miércoles, 2 de junio de 2010

..Y otro año más...

Hola María, hace ya dos años tres días de abril, un mes des mayo y dos días de junio que nos dejaste sin dar un portazo ni hacer ruido... Y si por eso piensas que me he olvidado de ti... Te equivocas.

De hecho, estas muy presente cada día y, sobre todo, en cada centímetro de La Pedriza que sigo recorriendo con Gema y "la Pepa"... y no puedo dejar de pensar que, también sin hacer ruido, nos acompañas y hasta nos proteges.

Me imagino tu cara al ver, como nosotros, por primera vez, un lugar tan bonito como "La Lagunilla del Yelmo" o tan interesante como la "Cueva del Ave María"

Como sabes, siempre me gustó la Pedri, pero lo que no sabes, es que tú me enseñaste a amarla.

Junto a tí fui capaz de captar por primera vez su esencia misma y pude ver más allá de lo que antes veía..no solo sus ríos, pozas, la perfección de los colores azul de su cielo o el gris de su rocas... Ese algo más que se traduce en algo parecido a la Vida Eterna, al tiempo detenido, a la perfección de la creación... al Edén.

En la Pedriza soy capaz de verte y sentirte con claridad nos lleven donde nos lleven nuestros pies o se agarren donde se agarren nuestras manos.

Todo esto ya lo sabes, te lo cuento porque aun que hay cosas que son por todos conocidas no dejan de ser agradables de escuchar... y este año ya tocaba hablar de tí.

lunes, 26 de abril de 2010

Leiva III - Encuentros y trepadas

Los primeros días en Leiva los pasamos íntegros en el sector "La Pecera". El plan, era el habitual, barrerlo de cabo a rabo hasta dejarlo limpito a excepción de un 7a+/b que quedaba para tiempos mejores.

Entre idas y venidas, encadenes y muchos pegues, la vida transcurría ocupada en tareas básicas como dormir bien, desayunar mejor y cenar como si no hubiera mañana. Entretenidos en estos quehaceres, compartíamos campo base con una serie de vecinos "estables" que, como nosotros, encontraron en Murcia la climatología soñada para una Semana Santa activa:

Los vascos: No puede haber zona de escalada en periodo vacacional sin vascos. Se podría decir que dan caché a una escuela... si no hay vascos, es que la roca no es buena, si los hay, todo lo contrario y si abundan, es que has acertado de pleno en tu destino vertical. Los "nuestros" vivían en una autocaravana y tenían una enorme Pitbull que tenía acojonada a Pepa. Eran de largo los más disciplinados: Madrugaban, escalaban siempre en pared y se recogían los primeros.

Los güiris: Representados por una cordada mixta franco-lusitana. Nuestros vecinos más duraderos: Anne y Pedro. Dos chavales que estudiaban en La Coruña y viajaban en una Kangoo adaptada para los menesteres viajeros de los montañeros. Realmente encantadores. Nos ofrecían de todo, trataban a Pepa como si fuera suya, nos enseñaron maniobras de asistencia al 2º de cordada y nos regalaron un cordino para hacer un prusik... Pero sobre todo, contagiaban buena onda y tenían un aspecto pulcro que nosotros no conseguíamos ni bajando a ducharnos todos los días.

La vasca y el murciano: El murciano tenía aspecto de perro viejo, lo había escalado todo, se las sabía todas y era un tipo de lo más cercano. De sus labios supimos por primera vez de la existencia de una vía llamada "Carrillo-Cantabella"

El Javi y la Susana (o también "El manoplas y Cucurichito"): Después de algunas llamadas, nuestros amigos trotamundos se animan a visitarnos ya entrada la semana. Abrir la puerta de "La Bestia" y ver aparcada cerquita la Renault Master amarilla, hace que te recorra el cuerpo un chispazo de alegría indisimulable. ¡Se acabaron las prisas! Desde su llegada, nuestro ya perezoso ritmo se ralentiza hasta límites que llegan a la exasperación... Sin embargo nos da tiempo a todo y hacemos más cosas que antes... ¿Qué clase de magia les acompaña?

