalgar, pero como siempre no se rinde, y a penas la saco cinco minutos cuando nos reunimos los dos de nuevo en la cima del collado. Ahora todo es cuesta abajo hasta el coche, imposible ir a la par, así que me adelanto yo para buscar a Pepa que se ha quedado en la furgo, y también para disfrutar de una bajada pistera "A tope de power". Se que Gema se lo toma con calma, así que con Pepa chupando rueda desandamos de nuevo la pista en busca de mi infatigable compañera de fatigas.
El viernes después de haber encadenado los "objetivos mínimos" y ante una previsible noche con nueva caída de temperaturas, pensamos en anticipar la partida prevista para la mañana del sábado, así que usamos el comodín de los amigos, llamamos al "Clan de Almu" y sugerimos una invitación para pasar la noche en su guarida de La Manga.
Reencontrarnos con ellos, la ducha caliente, un restaurante y una cama nos hace sentirnos, a pesar de nuestras tendencias más bien republicanas, como auténticos reyes.
El sábado era el día de partida, pero como el estrés nos lo habíamos dejado en casa, nos sobró tiempo para dar una vuelta, desayunar dos veces y despedirnoscon calma de nuestros amigos y de nuestra querida Pepa. La siguiente etapa vacacional nos llevaría 850 kilómetros por delante hasta la zona de "El Tarter" en Andorra. Donde íbamos y a lo que íbamos no tenía sentido llevarla, además Antonio, Almu y Cora le ofrecían desde todos los puntos de vista, un mejor plan vacacional.
Gema siempre ha estado ahí, dando su apoyo y a veces sacándome a rastras al monte cuando mi mal humor o mi desesperación vital llegaba a límites de "código rojo"... La verdad es que no me imagino como hubiera sido este 2011, ni el futuro sin compartir proyecto vital con ella.
A nivel de amigos, hemos compartido, este año más que ningún otro, muchas jornadas patoneras con Zule, Antonio y Almudena... Y también con Cora y Tula... Y en todas ellas, lo que más ha merecido la pena encadenar, poco ha tenido que ver con la roca.
Hemos echado mucho de menos a Javi y Susana. Nuestra falta de tiempo, o más bien la mía por mis intenciones frustradas de intentar estudiar, nos ha impedido seguirles la pista algo más... En algún momento hemos deseado con fuerza poder acompañarles a Cuenca y hasta nos hemos llegado a creer que podríamos... Pero en la práctica los sueños chocan con la realidad y esta manda que los domingos hay que comer pronto en casa para sacar algún rato frente a los libros... Que no es lo mismo que estudiar.
Alfonso es ese "verso suelto" con el que nos hubiera gustado compartir más tiempo. No ha podido ser, pero será. El Yelmo nos espera y él es nuestro hombre en su pared Sur.
Este también ha sido otro año sin María... Su muerte se va separando del presente a medida que se van intercalando los años... El dolor remite, el olvidó no gana terreno. Es lo que hay.
... Y bueno, un poco de chicha para esta entrada... Una especie de "Bonus-Track" para un blog "técnicamente detenido" desde hace meses.
Pues resulta que como somos gente de costumbres, este año volvimos a nuestro "habitual lugar del crimen invernal" así que La Fiera, cargada hasta los topes, nos condujo, en su primer viaje puramente aventurero, hasta el Área Recreativa La Perdiz, campo base de la escuela de escalada de Leiva.
Aunque partíamos para quince días nuestras actividades en Leiva nos retendrían allí ni más ni menos que siete. A las 20:30 del sábado y con la furgoneta cargada como si huyéramos de algo, tomamos rumbo a nuestro destino murciano. Alrededor de las dos de la mañana y tras montar la tienda de noche y con un frío que pela dimos por concluida la jornada y nos retiramos a dormir, que no a descansar... y es que como estábamos oxidados por la falta de movimiento la primera contrariedad no tardó en surgir... ¿Que hacía yo en diciembre en Leiva con un saco del Decathlon cuya temperatura de confort son +5º? ¿ Y cómo es posible que fuese en verano a Picos de Europa arrastrando en la mochila un pesado saco Altus cuya temperatura óptima de uso baja varios grados por debajo del 0?
Pues si en aquella pagué con sudores de verano, en esta me tocaba pagar con frío mi, como decía un antiguo jefe: "desastre organizativo"
La primera noche se me hizo larga, a partir de la segunda se acabaron las tonterías: calcetines, dos forros polares y Pepa en medio para dar calor... Me levantaba oliendo una mezcla de entre a tigre y a perro pero habiendo dormido caliente.
Gema tenía un saco de 0º pero como es más friolera que yo, siguió mi política de precios y olores.
La precariedad endurece y nos gusta en este ámbito, pero como somos chicos con clase un aseo básico en el servicio del área recreativa nos mantenía en condiciones de ser recibidos por la Reina de Inglaterra.Era domingo, nuestro primer día, y aunque nos levantamos rotos por el viaje y la noche en lucha contra el frío estábamos como locos por tocar "el balón", así que al tran trán, mientras Pepa correteaba eufórica en busca de sólo ella sabe qué, nos presentamos tras 47 minutos de aproximación al pie del subsector de iniciación de Las Cuevas, que "que era para lo que estábamos en ese momento".