Pablo ("Bultaco"), Chema y sus colegas: Un día oigo un "¡Alberto!" y me los encuentro de bruces en el parking... A Pablo le cogimos cariño desde el principio, cuando le conocimos en Montanejos con Pep, y desde entonces nos hemos ido encontrado con él aquí y allá y siempre nos da un alegrón. A lo largo de nuestra estancia nos cruzamos con ellos un par de veces más, siempre de buen humor y siempre haciendo planes de compartir unas cervezas que, por problemas logísticos no pudieron ser. ¡Quedan pendientes Tron!



La Carrillo-Cantabella





... Como decía antes, el murciano nos había recomendado para nuestro grado y equipamiento (ninguno) "La Carrillo-Cantabella", Pedro y Anne la hicieron y nos animaron... Pero yo me resistía... No llevábamos cuerda doble, ningún cacharro y ni siquiera un fisurero...

¿Y si nos atascamos en un largo y no podemos rapelar? ¿Y si Gema no puede con un paso?...¿Y si...?

Le planteé mis preocupaciones a Pedro, que en respuesta me enseñó una técnica para desmultiplicar el peso del segundo y poder tirar de él, con más eficiencia, en caso de bloqueo en un paso... Además me regaló un cordino para hacer el prusik que la maniobra requería...

Gema quería escalar en pared... Decía que confiaba en mi plenamente... ¡Bendita inconsciencia! ... Y también curiosa la mente humana, que a pesar del miedo esta deseando meterse en fregados.

Una tarde nos encontramos en el limpiaparabrisas de la furgo el croquis de la vía con un par de líneas de ánimo por cortesía de Chema y la presencia de Javi y Susana hizo el resto.

Como puede parecer que estábamos ante un reto difícil y no era así, vamos a situarnos en su justa medida: Estamos hablando de una vía de 5 largos, de dificultad máxima 6a, totalmente equipada y con chapas a distancia razonable para los deportivos... La roca excelente, la línea bonita y salida por la cumbre... Una clásica con traje deportivo... sin embargo yo no lo sabía y estaba acojo... digo acongojado, con lo que todo lo que pasaba por mi cabeza era de largo más que exagerado..

El día 2 de abril, un viernes, nos levantamos con más pachorra que nunca, tardamos en desayunar lo indecible y en recoger lo insoportable y, pasadas las dos, cuando ya volvían los vascos de proezas muy alejadas de nuestro reto, iniciábamos los cuatro la marcha por el camino forestal "Prado Mayor".

Javi y Susana, sin prisa alguna (la experiencia es un grado) marcan el ritmo y, aunque parezca mentira, vuelven a tener razón. Las vías elegidas son sin duda las más repetidas... pero la gente "normal" madruga y nosotros no. Así que, cuando llegamos a pie de vía, en vez de esperar, nos encontramos a la última cordada un par de largos por encima de nuestras cabezas... Con lo que nos ponemos los arneses, nos ajustamos las magneseras, nos encastramos el casco y nos ponemos a escalar tratando de disimular la tensión.

El primer largo es bastante fácil y subo sin tropezarme con ninguna dificultad. Gema hace lo mismo, pero mientras lo hace, me percato de un pequeño problemilla... la cuerda de 10,2 de Roca esta hinchada como una boa, y recuperar cuerda se convierte en una tarea bastante costosa....

Cuando Gema llega a la reunión estoy más cansado de recuperar cuerda que de la trepada en sí. Sin embargo Gema está animada y eso hace que bloquee cualquier mal augurio y seguimos adelante.

En el segundo largo se acaba tanta facilidad, hay que pensar más los pasos y a veces apretar un poco. A Gema le supone sufrir. Para rematar, la reunión es algo colgada y Gema se viene un poco abajo... Por contra yo estoy muy centrado, este largo era uno de los 6a y estamos los dos en la reunión... Ahora mismo estamos más cerca a nivel psicológico de la cima que del suelo... ¡Ya no hay quien nos pare!

El 3º largo no ofrece complicaciones, es algo más vertical y va teniendo ambiente, a parte de eso, es muy disfrutón. Gema sube como una moto y yo sigo reventándome en las recuperaciones... Estamos cada vez más animados pero callamos al respecto, se nos ha dado muy bien hasta aquí pero como se suele decir, hasta el rabo todo es toro.

El 4º largo es un agradable trámite a través de un espolón hasta el 5º, en el que la vía se hace algo más difícil de seguir, los parabolt alejan un poco más y cuesta localizarlos... Llega un momento en el que tengo que parar y me pongo nervioso ¿Por dónde diablos sigue esto? Esta situación no dura ni un minuto pero es para mí el peor momento. Por fin veo el siguiente parabolt, y el siguiente, y el siguiente... Finalmente llego debajo del último resalte, una especie de diedro-chimenea de unos 4 metros. No es fácil el jodio', pero con la cima tan cerca no escalo, vuelo... Me han dicho que la reunión no se ve de primeras... que mire a la derecha... ¡Ahí está!

Gema se reune conmigo en la cima al cabo de un ratillo, la veo luchar los pasos del diedro final bastante relajada, lejos de la tensión del segundo largo. A continuación, como los grandes montañeros, foto de cumbre, beso y...¡Otra cima pa' la buchaca!


La Cordada Mulero-Gutierrez había elegido la vía paralela a la nuestra "La Pepillo-Cantabella" algo más dura, pero pecata minuta para nuestros amigos. Susana lideraba todos los largos y Javi se dejaba llevar disfrutando del paisaje. A veces las dos vías se aproximaban bastante e intercambiábamos algunas palabras con ellos, pero otras nos alejábamos y perdíamos toda referencia visual.

Por encima de ellos, otra pareja les precedía eran Isabel y Víctor. Nos conocimos en la cumbre y compartimos el descenso. Con ellos también acabamos dejando pendientes unas cervezas... y pedirles el correo electrónico para pasarles fotos que seguro que les hubiera gustado tener.

Cuando finalizamos el descenso Gema y yo retrocedimos a pie de vía para recoger a Pepa. Era la primera vez que la atábamos y que se quedaba sola en toda la semana, así que estábamos preocupados y ansiosos de comprobar que estaba bien. Un ladrido nervioso al acercarnos fue todo lo que necesitábamos oír para respirar tranquilos. Aunque relajarnos del todo no lo conseguimos hasta volver al camino forestal y alejarnos de la posible caída de piedras.

Llegamos al parking cuando ya había caído el sol, cuando los vascos probablemente llevaran horas durmiendo. Una nota en el limpiaparabrisas de Anne y Pedro nos dejaba un sabor agridulce, les había ido bien en su vía pero estaban agotados y habían decidido irse. Nos hubiera gustado despedirnos en condiciones.

El domingo desayunamos con Javi y Susana. Nosotros partíamos y ellos seguían, así que intentamos disfrutar su compañía y del desayuno con todos nuestros sentidos. Nos fuimos sobre las dos, ellos iniciaban camino hacia las vías... Prisa Mata.

martes, 6 de abril de 2010

Viaje a Leiva - Parte II - La escuela

Describir una escuela no es nada fácil, sobre todo si se quiere hacer bien. Así que partiendo de que esta ha sido sólo nuestra segunda visita y que "Aquí hay mucha cera que cortar" vamos a centrarnos en las generalidades que quedan a nuestro alcance.



Leyva es una escuela Murciana enclavada en Sierra Espuña famosa por su Pared Sur, tradicionalmente denominada "Cejos de Valdecanales".

En este paredón (originado por una falla geológica) de casi 2 Kilómetro de largo y una altura de entre 120 y 180 metros, es donde se encuentran las vías de largos en las cuales predomina la escalada clásica (autoprotección) si bien, también cuenta con alguna línea equipada con carácter puramente deportivo.

Además de la Pared Sur, exiten 6 sectores eminentemente deportivos: Los sectores Alegría, La Pecera, Iniciación, Las Cuevas, Cucalas (con alguna vía de autoprotección) y La Bóveda.

Conozco de primera mano La Pecera y Las Cuevas. En estos sectores, la roca caliza es excelente. De hecho, sin llegar a su nivel calidad, nos recordaba en algunos aspectos a la de Quirós (la roca caliza más perfecta que conozco).
Desvío a La Pecera N 37º52'58.2La Pecera (N 37º53'05.2" W '001º32'01.2'') es el sector más fácil de localizar, desde él, se accede de manera fácil a Las Cuevas (50 metrosa su izquierda): Desde la explanada junto a la barrera, donde se dejan los coches, se sigue la pista "Camino Forestal de Prado Mayor" en unos 30 minutos se llega a una zona donde en la orilla izquierda de la pista quedan 3 rocas grandes y un árbol y en la derecha 2 hitos que marcan el principio del sendero (N 37º52'58.2" W '001º31'59.0'') que en 10 minutos más nos dejará a pie de vía. Las vías están equipadas con Parabolt en buen estado y las reuniones cuentan con mosquetón de descuSusana en el Diedro Barracudaelgue.