Un par de V+ ("La U" y "Final"), y un III ("Iniciación") nos sirvieron para divertirnos y sentirnos de nuevo "en nuestro medio"
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| El "Columnvert" además de cumplir perfectamente su función, sienta "así de bien" |
Con las últimas luces del día regresamos al campo base, no creo que fueran ni las seis de la tarde y ya estábamos acoplados en nuestras sillas mientras en el hornillo amenizados por su onomatopéyico "suave siseo" se cocía nuestra primera olla de pasta del viaje... A la temprana cena le siguió el inicio de nuestra añorada rutina: excursión a los lavabos para fregar la intendencia (este año la fuente estaba seca) lavarnos los dientes, y veinte o treinta minutos de aporreo de la guitarra al compás de un metrónomo, mientras Gema ojeaba la guía, apuraba su infusión o simplemente estaba acopladilla junto a mí.
No más tarde de las 9:30 nos introducíamos en los sacos y hasta el día siguiente....
Echaba de menos esta rutina viajera de disfrutar de largos desayunos y cenas con hambre, dormir no menos de 10 horas y no preocuparnos de otra cosa más que de desayunar-aproximar-escalar-desaproximar-cenar y dormir. Me encantaría que la vida no se complicase mucho más allá de eso...
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| ¿En qué piensa Pepa? |
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| Añadir leyenda |
Al final además de repetir unas cuantas, cayeron algunas nuevas, y a pesar de lo discreto del grado, a mi me parecieron duras y muy buenas:
-El Beso negro (6a+)
-Sólo una sonrisa (6a)
-Con pelos en la lengua (6b+): Absolutamente recomendable para quien le guste escalar vías apretando de principio a fin... y no sólo me refiero a los cantos (... vamos, de lo del culete y eso...)
Después de cuatro días escalando, el quinto dimos tregua a nuestros escocidos dedos y desempolvamos las bicis. Como de lo que se trataba era de dar un paseo y ninguno había montado demasiado en los últimos meses decidimos apostar a caballo ganador y hacer la misma pista que recorríamos cada día para llegar a las paredes siguiéndola hasta donde nos aguantaran las piernas.
Al poco de salir, tras cruzar un puente colgante, casi me voy por "la barranquilla" al romperse la cadena cuando estaba intentando no quedarme parado en la subsiguiente rampa. No habíamos hecho más que entrar en calor y primer incidente mecánico, 15 minutos más tarde retomamos la marcha... 300 metros más allá la bici de Gema "El Pepinillo" muestra ciertos problemas con la cadena, especialmente al intentar meter el plato grande... A pesar de los pesares y de que el desnivel es considerable, acabamos cogiendo ritmo y poco antes de coronar el puerto neutralizamos a un grupo de murcianos que estaba "haciendo hambre" para la barbacoa que harían en La Perdiz.
Con ellos charlamos luego un buen rato en la cumbre, y nos dimos cuenta que llevábamos cinco días sin relacionarnos con nadie que no fuera nosotros mismos... y oye, por una vez lo estábamos haciendo sin discutir.En el Collado Blanco los murcianos se dieron la vuelta, pero nosotros decidimos seguir un poco más, hasta unas casas que se veían al otro lado y mucho más abajo de lo que pensábamos
La bajada es fulgurante, pista de cemento con algunas curvas de herradura, en cinco minutos estoy ante las primeras casas... Veinte minutos más tarde Gema llega a mi altura.. "Relativo esto del tiempo" -Pienso.
El retorno al puerto nos cuesta más de lo esperado, las rampas son durísimas por lo que tenemos que meter todo el desarrollo y apretar los dientes, Gema tiene que descabalgar, pero como siempre no se rinde, y a penas la saco cinco minutos cuando nos reunimos los dos de nuevo en la cima del collado. Ahora todo es cuesta abajo hasta el coche, imposible ir a la par, así que me adelanto yo para buscar a Pepa que se ha quedado en la furgo, y también para disfrutar de una bajada pistera "A tope de power". Se que Gema se lo toma con calma, así que con Pepa chupando rueda desandamos de nuevo la pista en busca de mi infatigable compañera de fatigas.
El viernes después de haber encadenado los "objetivos mínimos" y ante una previsible noche con nueva caída de temperaturas, pensamos en anticipar la partida prevista para la mañana del sábado, así que usamos el comodín de los amigos, llamamos al "Clan de Almu" y sugerimos una invitación para pasar la noche en su guarida de La Manga.
Reencontrarnos con ellos, la ducha caliente, un restaurante y una cama nos hace sentirnos, a pesar de nuestras tendencias más bien republicanas, como auténticos reyes.