Un dato que no puedo pasar por alto, es lo relativo a la caída de piedras: En este sector que frecuentamos varios días, al caer la tarde, coincidiendo con el cambio brusco de temperatura, empezaban a caer piedras por sus extremos... uno de los días estaba Gema dandole pegues a "La Tortuga Carey" y bloques del tamaño de adoquines cayeron a menos de 5 metros...
Gema en Pez Globo Tengo la guía de "Escalada en Sierra Espuña" de Ángel Ortiz y José Matas, que recoge todos los sectores así como los de otras escuelas cercanas... la Guía tiene algunas "rarezas" como que si bien recoge los sectores en el sentido de la marcha (de derecha a izquierda) sin embargo numera las vías de izquierda a derecha... Esto que parece una tontería genera algo de confusión al pasar de un sector a otro. Pero el punto más negro de la guía son los croquis, que se recogen sobre dibujos muy rudimentarios, mal dibujados faltos de referencias útiles y además, en muchos casos las vías están mal ubicadas... en general, en este apartado tan básico, era común la opinión entre los escaladores de que la vía se merece un suspenso claro. Creo que soy objetivo si digo que si no estuvieran pintados mucho de sus nombres en su base sería muy difícil saber la vía que estamos escalando. Las vías son todas entre buenas o excelentes... al menos para sus autores que graduan así todas la vías de toda la escuela... Pienso, que en realidad se trata de otra errata y que es posible que los autores hayan registrado las decalidad baja con puntuación de uno. Otro aspecto negativo que puso Gema de relieve, es su tamaño XXL, que la hace difícil de transportar en los bolsillos normales de una mochila, o incluso en la seta.

Por seguir con las cuestiones negativas, una habitual: la explicación de la aproximación al punto donde se dejan los coches... ¿Tan difícil es hacer un plano en condiciones? (página 40 de la guía)

Por lo demás y a pesar de sus evidentes carencias, lagunas y fallos, más vale guía mala que guía inexistente y, esta al menos, tiene además de un aspecto estético bastante atractivo, una parte histórica, geológica y faunística muy desarrollada e interesante. También recoge datos históricos que a mi me gusta que recojan las guías... como por ejemplo el equipador principal de cada sector/vía y el año en que empezó a equipar cada sector.

Las vías de la Pecera son eminentemente plaqueras y el grados más abundante es el de "para todos los públicos"; en Las Cuevas, sin embargo, la escalada es más Atlética y el grado más apretado aunque también hay vías de Vº. Estos croquis, copiados de las reseñas del camping me los pasó una chica generosamente cuando ya crei volverme loco respecto a las vías y su ubicación... Estos si se ajustan fielmente a la realidad
Para llegar a Las Cuevas, lo más rápido es subir a La Pecera y una vez allí seguir el sendero a pie de pared (hacia la izquierda si miramos La Pecera), en 5 minutos estaremos en El Sector Iniciación y en 2 ó 3 minutos más en Las Cuevas.



La Pared Sur es impresionante, sólo hicimos una vía, la deportiva y a la vez clásica "Carrillo-Cantabella", la roca es igual de buena que en los referenciados sectores deportivos aunque hay que tener cuidado activa y pasivamente con las piedras sueltas.

Viaje a Leyva - Parte I - Los preparativos.

Si trato de recordar la última vez que pude disfrutar de vacaciones durante la Semana Santa, me remontaría a épocas tan lejanas en las que yo y mis circunstancias eramos tan diferentes que si no se tratasen de mis propios recuerdos, pondría en duda que ese era yo y que aquello era lo que hacía.

Esta vez, una serie de afortunados golpes de azar, nos ponían a Gema y a mí en disposición de disfrutar de 9 días consecutivos de libertad y de sólo 24 horas para planificarlos.