El sábado era el día de partida, pero como el estrés nos lo habíamos dejado en casa, nos sobró tiempo para dar una vuelta, desayunar dos veces y despedirnoscon calma de nuestros amigos y de nuestra querida Pepa. La siguiente etapa vacacional nos llevaría 850 kilómetros por delante hasta la zona de "El Tarter" en Andorra. Donde íbamos y a lo que íbamos no tenía sentido llevarla, además Antonio, Almu y Cora le ofrecían desde todos los puntos de vista, un mejor plan vacacional.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Ya está aquí el "Columnvert"
Nuestros colegas, Javi y Susana, sacan al mercado un nuevo producto para proteger nuestros machacados cuellos mientras aseguramos a nuestros compañeros de cordada.
El invento funciona, es asequible a todos los bolsillos y bajo mi humilde opinión es más cómodo que las famosas gafas.
Toda la información aquí:
El invento funciona, es asequible a todos los bolsillos y bajo mi humilde opinión es más cómodo que las famosas gafas.
Toda la información aquí:
jueves, 1 de diciembre de 2011
Adiós La Bestia, Bienvenida La Fiera
...Como decíamos ayer... y han sido ya unos meses sin escribir aquí... el tiempo sigue su cadencioso transcurrir y los cambios se suceden tanto en nosotros como en nuestro entorno... Algunos de estos cambios colman ilusiones materiales y son más que bienvenidos...
Así pues "La Bestia", nuestra querida Dobló, seguirá devorando Kilómetros esta vez comandada por otro timonel, que la conducirá seguro por buenos caminos en busca los mejores lugares para hacer barrancos... La Dobló nos llegó de paso y a su paso se nos abrieron nuevos caminos que contribuyeron a ensanchar aun más los ya casi infinitos de nuestros amigos Susana y Javi.
Desde Tarragona, y para quedarse con nosotros muchos años, llega la que Gema ha bautizado como "La Fiera", una hermana gemela de la Trafic con la que tanto he dado el coñazo los últimos años.
En este enlace cuento el proceso de camperizado que hemos iniciado para hacerla aun "más nuestra".
Así pues "La Bestia", nuestra querida Dobló, seguirá devorando Kilómetros esta vez comandada por otro timonel, que la conducirá seguro por buenos caminos en busca los mejores lugares para hacer barrancos... La Dobló nos llegó de paso y a su paso se nos abrieron nuevos caminos que contribuyeron a ensanchar aun más los ya casi infinitos de nuestros amigos Susana y Javi.
Desde Tarragona, y para quedarse con nosotros muchos años, llega la que Gema ha bautizado como "La Fiera", una hermana gemela de la Trafic con la que tanto he dado el coñazo los últimos años.
En este enlace cuento el proceso de camperizado que hemos iniciado para hacerla aun "más nuestra".
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Vaciones 2011 IV: Asturias: Quirós y Regreso.
...Amanecer en las Agüeras, desperezarse con tranquilidad, disfrutar de no tener prisa... Deberíamos nacer para vivir muchos días así... No es el caso, así que mientras dejamos escapar de entre los labios el aire limpio que respiramos y nos proponemos muy enserio el no complicarnos la vida, nos centramos en lo realmente importante, la satisfacción de los sentidos en el corto plazo...
El balneario de Las Caldas: Aquaxana, tiene una tarifa matutina que nos podemos permitir. Un chorrito por aquí, otro por allá y una música de esas que te dejan alelado. Cuando cruzamos la puerta dirección salida, no hay ni un sólo resquicio del cuerpo que conserve polvo del camino ni rincón en nuestras mentes donde perviva nada parecido al estrés.
Mar y Manu nos hacen una visita y desayunamos por segunda vez con la excusa de no dejar que lo hagan solos... El panadero de Teverga hace sonar insistentemente el claxon para avisar a los vecinos que ha llegado, que está en Aciera, en su sitio habitual junto a la panera y con la furgoneta a tope de empanadas, bollos preñados y pan.
Hacemos un alto en el café y nos unimos a los vecinos que se arremolinan para pedir "uno de cada" La excusa, esta vez, es contribuir a que prospere la economía local.
Pepa se tumba, se levanta un poco y se vuelve a tumbar... está agotada hasta el extremo, pero la jodía no ha perdido ni un gramo del tocinillo que le sobra ni de su caracter sociable.
Estamos en Quirós sin compromisos y con tiempo por delante... Va a ser que habrá que escalar un poquito...
Iniciamos el camino a las Paredes ni muy pronto ni muy tarde, justo cuando nos da la gana. Nos dirigimos a La Selva porque hay sombra y Pepa puede dormitar todo lo que necesite. También porque hay un 6c+ que no he encadenado.
En Quirós la desmotivación hacia la escalada no tiene cabida. Levantas la vista y el cuerpo te pide trepar, no hay lugar a preguntas retóricas absurdas.
Nos ponemos a ello, Gema escala de primera y encadena viejas conocidas, yo me ocupo de la variante de 6c. Nos aburrimos a dar pegues y nuestros objetivos van cayendo... básicamente nos divertimos.
Repetimos el esquema durante los próximos días, holgazaneamos durante la mañana y exploramos el entorno.
Nuestra curiosidad por el pasado minero de los quirosanos nos lleva de visita el Museo Etnográfico de Quirós. El desquiciamiento lingüístico de este país se pone de manifiesto al comprobar que todas las explicaciones que se ofrecen en el museo están en bable. Ni siquiera nos dejan quedarnos con un folleto en castellano... Sólo tienen uno, nos dicen.