Un acontecimiento así, además de una buena noticia, también es una tremenda fuente de estrés ¿Dónde vamos? ¿Qué llevamos? ¿Cuándo salimos?

En nuestras fantasías de unos días de descanso, Quirós siempre aparecía como el destino soñado, pero dos voces, una la de Alex en mi cabeza, soltándome aquello de "Bicho, es pronto para ir al Norte, no seas cabezón y mueve el timón para el Levante o el Sur de España" y, la del locutor del Cpoanal 24 horas que insistía en que la única zona de tiempo dudoso era la del Cantábrico nos hicieron poner los pies en la tierra y sopesar destinos más al Sur.

El viernes después de comer nos pusimos a empaquetar cosas sin saber aún nuestro destino... Poco a poco, el suelo del salón se iba llenando de una intendencia que parecía "cuatro pueblos excesiva"... Pero Gema y yo somos así... Botas por si llueve y hacemos un treking, tienda de campaña por si acabamos en un camping, dos pares de zapatillas para estar cómodos, las de andar por casa, las de la ducha... y muchos etcéteras más. Comparados con cualquier otra cordada somos sumamente exagerados... pero hasta ahora las cosas nos han cabido y, a veces, hasta las hemos necesitado.

Dejamos para lo último la comida y su menaje... Una rápida visita al Mercadona a última hora (somos "Mercadonianos") y dejamos el avituallamiento listo.

Cuando lo tuvimos todo preparado era tarde y estábamos molidos, así que pospusimos la salida para el sábado por la mañana.

Viendo la tele después de cenar "la chica del tiempo" anunciaba meteorología estable en Murcia y las cosas empezaban a estar claras.

Llamamos al camping de Sierra Espuña, en El Berro, y salimos de dudas sobre dos cosas: no nos íbamos a alojar allí por el tema perro (nos parecía un sufrimiento innecesario tener a Pepa atada todo el día) y por otro, tenían servicio de duchas y disponían de una tarifa para su uso por gente no alojada.

El sábado, muy tranquilamente nos despertamos y con mucha calma fuimos poniéndonos en movimiento hasta que 4 horas más tarde nos vimos con la furgoneta cargada y nosotros dentro camino del Sur.

domingo, 21 de marzo de 2010

Fin de semana de tres días

El interior de La Bestia con la cama montada
Bueno, pues otra vez por aquí. Parece que la maquinaria empieza poco a poco a moverse y que la Bitácora coge inercia.

Por delante todo un fin de semana de 3 días... Quizás la falta de dinero, las malas perspectivas profesionales, la proximidad de la Semana Santa... o simplemente que La Pedriza nos tiene enamoraditos, nos ha hecho cargar la furgoneta y emprender ruta... 60 kilómetros rumbo al Norte. Destino El Tranco. El mismo destino de cada sábado. Pero dispuestos a aprovecharlo todo el largo fin de semana de San José.

Como hacía un montón que no "viajábamos", estábamos algo remolones y perezosos... Pero cuando empezamos a cargar las cosas en la furgoneta, una corriente de energía positiva ya se había hecho con el control de nuestro sistema nervioso y el buen rollo campaba libremente a sus anchas.

Pepa nos miraba inquieta mientras íbamos preparando toda la intendencia, inconsciente de que los cambios en la rutina que se avecinaban, iban a satisfacerla tanto o más que a nosotros.

Llegamos al Tranco poco después de las nueve y, mientras íbamos montando la cama, Pepa iba y venía alborotada olisqueándolo todo de la furgo al río, del río a Casa Julián y de Casa Julián de nuevo a la furgo, en un bucle de infinita felicidad perruna.
Como la noche no estaba especialmente fría, cenamos cómodamente bajo un cielo estrellado que, cada vez lo estaba menos por causa de las nubes que llegaban tomando posiciones.

La primera noche que compartimos furgo los tres no pudo ser más plácida. Pepa no hizo ni un ruido enroscada en el asiento delantero y nosotros dormimos a pierna suelta justo desde el pitido final del partido que sellaba el pase a semifinales del Atleti en la antigua "Copa de la UEFA".

El viernes, como estaba previsto, amaneció chispeando, así que, en vez de frustrarnos intentando escalar, cambiamos la intendencia vertical por la de "pisaprados" e iniciamos camino poco después de desayunar. El objetivo era localizar la "Cueva del Ave María" y tratar de andar en nuestra pequeña empresa, el mayor número posible de nuevos caminos, o enlazar viejos senderos ya andados. Para ello, contábamos con la ayuda del GPS que me me regaló Gema en Navidad y con toda la pelea que llevo para intentar comprender algo de su funcionamiento.Itinerarios recorridos

Salimos desde el Casa Julián y, cruzando la puerta que esta a la derecha de las escaleras, tomamos la senda que lleva hacia El Indio/Placas del Halcón (Senda de las Carboneras).
Sobrepasados ambos sectores, poco a poco ganamos un collado, "Collado de la Cueva", donde nuestro camino se une a la Senda Maeso que viene desde el Alcornocal.

Esta tramo de la Senda Maeso ya lo había andado antes con María y con Feito, pero en ninguna de esas ocasiones fuimos capaces de aproximar siquiera, la ubicación de la "Cueva". Así que, GPS en mano y con las coordenadas marcadas en la cartografía de Topo España, íbamos comprobando como nos aproximábamos metro a metro.

Cuando llegamos a una pradera con un aspa blanca y amarilla pintada a pie de camino, el GPS avisa de que nuestro objetivo, la Cueva del Aver María, está a menos de 100 metros. Abandonamos la Senda Maeso y nos aventuramos por la pradera siguiendo las indicaciones del GPS hasta que llegamos a "0" metros del waypoint.

Allí no hay nada que se parezca a una cueva... Es más, las posibilidades de seguir andando son nulas porque la pradera se ciega en una pared rocosa que no tiene salida. Damos vueltas y más vueltas, tratando de explorar todas las posibilidades... Mientras tanto, la lluvia ha cogido músculo y parte de nuestra indumentaria empieza a ceder.

En estas, tras una pequeña trepada a la derecha, descubro un nivel más alto de la pradera y rastro de haber sido transitada por gente... un bote de crema, un tapón de una botella de agua... Sé que estamos cerca y me fastidiaría mucho no encontrar lo que buscamos. Me voy alejando de las coodenadas donde según el GPS estaría la entrada a la Cueva y 80 metros más allá veo un sendero desdibujado, por encima del cual se abre una especie de arco de roca. Aproximándome entre bloques, llego por fin a su altura y descubro la entrada de la cueva. Me asomo dentro y por el tamaño y lo seca que está supongo que es la "Cueva del Ave María". Algo tenso, retorno al lugar donde me separé de Gema y Pepa y les cuento la noticia.
Entrada a la Cueva del Ave María desde su interior
Por fin entramos los tres en la Cueva, no habíamos visto ninguna foto en Internet, pero nos convencemos de que es lo que buscamos porque las cuevas son excepción en roca granítica y en La Pedriza sólo se de la existencia de ésta y la de la Cueva de la Mora.
Estamos calados pero contentos, porque a pequeña escala, ha sido una aventurilla llegar aquí.

Antes de quedarnos del todo fríos, nos ponemos de nuevo en marcha por la Senda Maeso que abandonamos para tomar la Gran Cañada... A partir de aquí no somos conscientes del entorno por donde vamos... la niebla es espesa y la visibilidad no alcanza más de 5 ó 6 metros. El camino o está muy marcado o es evidente y, con el GPS avanzamos tranquilos hasta dar de nuevo con la Senda de las Carboneras que nos deja de vuelta en Casa Julián.la niebla en La Pedriza puede ser increiblemente densa
las cabras no parecen tener nuestros problemas de orientación
Como estamos empapados, decidimos volver a Madrid, darnos una ducha y coger algo de ropa seca. Por el camino, y ya que estamos, cenamos en casa de mis padres pudiendo todos juntos celebrar el día del padre "como Dios manda" De vuelta al Tranco dormimos de nuevo a pierna suelta, sin importarnos demasiado el tiempo que pudiera hacer al día siguiente... La Pedriza siempre da juego.

El sábado amaneció nuevamente nublado y con alta probabilidad de lluvia, así que tras un copioso desayuno decidimos subir el listón senderista y, en esta ocasión, poner en el punto de mira la "Lagunilla del Yelmo".