Comemos pronto, queremos estar a pie de vía justo cuando la sombra comience a ganar las paredes.
Cae el 6c+ tras un número de pegues no apto para puristas. Me da igual, no busco el reconocimiento de los demás, busco y encuentro objetivos que sólo a mi me atañen.
Manu nos saca a rastras de La Selva para que no nos vayamos sin probar alguna de las rutas del Axteris. Nos mete en un V+ que nos saca los colores, y lo que nos quedaba de fuerzas. Ahora sí que ya no nos queda nada más que dar.
Lo hemos dado todo y en vez de estar vacíos ¡Estamos llenos!
Aun nos quedan un par de días de vacaciones... pero la vuelta a la realidad la queremos hacer progresiva, los pasaremos en Madrid.
El balneario de Las Caldas: Aquaxana, tiene una tarifa matutina que nos podemos permitir. Un chorrito por aquí, otro por allá y una música de esas que te dejan alelado. Cuando cruzamos la puerta dirección salida, no hay ni un sólo resquicio del cuerpo que conserve polvo del camino ni rincón en nuestras mentes donde perviva nada parecido al estrés.
Mar y Manu nos hacen una visita y desayunamos por segunda vez con la excusa de no dejar que lo hagan solos... El panadero de Teverga hace sonar insistentemente el claxon para avisar a los vecinos que ha llegado, que está en Aciera, en su sitio habitual junto a la panera y con la furgoneta a tope de empanadas, bollos preñados y pan.Hacemos un alto en el café y nos unimos a los vecinos que se arremolinan para pedir "uno de cada" La excusa, esta vez, es contribuir a que prospere la economía local.
Pepa se tumba, se levanta un poco y se vuelve a tumbar... está agotada hasta el extremo, pero la jodía no ha perdido ni un gramo del tocinillo que le sobra ni de su caracter sociable.
Estamos en Quirós sin compromisos y con tiempo por delante... Va a ser que habrá que escalar un poquito...
Iniciamos el camino a las Paredes ni muy pronto ni muy tarde, justo cuando nos da la gana. Nos dirigimos a La Selva porque hay sombra y Pepa puede dormitar todo lo que necesite. También porque hay un 6c+ que no he encadenado.
En Quirós la desmotivación hacia la escalada no tiene cabida. Levantas la vista y el cuerpo te pide trepar, no hay lugar a preguntas retóricas absurdas.
Nos ponemos a ello, Gema escala de primera y encadena viejas conocidas, yo me ocupo de la variante de 6c. Nos aburrimos a dar pegues y nuestros objetivos van cayendo... básicamente nos divertimos.
Repetimos el esquema durante los próximos días, holgazaneamos durante la mañana y exploramos el entorno.
Nuestra curiosidad por el pasado minero de los quirosanos nos lleva de visita el Museo Etnográfico de Quirós. El desquiciamiento lingüístico de este país se pone de manifiesto al comprobar que todas las explicaciones que se ofrecen en el museo están en bable. Ni siquiera nos dejan quedarnos con un folleto en castellano... Sólo tienen uno, nos dicen.
Comemos pronto, queremos estar a pie de vía justo cuando la sombra comience a ganar las paredes.
Cae el 6c+ tras un número de pegues no apto para puristas. Me da igual, no busco el reconocimiento de los demás, busco y encuentro objetivos que sólo a mi me atañen.
Manu nos saca a rastras de La Selva para que no nos vayamos sin probar alguna de las rutas del Axteris. Nos mete en un V+ que nos saca los colores, y lo que nos quedaba de fuerzas. Ahora sí que ya no nos queda nada más que dar.
Lo hemos dado todo y en vez de estar vacíos ¡Estamos llenos!Aun nos quedan un par de días de vacaciones... pero la vuelta a la realidad la queremos hacer progresiva, los pasaremos en Madrid.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Vacaciones 2011 - Parte III - Retorno a Quirós
...Según fueron pasando las horas, los montañeros con los que habíamos compartido camino de regreso a Cabrones, habían ido abandonando el refugio de vuelta a la civilización... Eran entre las seis y las siete de la tarde y había llegado el momento de tomar una decisión ¿Nos vamos o nos quedamos?
Estábamos cansados, pero habíamos comido, dormitado un poco y habíamos recuperado algo las energías. Nos preocupa Pepa. Estar aquí un día más puede ser, según del lado en el que caiga la moneda, una muy buena o una muy mala idea.
Pienso que en el caso de que desfallezca, cuanto más cerca estemos de Bulnes, mejor será para todos.
Gema tiene algunas reticencias, pero logro convencerla... Un vivac en la zona del Collado de la Cima no entra dentro de sus planes... Las vacas que nos cruzamos a la subida no fueron demasiado amistosas y ahora, nuestra querida perra flauta, no estaba precisamente como para esquivarlas.
Nos ponemos a andar, la temperatura es agradable y las piernas responden. Pepa sigue nuestro paso con cara de concentración... Su ojo izquierdo sigue cerrado y la hinchazón no es que haya remitido precisamente.
Gema camina despacio, yo estoy más fuerte y me desespero un poco, pero se que aquí todos vamos poniendo lo que tenemos: Las últimas migajas de nuestras agotadas energías.

Cuando llegamos al paso asegurado con un pasamanos, quitamos el arnés a Pepa y lo arrojamos camino a bajo. Sin trastos en el lomo y con un poco de mi parte atraviesa el tramo difícil. Luego vuelvo a hacerme cargo de la mochila de Gema que ya ha superado con creces su límite de estrés en esta singladura por Picos.
En el resto de placas que aun nos quedan encontramos menos problemas y, casi sin darnos cuenta, tenemos a tiro de piedra "La Collada de la Cima". Estamos en las Campas del Trave y aun tenemos como mínimo una hora de luz por delante. Es el momento y el lugar. En un pequeño rellano herboso, decidimos disfrutar del final de aquel día primero de agosto de 2011, y prepararnos a contemplar un espectáculo, que ningun televisor por muy 3D que sea podrá reproducir jamás.
A nuestros pies, un impresionante mar de nubes cubría todo el valle, dejando la Collada de la Cima al descubierto. Miráramos donde miráramos, montañas de perfil afilado parecían flotar sobre las nubes en un paisaje irreal... Luego llegó el juego de colores del atardecer...
Embobados, instalados sobre nuestro pequeño jardín colgante, habíamos esperado aquel momento con los deberes hechos: Pepa, envuelta en su manta y embutida en mi funda de vivac, aguardaba dormida su primera noche a la intemperie. La cena de infiernillo a base de pasta precocinada nos supo a gloria y la infusión de Infurelax había sido el colofón para sentirnos no necesitados de nada.
Después de asistir un buen rato al espectáculo celeste... Metidos ya en nuestros sacos, esperámos la traca final. Gema me había hablado de las estrellas de Picos la noche de la Horcada de Caín... Sentía envidia de no haberla podido acompañar aquella vez; tan molido como estaba, fui incapaz de encontrar las fuerzas para salir del saco y de la tienda.... Esta vez era yo el que luchaba con mas ahinco por no quedarme dormido... Sin tienda entre nosotros y el cielo solo nos faltaba lograr mantenernos despiertos un poco más.
Una a una, como si de artistas de cine se tratara, fueron irrumpiendo en escena... Gema es capaz de reconocer a algunas por su nombre y me las va señalando.... finalmente tenemos tal cantidad de ellas sobre nuestras cabezas que es ya es imposible señalar nada.
La temperatura está lejos de ser gélida; el cielo, sin una sola nube sobre nosotros, da lo mejor de si. A pesar de nuestro desconocimiento, de nuestras torpezas y de todos los adjetivos achacables a nuestra incomparable inexperiencia... Por esfuerzo y por ilusión nos habíamos ganado una traca final como esta. La única inquietud que tenemos es el estado de salud de Pepa.
Estoy completamente dormido, cuando poco a poco una serie de ruidos cada vez más cercanos me arrancan de los brazos de Morfeo.
Gema pregunta ¿Qué es eso?... No me hace falta abrir los ojos para contestar. Son cabras y deben de estar muy cerca.... Busco mis gafas con la mano y me las llevo a la cara a la vez que abro los ojos... ¡Y tan cerca!
Estamos rodeados de unas veinte cabras, la más próxima no estará ni a tres metros. Pepa intenta gruñir, pero no puede, está al límite.
El silencio absoluto, roto unicamente por el sonido de los cascos, su respiración y la luz de la luna, crean una atmósfera mágica. A pesar de la proximidad y de estar desprotegidos dentro de los sacos de dormir, no estamos asustados. Ni siquiera cuando dos de ellas enfrentan sus testuzes disputándose el pienso de Pepa; sin embargo, cuando ya casi las podemos tocar con las manos, si nos preocupamos de que puedan acabar por pisarnos y hacernos daño. Encendemos la lámpara y las doy un par de gritos, suficiente para hacer que retrocedan unos metros... Después, simplemente nos volvemos a quedar dormidos.
Salimos definitivamente del mundo de los sueños con las primeras luces del amanecer. Las cabras siguen ahí, han pasado la noche con nosotros, pero al igual que con el mar de nubes que cubría el valle, la luz del sol las hace desvanecerse... No me ha dado tiempo ni a coger la cámara... Ni un minuto ha durado la transición entre el día y la noche. Aquí, en Picos, todo es abrupto.
El nuevo día nace con nuestras mentes enfocadas en un único objetivo, llegar con Pepa viva al primer veterinario que encontremos.
Sacamos a Pepa de su envoltorio y milagrosamente se pone en pie, la damos los mejores manjares que aun nos quedan y la hacemos beber. Es hora de volver a la civilización.
Según nos ponemos en marcha me doy cuenta de una cosa, mis piernas no van. No ha sido algo progresivo por el cansancio acumulado y eso... No. Ayer iban y hoy no. Lo voy a pasar fatal.