De nuevo metemos las coordenadas en el GPS y provistos además del "clásico" mapa de la Tienda Verde nos ponemos las botas y echamos a andar.

De nuevo recorremos la Senda Carboneras dirección al Collado de la Cueva, superamos la Cueva del Ave María y en vez de abandonar la Senda Maeso rumbo a la Gran Cañada la seguimos hasta la Pradera del Yelmo.

La climatología es bastante más favorable que el día anterior, los momentos de lluvia son poco significativos y la niebla brilla por su ausencia. De esta manera salimos al encuentro de la espectaluar mole del Yelmo sin que nada atenúe lo brutal de su imponente figura.
Gema, Pepa y yo en la Pradera del Yelmo

Atravesamos la Pradera de Norte a Sur, y cuando llegamos cerca del Elefantito buscamos el sendero bueno con ayuda del GPS. Al principio parece que tiene sentido la dirección que nos hace tomar, pero al poco nos damos cuenta que este camino enlaza con el Hueco de las Hoces. En este punto nos da pereza retroceder todo lo andado y como Gema no lo conoce y a mí me parece una zona espectacular nos adentramos en el "Hueco" renunciando al objetivo de La Lagunilla.

El Hueco es un poco laberíntico pero lo atravesamos sin problemas. Pepa pasa miedo y por momentos parece mucho más cachorra de lo que es. Finalmente "emergemos" al Barranco de los Huertos por la zona del Risco de los Principiantes.

Desde allí ganamos los Altos de Medina y de nuevo la Senda Carboneras hasta Casa Julián.
Han sido 5 horas de caminata y 12 Kilómetros. Hemos enlazado la senda Carboneras con la Pradera del Yelmo y hemos andado una variante al Hueco de las Hoces. Sin embargo ha quedado pendiente la Lagunilla... Tendremos que volver...¡qué pena!

Tras tomarnos una Coca-Cola y un helado junto al río, nos sentimos muy recuperados y como el sol acompaña y aun nos queda luz, ahora sí, cogemos las mochilas de escalada y nos presentamos en El Indio 20 minutos más tarde.

"Yolanda" (6a) sería la primera y la última en caer de este sector para "Lolos", cumplido el objetivo, nos subimos a las Placas del Emilio donde me meriendo lo que me faltaba del sector.
Bien entrada la noche estamos de regreso en la furgo. Pepa se ha orientado mejor que nosotros y nos ha evitado alguna que otra vuelta en la bajada desde las Placas.

El domingo desayunamos de cafetería y bajo un cielo nuevamente encapotado decidimos retirarnos sintiendonos, una vez más, plenos.
...Tan agustito...

miércoles, 17 de marzo de 2010

Musgogénesis

Placas de MusgogénesisUna vez más he dejado transcurrir demasiado tiempo entre la entrada anterior y la siguiente y, de esta manera, escribir resulta mucho más complicado. Como esto lo hago básicamente por gusto propio, pero también me gusta ser leído y, que los que me lean no vomiten, espero que a medida que escribo la inspiración acuda a las yemas de mis dedos.

Después del incidente con el "ansias", no hemos dejado de acudir ni a la Pedriza ni a las Placas de Musgogénesis Inferior. Soy absolutamente obsesivo con algunas cosas, una de ellas es que me gusta dejar los sectores "limpios" de proyectos. La verdad es que disfruto así y, también me veo obligado a hacer vías menos fáciles o menos seguras de lo que mi pereza y mis escasas ganas innatas de pasarlo mal me sugieren de primeras. Además, una vez completado un sector, es obligado emigrar a otra zona y eso se convierte también en una especie de premio.
Pepa ya ha cruzado la barrera de los 5 mesesEn cuanto a "Musgogénesis Inferior" prGema en el inicio de la víaesenta algunas peculiaridades que le dan una personalidad propia característica. En general, no es un sector especialmente bueno, tampoco está mal. Hasta la fecha, todo lo que he probado es placa de adherencia casi pura, con alejes bastante llamativos, para muestra un botón: El otro día le dije a Gema que se tirará un cuarto de primera, y menos mal que decidió retirarse después de la primera repisa... porque en 25 metros solo había 2 Espit (vía anónima a la izquierda del "Espolón Jafar"). Otro de los aspectos a reseñar, es que algunas de las vías, presentan sus pasos claves protegidos con Espit del 8 en bastante mal estado. Ya sabéis, estos que están medio fuera y que dejan que la chapa giré sobre si misma como si fuera una verbena. En general, este tipo de vías, me hacen pasar más miedo por el "Qué pasa si vuelo sobre ese seguro" que por la vía en sí. No es culpa de nadie, pero necesitan reequiparse (Me vienen a la cabeza "Espolón Jafar" y "Alexandría")
El majestuoso vuelo del Buitre que nunca deja de admirarse
Siguiendo con las cosas que me llaman la atención, no puedo dejar de comentar la diferencia entre las graduaciones de la guía de Barrabés (J. Ignacio Luján/David A. Zapata) y la de Desnivel (Luís Santamaría), las diferencias llegan a grado y medio... No digo si me parece bien o mal, sólo que llama la atención (Tomando como referencia la de Santamaría "Espolón Jafar" y "Alexandría" suben un grado, baja un grado y medio "Tortulandia" y medio grado "Esto no es Bambi, macho").