Bajar hasta la Canal de Amuesa se me hace larguísimo... y eso que estamos al lado, pero la bajada de la Canal se me convierte en una especie de purgatorio en el que pongo a prueba la santa paciencia de Gema. Voy tan despacio que me desespero, se me cruzan los cables y voy lleno de rabia, GPS en mano, dispuesto a no parar hasta que al menos no descienda tandas de 40 metros de desnivel. Gema intenta ayudarme pero es mejor darme distancia... Estoy tan inaguantable como mis piernas.
Cuando finaliza la Canal, Los Llanos del Torno me sirven para recuperar ritmo y descruzar el cortocircuito de mi cerebro... Gema acepta mis disculpas. Es hora de ser prácticos. Mis piernas no funcionan bajando, así que una vez en Bulnes El Castillo, ella se adelantará con Pepa. La idea es que pregunte en el funicular si nos dejan bajar con ella y si no, me evite el paseo hasta Bulnes Villa.
Así lo hacemos, nada más iniciar las rampas de descenso desde "El Castillo", cada paso mío vale por tres de Gema... Tardamos 20 minutos en subir cuando veníamos... Y ahora por lo menos el doble en bajar.
Una vez abajo, el camino hasta el funicular es un camino plano con tendencia a subir... puedo con el, y meto la directa... justo al llegar a la entrada de la boca del funicular me encuentro con Gema. Nos dejan bajar.
Esa noticia, que en cualquier otro momento me hubiera producido urticaria, me sabe a gloria... He criticado la obra del Funicular de Bulnes en todos los foros donde ha salido el tema y en todos los ámbitos donde he tenido voz. Y para mi sorpresa allí estaba yo tan contento, con mi billete a Poncebos de a 16 euros el trayecto.
Gema me pone en antecedentes: Después de bajar desde Bulnes de arriba, al cruzar el Puente de la Reconquista, Pepa se tumba en el suelo incapaz de andar más. Después de bajarla al río para intentar que bebiese y refrescarla un poco, retoman camino con ella, a ratos en brazos y a ratos obligándola a andar. Así llegan hasta el funicular donde no les ponen ninguna pega y sólo un requisito, ir con bozal... que ellos mismos facilitan.
Al llegar a la furgo metemos a Pepa sobre las colchonetas de la cama y empezamos a organizar la intendencia para salir pitando de allí... Es entonces cuando una sustancia viscosa empieza a supurar de entre las comisuras del párpado... Es tan densa que creo que es el propio ojo que se le está saliendo... Enseguida empieza a brotar también sangre... Gema me saca de mi error... Es pus y sangre, nada de ojos, no nos pongamos en plan gore.
Conecto el móvil, tenemos cobertura, así que llamo a nuestro veterinario de Madrid, quizás ellos tengan alguna relación o puedan derivarnos a algún colega de la zona.
Nuestros veterinarios, de Huellas de la Calle La Vía, son buenos profesionales y mucho mejor personas... Les cuento lo que le pasa a Pepa y les pido por favor que me localicen un centro veterinario donde puedan atendernos... La ayuda nos viene directamente en esa llamada, no es tan grave. Cuando la llevamos en su día para que le vieran el ojo inflamado pensaron que se trataba simplemente de un golpe y por eso nos recetaron los antiinflamatorios... Ahora estaba claro, había una infección que había que tratar inmediatamente con antibióticos. Concretamente con el Dalacín 150...
..Antibióticos y descanso y nada más...
Nos suena a música celestial... pero el resto de la tarde la pasamos buscando el dichoso antibiótico de farmacia en farmacia y de pueblo en pueblo... En Cangas de Onís nos dicen que nos lo traen esa misma tarde, por lo que decidimos quedarnos allí a comer. Cuando dan las cinco y volvemos a preguntar... resulta que se han equivocado y nos han traído otro...
Vuelvo a molestar a nuestros veterinarios y nos dicen que no vale, que tiene que ser el que nos han dicho... Así que vuelta al coche y de nuevo a peinar farmacia por farmacia. Estamos dispuestos a llegar así hasta Oviedo si es necesario... No hace falta. En Arriondas, la cara de Gema al salir de la última de ellas me hace saber que ya lo tenemos.
No tardamos ni un segundo y le enchufamos el primero... Ahora son 2 al día y a esperar.
Esa noche dormimos en Las Agüeras... Volver a Quirós es como volver al hogar, hasta Pepa parece reactivarse un poco, bueno más bien un poquitín. Supongo que más que por Quirós y por el antibiótico, por la cantidad de sangre y pus expulsada que había aliviado notablemente la inflamación, la presión y el dolor
Es hora de descansar en nuestra cama del interior de "La Bestia."
Estábamos cansados, pero habíamos comido, dormitado un poco y habíamos recuperado algo las energías. Nos preocupa Pepa. Estar aquí un día más puede ser, según del lado en el que caiga la moneda, una muy buena o una muy mala idea.
Pienso que en el caso de que desfallezca, cuanto más cerca estemos de Bulnes, mejor será para todos.
Gema tiene algunas reticencias, pero logro convencerla... Un vivac en la zona del Collado de la Cima no entra dentro de sus planes... Las vacas que nos cruzamos a la subida no fueron demasiado amistosas y ahora, nuestra querida perra flauta, no estaba precisamente como para esquivarlas.
Nos ponemos a andar, la temperatura es agradable y las piernas responden. Pepa sigue nuestro paso con cara de concentración... Su ojo izquierdo sigue cerrado y la hinchazón no es que haya remitido precisamente.
Gema camina despacio, yo estoy más fuerte y me desespero un poco, pero se que aquí todos vamos poniendo lo que tenemos: Las últimas migajas de nuestras agotadas energías.

Cuando llegamos al paso asegurado con un pasamanos, quitamos el arnés a Pepa y lo arrojamos camino a bajo. Sin trastos en el lomo y con un poco de mi parte atraviesa el tramo difícil. Luego vuelvo a hacerme cargo de la mochila de Gema que ya ha superado con creces su límite de estrés en esta singladura por Picos.
En el resto de placas que aun nos quedan encontramos menos problemas y, casi sin darnos cuenta, tenemos a tiro de piedra "La Collada de la Cima". Estamos en las Campas del Trave y aun tenemos como mínimo una hora de luz por delante. Es el momento y el lugar. En un pequeño rellano herboso, decidimos disfrutar del final de aquel día primero de agosto de 2011, y prepararnos a contemplar un espectáculo, que ningun televisor por muy 3D que sea podrá reproducir jamás.
A nuestros pies, un impresionante mar de nubes cubría todo el valle, dejando la Collada de la Cima al descubierto. Miráramos donde miráramos, montañas de perfil afilado parecían flotar sobre las nubes en un paisaje irreal... Luego llegó el juego de colores del atardecer...
Embobados, instalados sobre nuestro pequeño jardín colgante, habíamos esperado aquel momento con los deberes hechos: Pepa, envuelta en su manta y embutida en mi funda de vivac, aguardaba dormida su primera noche a la intemperie. La cena de infiernillo a base de pasta precocinada nos supo a gloria y la infusión de Infurelax había sido el colofón para sentirnos no necesitados de nada.
Después de asistir un buen rato al espectáculo celeste... Metidos ya en nuestros sacos, esperámos la traca final. Gema me había hablado de las estrellas de Picos la noche de la Horcada de Caín... Sentía envidia de no haberla podido acompañar aquella vez; tan molido como estaba, fui incapaz de encontrar las fuerzas para salir del saco y de la tienda.... Esta vez era yo el que luchaba con mas ahinco por no quedarme dormido... Sin tienda entre nosotros y el cielo solo nos faltaba lograr mantenernos despiertos un poco más.
Una a una, como si de artistas de cine se tratara, fueron irrumpiendo en escena... Gema es capaz de reconocer a algunas por su nombre y me las va señalando.... finalmente tenemos tal cantidad de ellas sobre nuestras cabezas que es ya es imposible señalar nada.
La temperatura está lejos de ser gélida; el cielo, sin una sola nube sobre nosotros, da lo mejor de si. A pesar de nuestro desconocimiento, de nuestras torpezas y de todos los adjetivos achacables a nuestra incomparable inexperiencia... Por esfuerzo y por ilusión nos habíamos ganado una traca final como esta. La única inquietud que tenemos es el estado de salud de Pepa.
Estoy completamente dormido, cuando poco a poco una serie de ruidos cada vez más cercanos me arrancan de los brazos de Morfeo.
Gema pregunta ¿Qué es eso?... No me hace falta abrir los ojos para contestar. Son cabras y deben de estar muy cerca.... Busco mis gafas con la mano y me las llevo a la cara a la vez que abro los ojos... ¡Y tan cerca!
Estamos rodeados de unas veinte cabras, la más próxima no estará ni a tres metros. Pepa intenta gruñir, pero no puede, está al límite.
El silencio absoluto, roto unicamente por el sonido de los cascos, su respiración y la luz de la luna, crean una atmósfera mágica. A pesar de la proximidad y de estar desprotegidos dentro de los sacos de dormir, no estamos asustados. Ni siquiera cuando dos de ellas enfrentan sus testuzes disputándose el pienso de Pepa; sin embargo, cuando ya casi las podemos tocar con las manos, si nos preocupamos de que puedan acabar por pisarnos y hacernos daño. Encendemos la lámpara y las doy un par de gritos, suficiente para hacer que retrocedan unos metros... Después, simplemente nos volvemos a quedar dormidos.
Salimos definitivamente del mundo de los sueños con las primeras luces del amanecer. Las cabras siguen ahí, han pasado la noche con nosotros, pero al igual que con el mar de nubes que cubría el valle, la luz del sol las hace desvanecerse... No me ha dado tiempo ni a coger la cámara... Ni un minuto ha durado la transición entre el día y la noche. Aquí, en Picos, todo es abrupto.
El nuevo día nace con nuestras mentes enfocadas en un único objetivo, llegar con Pepa viva al primer veterinario que encontremos.
Sacamos a Pepa de su envoltorio y milagrosamente se pone en pie, la damos los mejores manjares que aun nos quedan y la hacemos beber. Es hora de volver a la civilización.