Una de las cosas que me gusta de Musgogénesis es la aproximación, 35/40 minutos de intensidad creciente te dejan a pie de vía con la necesidad de "darte un aire" antes de empezar la sesión.
También me gusta, por la calidad de las vías, esa especie de 2º nivel, con un patio no apto para gente que acuse el vértigo, si bien, es verdad, que los alejes de esta zona un día van a hacer que me reviente el corazón... si no lo ha hecho ya, es que soy del Atleti y algo inmunizado estoy respecto a los temas cardiacos.

En fin, no mucho más. Es poco, pero poco bueno, al menos para los que nos gusta esto del monte y escalar.

domingo, 14 de febrero de 2010

El "Ansia Viva"

Que no está de moda el ser respetuoso salta a la vista cada vez que nos subimos a un coche y nos metemos en la jungla de asfalto. Tampoco es nada nuevo el que hoy impera más que nunca el "Yo y mis cojones", el "Vale todo" o el "Paso de todo". Estamos en una espiral individualista donde todo parece razonable si engorda nuestro propio yo.

Este preludio viene a cuento porque era estadísticamente imposible que todas nuestras experiencias en la montaña fueran buenas, ni que toda la gente con la que nos topáramos fuera estupenda.

Si me pongo ha hacer memoria, ya he tenido días malos en el monte antes, y es posible que los vuelva a tener en un futuro... lo bueno es, que han pasado unos cuantos años desde que deambulo por ahí y las malas experiencias aun las puedo contar con los dedos de una mano.

Al grano... A veces somos muchos los que coincidimos en un mismo sector y también sucede que a veces parece que todos nos hemos puesto de acuerdo en hacer la misma vía.

En estas situaciones, el sentido común dicta paciencia, resignación y cintura. Es decir, que se puede esperar a que la vía quede libre, o si no va a quedar en un plazo razonable asumirlo como parte del juego e intentar buscar otras opciones... porque, y esto es lo bueno de nuestro deporte, siempre hay otras opciones. Y en cuanto a la vía en cuestión, seguro que en un par de visitas nos la encontraremos libre. Es pura estadística.

Lo que no dictan las elementales reglas de la convivencia es achuchar a los que están metidos en harina para que abran paso al ansioso de turno. La escalada es un deporte que sólo se disfruta si es de manera relajada. Para quien no lo entienda más claro agua: Todo el mundo tiene derecho ha hacer todas las vías y hasta atascarse en alguna... Porque entre otras cosas, hay miles de vías por hacer.

Pues eso, el otro día nos toco lidiar con el "ansia viva", en una vía a la que apenas le habíamos dado 2 pegues entre mi chica y yo... La cosa llegó a una fase muy desagradable que hubo que parar en seco. El ansioso se fue, y a nosotros se nos quedó mal cuerpo... menos mal que teníamos mucha medicina en forma de buena roca donde desahogarnos. Por cierto, la vía, un 6c+ cayó en seguida, al tercer pegue y no tardamos más de 20 minutos en dejarla libre.

[Esta entrada ha sido escrita y reescrita más de 50 veces puliendo, limitando y omitiendo cualquier concesión a un tipo de lenguaje que no me gusta para mi blog... y me ha costado tragar quina]