Según nos ponemos en marcha me doy cuenta de una cosa, mis piernas no van. No ha sido algo progresivo por el cansancio acumulado y eso... No. Ayer iban y hoy no. Lo voy a pasar fatal.
Bajar hasta la Canal de Amuesa se me hace larguísimo... y eso que estamos al lado, pero la bajada de la Canal se me convierte en una especie de purgatorio en el que pongo a prueba la santa paciencia de Gema. Voy tan despacio que me desespero, se me cruzan los cables y voy lleno de rabia, GPS en mano, dispuesto a no parar hasta que al menos no descienda tandas de 40 metros de desnivel. Gema intenta ayudarme pero es mejor darme distancia... Estoy tan inaguantable como mis piernas.
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| Pepa, rendida junto a un Hito en las Campas del Trave |
Cuando finaliza la Canal, Los Llanos del Torno me sirven para recuperar ritmo y descruzar el cortocircuito de mi cerebro... Gema acepta mis disculpas. Es hora de ser prácticos. Mis piernas no funcionan bajando, así que una vez en Bulnes El Castillo, ella se adelantará con Pepa. La idea es que pregunte en el funicular si nos dejan bajar con ella y si no, me evite el paseo hasta Bulnes Villa.
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| Estas cabras domésticas son las primas de nuestras amigas del vivac. |
Así lo hacemos, nada más iniciar las rampas de descenso desde "El Castillo", cada paso mío vale por tres de Gema... Tardamos 20 minutos en subir cuando veníamos... Y ahora por lo menos el doble en bajar.
Una vez abajo, el camino hasta el funicular es un camino plano con tendencia a subir... puedo con el, y meto la directa... justo al llegar a la entrada de la boca del funicular me encuentro con Gema. Nos dejan bajar.
Esa noticia, que en cualquier otro momento me hubiera producido urticaria, me sabe a gloria... He criticado la obra del Funicular de Bulnes en todos los foros donde ha salido el tema y en todos los ámbitos donde he tenido voz. Y para mi sorpresa allí estaba yo tan contento, con mi billete a Poncebos de a 16 euros el trayecto.
Gema me pone en antecedentes: Después de bajar desde Bulnes de arriba, al cruzar el Puente de la Reconquista, Pepa se tumba en el suelo incapaz de andar más. Después de bajarla al río para intentar que bebiese y refrescarla un poco, retoman camino con ella, a ratos en brazos y a ratos obligándola a andar. Así llegan hasta el funicular donde no les ponen ninguna pega y sólo un requisito, ir con bozal... que ellos mismos facilitan.
Al llegar a la furgo metemos a Pepa sobre las colchonetas de la cama y empezamos a organizar la intendencia para salir pitando de allí... Es entonces cuando una sustancia viscosa empieza a supurar de entre las comisuras del párpado... Es tan densa que creo que es el propio ojo que se le está saliendo... Enseguida empieza a brotar también sangre... Gema me saca de mi error... Es pus y sangre, nada de ojos, no nos pongamos en plan gore.
Conecto el móvil, tenemos cobertura, así que llamo a nuestro veterinario de Madrid, quizás ellos tengan alguna relación o puedan derivarnos a algún colega de la zona.
Nuestros veterinarios, de Huellas de la Calle La Vía, son buenos profesionales y mucho mejor personas... Les cuento lo que le pasa a Pepa y les pido por favor que me localicen un centro veterinario donde puedan atendernos... La ayuda nos viene directamente en esa llamada, no es tan grave. Cuando la llevamos en su día para que le vieran el ojo inflamado pensaron que se trataba simplemente de un golpe y por eso nos recetaron los antiinflamatorios... Ahora estaba claro, había una infección que había que tratar inmediatamente con antibióticos. Concretamente con el Dalacín 150...
..Antibióticos y descanso y nada más...
Nos suena a música celestial... pero el resto de la tarde la pasamos buscando el dichoso antibiótico de farmacia en farmacia y de pueblo en pueblo... En Cangas de Onís nos dicen que nos lo traen esa misma tarde, por lo que decidimos quedarnos allí a comer. Cuando dan las cinco y volvemos a preguntar... resulta que se han equivocado y nos han traído otro...
Vuelvo a molestar a nuestros veterinarios y nos dicen que no vale, que tiene que ser el que nos han dicho... Así que vuelta al coche y de nuevo a peinar farmacia por farmacia. Estamos dispuestos a llegar así hasta Oviedo si es necesario... No hace falta. En Arriondas, la cara de Gema al salir de la última de ellas me hace saber que ya lo tenemos.
No tardamos ni un segundo y le enchufamos el primero... Ahora son 2 al día y a esperar.
Esa noche dormimos en Las Agüeras... Volver a Quirós es como volver al hogar, hasta Pepa parece reactivarse un poco, bueno más bien un poquitín. Supongo que más que por Quirós y por el antibiótico, por la cantidad de sangre y pus expulsada que había aliviado notablemente la inflamación, la presión y el dolor
Es hora de descansar en nuestra cama del interior de "La Bestia."
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